EL "FUEGO" EN LAS TINIEBLAS

Una vez más, mi amigo Pedro Pablo Domínguez Prieto nos muestra su punto de vista sobre una “parcela” del tiro policial defensivo. Hoy trae a este blog un asunto no muy tratado en las academias policiales de las administraciones, pero sí en cursos privados: el uso del arma de fuego, no siempre disparando, en condiciones de baja luminosidad.

Para muchos, el empleo de la linterna es cosa exclusiva de las horas y turnos de trabajo nocturno, pero es un error. Como digo en algunos de mis artículos, en horas de pleno día, y con el más fuerte sol “pegando”, también puede se útil el porte y uso de la linterna. Incendios, registros de casas, naves o establecimientos que carecen, por el motivo que sea, de luz eléctrica y/o acceso a la luz natural.

Lean el texto y extraigan de él aquello que tras probarlo les convenza. Van conocer técnicas que permiten el uso combinado de la “luz de mano” y el arma de fuego. Ernesto Pérez Vera

EL "FUEGO" EN LAS TINIEBLAS...
Por: Pedro Pablo Domínguez Prieto
Ya sabemos que la mayoría de las agresiones se producen en situaciones de poca iluminación. Los delincuentes prefieren actuar en la oscuridad, pues esto les permite atacar por sorpresa y huir más fácilmente. Desde el punto de vista del defensor, nos encontramos privados de uno de nuestros sentidos principales (precisamente el que utilizamos para disparar). Por tanto, necesitamos compensar esta desventaja con tácticas, técnicas y equipo adecuados.
En esta ocasión, estudiaremos a fondo cómo combatir con eficacia con diversos grados de luz. Espero que sea de vuestro interés.

-Reglas generales:
-La mayor parte de enfrentamientos ocurren en condiciones de oscuridad. Esto puede tomarse como un inconveniente o como una ventaja, dependiendo de nuestra actitud y de las tácticas que empleemos.

-La oscuridad no siempre es total, variará según exista luz ambiental (amanecer o anochecer, cielo estrellado o cubierto, luna llena o no), artificial (farolas, letreros luminosos, luces de viviendas, vehículos) o proveniente de nuestro propio equipo (linternas).

-El problema real no es que la falta de luz reduzca nuestra habilidad con el arma, sino la identificación del blanco. Si somos capaces de identificarlo correctamente, existen técnicas para poder alcanzarlo con nuestros disparos.

-La oscuridad es nuestra amiga, cuanta menos luz exista, mejor. Si hay alguna zona iluminada, debe ser la que ocupa el blanco. Ante la duda, es preferible permanecer en la oscuridad que salir a la zona donde somos visibles.

-La regla de oro con una linterna es ENCENDERLA LO MENOS POSIBLE.

-La segunda regla de oro es: IDENTIFICA EL BLANCO ANTES DE DISPARAR.
-Luchando en la oscuridad, 1ª parte: luz cenital:
Supongamos que es primera hora de la mañana o última de la tarde. El sol aún nos ofrece cierto grado de visión, pero el contraste (la capacidad de distinguir dos objetos superpuestos) se ve cada vez más reducido. El resultado es que al apuntar al “malo” (una sombra cada vez más oscura), no distingamos las miras de nuestra propia arma (negro sobre negro). En esta situación, si el blanco está cerca, una correcta posición de tiro (isósceles) nos permitirá alcanzar su centro de masa.

Si la distancia es mayor, un buen truco es adoptar la posición, levantar el arma hacia el cielo (fondo claro) o cualquier otra fuente de luz, asegurarnos de que las miras están alineadas, y sin cambiar el agarre bajarla de nuevo hacia el blanco.

Muchos autores creen que el error angular es un factor importante en este tipo de situaciones, aunque yo opino que todo depende de que la posición sea correcta, y quizás de la longitud del cañón si llevamos un arma con gran radio de miras. Aunque esto pudiese ocurrir en los años 70, cuando algunos Departamentos de Policía USA utilizaban reglamentariamente revólveres de 6 pulgadas, hoy en día las armas policiales y de defensa no suelen tener ese tamaño, eliminando ese problema.

Si el blanco está más lejos, puede que sea más difícil aún distinguir las miras, el blanco e incluso el fondo que hay tras él. La solución a esto son las miras de tritio. Estas, como ya sabemos, consisten en unas inserciones tanto en el punto de mira como en el alza, que gracias a sus propiedades fluorescentes me permiten tener un punto de referencia al apuntar (ver las miras en la oscuridad). Tienen sus defensores y sus detractores, yo personalmente las veo muy útiles.
OJO: este sistema me permite alinear mejor las miras, NO ver mejor el blanco.

Cosas importantes que debemos saber:
-Es aconsejable utilizar colores diferentes para punto y alza. Aunque tendríamos que usar un empuñamiento extremadamente malo, si los 3 puntos son iguales y los alineamos mal (punto-alza-alza), el error paralelo será brutal.

-El tritio pierde propiedades con el tiempo, por lo que tarde o temprano tendemos que reemplazarlos.

-Los sistemas que no usan 3 puntos, sino punto y alguna figura geométrica diferente (Glock, Steyr) pueden ser más sencillos de utilizar.

Recordemos que aún no estamos utilizando linterna, por lo que tendremos que aprovechar al máximo la luz ambiental para apuntar. Como ya he comentado, debemos evitar la tentación de encender una luz que delate nuestra posición. ¿Entonces cómo “veo” el objetivo?. Aprovechando los indicadores de blanco: movimiento, ruido, luz, contraste y silueta. Sin embargo, hay que ser muy cauto, recordad la 2ª regla de oro: identificar el blanco antes de disparar.

El movimiento es un buen indicador de blanco, instintivamente lo detectaremos, pero jamás hay que disparar al bulto a no ser que estemos absolutamente seguros de que no hay inocentes cerca.

Lo mismo se puede decir del ruido. Algunos instructores enseñan a disparar a fuentes de ruido, esto es inaceptable. Por otro lado, un ruido producido por nosotros en la oscuridad puede ocasionar un fuerte impacto psicológico en el adversario (desorientación, pánico) Ej: gritar. También podemos aprovechar un ruido natural o artificial que distraiga la atención del otro tirador para realizar nosotros una acción. Todos hemos visto en el cine cómo un simple animal, un portazo, un vehículo hacen que el enemigo centre su atención en el mismo, usando esta distracción el protagonista para atacar.

El ruido tiene otra función importante desde el punto de vista del defensor, y es enmascarar nuestros movimientos. Hace 500 años los Ninjas japoneses ya utilizaban esta táctica.

El brillo puede tener 2 orígenes: su linterna (si la usa), y los fogonazos de su arma. Esa es la razón de encender la linterna lo menos posible: si avanzas por ahí con el foco encendido como en las películas, atraerás los disparos como un imán. El fogonazo del disparo varía de unas municiones a otras, pero en la oscuridad normalmente será una buena referencia.

Respecto a la silueta (o outline, la forma del blanco recortada sobre un fondo, por ejemplo sobre el horizonte) y el contraste (blanco de color diferente al fondo), una buena táctica es agacharnos de modo que veamos el blanco sobre la poca luz que exista. De este modo nosotros mismos evitaremos que el enemigo use esa misma táctica contra nosotros.

-Parte 2: oscuridad total:
Una vez que haya anochecido completamente, o nos encontremos en un lugar cerrado sin luz, tendremos que recurrir a algún sistema que nos permita “ver”. Ya que no es práctico portar NVGs o visores nocturnos en un arma corta, esto significa utilizar una linterna.

Normalmente, todos los manuales de tiro que tratan el tema del tiro en bajas condiciones de luminosidad se centran en este tema, sobre todo en los diferentes agarres. Por ello yo no voy a repetir estas posiciones (FBI, Harris, etc), sino que trataré otras cuestiones.

Por ejemplo, es preferible que la linterna esté separada del arma, o que si está instalada en el carril de accesorios, se pueda quitar con facilidad. La razón de esto es que si se atasca en la posición ON, debemos desecharla arrojándola lejos de nosotros (o nos convertiremos en un atrapabalas).

Respecto al tipo de linterna, por supuesto de buena calidad, y lo más potente posible: si he de ver, debo ver bien. La potencia del haz es también un arma: me permite deslumbrar momentáneamente al adversario apuntándole a los ojos.
Como hemos visto, la linterna debe encenderse lo menos posible. Cuando avancemos, la encenderemos un instante, observaremos la zona y la apagaremos, cambiando de posición (o agachándonos si no podemos movernos lateralmente –un pasillo por ejemplo) inmediatamente. Después volveremos a encenderla observando la zona a cubrir y repetiremos la operación. Nunca debemos avanzar con la luz encendida.

Importantísimo: luchando en la oscuridad es muy posible que vayamos de sobresalto en sobresalto: obstáculos y blancos aparecerán de repente. Por ello siempre mantendremos la norma general de seguridad #2: mantener el dedo fuera del disparador y apoyado en el armazón. De lo contrario existe un enorme riesgo de una descarga involuntaria.

Si localizamos un blanco hay varias opciones:
-Si nuestra intención es disparar, haremos x disparos y mantendremos la linterna encendida un instante para verificar que el otro ha caído. Nunca apagues con la duda de si le has alcanzado o si está incapacitado o no. Una vez estemos seguros, la apagaremos y cambiaremos de posición.
-Si por el contrario nuestro objetivo no es disparar (por ejemplo, una detención), le apuntaremos a los ojos y le daremos las órdenes oportunas hasta que tengamos control de la situación.

Un detalle importante es que cuando encendamos la linterna, cerraremos uno de los ojos, so pena de perder completamente la visión nocturna, quedando “ciegos” al apagarla.

Las manipulaciones en el arma (recargas, interrupciones) han de realizarse en oscuridad. Si la linterna no está sujeta al arma, una buena técnica es meterla bajo la axila con el foco hacia atrás, de modo que si queda algo de luz residual, quede oculta por el brazo. Un accesorio que recomiendo evitar es algún tipo de lazo que sujete la linterna a la muñeca. Algunos instructores lo consideran un buen accesorio, ya que si necesitamos recargar o solucionar una interrupción, simplemente soltando la linterna, ésta quedará colgando sin caer al suelo. Pero yo opino que este sistema presenta el mismo inconveniente que el llevarla fijada al arma: si se atasca en la posición de encendido, tendremos un “farol” colgando de nuestro antebrazo.

Otros instructores sugieren sostenerla entre los dientes mientras realizamos las manipulaciones. Ya que el foco de luz es la referencia a la que dispararán los malos, podemos imaginar que a nuestro amigo pronto le llamarán “el mellao” (expresión típica de mi tierra).

Por otro lado, aunque este artículo está centrado en el arma corta, ya que la mayoría de los interesados tendrán como herramienta de trabajo este tipo de arma de fuego, no existe ningún impedimento para instalar los mismos sistemas (miras de tritio, linternas) en un arma larga (escopeta, carabina, rifle de caza, etc). De hecho es uno de los accesorios más comunes en las armas de las unidades policiales de intervención.

Un arma de defensa del hogar es una candidata perfecta, no solo para la instalación de una linterna, sino incluso de un visor nocturno. Esto que puede parecer un disparate, no lo es tanto si disponemos de presupuesto, ya que no tenemos el problema de volumen y peso de un arma de servicio, y en el caso de asalto en la oscuridad es tremendamente efectivo (no delata nuestra posición como la linterna).

En el mercado civil hay varios modelos de estos visores a precios competitivos.

-Parte 3: trucos sucios:
Dentro de la teoría de la alerta situacional y el giro OODA (del que soy un fanático), sabemos que la información que percibimos por los sentidos es fundamental. Precisamente la vista es una de las fuentes de información más importantes en el tiro de combate. Por ello, tanto un déficit (no ver nada), como un exceso (deslumbramiento), afectarán a la fase de observación del adversario.
El primer impulso que siente una persona amenazada que se encuentra a oscuras es precisamente “encender la luz”. Pues es exactamente lo que debemos evitar. El agresor ya trae un plan, ha observado y orientado, al apagar la luz nosotros perdemos información, pero él también: habremos reducido su ventaja inicial.

Si estamos en nuestro hogar y nos asaltan, un buen sistema de defensa sería cortar el suministro de luz en la casa de alguna forma. La oscuridad produce miedo de forma instintiva en el ser humano, y eso es lo que debemos explotar. Si unimos a esto que el atacante desconoce el terreno, y que nosotros estamos en el nuestro (nuestra propia casa), la ventaja pasa rápidamente a nuestro lado. Esto es realmente tema para otro artículo, y se ha discutido largamente en los foros sobre armas y tiro. Si estamos solos, o con nuestra pareja en el dormitorio (la mayoría de asaltos ocurrirán de madrugada), podemos hacernos fuertes en la habitación y simplemente disparar a cualquier cosa que intente atravesar el umbral de la puerta. El problema grave aparece cuando hay más familiares en otras habitaciones (por ejemplo, tus hijos, la suegra, etc), y hay que ir a “rescatarlos”.

Las técnicas de limpieza de edificios son bastante complejas y deben ser aprendidas y practicadas para ser efectivas. No obstante, si nos vemos obligados a avanzar por un pasillo donde pueden aparecer amenazas, serán de aplicación las mismas normas generales: encender la luz lo mínimo indispensable, e identificar el blanco antes de enviarle 124 grains de plomo. En los enlaces que incluyo al final del artículo podéis leer largo y tendido sobre este tema.

En el otro extremo, saturar su visión con un exceso repentino de luz cegará al otro tirador, dándonos tiempo para desenfundar, recargar, movernos, huir, atacar, etc. Así como la oportunidad para salir de una situación de desventaja. Las actuales linternas tácticas son capaces de quemar cierta cantidad de nervios de la retina si la enfocamos a corta distancia.
Esto podemos lograrlo tanto con una linterna como con cualquier otra fuente de luz artificial, por ejemplo las luces de un vehículo. Tras deslumbrarle podemos huir o atropellarle si no hay otra solución, en todo caso la ceguera momentánea le impedirá dispararnos con efectividad.
Por último, comentar que existen modelos de linternas “de defensa”, dotadas de un borde dentado en la zona del foco, con la que tras cegar al atacante, podemos golpearle causándole graves lesiones. Un utensilio de este tipo es una alternativa para zonas donde no se puede portar un arma legalmente (por ejemplo, al viajar en avión, o en países donde ciertos tipos de armas están prohibidas).

En estos enlaces podéis ampliar la información sobre este tema:
http://www.surefireinstitute.com/images/pdfs/SureFire_Low-Light_Editorial.pdf
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771315
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771338
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771338
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771343
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771707
http://www.surefire.com/
http://www.streamlight.com/

Comentarios

  1. Enhorabuena Pedro.

    Muy bueno.

    Yo empleo linternas con diferentes niveles de potencia y capacidad estroboscópica.

    :-)

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  2. Buen artículo.
    Que opinais de la Técnica Neck-Index?
    La habeis usado en alguna intervención real?
    Un saludo y gracias.

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  3. Hola Zinco. Yo uso la Neck Index y es la que prpongo a mi gente como técnica básica. El día más duro de mi vida la estaba usando, y creo que por ello, entre otros motivos, estoy vivo.

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