SOBREVIVIR AL ENFRENTAMIENTO

Por:Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo

Poco o nada se habla en las escuelas y academias de policía sobre el enfrentamiento armado y de las posibilidades de sobrevivir a él. Por ello, muchos agentes creen que jamás se verán envueltos en situaciones límite, y que si tal situación se presenta, con llevar la pistola y mucha munición ya estarán preparados para enfrentarse a casi cualquier supuesto. Otros más avispados y sinceros consigo mismos, a ese pensamiento añaden la idea de que, a las muchas “balas”, hay que sumar las dos prácticas anuales que se hacen en el Cuerpo de Policía al que pertenecen (cuando se realizan). Y otros mucho más realistas han analizado y estudiado el enfrentamiento armado y saben que no sólo hace falta las “balas” y el entrenamiento esporádico, sino que hay que entrenar mucho y de modo realista, o sea: entrenar de modo casi totalmente distinto a como se hace de manera oficial en el Cuerpo.

Por suerte cada día hay más profesionales encuadrados en el pensamiento o creencia que, en el párrafo anterior, se ha manifestado en último lugar. Pero para llegar a esas conclusiones, esos agentes han invertido tiempo y dinero en formación privada, cuando lo lógico sería que la administración que les otorga la facultad de poder realizar detenciones, portar armas y usarlas, les ofreciera no sólo la formación adecuada sino que no les negara y sustrajera información sobre la cruda realidad de lo que puede pasar, incluso estando perfectamente formado y dotado. No quiero ya decir si no se está medianamente formado en técnicas profesionales defensivas y reactivas.

A esa verdad sobre el entrenamiento serio y realista, hay que unir otros factores no materiales; me refiero a la adecuada forma física y al deseo natural de sobrevivir. Ambos son tan fundamentales como las armas y la mucha munición de la que se hablaba al principio.

La buena forma física se puede adquirir con el entrenamiento físico-deportivo frecuente. Con un poco de ejercicio, varias veces a la semana, se puede llegar a estar en un estado físico medianamente suficiente como para poder soportar determinados ataques físicos. No se pretende decir que todos y cada uno de los agentes policiales sean atletas olímpicos, pero sí es deseable tener una mediana capacidad cardiopulmonar y muscular, que permita luchar o correr sin riesgo de que el agente se entregue al enemigo por falta de fuerza y resistencia. Aunque pocos lo imagen, existe riesgo de que el agente sufra un infarto durante un enfrentamiento físico extremo, y no tan extremo. De esto último se conocen casos.

De todos modos, cuando llega el momento real del enfrentamiento con riesgo inminente para la vida, el cuerpo sufrirá los cambios hormonales automáticos que ya se vieron en otros artículos (cambios no controlados por el sujeto). Esa “metamorfosis hormonal” ayudará al agente a potenciar sus capacidades físicas, hasta límites que ni él mismo hubiera imaginado jamás.

Pero pese a tener buena forma física, incluso inmejorable, pese a tener las mejores armas y el mejor entrenamiento con ellas en la galería, el principal factor que puede hacer que un ser humano sobreviva al enfrentamiento criminal, o al menos lo intente hasta agotar los últimos recursos, es LA MENTE.

La mente es la más eficaz de “las armas” que un operativo (del ser humano en general) puede usar en su defensa o incluso en el ataque. La resuelta y decidida voluntad de sobrevivir a un ataque es algo que no todos los seres humanos poseen. Es más, está acreditado —y muchos lectores conocerán casos— que profesionales muy entrenados física y tácticamente, además de dotados del material adecuado, han fracasado ante una agresión violenta sin que pudieran hacerle frente. Cuando eso haya ocurrido, no será, en muchas ocasiones, por falta de tiempo de reacción sino por falta de coraje en ese instante. Podrá ser por falta de instinto y por falta de planteamientos previos y reales que hayan ido adecuando la mente y cuerpo, para lo que ocurre o puede ocurrir en esas situaciones límite. Demasiadas veces falla la mentalidad táctica.

Es cierto que desde que una persona detecta la agresión y actúa, pasa un tiempo. Ese tiempo será mayor o menor en virtud de la formación técnica y táctica que se posea y de las circunstancias concretas del momento; pero una vez se ha detectado la agresión y se resuelve actuar, sólo queda que finalmente se actúe. Entonces queda solamente un factor en juego, el deseo natural de sobrevivir a toda costa. Un estado de alerta permanente ayuda a recortar tiempos de reacción, ya que la alerta temprana puede detectar indicios de agresión previos a la ejecución, y eso ayudará al operativo a preparar la defensa o evitar y eludir el ataque.

El instinto de supervivencia no es alcanzable mediante entrenamiento, y no es logrado por tener más o menos munición, ni mejor o peor material o arma. Ese instinto animal de supervivencia, incluso para quitar con él la vida al atacante, o se tiene o no se tiene.

Se puede afirmar que cuando una persona decide y resuelve atacar mortalmente a otra, lo logra (el ataque); eso sí, el resultado final del acometimiento puede variar finalmente en virtud de circunstancias externas y diversas. No todo el que inicia un ataque con ánimo de quitar una vida lo consigue, pero el ataque se produce con mayor o menor grado de eficacia. También podemos decir que si un agente NO se ha convencido —por falta de meditación previa sobre ello— a sí mismo, de que algún día puede llegar el momento de salvar su vida quitando otra…es posible que llegado ese crucial momento, no actúe de forma eficaz o simplemente no reaccione y quede a merced de su atacante.

Concluyendo:
Los factores que pueden determinar que un enfrentamiento armado criminal —o no armado— acabe de modo positivo para el agente, podrían ser los siguientes:

1º.- Estado de alerta media o alta siempre que se esté de servicio y a veces, y según los casos, también cuando se está franco del mismo.

2º.- Una aceptable forma física, eso sí proporcional a la edad y demás circunstancias personales.

3º.- Porte y uso de un equipo básico policial y complementos adecuado, así como un correcto conocimiento del empleo de los mismos.

4º.- Formación táctica y técnica de intervención policial y tiro reactivo. Naturalmente llevada a cabo de modo muy sincero y realista.

5º.-
Mentalización de la crueldad que conlleva un ataque mortal, y de las consecuencias de una respuesta defensiva extrema. Esta mentalización quizá sea la única forma de alcanzar el deseo de sobrevivir a toda costa. Esto agudizará el instinto animal, que por cierto, se tiene o no se tiene (en realidad todo el mundo lo tiene, eso sí, más o menos desarrollado y a flor de piel).

Publicado en WAR HEAT INTERNACIONAL Nº 79

Comentarios

  1. una vez mas...un genial articulo, sigue asi, Abel.

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  2. Gracias Abel. Espero que sigas leyendo por aquí.

    Ernesto -Veritas Vincit-

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  3. claro que seguire, articulos como estos no se leen en todos los sitios, mientras el internet funcione yo sere el primero en leerte, saludos, Abel.

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  4. me gusto mucho vuestro ultimo libro y me gusta mucho como pensais y defendeis lo que deberian de ser las formas mas actuales de trabajo,un atento saludo Oscar Arango.

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    1. Gracias por seguir el Blog y por adquirir el libro.

      Un saludo.

      Ernesto.

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