COMPLEMENTOS BÁSICOS POLICIALES

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo



Creo que todos nos hemos percatado que en los últimos años ha cambiado la imagen exterior de los agentes de policía en nuestro país, sobre todo en los cuerpos de Policía Local.


Me estoy refiriendo a aspectos tan externos como son todos aquellos que un ciudadano advierte, “a golpe de vista”, cuando se encuentra con un funcionario policial por la calle. Hasta hace pocos años, un agente de policía solía llevar en el cinto sólo lo muy imprescindible u obligado por la superioridad del cuerpo, casi siempre en aplicación de reglamentos internos de uniformidad y materiales. En algunos casos ni tan si siquiera llevaban lo mínimamente necesario y obligado. Seguramente todos conocemos a policías que no llevan, o llevaban, grilletas en el cinto, o no llevan o llevaban la defensa, sobre todo los mandos intermedios y superiores. Muchos incluso no llevan, o llevaban, cargador de repuesto. Hago mucho hincapié en el “llevan o llevaban”, porque aunque esos aspectos han cambiado como norma general, sigue habiendo minorías que persisten en esos malos hábitos.

Considero que son malos hábitos porque el no llevar el equipo mínimo, cuando se sale de servicio, implica no tener a mano las herramientas necesarias para ser resolutivo y eficaz ante toda situación operativa, e incluso humanitaria, que se presente en las horas de trabajo. Lo triste de ello es que quienes así salen a la calle a trabajar, me refiero a los que llevan solamente la pistola, salen sin interés alguno por su trabajo, de lo contrario no se sentirían ridículos e incómodos con el cinturón debidamente organizado bajo el principio de: eficacia profesional. ¡Estos son los que van al trabajo y no a trabajar…!

También resulta lamentable que muchos de esos que no portan el equipo preciso de trabajo, ridiculicen, hagan mofa y hasta escarnio, de aquellos compañeros que con criterio acertado y responsable, deciden llevar no sólo lo que reglamentariamente deben, sino que van más allá y añaden un “plus”. Estos son los que deciden portar a la cintura o en el bolso de trabajo, todo aquello que potencialmente, o hipotéticamente, les pude hacer falta para resolver una situación policial. Los muchos supuestos a los que un agente se puede enfrentar, pueden ir desde un incendio a un accidente de tráfico o la detención de más de una persona violenta o atrincherada.

Los ciudadanos se dan cuenta de esas cosas. De hecho, a veces incluso se acercan a los policías y les interrogan con respeto a alguno de los objetos o complementos que penden de su cinto. Cuando no preguntan especulan y se preguntan: “…qué será eso que va oculto en la funda o bolsa que está situada en ese sitio concreto del cinturón…”.


Seguro que algún civil de los que pueda leer esto, ha pasado por alguna de las dos situaciones expuestas, ¿verdad? También los agentes que estén ahora leyendo este texto.

Por suerte los tiempos han cambiado. Cada vez son menos los que salen sin los complementos necesarios, sean de dotación o de adquisición particular. Más común es el segundo supuesto. Pero sigue siendo común que aquellos —pocos hoy en día— que salen “raspados” de equipo, se sigan mofando de otros que son mayoría y que salen bien equipados a patrullar.

A ninguno de vosotros —lectores— se os escapa que las empresas dedicadas a la venta de complementos policiales y militares han crecido de forma brutal en los últimos diez años, quizá más aún en los cinco últimos. Hasta las armerías han incrementado su oferta de material, no limitándose a ofrecer armas y cartuchería. Estos establecimientos acercan hasta sus clientes linternas, chalecos antibalas, calzado profesional de fabricación nacional o extranjero o fundas porta sprays, porta grilletes o porta radiotransmisor.

Hoy por hoy lo habitual es ver a los policías portando su arma en una moderna funda, con algún nivel de retención antihurto. También es frecuente verles fundas de diseño moderno para portar grilletes también modernos y tácticos, y que pueden ser empleados de modo más rápido tras la extracción. No hay que olvidar los modernos portacargadores dobles de extracción es muy rápida y segura, fundas para los transmisores, cuyos diseños facilitan el uso del aparato y proporcionan más comodidad (sobre todo al ir sentados en coches patrulla) que las tradicionales pinzas o fundas de cuero.

Todo ese tipo de material tan someramente referido, unido a uniformes más cómodos y acordes a los tiempos, con aspecto y caracteres tácticos, hacen que la imagen policial sea hoy de mayor eficacia y compromiso con la defensa del bien común. Esto es algo que redunda en un mayor beneficio de la sociedad y de sus ciudadanos, amén de la propia institución policial.

También es cierto, y lo he vivido en mi pellejo, que personas o grupos sociales y seudo políticos (también sindicales), son contrarios a esa nueva imagen general de los agentes de policía. Estos han llegando a criticar el aspecto que otorga al agente el porte de ese tipo de material, manifestando que su imagen es represora y facistoide.

Habría que distinguir entre complementos profesionales para agentes policiales de unidades convencionales de Seguridad Ciudadana y los complementos más específicos que se hacen necesarios en las unidades policiales de asalto, antidisturbios, etc. Pero también es cierto que algunos complementos son, o pueden ser, de uso común por cualquier profesional, sea de la unidad que sea y posea la competencia específica y concreta que posea.

En este artículo me voy a centrar en el segmento de materiales o complementos de unidades convencionales de Seguridad Ciudadana, o sea la del agente patrullero: La especie más común dentro de la comunidad policial. El agente patrullero es el que diariamente vemos por la calle y que más trato y cercanía mantiene con los ciudadanos.

Protección ocular:
Las gafas tácticas con protección balística son un elemento que se hace necesario entre los integrantes de unidades especiales, aunque también se están imponiendo en el resto de la comunidad policial. Existen muchas marcas, modelos y características. Algunos modelos no serían estéticamente acertados para el uso de policías patrulleros, quizá por tratarse de modelos sofisticados y de aspecto más táctico y militar. Pero existen gafas de aspecto normal, que utilizan lentes con las mismas propiedades de los modelos más sofisticados o avanzados a nivel balístico.

El uso de armas de fuego es inherente a la profesión de un policía, por ello estas gafas proporcionan protección ante deflagraciones, rebotes de esqui
rla, impactos de vainas, etc. Estas gafas, a la vez que protegen de lo intrínseco en el uso de armas, protegen de otro tipo de accidentes o incidentes en el que las armas de fuego no están necesariamente presentes.

En el mercado español se pueden adquirir un buen número de marcas y modelos de gafas balísticas, que se adaptan a las necesidades profesionales de cualquier agente del orden. Este tipo de lentes son aptas tanto para el trabajo diario como para los entrenamientos de tiro en la galería.

Además de las distintas calidades y características, hay otro factor a tener presente: el precio. Así pues, por un lado hay gafas realmente baratas y con buenas características y propiedades, y existen otras mucho más costosas pero que refuerzan las cualidades protectoras. De un modo muy resumido reflejaré datos de dos de estos productos, uno de ellos es el que yo he utilizado durante años.

El modelo Magnum G3 de Smith & Wesson se caracteriza por contar con una lente de una sola pieza. Ofrece al agente una excelente visión periférica. Otra característica fundamental de estas gafas son sus patillas ajustables. En este sentido, el tirador dispone de hasta 4 posiciones para adaptar exactamente las gafas a sus características faciales. Las Magnum G3 también disponen de un amortiguador de goma acanalado, con efecto antideslizante, a la altura de la nariz. Esta goma protectora está completamente contorneada para ofrecer una mayor comodidad al portador y un ajuste perfecto, capaz de aguantar toda la jornada de trabajo. Sus cristales son de policarbonato con gran resistencia ante posibles impactos. También poseen protección máxima ante los rayos UVA.

Las gafas ESS CDI son unas gafas de aspecto tan normal como cualquier gafa de sol, pero sus lentes proporcionan alta protección al impacto gracias a sus 2,2mm de grosor en su lente balística, lo cual las hace unas de las favoritas en muchas unidades de asalto policial en U.S.A. Ofrecen la ventaja de ser suministradas con juego de lentes oscuras y claras: Así el portador usará una u otra dependiendo del lugar donde vaya a efectuar un concreto servicio o entrenamiento; en caso de asalto a lugar cerrado usaría las transparentes o claras y en caso de trabajo en zonas exteriores y en horario diurno, la lente oscura. El fabricante garantiza que estas gafas, al igual que otros modelos de la firma, son resistentes al fuego. Este modelo tiene un precio algo superior al modelo del que anteriormente habíamos hablado.

En la actualidad utilizo las ESS ICE 3.0, con pack de 3 lentes. Este modelo goza de gran aceptación entre los profesionales armados de todos los estamentos. El juego de lentes es intercambiable y de policarbonato de alta resistencia, permitiendo un intercambio rápido y cómodo de las mismas. Dependiendo del ambiente lumínico en el que se encuentre el operador, podrá emplear la lente amarilla, negra o normal.

Las gafas ESS ICE 3.0 cuentan con patillas ajustables para adaptarse perfectamente a la fisonomí­a facial del tirador. Adicionalmente puede incorporarse un auricular a la patilla. Este modelo presenta un elevado nivel de protección antifragmentación, siendo capaz de resistir la “deflagración” de una escopeta desde una distancia de 10 metros. El ESS ICE 3.0 KIT es compatible con el uso de lentes graduadas. Mediante un kit especial, las lentes de contacto se pueden acoplar a la montura de las ICE 3.0.

Trabajar en bajas condiciones de luminosidad:
La linterna es otro elemento que cada día se ve más presente en el equipo básico de un agente de policía convencional. Cada día son más los que se dan cuenta que una linterna no está destinada exclusivamente al servicio nocturno, sino que también durante el trabajo diario, y en horarios diurnos, se suele precisar de luz “de mano”. Son muchas las situaciones que se viven con frecuencia, que hacen necesario el uso de una linterna potente, pero también es necesario que ésta esté muy a mano, o sea pegada siempre al cinturón. Existen modelos de tamaño tal, que caben en una mano gracias su reducida longitud.

El mercado está plagado de marcas y modelos, unos de potencia moderada y otros de potencia aceptable y apta para casi todos los usos potenciales de un patrullero. Hay linternas pequeñas con tal potencia que servirían para todo lo que nos podamos plantear. Las hay con reguladores de potencia que pueden hacer bajar la intensidad del haz de luz, a la par que economizan la batería. Sobre la batería y forma de carga también hay una amplia variedad: de baterías o pilas normales, hasta las de litio de larga duración y potencia. Otras son recargables, tanto a la red (enchufe de conexión eléctrica) como a la conexión del mechero del coche u otro sistema adicional montado al efecto (V12). Incluso algunos modelos poseen la doble facultad de recargarse y de usarse con baterías extraíbles convencionales o de litio.

Existen lámparas alógenas, de xenon y de led, estas últimas cada día más extendidas. Casi todas se sirven con magníficas fundas que incluso a veces permiten portar baterías de repuesto, y todo asido al cinturón del agente. También las hay acopladas en una defensa extensible, como es el caso de la marca ASP, la cual podrá ser usada tanto acoplada al bastón como de modo individual o separado.

Algunos modelos son compatibles con acoples que permiten su uso en armas, bien
fijadas directamente a ellas mediante raíles —las armas modernas incorporan esos raíles en el armazón— o bien mediante la fijación en módulos que se ajustan en algún lugar del armazón del arma, como el guardamonte, cargador o cacha.

Multiusos, cortantes y pequeñas herramientas:
En un cinturón o equipo policial no debería faltar una herramienta cortante: una navaja. Naturalmente a priori NO se portará con la idea de ser usada como arma, si bien en determinados casos extremos podría servir como arma defensiva o de apoyo (en otro momento se verá este asunto de forma monográfica). Pero en este caso nos referimos a otro fin o misión. Son muy útiles las de herramientas/navajas multiusos, en especial y principalmente para tareas de rescate ante accidentes o catástrofes. Los funcionarios de policía son los primeros en llegar a todos estos incidentes, en especial a los accidentes de tráfico e incendios.

Cortar un cinturón de seguridad, un cable, un alambre o hurgar en una cerradura, son algunas de las funciones que a veces tendrá que hacer un policía en su ayuda diaria al ciudadano. Al hablar de este tema siempre recuerdo el caso de un compañero en prácticas que durante un servicio nocturno acudió, junto a mí, a un domicilio particular donde una familia tenía un serio problema d
e fontanería. Eran las 3 horas de la madrugada y la vivienda tenía inundada la primera planta. Una vez en el lugar de los hechos, comprobamos la gran envergadura de la avería. Debido a que no era problema de la red pública, no se pudo hacer uso del servicio de fontanería de guardia del Ayuntamiento.

Como quiera que el policía en prácticas era un manitas, usó mi linterna (en ese momento Sure Fire NX8) y observó el problema. Se dispuso a meterle mano. Para ello empleó otros de mis útiles de trabajo, una navaja WALTHER P-99 y mi alicante multiusos VITORINOX. Con todo ello quitó piezas de un desagüe, piezas de aquí y de allá. Finalmente fabricó una arandela y un tapón y solucionó el problema de modo temporal. Lo más increíble es que a las pocas semanas pasamos por el mismo lugar, y nos dijeron los moradores que lo habían dejado todo tal y como lo dejó mi compañero. No volvieron a surgir problemas y nunca un profesional de la fontanería fue requerido. A mi compañero novato y manitas le regalé la navaja táctica Walther P99, espero que aún la conserve. Ya no trabaja en mi plantilla.

El ejemplo puesto anteriormente es un evidente y real ejemplo de lo útil y necesario que a veces puede llegar a ser el llevar un poco más de peso extra en la cintura. Esa familia quedó más que satisfecha con el servicio policial a “domicilio”.

Para cuando se presenta un rescate inmediato de tráfico y se carece de medios específicos de encarcelamiento, o sea cuando un policía acude sin medios a un accidente —muy frecuente—, es de gran utilidad y eficacia el RESQME. Este complemento es una pequeña herramienta que por su configuración hace las veces de llavero (porta llaves) y que posee un sencillo mecanismo de percusión y corte. La percusión fractura lunas y cristales y la cuchilla de corte secciona cinturones de seguridad. Algunos modelos incluso incorporan una linterna que funciona bajo el agua. Lo mejor de estos productos es que son m
uy económicos. Deberían ser de uso oficial en todos los cuerpos, e ir siempre acompañando las llaves de los vehículos policiales.

Pistoleras o fundas:
Aunque la funda de arma corta es una material que se entrega en todos los cuerpos, a la par que el propio arma, también es cierto que se sigue entregando un arma de más calidad y valor proporcional que la funda que la porta. A la funda hay que exigirle cierto grado de seguridad ante el hurto y en la maniobra de desenfunde y enfunde. Por suerte cada día puede verse con mayor frecuencia, que en todos los cuerpos se entregan armas de primera calidad, pistolas de marcas con prestigio internacional. Así pues, es fácil ver muchos modelos de Glock, Sig Sauer o Heckler & Koch. Cualquiera de los modelos, de las marcas referidas, tiene un coste de más de 450€, sobre todo las HK y las suizo-germanas Sig-Sauer, algunos de cuyos modelos se acerca a los 1.000 €. Pero tristemente esas precisas y costosas máquinas se entregan normalmente con fundas de bajo coste, que a veces no llegan a costar ni 30€.

Por todo ello, cada día son más los profesionales que deciden cambiar la funda que la Administración les entrega de modo oficial. La mayoría de los policías detectan rápidamente que las fundas de cuero o Nylon, que reciben con el arma, carecen de la óptima capacidad táctica. Las fundas “oficiales” son casi siempre bolsas porta pistolas que sirven para varios modelos. “Lo que vale para muchas pistolas no suele valer para ninguna”. Estas fundas no otorgan seguridad en el desenfunde y enfunde, así como tampoco proporcionan seguridad ante la posibilidad del hurto o la caída accidental del arma, durante la prestación del servicio.


La mayoría de esas fundas obligan a portar el arma en ángulos antinaturales de desenfunde, siendo muchas de ellas excesivamente altas. Estas fundas no presentan sistemas especiales de sujeción y fijación al cinto, lo que permite que la pistola se “pasee” por la cintura, ante movimientos violentos (saltos, carreras, reducción de personas violentas, etc.). Cuando esto sucede el arma abandona el lugar en el cual el agente, por instinto, la buscará ante la necesidad urgente de desenfundar.

Nuevamente hay que decir que el mercado rebosa de marcas y modelos válidos. Hay fundas fabricadas para pistolas concretas y que se ajustan a éstas como guantes. Estas suelen tener medidas de seguridad antihurto o antiácida. También es normal que posean sistemas de agarre y sujeción al ci
nto, que finjan la funda de tal modo que impide que ante caídas, carreras, saltos la funda pierda su posición y situación natural en el cinturón. Las hay incluso con sistemas que facilitan la inclinación del arma para mayor comodidad, en periodos prolongados en posición de sentado asientos de vehículos u oficinas. Éstas también permiten, a veces, extraer el cuerpo de la funda de su anclaje al cinto, para así guardarla en el armero el arma dentro.

No podemos olvidar el otro segmento de este tipo de artículos, me refiero a las fundas para portar armas sin uniforme. Estas podrá ser usadas en servicios de escolta o investigación —en sus diferentes ramas—, o cuando el profesional se haya franco de servicio.

Muchos profesionales deciden ir armados en horas de NO servicio —cada uno tiene su razón—. El primer motivo que un funcionario policial puede aducir para portar su arma, en horas francas de servicio, es que la Ley se lo permite, aunque muchos aún pudiendo hacerlo no lo hagan. El hecho de ir Full-time armado no es siempre comprendido por muchos.

A los que habitualmente van armados —yo soy de esos Full-time— les suelen preguntar el motivo por el que optan por tal medida, “cargar con un peso extra”. A veces la pregunta surge de ciudadanos particulares, pero también son muchos los compañeros que no creen necesario el porte del arma, si no se está trabajando. Naturalmente, como derecho que es, cada cual que haga lo que crea necesario o desee. Yo, en mi deseo de que se comprenda y se vea como “normal”, siempre trato de hacer ver que son numerosas las causas por las que un funcionario policial, aún sin estar trabajando, debe ir armado.

El primer argumento que empleo en mi intento de convencimiento a t
erceros es: “Mejor llevarla y NO necesitarla que necesitarla y NO llevarla”. Tras eso, lo razono con ejemplos.

Verán. La Ley (en sentido amplio), concretamente la L.O. 2/86 de 13 de marzo (Art. 5º,4) obliga al agente de Policía —del Cuerpo que sea— a: “intervenir en todo tiempo y lugar, en defensa de la Ley y de la Seguridad Ciudadana”. Y el artículo 450 del Código Penal establece que: cometen Delito de de Omisión del Deber de Perseguir Delitos o Promover su Persecución, los funcionarios que pudiendo y estando obligados por el cargo, NO persiguen los delitos de los que tengan conocimiento —independientemente de que estén o no estén de servicio cómo establece la L.O. 2/86, y estén o no estén dentro de su demarcación—.

Según lo anterior, si un agente policial que NO está de servicio va paseando, comprando o haciendo deporte y presencia un hecho con caracteres de delito, estará OBLIGADO a actuar, o sea a intervenir. Naturalmente el ordenamiento jurídico, y así la jurisprudencia lo entiende, exige la actuación de modo sensato y proporcionado.

Así las cosas, seguro que aquel agente del Cuerpo Nacional de Policía de Madrid que estaba de vacaciones en Sevilla con familia, y que intervino ante los malos tratos físicos que presenció en la vía pública, hubiera deseado tener su pistola a mano ese día. El policía, cumpliendo con su deber profesional y demostrando un valor humano extraordinario, intentó evitar la paliza que recibía una mujer. No lo consiguió. El maltratador y un “compinche” de éste, tras intervenir el funcionario —previamente identificado con POLICÍA—, le dieron tal cantidad de golpes que pasó meses de baja. Ingresó varias veces en quirófano. También en Sevilla un inspector jefe del mismo cuerpo evitó un atraco cuando el funcionario y su esposa realizaban unas compras. El policía, gracias a que llevaba su arma, pudo abatir al atracador, si bien aquel hirió gravemente al funcionario. Hay muchos casos similares y todos honrosos.

Por estas cosas, muchos de los que son convencidos policías optan por ir armados. A veces oigo a compañeros que comentan que en alguna ocasión presenciaron la comisión de delitos cuando estaban fuera de s
ervicio, pero que no actuaron de modo alguno. Alegan siempre que: “Cómo no llevaba la pistola…para que me iba a identificar e impedir el delito…era un marrón”. A mí esa respuesta no me convence. El delito se podría intentar impedir o perseguir sin la necesidad de disparar a nadie, porqué los que llevamos arma no solemos intervenir pegando tiros. De ahí la frase aquella: “Mejor llevarla y NO necesitarla que, necesitarla y NO llevarla”.

Si ves un delito y tienes ocasión de evitarlo o perseguirlo… ¡inténtalo! Si llevas el arma mejor, si no la llevas…pues ojalá no haya que echarla de menos. Con un seguimiento discreto al delincuente y la debida comunicación a la sala operativa, también se actúa.

Ahora, tras esas explicaciones o aclaraciones, entramos en materia. Seguimos con el propósito del artículo. En ese terreno, en el de las fundas de “paisano” se han dado grandes pasos “evolutivos”. Se empiezan a usar en España, por fin, fundas más modernas, fundas que ofrecen ventajas que antes eran impensables en las típicas fundas de cuero o lona. Aún así, opino que en este segmento —de fundas para ir de paisano— aún no existe la misma concienciación que sí se ha extendido en el campo de las fundas de servicio uniformado.

Para el trabajo uniformado muchos agentes invierten en modernas y seguras fundas, pero para los casos de servicios de paisano o para las horas libres de servicio, siguen “consumiendo” fundas no apropiadas.

Personalmente aconsejo el empleo de fundas de paisano de material plástico o similar, como el KYDEX. Estas fundas suelen fabricarse con sistemas de retención pasiva, que con sólo un “tirón” desde el ángulo acertado de desenfunde, permiten la extracción del arma. Ese mismo sistema de retención impide la salida involuntaria del arma. Casi todas las marcas de prestigio ofrecen algún modelo en este segmento. Quizá las más vendidas son aquellas que tienen sistema de pala para su situación y agarre/fijación al cinturón, las cuales suelen fijarse en la zona lumbar o ilíaca. Dicho sistema —en inglés paddle y en español pala— facilita cómoda y rápidamente la ubicación de la funda en la cintura. Además puede ser cambiada de posición, según interese en cada momento.

Para muchas ocasiones prefiero las fundas interiores. Estas van colocadas por dentro del pantalón y asidas al cinto o pantalón por medio de pinzas o medios similares. También en este formato podemos ver modelos construidos con KYDEX, si bien en España aún no se han extendido lo suficiente.

Las fundas interiores de KYDEX con sistema de retención pasiva, ofrecen una valiosa ventaja frente a las tradicionales fundas interiores de cuero, Nylon o serraje.

La ventaja que más valoro, y por eso soy diario usuario de estas fundas, es que permiten la extracción de modo rápido y seguro. Pero hasta ahí podrían llegar muchas de las de cuero o Nylon, sólo que a la hora del enfunde o devolución del arma a su funda, las de KYDEX ganan la partida con creces. Las de cuero y Nylon una vez se extrae el arma y queda la funda vacía entre
nuestro cuerpo y el pantalón, queda cerrada —cual carpeta de acordeón a la que extraemos el contenido—. Para una devolución rápida y segura del arma hacia la funda, habrá que usar ambas manos. La mano débil deberá abrir o facilitar la entrada de la funda y la mano fuerte, con el arma empuñada, deberá ir “buscando sitio y hueco” para ir introduciéndola. Es más, incluso el agente tendrá que “encoger” el estómago o meter barriga, para que la operación salga de un modo más efectivo y rápido.

De lo expuesto en el párrafo anterior se debe desprender que cuando estemos en situación relajada en el campo de tiro, entrenando desenfundes y enfundes con fundas interiores convencionales, no habrá grandes pegas —que también—. Los problemas serios surgirán cuando estemos en una intervención real, donde estemos deteniendo o cacheando. Así pues, y por ejemplo: la mano débil no podremos usarla para abrir la funda y depositar el arma, seguramente esa mano débil tendrá un radiotransmisor o esté taponando una herida propia o ajena. Puede que esté inmovilizando a un detenido, etc.… Los argumentos que acabo de exponer son más que bastantes para probar y convencerse.

De este tipo de fundas interiores de KYDEX, yo utilizo las de la marca Comp-Tac y la que comercializa el instructor de tiro norteamericano Gabe Suárez, la Joshua Holster. Esta última está especialmente diseñada para portar el arma en la zona inguinal bajo la ropa. Un habilidoso compañero del Cuerpo Nacional de Policía ha empezado a trabajar este material y fabrica verdaderas joyas para todo tipo de armas.

Portacargadores:
Del mismo modo que la Administración o empresa facilitan al funcionario policial o trabajador de la seguridad privada un arma y una funda para portarla, también entrega un portacargador de repuesto. Pues con esto pasa como con la mayoría de las fundas de dotación, que entregan un portacargador que por su diseño y material de construcción, a veces se hace imposible una extracción rápida y segura.


Las fundas de cuero que se suelen entregar de modo reglamentario, carecen del diseño adecuado para que de modo eficaz se pueda realizar una extracción rápida y segura. Suelen ser tan ajustadas en sus medidas que los cargadores se quedan atrapados en el habitáculo. Al ser la funda de una altura muy elevada, casi no deja asomar más que la tapa base del cargador, lo cual dificulta aún más la siempre deseada extracción rápida.

El portacargador correcto y más acertado es aquel cuyo diseño permite que 1/3 del cuerpo del cargador asome una vez quede abierta a la funda —caso de fundas con solapa y clic o similar—. Teniendo ese 1/3 de cargador fuera de la funda, se podrá asir al cargador con más velocidad y seguridad de agarre, toda vez que el
cambio de cargador se realizará casi siempre en situaciones de estrés. Por cierto, recomiendo llevar dos cargadores de repuesto en el equipo.

Como en el caso de las fundas de armas, también en este complemento me declino por los construidos con materiales plásticos o de KYDEX, que actúan por retención pasiva. Estos me parecen especialmente idóneos para servicios de paisano, dado que si ya es un lastre que ralentiza el hecho de llevar
el cargador bajo la ropa, una funda con solapa nos frenará más aún en la operación de recarga. En cualquier caso, existen otros materiales y diseños muy variados y válidos.

Pie cómodo y protegido es calidad de trabajo:
El calzado es otro campo en el que los profesionales suelen sustituir el material de dotación por otro de más calidad, que adquieren de modo privado naturalmente. Son innumerables las marcas que cada año plagan el mercado con variados modelos, cada uno de ellos con unas concretas características que las hacen más idóneas para determinados servicios. De todos modos, hay que admitir que de un tiempo a esta parte se dota al policía de calzado de buena calidad.

Podemos encontrar desde zapatos con suelas de “goma táctica” muy flexible y antideslizante o antidescargas eléctricas, hasta botas de caña baja, media o alta con el mismo tipo de suela. Hay productos de piel, Cordura o Nylon e incluso “amalgama” de varios de esos materiales. También las hay con acabado de Goretex que protege del agua y la humedad. En fin, una enorme variedad.

Creo poder afirmar que la marca MAGNUM es la más extendida entre las unidades policiales de nuestro país. Esta firma tiene en catálogo zapatos de servicio y botas con características muy diversas, que hacen que cada modelo se ajuste a un tipo de servicio concreto. Tienen modelos de botas de ocho, siete o seis pulgadas de longitud de caña, modelos con cremalleras, con sistema rápido de cierre y abrochado de cordones, con forros antihumedad y antibacteriano, acabados repelentes del agua, con suel
as antideslizantes y también antiestáticas. Variada y jugosa gama. Los precios: los hay desde los más asequibles hasta los muy altos, de los modelos más completos.

La marca 5.11 produce todo tipo de artículos profesionales, todos ellos tácticos y de gran calidad. En botas ofrece modelos muy acertados, algunos de ellos con protección bacteriana e incluso con cierta capacidad de blindaje. Quizá los modelos más conocidos de esta marca son el HRT, el Urbano y el ATAC.

Otra prestigiosa marca ofrece unas botas que con solamente oír su nombre, invitan a pensar de inmediato que estamos ante una obra de arte. Me refiero a la marca ADIDAS y a sus modelos GSG. Existen dos modelos, el de primera y segunda generación. Estos últimos, los de segunda generación, llevan 7 años aproximadamente en el mercado y tienen suela adiPrene. Esta suela ya es usada en las zapatillas deportivas de la marca y ofrece gran capacidad amortiguadora. El modelo anterior, el de primera generación, es mucho más antiguo y ha sido inspiración de otros muchos fabricantes. La casa ADIDAS creó los modelos referidos en base a los pliegos de indicaciones de la unidad táctica GSG-9, de la Policía de Fronteras alemana. El primer modelo fue muy empleado por el SAS británico en los años 80, y desde entonces goza de buena fama. Personalmente puedo afirmar que el viejo modelo usado por los británicos provoca deslizamiento sobre superficies húmedas o mojadas, por lo demás le doy la máxima nota.

Defensas como armas de baja letalidad…siempre a mano:
Otro complemento cada día más visto en las manos de los policías es el bastón o defensa extensible. ASP es la marca que más prestigio tiene y que más difusión ha dado a este tipo de productos, si bien existen otras veteranas firmas en el sector, amén de las advenedizas. La marca ASP ofrece varios modelos con longitudes distintas, existiendo modelos aptos para ser portadas bajo la ropa cuando se trabaja de paisano. Las medidas mas comercializadas son la que se em
plean para trabajos uniformados tanto de seguridad ciudadana como de intervención especial.

Esta marca ha creado una gama de productos y complementos para sus bastones policiales, como pueden ser fundas sobaqueras, tapones personalizados, puntos de presión, linternas o espejos que se acoplan al bastón. La forma de cierre de estas defensas telescópicas es por presión. Tras ejercer la presión con un golpe, las piezas que la componen se van cerrando unas dentro de las otras hasta quedar en la posición de cerrada.

Otros fabricantes han optado por sistemas de cierre menos llamativos y utilizan un sistema de presión dactilar. Esto proporciona discreción no sólo al cerrar el bastón, sino al abrirla
si el caso así lo requiere—. También pueden abrirse o extenderse de modo manual sin forzosamente emplear un movimiento de apertura violento, dejando esa opción para las situaciones que precisen de conminación. Hablamos de las MONADNOCK Autolock, las cuales tienen otra singular característica y es que las piezas que conforman el bastón contienen rodamientos en los extremos de cada tramo. Al quedar el bastón desplegado, giran sobre si los tramos, lo cual puede ser útil si un agresor agarra el extremo de la defensa: no provocaría el bloqueo de la muñeca del policía que sostiene el otro extremo.

Otra extensible con sistema de cierre sin presiones o golpes es la EKA Camlock, la cual ya se está entregando como material de dotación en algunos cuerpos de Policía Local de nuestro país. Se están extendiendo también los bastones extensibles carentes de partes metálicas, componiéndose toda la defensa de materiales plásticos rígidos.

Útiles de inmovilización a personas:
Sobre los grilletes y otros medios de inmovilización rápida también se debe hacer algún apunte en este trabajo. Tal vez en este tipo de material es donde las administraciones no están jugando mal del todo —es mi apreciación personal—. La mayoría de ciudades de mi entorno ya dotan a sus agentes locales de grilletes de bisagra, y abandonan los de eslabones.

De todos modos no hay que aborrecer y “escupir” sobre los grilletes de eslabones o cadenas, por muy anticuados que pare
zcan. Sabiendo usarlos del modo correcto y con decisión, serán perfectamente útiles y eficaces, ¡o acaso no lo han sido durante décadas! Antes de que llegaran los nuevos modelos no había otra cosa. Lo que no cabe duda es que los de bisagra, sean éstas fijas o móviles, ofrecen un plus de seguridad a la hora de dejar inmovilizadas las manos del detenido y más aún durante el propio acto de las colocación.

Muy útiles en ciertas unidades y para la realización de detenciones numerosas, son los lazos o bridas. Estos, por su escaso peso y configuración, permiten ser portados en un bolsillo y en número abundante. Especialmente útiles son en las unidades antidisturbios, pues en caso de realizar varias detenciones un mismo grupo de agentes, no tendrán que cargar con el peso de numerosos grilletes. También en unidades de traslado de presos y detenidos pueden hacer un buen juego.

Estas bridas o lazos han evolucionado mucho en los últimos tiempos. Ya no es necesario llevar aquellas bridas largas y de cierre “cremallera”, que lo mismo la utilizaba un electricista que un jardinero. Me refiero a las que se adquieren en tiendas especializas en bricolaje, construcción o electricidad. Ahora existen con una determinada configuración y diseño, que las hace idóneas para ser usadas de modo más rápido. Incluso se fabrican con llave, como si de un grillete tradicional se tratara. También se comercializa una herramienta de corte seguro para ser depuestas.

Un “subcomplemento”, si se me permite el vocablo, es la llave extra larga para grilletes convencionales. Dicha llave facilita al agente la labor de retirar los grilletes al detenido y la maniobra de colocar el seguro a los grilletes, pues también llevan aguja de accionamiento de dicho mecanismo. La mayor longitud de la llave, otorga más libertad de movimientos en los dedos del agente. Se encuentra llave incluso con un pequeño Led de iluminación.

Manos protegidas, eficacia y calidad de servicio:
Los guantes anticorte y de intervención son también
productos estrellas. Se venden cada día más y no únicamente a nivel particular a los policías, pues son muchas las unidades y cuerpos que ya los entregan como dotación oficial. Hasta hace poco tiempo, marcas extranjeras tenían el monopolio de este artículo en nuestro país. Pero ahora hay algunas firmas nacionales que están diseñando, fabricando y distribuyendo sus productos, lo cual abarata el precio final en el mercado.

Los distintos modelos ofrecen varios niveles de protección. Los hay que además protegen de pinchazos y no sólo de cortes, y los hay que mezclan ambas capacidades. Especialmente importante es la protección al pinchazo en la zona de las yemas de los dedos. Se pueden hacer especialmente necesarios a la hora de efectuar cacheos a sospechosos que pudieran llevar armas u objetos punzantes, cortantes o jeringuillas ocultas en bolsillos o en bolsos de equipaje. Los hay de acabado en piel, en neopreno, en Cordura o Nylon y también los fabrican con una mezcla de algunos de esos tejidos. Quizá últimamente se imponen, tal vez por estética y aspecto táctico, los de acabado en neopreno y Nylon.

No cabe duda que a mayor nivel de protección, menor sensibilidad tendrá el portador en los dedos. De este modo el cacheo puede ser seguro en cuanto al contacto con armas u objetos susceptibles de provocar heridas, pero ello puede ir en detrimento de la eficacia al intentar localizar pequeños trozos de drogas, como pueden ser papelinas o comprimidos individuales de estupefacientes o psicotrópicos. Estas sustancias se suelen ocultar en los bajos o cinturilla del pantalón, calcetines o zona genital por ejemplo.

Es cierto que cada día estos guantes son de mayor calidad en cuanto a protección y sensibilidad al tacto, pero la experiencia personal me demuestra que “gato con guantes no caza ratones”. Personalmente uso guantes de este tipo solamente para determinadas intervenciones, pero nunca para cacheos. Lo sé, es un riesgo pero lo asumí hace mucho tiempo.

Los guantes me acompañan siempre, pero me los coloco cuando acudo a una intervención violenta o a un lugar donde se haya activado una alarma. También los empleo cuando te
ngo que saltar o trepar por azoteas o tejados. Por cierto, una vez evité un buen tajo en la palma de una mano al trepar un muro donde había cristales, que desde abajo no se veían. Tengo que admitir que alguna vez me han hecho falta y NO he tenido tiempo de ponérmelos. Pero mientras se cumplimenta una denuncia administrativa con un bolígrafo en la mano, no se puede tener ese tipo de guantes puestos. Yo al menos no puedo escribir “decentemente” con ellos.

Posiblemente las marcas más prestigiosas y avanzadas en estos artículos sean las norteamericanas Hatch y Blackhawk. Ambas ofrecen multitud de diseños. La primera firma ofrece un mayor abanico de guantes profesionales, teniendo en catálogo modelos tácticos, anticorte, reflectantes (ideales para agentes de tráfico) y hasta ofrece modelos de gala para actos de gala y formaciones. Blackhawk, sin embargo, se centra más en los modelos con características tácticas.

Damascos y Dragon, entre otras, son marcas que se están abriendo camino en el mercado español, pero hay muchas más. Algunos fabricantes únicamente se distribuyen en tiendas de materiales de seguridad para construcción, y no en tiendas especializadas para profesionales policiales, como el caso de la firma española JUBA.

De un modo directamente proporcional han crecido en nuestro país el uso de estos elementos y complementos policiales y los establecimientos que los distribuyen. Es más, ya existen incluso franquicias en nuestro: tiendas que con el mismo nombre comercial no sólo vende y distribuyen productos en distintas ciudades españolas, sino que se abren paso en países del entorno. Estas tiendas tienen incluso su propia producción de artículos.


PUBLICADO EN REVISTA ARMAS.ES Nº 12 “ESPECIAL” DE NOVIEMBRE DE 2008

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