LAS MALAS PERSONAS NO PUEDEN SER PROFESIONALES EXCELENTES

Por, Ernesto Pérez Vera Siendo un servidor de ustedes un vulgar paleto sin papeles, nada ilustrado y mínimamente viajado, ¿cuántas veces he rezumado rabia, cuando no también odio, en forma de rajada pública contra determinados infames a los que tuve que soportar durante años? Muchas veces, ¿a qué sí? Incluso muchas más veces de las que yo mismo quería. Unos eran mandos y otros eran meros policías, como yo mismo fui. He despotricado, principalmente, contra aquellos coleccionistas de mediocridades que sin pudor copaban, y copan, puestos de responsabilidad para no ejercerla, pero sí para cobrarla. He rajado, despachándome a gusto, de los encumbradores de miserables manifiestamente vagos e incompetentes. Y siempre que he podido he vomitado en los zapatos de quienes presumían de lo logrado, omitiendo el cómo y mintiendo sobre los cadáveres enterrados en la fosa de la verdad. Juro que me esfuerzo por no despotricar, rajar y vomitar sobre esta chusma, pero voy perdiendo la partida. H...