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Mostrando entradas de octubre 28, 2015

“EN LA LÍNEA DE FUEGO” Y EN LA ESCUELA DE ÁVILA

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Por, Ernesto Pérez Vera
Es 21 de mayo de 2014 y estamos en la Escuela Nacional de Policía de Ávila, en la academia de la Policía Nacional. Fernando y un servidor vamos a presentar nuestro libro En la línea de fuego: la realidad de los enfrentamientos armados. Mi socio editorial en este proyecto literario, hombre más curtido que yo en seguramente todos los órdenes de la vida, está muy tranquilo, pero yo, en estos momentos, soy un puñado de nervios tensionados. Dar a conocer un libro con tu firma no es moco de pavo, menos aún si la obra versa sobre policías y la premier se celebra en tan ilustre centro de formación policial. Pero ojo, es que entre el público asistente está, ahí es nada, Marceliano Gutiérrez Rodríguez, el director de la academia. Tan es verdad que el estrés me tiene preso, que ya ni mi cuerpo recuerda la crisis de dolor neurológico que ayer me condujo hasta los servicios sanitarios del centro.
Pero si lujo es para estos humildes autores presentar aquí este trabajo, más lu…

NO AL “THETOS”

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Por, Ernesto Pérez Vera
Seguramente hasta el hombre más santo del mundo ha odiado alguna vez. A mí, que no estoy inmaculado, me sucede más veces de las que quisiera. Más de las que mi salud emocional puede permitirse, la verdad. Pero como gracias a Dios soy creyente, en ocasiones pido perdón al altísimo para sentirme mejor durante el rato que permanezco espiritualmente aséptico, hasta que vuelvo a caer en la emboscada que me tienden la bilis y el coco. Admito que estoy tan majaron como el que más o como el que menos, solo que soy consciente de ello y no lo oculto ni lo mimetizo.
Esto viene a colación de la charla mantenida hace unos días con un periodista que quería saber si yo odiaba a quien trató de dejar huérfano de padre a mi cachorro de “Homo sapiens”. La respuesta que le di es la que ya he ofrecido en muchas ocasiones: no odio a aquel hijo de la gran puta, lo que no quita que de vez en cuando me acuerde de sus antepasados ya difuntos. Pero en serio, doy mi palabra de honor de que…