FISIOLOGÍA EN EL ENFRENTAMIENTO ARMADO: ¿Por qué actuamos así ante el riesgo?


Por, Ernesto Pérez Vera

Llegado el momento de un combate o confrontación grave, el cuerpo y la mente actuarán del modo más natural, de manera que en ese momento el cerebro pueda ordenar al cuerpo (órganos intervinientes) ser más rápido y eficaz en su reacción defensiva u ofensiva. Así pues, muchas son las veces en la que los agentes de policía (seres humanos en general) actúan de un modo distinto a como fueron instruidos, ante un enfrentamiento serio y real contra sus vidas.

Esto ocurre constantemente, pero no siempre se ponen en marcha los resortes oportunos para conocer, estudiar y en su caso paliar qué falla tan asiduamente en el sistema. En cuanto al tema de las respuestas defensivas armadas de los policías, supone ya una constante oír a los policías reconocer que no se consideran debidamente entrenados en el uso de sus armas de fuego reglamentarias. Esto se pone de manifiesto, y así es admitido, cuando un funcionario se ve ante una situación real que requiere del empleo de la fuerza armada, y se siente incapaz de emplear las herramientas y mecanismos de que ha sido dotado.

La causa es bien sencilla. No solo son nimios, exiguos y básicos los entrenamientos de tiro en la galería de tiro, sino que además de alejarse de las realidades tácticas que se sufren en la calle, se crean programas de instrucción que van contranatura. En las aulas y líneas de tiro se inculca a los tiradores que deben hacer cosas tales como apuntar con cautela, incluso cuando un asaltante está ya atacando e incluso produciendo lesiones. Esta y otras muchas acciones son respuestas imposibles de ejecutar en el curso de un “a vida o muerte”.

Conducidos por lo antedicho en la introducción, daremos un repaso al principio de los tiempos. Podemos decir que cuando un humano percibe una situación de peligro para su vida o integridad física, su organismo de modo automático experimenta una serie de cambios que le ayudarán a soportar mejor el ataque haciéndole frente, o bien le facilitarán la huida para ponerse a salvo. Esto viene ocurriendo con los seres humanos desde antes de ser tales. Ocurría aun siendo seres prehistóricos y cavernícolas, de hecho somos los seres vivos que mejor hemos podido aprovechar esos cambios fisiológicos para sobrevivir. Somos hoy en día lo que somos gracias ello.
Llegados a este punto, es bueno reflexionar sobre la posición de nuestros órganos sensoriales dentro del “mapa” de nuestro cuerpo. Los hombres, como especie y no como género, no tenemos por casualidad los ojos en el frontal de la cara, los oídos simétricamente establecidos a cada lado de la cabeza y la nariz justo entre esos dos órganos sensoriales mencionados, que a la vez se sitúan encima de la boca. No es algo caprichoso.

Hemos evolucionado mucho desde que bajamos de los árboles. Hemos sobrevivido a nuestros enemigos (otros seres iguales y animales depredadores) y conseguido vivir de la caza —actividad cinegética— gracias, entre otras cosas y en relación al tema que nos ocupa, a que combatimos de modo frontal. No luchamos o hacemos frente a la agresión o amenaza de modo lateral, ni de espaldas. Ante la percepción de un peligro, ya sea éste captado por el sentido de la vista, del oído u olfato —cuyos mecanismos sensoriales se encuentran simétrica y estratégicamente localizados en la cabeza—, nos giramos y desde la posición de frente combatimos o buscamos la huída. La fuga y abandono de la escena de riesgo no es más que otra forma de sobrevivir.

Una vez localizada esa amenaza es cuando realmente el organismo es consciente de que está en peligro, y es en ese instante cuando el cuerpo empieza a experimentar, de modo automático, una serie de cambios que aportarán aquellas capacidades de lucha o de huída. Eso pasaba cuando éramos atacados por un depredador hace tres mil años y ahora cuando un agente de policía focaliza una agresión y a su agresor. Lo manifestado anteriormente es parte de lo que hoy en día se conoce y estudia como estrés de supervivencia y combate.

Se estudian dos factores en el estrés de combate, el Factor Psicológico y el Factor Fisiológico. Se llama Factor Psicológico al que domina el miedo, el deseo de vivir y la preparación del sujeto objeto de la agresión.

Cuando el individuo que recibe la agresión física violenta se siente preparado para la lucha, mantiene cierto control de la situación y se siente más “normal” ante la agresión o situación hostil. Este sentimiento de preparación nace del debido adoctrinamiento instructivo en el campo de la lucha armada.

Pero si el agredido no se autoconsidera preparado, bien por la falta de formación o por no esperar la agresión y venirle ésta por total sorpresa, el sujeto pasa por las fases de estrés positivo y negativo. Si lo hace primero por el eutrés, o estrés positivo, será un buen momento para iniciar acciones defensivas, pero si de entrada experimenta distrés, o estrés negativo, ya será casi imposible efectuar una defensa eficaz, por perderse todo el control del cuerpo y de sus reacciones. El distrés propicia la huida del combate o el abandono de sí mismo ante el hostil.

El Factor Fisiológico no es dominado por el individuo. Cuando entra en juego la fisiología se producen reacciones autónomas en el cuerpo humano, así pues el cuerpo ante la necesidad de preparar a sus órganos para contrarrestar los efectos de las heridas, segrega hormonas como el cortisol, adrenalina y noradrenalina. Estas dos últimas también denominadas, respectivamente, epinefrina y norepinefrina.

En todo esto actúan, de forma fundamental, el Sistema Nervioso Simpático (SNS) y Sistema Nervioso Parasimpático (SNPS). El primero, el SNS, es el que desde el punto de vista fisiológico nos prepara para el ataque o la defensa inesperada. Es el que estimula las glándulas suprarrenales, dilata las pupilas, aumenta el ritmo cardiaco, otorga fuerza y disminuye las contracciones estomacales paralizando la digestión.

Sobre el SNPS podríamos decir, de una forma muy liviana, que es el que, cuando actúa, devuelve a la “calma” al organismo, o sea a la situación de reposo o tranquilidad.

Los fenómenos fisiológicos del cuerpo en situación de estrés de supervivencia se pueden resumir del siguiente modo: ante la agresión detectada y previendo la posibilidad de resultar muerto o herido grave, el SNS se activa y desencadena en el organismo los cambios antes referidos.

Cuando el SNS actúa, el hipotálamo y la hipófisis darán al hígado la orden de liberar cortisol. Éste se distribuirá rápidamente por todo el organismo. El cortisol también es denominado hidrocortisona y es una hormona esteroidea o glucocorticoide. La función de este esteroide es la de aumentar la presión arterial y llenar el torrente sanguíneo de glucosa (la glucosa aporta capacidad de resistencia, es energía). El hipotálamo es una glándula endocrina que forma parte del diencéfalo y se sitúa por debajo del tálamo. En la fosa central del cráneo conecta con la hipófisis, que es otra glándula compleja que se aloja en un espacio óseo llamado silla turca del hueso esfenoides, situada en la base de la bóveda craneal.

Las glándulas suprarrenales, situadas en el área superior de los riñones, también segregarán adrenalina y noradrenalina. Estas dos hormonas son adrenérgicas. Ambas aumentan la presión arterial por vasoconstricción. Cuando actúan, esto es lo que muy sucintamente ocurre:
-           Aumentan el ritmo cardíaco
-           Dilatan las pupilas
-           Redistribuyen la sangre a los grandes grupos musculares

Con la dilatación de las pupilas, la perfecta máquina humana pretende aumentar la información que reciba el cerebro a través de sus ventanas: los ojos. Los ojos son un balcón, pero el que realmente puede ver es el cerebro (interpreta). Será el nervio óptico quien trasmita la información al cerebro y éste, de forma milagrosa, la convertirá en imágenes. Esas imágenes serán, en el caso que estamos tratando, las que aporten datos sobre lo que está sucediendo. Con la redistribución de la sangre a los grandes grupos musculares, lo que se trata de conseguir es dotar a los músculos de más capacidad de moviendo, fuerza y resistencia. Esto puede tardar sobre cuatro segundos, pero una vez que la adrenalina llega al corazón, las respuestas reactivas tardarán un segundo en producirse.

El estrés de combate provoca vasoconstricción y permite que a los órganos que no vamos a emplear directamente en el combate les llegue menos oxígeno y menos sangre. Por ejemplo: el sistema urinario o vegetativo dejan de funcionar (son funciones que nuestro cuerpo no precisará usar durante el combate). Esta paralización podrá durar días, y se puede decir que hasta la necesidad de comer queda neutralizada temporalmente.

Sin embargo, en los órganos que sí vamos a utilizar para nuestra defensa o huída del agresor, se produce vasodilatación, como por ejemplo en los músculos de las piernas y brazos, los cuales serán usados para la defensa “a golpes”, manejo de armas, aferrarse a un objeto o correr. Es lo que los deportistas denominan “bombear sangre a los músculos, para congestionarlos”.
El primer cambio que se manifiesta en nuestro organismo es el aumento de las pulsaciones cardíacas. Cuando el cuerpo alcanza entre 115 y 145 pulsaciones por minuto (ppm), se puede decir que el individuo está en óptimas condiciones de combatir. Se produce lo que anteriormente denominamos eutrés. A nivel deportivo se considera un calentamiento previo a la actividad física. En ese punto de obtiene el máximo nivel de destreza motora, si bien, según las investigaciones, la habilidad digital se comienza a deteriorar. Se alcanza una adecuada visión periférica y una buena capacidad cognitiva.

En todo esto, el control de la capacidad cognitiva es fundamental. Debemos entender por cognitividad: la capacidad del control de lo conocido, de lo aprendido y de lo memorizado; así como la capacidad de reconocer, comprender y organizar lo anterior. Si no somos capaces de organizar la información que estamos recibiendo durante el combate y la que traíamos aprendida de casa, no podremos responder adecuadamente a la agresión. En definitiva, es preciso ser coherente entre lo que vemos, lo que sabemos y que hacemos.

Alcanzadas las 145-175 ppm se pierde la habilidad motora compleja, se deteriora el proceso cognitivo y se reduce la capacidad auditiva. Esto último se viene definiendo como oído túnel. El aparato auditivo se “cierra”: disminuye la capacidad sensorial auditiva. Esto quedó demostrado en el 84% de los casos estudiados en un importante trabajo científico con agentes que vivieron situaciones límite en enfrenamientos armados, en los EE.UU. (después se podrá acceder a las palabras de uno de los doctores que llevó a cabo ese trabajo). Así pues, el agente que dispara o es disparado no oye, a veces, los disparos que recibe e incluso los suyos propios. Estas detonaciones se podrían oír del mismo modo que en los entrenamientos ejecutados con protección auditiva, o sea muy atenuados. Ergo, es mucho más real entrenar con protección auditiva que sin ella. Los músculos faciales activan el tensor del tímpano y éste se cierra, esto es lo que provoca el llamado túnel de oído.
 
Cuando las ppm suben hasta 175 se abre el camino para entrar en situación de pánico. Es aquí cuando se obtiene el máximo nivel de habilidad motora gruesa, por ello se podrá correr más sobresalientemente para huir o para combatir. En este estado se puede obtener resistencia física hasta el final del enfrentamiento, aun estando en situación de herido de cierta gravedad. Un agente no entrenado de modo suficiente para situaciones reales, y no mentalizado de que puede perder la vida cuando menos lo espere, o no concienciado de que puede tener que disparar a otra persona para salvar su vida, cuando llega a la situación de pánico es más que probable que se bloquee mental y físicamente.

Superadas las 175 ppm se pierde la visión periférica y solo queda, de modo aceptable, capacidad de visión en profundidad. A ese efecto se le llama visión o efecto túnel. El ojo pierde riego sanguíneo y se queda fijo en la cuenca ocular. Los ojos no se moverán y el cuello no girará (se queda rígido). Todo esto obliga al cuerpo a girar hacia la agresión, dirigiéndose a ella de modo frontal. Se hace imposible ajustar el cristalino y no se pueden tomar y ajustar los elementos de puntería de modo eficaz. Un 70% de agentes que vivieron situaciones límite, en enfrentamientos científicamente estudiados, confirman que su visión se vio seriamente alterada.

En situación de pánico (cuando se superan las 175 ppm) el ser humano llega a querer “desconectar” de la situación adversa que está soportando. Mediante un neurotransmisor, la acetilcolina, se podría alcanzar el desmayo, pues baja la presión arterial, ralentiza los movimientos y disminuye el tono muscular. Es una forma natural de no sentir lo que nos puede venir encima, o incluso lo que ya tenemos sobre nosotros. Esto es relativamente fácil de ver en los documentales sobre la vida de otros animales mamíferos: la gacela que es perseguida por un voraz predador. Finalmente, incluso sin que el felino de turno toque a su presa/víctima con las garras, la gacela se desploma por desmayo justo cuando sabe que va a ser atrapada y devorada. Se produce un desmayo inconsciente para evitar sentir la peor de las muertes. La presa mantuvo al máximo su nivel destreza motora gruesa, por ello pudo correr a una velocidad de vértigo durante mucho tiempo, algo que jamás hubiera podido hacer de no tener tras de sí al “enemigo”.

Cuando las pulsaciones por minuto se aproximan a las 200, o las superan, se podrá tener lagunas de memoria, entendiendo que dichos picos de ppm son alcanzados en el fragor de un incidente serio y real contra la vida o la integridad física y no durante la actividad físico-deportiva. Así pues, tras un incidente serio contra la vida humana, es frecuente que una persona solo pueda recordar, en las 24 horas siguientes, aproximadamente un 30% de lo que ocurrió, subiendo al 50% en las siguientes 48 horas y al 75-95% en las siguientes 72-100 horas. A esto se le conoce como amnesia por estrés crítico.

Se ha comprobado que quienes superaron las 200 ppm —en una situación límite y crítica— fueron “víctimas” de lo que se denomina hipervigilancia. Esto puede suponer que una persona en tal situación realice sistemáticamente, y sin necesidad, acciones repetitivas que no le llevan a nada positivo. Incluso puede que abandone la situación de protegido, tras una barricada, y se someta inconscientemente al “fuego” o ataque enemigo. En definitiva, se actúa de modo irracional.

Para mejor comprensión de lo anteriormente expuesto, se detallan cuales son los tres tipos de habilidades o destrezas motoras y sus características.

La habilidad motora fina, también llamada destreza digital, es la que nos permite manipular extracciones de cargador, aperturas de fundas, municionar cargadores, quitar seguros o accionar la palanca de retenida del arma. Estas habilidades se pierden por encima de las 115 ppm y son las primeras que desaparecen en el sujeto cuando entra en situación de estrés. Cuando se reduce el control digital, se llega a no poder efectuarse correctos cambios de cargadores, y quitar el seguro del arma puede convertirse en una ardua y torpe tarea; cuando sin embargo en los entrenamientos de galería esas manipulaciones se realizaban perfectamente.

La habilidad motora compleja es la habilidad que se pierde al alcanzar las 145 ppm. Es la destreza que permite efectuar varias tareas a la vez, por ejemplo sacar el arma a la par que se pide apoyo por radio o se dan órdenes conminatorias al agresor, o se trata de comunicar con el agente de apoyo que se encuentra en la misma escena del encuentro. Una vez que alcanzamos las 145 ppm dejaremos de poder hacer esas tareas que en situación normal, de entrenamiento, sí podíamos llevar a cabo sin complejidad alguna. Ya se habrá deteriorado la capacidad de pensar y ordenar coherentemente la información.

Una mezcla de todo lo anterior lo hemos experimentado cientos de veces a lo largo de nuestras vidas civiles, como miembros de la sociedad e integrantes del grupo familiar, por ejemplo. Cuando de forma inesperada un miembro del grupo familiar sufre un accidente, un hijo pequeño por ejemplo, y somos avisados enérgicamente de que está sangrando por una brecha en la cabeza, rápidamente nos sobreimpresionamos e iniciamos las tareas propias de una evacuación hospitalaria. Muchos seguro que no habrán atinado a marcar en el teclado del teléfono los números del servicio de emergencia. Otros, aun conociendo perfectamente dicho número, no habrán sido capaces de recordarlo ordenadamente. Y otros, ante tales circunstancias urgentes, habrán pensado en ejecutar personalmente el traslado al centro de salud con sus propios medios de transporte, sin que pudieran localizar las llaves del vehículo teniendo el propio llavero en una mano o en un bolsillo. Igualmente, esa misma llave ha podido costar un excesivo consumo de tiempo el poder introducirla en el bombín del sistema de arranque del motor.

La habilidad motora gruesa es la última que pierde un agente objeto de agresión mortal. Esta involucra a varios órganos y masas musculares a la vez. El corazón bombea sangre a las piernas y brazos, que son los órganos que tradicionalmente, y desde el principio de los tiempos, hemos usado para trepar, correr o lanzar armas al depredador o al enemigo. La habilidad motora gruesa otorga al combatiente fuerza y resistencia, bien para facilitar la huida del combate o la posibilidad de resistirlo.


Por todo lo expuesto: es de rigor profesional organizar ejercicios de tiro de adiestramiento defensivo-reactivo que no sean complejos sino que sean de fácil asimilación para el agente alumno. Hay que tener siempre presente todos estos cambios fisiológicos a la hora de diseñar programas de formación y ejercicios de tiro en la galería. La realidad es triste: la inmensísima mayoría de entrenamientos se basan en conceptos totalmente alejados de los principios aquí señalados. Pocos instructores llegan a conocer lo aquí marcado. La base formativa en la materia se sustenta en la organización sistemática de entrenamientos deportivos de corte paupérrimo, que postulan puntos antagónicos a la propia naturaleza humana.

Comentarios

  1. Que buen artículo, superclarificador y sin dejar nada en el tintero. En la línea de Ernesto.

    Que bueno el final donde se afirma que los ejercicios de entrenamiento deben ser de fácil asimilación.

    Un saludo a todos.

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  2. Arturo M.R.; "Nube Negra"17 de junio de 2012, 21:31

    Poco puedo decir. Yo recibí una explicación, que más bien fue un resumen de lo aquí publicado, en un encuentro con el autor el verano pasado. Que destaco: que ahora comprendes porque cuando te entrenas bajo estrés realizas acciones que con la tranquilidad no haces. Una cosa es la situación controlada de un campo de tiro y otra es la situación que más se pueda aproximar a la realidad. Yo recomiendo incorporar acciones que produzcan estrés en el entrenamiento, se lleva uno sorpresas.
    Por lo demás es una artículo buenísimo, en la línea del autor, en la línea de los que se publican en este blog. Innecesario decir más.
    Mis felicitaciones y mis ánimos al autor. Mis ánimos para que nos siga inundando con la sabiduría de sus artículos y de los otros autores que intervienen en este blog.
    Vigila y cuídate donde te halles, Ernesto.

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  3. Hola “Nube Negra”, gracias por tus palabras hacia mi trabajo y persona.

    Este artículo ya fue publicado en 2008 en “Todo Seguridad” y en 2009 en “War Heat Int.”, y este mes en el periódico impreso “ARMAS”. Fue mi primer trabajo publicado de modo impreso, si bien la entrada que hoy comentamos es una versión mejorada y ampliada. Esta misma versión ya la he usado varias veces en 2011 en diversas clases y foros.

    Sobre lo de cuidarme…ahora me cuidan, ero hallarme me hallo en casa. Ya te cuento…

    Ernesto Pérez Vera

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  4. Artículo de Pedro Pablo anterior a este, en él se dice:
    Como refiero parece que en la actualidad se está volviendo a buscar la precisión y en los cursos impartidos en U.S.A (que, queramos o no, marcan las pautas en estos temas), cada vez más se requiere a los alumnos que apunten a blancos más pequeños, y consigan agrupaciones más cerradas.
    Artículo actual:
    Se hace imposible ajustar el cristalino y no se pueden tomar los elementos de puntería de modo óptimo.
    Bien quien le pone el cascabel al gato si lo requerido por los U.S.A contradice lo científicamente probado (no se ve como para ajustar luces en una mira). Vamos a seguir con las tonterías y engañándonos a nosotros mismos. Cualquier tirador un poco diestro tiene que estar en condiciones de sin coger miras, meter todos los tiros en silueta hasta los diez metros por no decir una exageración.En los enfrentamientos en los Estados Unidos ocurridos desde 1994 al 2000 el 69% de los mismos se produjo entre 0 y 2 yardas (1188 casos) una yarda es más menos 1 metro ,el 19% entre 3y 7yardas (332 casos) el 6% entre 8 y 15 yardas (109 casos) que suman 1629 de un total de 1719 casos. Como bien dices Ernesto simplificar los entrenamientos empezando por dotar de técnica y habilidad para un desenfunde correcto en primer lugar y rápido en segundo, que nos deje el arma empuñada correctamente, para realizar disparos a distancias como las referidas sin coger miras solo encañonando el blanco y manteniendo la empuñadura cuando se hagan varios disparos rápidos, evitando que la pistola parezca un garbanzo duro en la boca de un viejo desdentado. Llevo muchos años contradiciendo instructores, y a la distancia referida al principio, no cojo miras y entran. Un saludo. José Moreno.

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  5. Hola Pepe.

    Aunque la respuesta debería darla Pedro (después le daré aviso), yo me voy a pronunciar.

    Creo que ambas cosas hay que entrenarlas, me refiero al tiro sin toma de miras –pero sí con buen empuñamiento y encare o presentación del arma- y el tiro apuntado. Soy fiel defensor de entrenar y enseñar técnicas de tiro a corta distancia (supervivencia extrema), pues como tú dices al recordar las cifras de USA, los enfrentamientos se producen casi siempre a esas distancias. Pero no olvidemos que se pueden dar otros casos, y en esos si podría tomarse tiempo para enrasar los elementos de puntería y dirigirlos al objetivo. Me refiero al aviso de atraco por ejemplo: vamos sobre aviso y aunque el estrés se podría presentar –seguro que lo hace-, no será lo mismo que pasar de dar las buenas noches a meter dos tiros a un tío que está a dos metros.

    Personalmente me he entrevistado con un funcionario del CNP que mató a un atracador tras una llamada de atraco. Siendo agente de reciente incorporación, pero aficionado previo al tiro, se pudo apostar frente al banco, preparar el arma y hasta colocarse un chaleco de protección. Cuando el malo salió a la carrera e hizo fuego (agentes parapetados tras coche y en espera de refuerzos), este amigo lo abatió certeramente apuntando. Curioso, años después vivió una situación similar y “gol”, otro abatido (no recuerdo a cual mató, pero uno sobrevivió).

    Este amigo ha leído muchos de mis artículos, quizá todos, y admite que aunque estaba nervioso pudo controlar perfectamente por ser él quien más ventajas tenía. Cree que no hubiese sido igual si hubiera ocurrido durante un “hola buenas noches, baje el coche caballero…”.

    Gracias por estar siempre ahí Pepe.

    Ernesto Pérezz Vera

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  6. Hola, con ese párrafo la idea que quería transmitir era simplemente que cada vez se pide más a los alumnos que agrupen, que tiren cada vez mejor, al contrario que hace unos años cuando mientras tocases la silueta, lo importante era la rapidez.
    Hay muchas formas de apuntar, no todas implican alinear miras.
    Perico.

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  7. Hola otra vez a todossHe decicido volver al candelero con el tema "EMPLEO DE MUNICIONES" y espero contribuir un poco a descubrir lo que realmente subyace en el asunto.Los legisladores, los asesores de estos los Mandos Policiales y llegando al "patrullero"en definitiva, deberían saber lo siguiente. Estarán de acuerdo conmigo en que el peor de los casos en el que nos podríamos encontrar es en un conflicto armado, oséa, en una guerra.Pues bien,hasta ahí, en ese caso,las partes beligerantes tiene limitado el uso de los medios para dañar al enemigo o lo que es lo mismo, no tienen un derecho ilimitado en cuanto a la elección de los medios para ello.
    La Convención de la Haya ( en vigor para España) de 29 de Julio de 1899 (ya llovió)y ratificada por esta el 4 de Septiembre de 1900, lo limita. Así, en la Declaración 2 y3 de tal Convención PROHIBE el uso de proyectiles explosivos y/o balas que se ensanchen o aplasten facilmente en el cuerpo humano, tales como "LA BALA DE EMBOLTURA DURA, LA CUAL LA ENCUBRIESE ENTERAMENTE EL NUCLEO O TUVIERA INCISIONES". O sea,practicamente todas, repito, todas las que se utilizan, comercializan, dotan y forman parte de los depósitos y arsenales de las FCSE/FAS/EMPRESAS PRIVADAS DE SEGURIDAD. Llegados aquí,insistir y decir que desde las citadas fechas esto es "cosa reglada"sabida y "obiada" para verguenza de TODOS. UN SALUDO Y QUE DIOS NOS PROTEJA, PORQUE EN SUS MANOS ESTAMOS.

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  8. Estimado amigo “anónimo”, te agradezco el comentario que dejas en este artículo de fisiología, aunque tus palabras se dediquen a otro tema.

    Lo que manifiestas es algo muy claro que creo saber y conocer. Personalmente no me arrojas luz sobre el tema, entre otros motivos porque tú estás refiriéndote al uso de munición a emplear en el ámbito castrense, y por militares. En ese campo está casi todo regulado internacionalmente, si los contendientes son países civilizados que emplean ejércitos regulares. Jamás se han planteados dudas sobre ello en este espacio. Es más, creo que nunca lo hemos ni referido. Aquí hemos tratado, casi siempre yo como autor y administrador del espacio, asuntos relativos a la idoneidad de la munición para las armas cortas de fuego de empleo policial, o civil para autoprotección. He escrito sobre aquello que considero ideal por su comportamiento balístico terminal, y por su legalidad en cuanto a adquisición y lícito empleo. En este ámbito es donde parece que yo NO coincido con quienes legislan a nivel nacional.

    Pero deja que te diga que esa descripción que haces de proyectiles que se expanden y deforman contra los cuerpos alcanzados, proporcionando inhumanas heridas, en referencia clara a las puntas semiblindadas o huecas, solo están prohibidas a los militares en misiones puramente militares de guerra. Cierto es que los proyectiles del tipo “Dum-dum” (modificaciones caseras que pueden permitir mayores deformaciones y transferencias de energía en el impacto) y semiblindados convenciones se podrán deformar y producir heridas de mayor entidad, pero esto solo se producirá si el impacto se consigue a determinadas altas velocidades. Puedo asegurar que con municiones de arma corta rara vez se puede conseguir tal propósito, si se emplean armas cortas (no siempre se consiguen muy altas velocidades). Esto si será más fácil que suceda si se usan armas largas, sobre todo si la propia munición es de fusilería.

    Es una ilusión creer que los proyectiles semiblindados o de punta suave se deforman siempre en los cuerpos alcanzados (armas cortas), produciendo serias lesiones por ello. Eso no suele ocurrir. Al revés, se deforman poco o nada, con lo cual no se transmite suficiente energía al órgano alcanzado. Tan poco se deforman o modifican su cuerpo/masa, que suelen sobrepenetrar casi siempre, abandonando el cuerpo con capacidad lesiva sobre terceros próximos. Mientras se siga creyendo aquello que se nos cuenta y que no se comprueba…mal nos va a ir.

    Un saludo.
    Ernesto

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  9. A pesar de llevar este artículo más de un año publicado, hasta ahora no lo he podido leer detenidamente, me hubiese gustarlo haberlo leído hace muchos años por lo interesante que es. Es un artículo muy importante para conocerlo todos los componentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Militares, personal de Seguridad Privada y todos aquellos que diariamente por su condición y trabajo profesional o en su vida personal, se pueden sentir peligrosamente amenazado en diversas situaciones. ENHORABUENA Ernesto, has hecho un buen trabajo y lo has sabido transmitir de forma sobresaliente. Gracias, un saludo. Mario Hurtado.

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    1. Hola, Mario. Gracias por tus palabras.

      Este fue el primer artículo que publiqué en un medio impreso, me parece que allá por octubre de 2008. Más tarde, en verano de 2009, empezó a andar este blog y también lo colgué por esas fechas. Lo que pasa es que a veces, como es el caso presente, reedito viejos artículos.

      Un saludo.

      Ernesto

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  10. "DEL CURSO DE SUPERVIVENCIA POLICIAL"

    Ante todo, gracias Ernesto por este artículo tan preciso y detallado sobre la fisiología en enfrentamientos armados, es algo que todos deberíamos tener en cuenta pero que no todo el mundo conoce o hace caso de ello.
    Por otro lado, estoy completamente de acuerdo en que la falta de instrucción con las armas de fuego, y el déficit de entrenamientos realistas, es un gran problema a la hora de la resolución de enfrentamientos armados. Puesto que ese entrenamiento va a ir dándonos, entre otras cosas, una memoria muscular, la cual tendrá suma importancia tanto al perder las habilidades motoras finas, como al pasar de 145 ppm. Además se da el caso de algunas personas que al haber practicado mucho las habilidades requeridas, consiguen un buen rendimiento a niveles altos de frecuencia cardíaca, habiendo sobrepasado las 145 ppm.
    Por todo esto, hay que insistir en que se haga una instrucción adecuada y podamos ir mejorando todos, y si llega el momento de actuar, al menos las bases las tendremos.

    Un saludo.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, García.

      Ernesto.

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    2. El objetivo de una instrucción adecuada es poder afrontar situaciones reales de la forma más eficaz , Estamos sometidos a una instrucción conducida y basada en manuales en muchos casos obsoletos o simplemente no actualizados por los responsables de dicha instrucción . Algunos profesionales dedican su tiempo en obtener un entrenamiento táctico ya sea en el ámbito militar o policial no es que sean diferentes si no que las situaciones de peligro se afrontan con un tipo de estrés pueden ser más cercanos y requiere una reacción inmediata y eficaz .

      En algunos ámbitos no se apartan de las famosas fichas tareas y el miedo afrontar ejercicios tácticos con un estrés superior y alteraciones cardíacas donde las pulsaciones se disparan , Es una de la carga que arrastramos desde años atrás algunos no tienen la iniciativa de innovar en estos campos , no sé si porque no lo ven necesario o simplemente creen que estamos en un país que no necesita ese tipo de entrenamiento y no hace falta ir más allá .

      Necesitamos todo eso , De estímulos bajo presión y estrés. De otra forma nunca sabremos cómo reaccionamos ante una amenaza real si no adaptamos nuestro cuerpo a un entrenamiento tactico basado en movimiento biomecánico bajo pulsaciones estimad mente altas cosa nada fácil a la hora de reaccionar de forma precisa y eficaz . Si no estamos activos tácticamente todos pasarán por encima y caducaremos .

      Excelente artículo Ernesto y algo que leí y se me ha quedado grabado es ENTRENA COMO TRABAJAS resumiéndolo .

      Un saludo

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    3. Hola Jara:
      Algunos intentamos introducir conceptos actuales, contrastados, y sobre todo útiles. Desconozco cuantos efectivos sois en tu Unidad o Cuerpo, pero en al que yo pertenezco somos casi 60.000 almas.
      Recientemente hemos dejado atrás una normativa de tiro que cumplió ¡20 años en vigor sin modificación alguna!
      Nuestra normativa interna nueva ya no es cerrada, sino que está en revisión constante. El plan de tiro es evolutivo. Hemos comenzado por lo más básico, la seguridad. Y aquí ya de por sí tenemos una lucha muy jodida:
      Tenemos que impartir las jornadas de tiro en seco y real a muchísimo personal en un tiempo muy reducido, sobre todo el la fase de fuego real, donde hay poco tiempo, muchos tiradores, y donde además muchos de estos compañeros llegan con la idea de irse cuanto antes, vicios.
      Estas jornadas, pese a impartirlas a compañeros con muchos trienios, están siendo muy complicadas porque es cambiar muchos conceptos. No veas lo difícil que es a veces hacer entender a un compañero que los ejercicios parten y acaban en la funda, cuando siempre le han gritado paso por paso qué hacer.
      En mi Unidad y próximas, veo muuuuchos fallos GRAVES de seguridad, y eso no se corrige en una hora ni en dos. Pero ojo, estos mismos compañeros lo primero que me preguntan no es por una formación adecuada, sino por fundas, y sobre cuando vamos a hacer tiro en movimiento ¡Pero si ni siquiera sabes usar tu arma con seguridad!.
      Al final, el Cuerpo, cuanto más grande es, más complicado de aplicar todo lo que por escrito parece sencillo. Con líneas de tiro con 20 o más tiradores, cada uno de una Unidad distinta y con un nivel de seguridad y manejo diferente (generalmente ya he dicho que muy bajo), y un Director de tiro que a veces se te cae el alma a los pies.
      Difícil solución le veo. La tendencia general es "esto a mi no me pasará nunca", y ahí es donde tenemos la gran pelea creo yo. Por encima de enseñar técnicas y tácticas, la mentalidad imperante en lo relativo a las armas de fuego no está siendo la adecuada.

      Un saludo.

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    4. Cristian, hace uno días me dijo un instructor de tu cuerpo con mucha y buena fama de experto: "Escucha, Ernesto, ahora nos quieren hacer creer que es mejor y más seguro trabajar con el arma en doble acción. Valiente estupidez. Yo sigo obligando a la gente a montar la pistola antes de cada ejercicio, ¿cómo lo ves tú?".

      No contesté, pero sé que la mayor parte de los instructores de tu fuerza piensan en blanco y negro, sin viso de pasar al palcolor.

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    5. Así es Ernesto. Y me duele de verdad cuando oigo eso (yo también lo he oído) de boca de quienes se suponen la panacea en tiro de la empresa. Lo que no me cuadra, es que ya desde los años 80, enseñaban al personal destinado a proteccion de personas a portar la pistola con cartucho en recámara, pero solo a este personal. Como veían las orejas al lobo (más bien la lengua viperina a la serpiente), ahí ya sí enseñaban sin género de dudas a portar las armas prestas para el disparo. Pero esto aplicarlo a seguridad ciudadana lo ven una locura, no lo entiendo.
      El mes pasado un oficial que prestó servicio en una unidad especial del Cuerpo, me confesó que la mayoría portaban las armas en condición 2, pero que lo hacían a escondidas porque lo tenían prohibido, para mear y no echar ni gota. Y es que así es muy difícil avanzar.
      Sobre fisiología, que es el tema que nos ocupa, ¿sabéis cuanto viene descrito en el manual sobre este tema? ¡UN PÁRRAFO! Y encima habrá que dar las gracias.

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    6. Gracias por entender y creer mis palabras. Por cosas como las que he escrito antes he tenido problemas con gente que las negaba. A uno de ellos, amigo o examigo mío, le llamo el talibán. Él cree que si si dirección general dice que hay que comer paella a diario, y lo mete en un circular, hay que hacerlo. Él sostiene que la dirección general jamás se equivoca. Y cree, también y sin rechistar, en la obediencia ciega. La defiende ferozmente. Y si un tuerce botas ha dicho lo que sea, mata por defenderlo. De hecho ya no somos amigos, casi que me considera un delincuente por defender, en este tema, principios contrarios a su dirección.


      Llevo años diciéndolo: no sé qué control mental pasó para entrar ahí, pero le urge una evaluación psíquica.

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  11. Jara, llegan a mis líneas de tiro muchísimos agentes de todos los cuerpos policiales (militares también) que no saben resolver interrupciones básicas en menos de 10 segundos. Y ojo, si recurren a mí es porque son los que tienen interés. Qué será del resto, que son infinita mayoría.

    Gracias por tu comentario.

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  12. "del curso de supervivencia policial"

    Quisiera añadir que no pocos instructores desprecian todo lo relativo a la psicología y fisiología de los enfrentamientos armados.
    Un instructor de un centro de referencia nacional e internacional (y doy fé de que es un gran instructor con unos conocimientos y unas dotes pedagógicas muy buenas) me dijo el año pasado "nosotros no le damos ninguna importancia a la fisiología, nos centramos en las técnicas y las tácticas, que es lo que nos importa".
    Creo que es un profundo error. Igual de importante que conocer como funcionan nuestras armas, lo es tambien conocer como funciona nuestro cuerpo y nuestra mente. Además, creo que un instructor debe fomentar no solo el trabajo de las técnicas y las tácticas, sino también la psicología y la fisiología del tirador, y acerle comprender al Agente las reacciones que podría experimentar en su carne llegado el caso. ¿De qué sirve someter al tirador a estrés en el entrenamiento, si luego no le explicamos e porqué de sus reacciones? así el tirador pierde una información que creo que es valiosa para él, no solo para mejorar en el entrenamiento, sino para una mejor intervención, y una mejor comprensión (y posterior exposición) de lo que ha padecido.

    Un saludo.

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  13. CURSO DE SUPERVIVENCIA POLICIAL
    Buenos dias.
    En primer lugar darte la enhorabuena por el gran articulo Ernesto.
    En según lugar, como bien dicen varios de mis compañeros del curso en sus comentarios, tenemos miedo a innovar y estamos sujetos a la antigua y al no querer evolucionar. Los entrenamientos siempre es valido, todo entrenamiento tiene algo que enseñar aunque sea viejo, pero como en nuestra escala evolutiva, todo evoluciona, pero parece que los entrenamientos se han quedado estancados y no evolucionan,
    El estrés ha de ser incluidos en los entrenamientos, ya que sabiendo controlar el estrés podemos controlar la situación y no llevarnos al estrés negativo y bloquearnos.

    ¿Por que no entrenar bajo presión? toda intervención tiene una presión, esa presión en mayor o menor medida se puede simular y entrenar, y así poder mejorar y controlar esas presiones que nos rodea. Pero no se porque extraña razón los jefes siempre están, no metas presión hazlo sencillo haber si se va a escapar un tiro, ¿en un combate no se puede escapar un tiro? por eso es bueno entrenar y poder controlar esas presiones y que no pasen esas cosas.
    Un saludo

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  14. Curso de Supervivencia Policial

    El principal inconveniente que veo yo desde mi punto de vista, es que tenemos miedo a innovar a ir adaptándonos a las nuevas técnicas, tácticas, procedimientos, estudios a la evolución y todo por no tener ningún tipo de problemas al finalizar la instrucción. Unas veces ocurre esto bien porque la organización a la que se pertenece tiene un carácter muy militar y no deja nada de margen para poder maniobrar, todo está tasado, tiene que ceñirte a lo que está estipulado y claro así no se avanza, pero no solo es eso, sino que no haces instrucción adaptada a la realidad de los enfrentamientos armados, sino eres capaz a solventar una interrupción en una línea de tiro en práctica en menos de 10 segundos, como muy bien describía Ernesto, como cojones vas a ser capaz de solucionarlo en una intervención en la calle, cuando te están disparando y tu vida corre peligro. Y por otro lado, está el error de la figura del Instructor, que aunque su organización deja margen de maniobra y puede desarrollar sesiones de tiro muy ajustadas a la realidad, es la propia bajeza del instructor quien por comodidad y por no complicarse la vida se dedica a realizar la tira obligatoria, sin meter estrés, cambios de cargador, movimiento en los disparos, etc.
    Menos mal, que parece que está empezando a resurgir en este País, una especie de figuras independientemente a la de las administraciones públicas, que por su cuenta, están empezando a dar cursos de formación, tanto de tiro policial, intervención operativa, rescate de heridos en combate, lo que realmente es importante y tendría que dar la administración, de forma privada, donde cada profesional que le gusta su trabajo tiene que costeárselo todo el, pero que a la vez, está haciendo resurgir, ese malestar y esa crítica a la administración y al resto de compañeros, si se le puede llamar compañeros porque son funcionarios y de los buenos, no mueven un dedo y luego son los que van con la palabra derechos y reivindicaciones en la boca a todos lados.

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  15. Sánchez, gracias por tu comentario.

    Saludos.

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  16. Hola, felicidades a Ernesto, otra vez, por su excelente trabajo a la hora de plasmar la realidad que nos acontece. Este articulo trata sobre las reacciones fisiológicas que nos acometen cuando somos victimas de un enfrentamiento armado y en especial de las negativas. Estamos todos de acuerdo que sin entrenamiento estas reacciones intrínsecas en nuestro ser son mucho mas difíciles de paliar.
    La mayoría coincide en que deberían de adaptarse los programas de tiro, pero creo que pensar de esa manera es focalizar la atención en un punto que no es el principal. Analicemos la situación:
    Un programa de tiro sin muchas ambiciones supondria 300 cartuchos al año por funcionario. Esto supone un enorme desembolso de dinero y sin contar los gastos adicionales que el tiro conlleva. Desde un punto de vista político o presupuestario es prescindible este desembolso de dinero en favor de comprar otro material de dotación policial de protección (en el mejor de los casos). Lo mas fácil es que ese dinero ni lo huelan las FCS. Y antes de balas hay que pagar el desempleo, las paguicas, ayudas sociales.... Por supuesto, con esto no quiero decir que no insistamos en prosperar. Solo digo que es muy difícil.

    Por otro lado tenemos la mentalidad de los propios funcionarios sobre las armas. Que les supone un peso muerto en vez de entender que es una herramienta de trabajo. Habría que realizar un cambio de actitud al respecto y yo no se como conseguirlo.

    En definitiva, tenemos problemas presupuestarios y de pensamiento que a mi parecer son difíciles de solucionar.

    En ultimo lugar y volviendo al tema del estrés.....Una persona que tira 50 cartuchos por trimestre (muchos darían palmas con las orejas si así fuera)no se le puede pedir que practique ejercicios bajo estrés si ni tan siquiera acierta a la silueta. En primer lugar el instructor debe conseguir que el funcionario se familiarice con el arma, le pierda el miedo y comience a ganar confianza en su uso. Lo que se nos da bien, nos suele gustar. Con el tiempo ya se irán complicando los ejercicios.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Martínez.

      Un saludo.

      Ernesto.

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  17. “Del Curso de Supervivencia Policial”

    Coincidiendo plenamente con el compañero Cristian, veo más que fundamental recordar, sino siempre muy a menudo en las prácticas habituales y/o cursos de tiro (así al menos algunos lo intentamos…lo que la Organización nos deja), la reacción de nuestro cuerpo ante una amenaza grave que de forma tan cristalina expones, Ernesto. Tristemente sigue habiendo un número importante de compañeros que siguen pensando que eso es sólo una quimera, y que la reacción real e instintiva ante el enfrentamiento armado es lo que sienten en la galería cuando van a sus prácticas, “o poco más”.
    Por otro lado, luego están los compañeros que, si bien si admiten la compleja resolución de la intervención por el estrés de combate, en realidad no les gusta que en las prácticas se les someta a esa realidad; como algunos dicen: “es que así es muy difícil darle”.
    A este respecto, como creo que ya dije en otro post, hace bien poco, un policía en un curso de tiro se lamentaba, con cierto grado de indignación y reproche, de que: “no sé lo que me pasa que estoy interrumpiendo siempre el arma, nunca me había pasado, sólo me pasa aquí con vosotros”…Como bien se le explicó, únicamente estaba activando la aleta del seguro de su H&K por su empuñamiento incorrecto. Lo curioso, es que el único estrés al que se le había sometido era sacar el arma de la funda, con los sistemas de retención activados y, como diría Ernesto: “a distancia de escupitajo”, es decir, un puro tiro defensivo a dos metros de, sacar el arma, presentarla y efectuar dos disparos en 1,5 - 1,8 segundos, no más. Pues parece ser que era el suficiente estrés para conseguir que su bajo empuñamiento activara la aleta del seguro. Por lo tanto, le supuso el tener que ponerse las pilas y modificar ese empuñamiento “de toda la vida”; Claro está, no gusta mucho oír que no le han enseñado del todo bien, o al menos, que nadie le corrigió en su día para que eso, que son los fundamentos básicos del tiro policial, no le pasara.
    La experiencia me dice que falla más la concienciación que la pasta, y en esto, creo que nos tenemos que repartir la culpa: Administración, instructores y tiradores, ah bueno, y mercenarios del provecho que les brinda la poca puesta en práctica del sentido común…
    Excelente Ernesto, como siempre.

    Un saludo


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  18. Sun Tzu “del curso de supervivencia policial”:

    En este artículo Ernesto empieza de nuevo nombrado la tónica habitual de las FFCCSS en España respecto a la materia de no saber sus herramientas de trabajo, la pistola. Y como los ejercicios que se realizan, si es que se realizan, no se asemejan al sentido común.

    Poco a poco se va metiendo en el plano fisiológico, y la segregación de diferentes tipo de hormonas con distintos sentidos para la supervivencia del individuo en una situación de vida o muerte.

    A continuación habla de como uno de los factores de la segregación de hormonas es el aumento del ritmo cardiaco y esta situación hace que nuestra percepción cognitiva se vuelva más óptima, a la espera de recabar la mayor cantidad de información posible para nuestra supervivencia.

    A continuación explica como a medida que van subiendo las pulsación hay ciertas habilidades motoras que se van perdiendo y otras cada vez son más eficientes como las piernas o brazos, preparándose para la lucha o la huida.

    Finalizando con la moraleja del artículo, que los ejercicios de tiro se practiquen de la forma más simple posible, es decir, que en una situación de estrés se puedan realizar sin mucha esfuerzo, debido a que no estaremos mentalmente lucidos como creemos.

    ------------------------------------------------------------------------------------------------

    “[...]Si un tío me saca una pistola/cuchillo le meto 2 tiros en el pecho y 1 en la cabeza[...]”
    si puedes...

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  19. Tomas lujan vilches (curso supervivencia policial)


    Gran artículo, y una vez mas nos cuentas un grave problema que nos afecta a todos. Como muy bien nos cuentas la realidad de los enfrentamientos armados no es la que nos enseñan en los campos de tiro, que todos los ejercicios de tiro son, ha una silueta negra, de pie/rodillas/tumbado a 100m/200m/300m y si te sales de el "manual" tus mismos instructores no se fían de ti. Es una pena ver como grandes personas con capacidades para marcar la diferencia son boicoteadas por personas ignorantes que solo quieren llevárselo fresco y sin sudar a casa.

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    1. Gracias por tu comentario, Tomás.

      Un saludo.

      Ernesto.

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  20. Daniel Martin
    CURSO DE SUPERVIVENCIA POLICIAL:
    Articulo de gran relevancia en el que diseccionas el cuerpo humano de una manera entendible para poder analizar los diferentes porqués de nuestras reacciones físicas y sabiendo de las mismas poder organizar y focalizar el entrenamiento para evitar disminuir al máximo dichas reacciones.
    Me ha gustado especialmente las definiciones de actividad motora fina, compleja y gruesa, para entender como desde el primer momento organizar la instrucción e intentar automatizar de la manera más lógica y sencilla determinados movimientos (cambios de cargador, transiciones entre armas, etc...), para intentar disminuir el riesgo de por una maniobra dudosa o que no la podamos ejecutar tan rápidamente como en la instrucción, aumentemos el estrés y con el las pulsaciones, pasando de fases de actividad motoras, para nuestro empeoramiento en la resolución del conflicto y bajando la posibilidad de supervivencia.
    Un saludo.

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    1. Muchas gracias por el comentario, Daniel.

      Un saludo.

      Ernesto.

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  21. Jose Alejo Chenoll (sts)21 de septiembre de 2016, 23:26

    Buenas noches, lo que me viene a la cabeza después de haber leido tu articulo, es que el ser humano esta diseñado como el resto de los seres vivos para sobrevivir. Esto extrapolado a nuestro contexto como seres vivos y a nuestra capacidad de adaptación, teniendo en cuenta la lenta velocidad a la que evolucionamos y los enemigos naturales que tenemos como especie, da lugar a que estemos fabricados para que llegado un momento determinado hayamos resuelto con nuestras capacidades una situación o escapado de ella. Lo que ocurre es que hemos inventado armas que nos ponen todo esto un poco mas difícil. Pero ya estamos dando pasos. Un saLudo

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