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Mostrando entradas de abril 14, 2016

ESTAMOS DE ENHORABUENA

Por, Ernesto Pérez Vera
¡Enhorabuena, policías!
Algunos ya dijimos públicamente, desde el minuto cero, que la respuesta a tiros estaba más que justificada. Ajustada a derecho. Es más, a uno de los intervinientes (amigo mío) se lo dije pocas horas después de producirse el hecho. Pero él ya lo sabía. No le descubrí nada nuevo. Hizo lo que sabía que tenía que hacer, lo que había entrenado, aquello sobre lo que había meditado profundamente. Y encima, ¡toma ya!, le salió bien. Recuerdo que me dijo: “Ernesto, esto ya lo he vivido. Este supuesto es uno de los que he practicado mil veces, por mi cuenta, en el campo de tiro, por ello seguramente respondí bien”.
No era cosa fácil, pero la hizo. Él sí. Tampoco echó el rabo atrás negando u ocultando qué hizo, cómo lo hizo y cuándo lo hizo. Hoy no toca hablar de por qué todos los proyectiles lesivos abandonaron el cuerpo del agresor, poniendo en grave riesgo la vida de terceros. Esto lo dejo para otro día.
Los agoreros, sucios ellos como siempre, fl…

DERECHO DE CONFESIÓN: PORQUE LOS CERDOS TAMBIÉN TIENEN DERECHOS

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Por, Ernesto Pérez Vera
“Pasado el tiempo, me voy a sincerar contigo, Arturo. Yo te admiraba, y puede que todavía lo haga, por tu forma de trabajar. Yo qué sé, quizá solo fuese interés. Pero lo cierto y verdad es que veías todo de un modo diferente al resto. Siempre tenías respuestas válidas y eficaces. Me fijé en cómo amarrabas las cosas, y me pegué a ti. Te apoyaba, o al menos eso quería que creyeras. Te oía con atención para luego, en tu ausencia, parafrasearte y quedar como un rey ante los demás. Ladrón de oído me llamaste aquella vez que me sorprendiste diciendo, palabra por palabra, lo que a buen seguro hubieses respondido tú. En fin, Arturo, que estar cerca de ti siempre fue una garantía y una seguridad, tanto instruyendo diligencias como haciendo controles, cacheando, identificando guarros, etc. Eras realmente particular, me atrevo a decirte que hasta brillante”.
“Pero qué quieres que te diga, Arturo, yo solo buscaba lo que buscaba: tu favor cuando ascendieras. Porque sí, yo sie…