Es lo que tenemos: de donde no hay no se puede sacar

Un habitual lector del blog, y de mis artículos, me ha remitido, vía email, un texto a modo de comentario a un artículo mío. Él -el remitente- es agente de policía de un Cuerpo del Estado, y también es el autor de esos párrafos. Él se siente policía y como tal vive y actúa.

Sus letras llegan a colación de mi último artículo, aquel de las drogas y los polis que las consumen (http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2011/02/un-mal-en-alza-la-droga-que-afecta-la.html). Este seguidor, y ahora también amigo, aborrece, tanto como yo, a los policías corruptos. Por sus experiencias personales y profesionales, y también vitales (tiene algunos años más que yo), tiene las cosas más claras. Odiamos lo mismo, pero él sabe, mejor que yo, de donde procede la peste. Ernesto Pérez Vera.

Es lo que tenemos: de donde no hay no se puede sacar
Ernesto, lo de la corrupción es un tema muy complejo. En su declaración sobre la Policía, el Consejo Europeo dice: “el funcionario de policía tiene derecho a una justa remuneración, y deben entrar en consideración factores particulares en la frecuencia de peligros y de responsabilidades, así como la irregularidad de horarios de trabajo”. Bien. ¿Qué Gobierno de los que hemos tenido se ha fijado en este punto?. Ninguno. Solo se han fijado en ellos.

El pueblo ese que solo ama a Belén Esteban dice que los policías nos lo llevamos crudo, que somos unos vagos y que no hacemos nada. Eso, a los que sí hacemos lo que debemos… nos duele. Si tratas de explicarles que tú eres de los que curra siempre que estás de servicio, te responderán que los demás son unos perros, y que quizás serás tú el único que verdaderamente curra en la demarcación. Este querido pueblo que tenemos, y que a mi parecer está siempre más cerca del chorizo que de la Ley, repite siempre el mismo dicho: “cuando hacéis falta no estáis”. Los que usan esos argumentos son unos payasos. Si hay un policía por cada “x” ciudadanos, sería una casualidad muy grande que cuando le hagas falta estés allí. Ese pueblo es hipócrita y vive, demasiadas veces, sobre una nube de doble moral: comprar objetos sustraídos no les preocupa si le sale barato (antes aparatos de música para coches, ahora licores, ropas o nutrientes principalmente).

Ese pueblo es el que vota, y vuelve a votar, al político corrupto. Ese pueblo es el que se queda inmóvil ante el fracaso escolar, las altas tasas de drogadicción, ante el galopante desempleo y ante el aborto de las adolescentes que no tienen que pedir permiso a sus padres. Que decirte de tu tierra, donde la gente chupa del PER sin contemplaciones y sin haber pisado el campo. Ese es el mismo pueblo que decía -algunos lo dicen aún- que los policías y militares asesinados por los perros de ETA…algo habrían hecho. Esos ciudadanos solo cambiaron de idea cuando vieron que otros, que no vestían uniforme, estaban en listas de asesinables. Ese pueblo cambió su visión, sobre los perros de ETA, cuando las cartas amenazantes se repartieron a otros sectores sociales y profesionales. Ese pueblo es el mismo por el que los policías honrados, ¡cómo tú y cómo yo!, nos jugamos la vida. Ese pueblo, con su comportamiento, da la excusa perfecta a los corruptos.

No trato de justificar algo que va en contra de mi ética y mi moral, pero admito que se lo ponen muy fácil a los siempre despreciables corruptos. Les dan la excusa perfecta a gente que de por sí, y aunque no hubiesen sido policías, serían personas corruptas. Ser corrupto no es una necesidad, es una posición moral. Te digo algo: si a mi familia le faltasen condiciones para llevar una vida digna, ¡no sé lo que haría!. Pero en la actualidad, cualquier policía que se corrompe no lo hace por dignidad humana o familiar, al menos en España.

Hace años vi la serie americana de televisión, basada en hechos reales, “Camarena”. Ese era el nombre de un agente de la DEA en Méjico. El gringo descubrió que su enlace mejicano era un corrupto, y ante la indignación del norteamericano, el mejicano le contestó que habían ido a la puerta de su casa y le han dicho: “¿Qué te pides plomo o plata…?”. Esa es otra corrupción, lo sé. Al norteamericano al final le dieron plomo.

Ernesto, la cosa está jodida. Al final siempre ganan los malos. Yo, como tú, soy creyente, pero si esto es una guerra entre ángeles y demonios, creo que van ganando estos últimos. Un ejemplo. En los medios de comunicación se han gastado días enteros comentando la ley antitabaco, y sin embargo ni siquiera han dedicado unos segundos a la reducción de las penas por delitos de tráfico de drogas. Nació una Ley antitabaco a la par que se modificaba el Código Penal…

¿Qué se puede construir en un país donde la corrupción política es un escándalo que se tapa diciendo esto?: “hay muchos que no mangan”. La pregunta es: ¿no mangan o es qué todavía no lo han hecho?. Tenemos Parlamentos Autonómicos donde se echan en cara, los unos a los otros, que cobran comisiones ilegales. En España, grandes narcos quedan en libertad porque al Juez se la olvidó hacer una diligencia, ¡venga coño, que engañen a su padre!. Sé que hay mucha gente buena, pero al callar otorgan.

Lo de las fronteras, como pasa en tu tierra, es muy viejo, y en ellas surge otra pregunta: ¿qué pasaría si un agente se negara a entrar en el juego sucio?. Seguramente se tendría que ir. Podría decidir no corromperse, pero no podría evitar ver a otros hacerlo, y si calla delinque igualmente.

Ramón.

Comentarios

  1. Lo que comenta Ramon es la realidad, pero pienso que no debemos dejar que nuestro pensamiento divague demasiado en este sentido, porque sino, a ver quien sale a la calle a jugarse la vida. Hagamos cada uno de nuestro servicio diario nuestra realidad, impongamos nuestro justo criterio siempre que nos sea posible y hagamoslo lo mejor que podamos. Nuestra unica satisfaccion sera la del deber cumplido, y con esto tan sencillo contribuiremos a construir poco a poco este pais tan maravilloso en el que vivimos, España.
    Un saludo a Ernesto y a Ramon.

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  2. Estimado Mario: tu comentario es digno merecedor de un puesto final, como último párrafo, en el artículo de opinión de Ramón.

    Gracias.

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  3. Hola.

    Muy buenas, serias y profundas reflexiones.

    Enhorabuena.

    Mc.

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