Juristas y policías doctos: especialización en enfrentamientos

Por, Ernesto Pérez Vera

Si existen fiscales especializados en la persecución de los delitos relacionados con las drogas, la seguridad vial, la corrupción, el urbanismo y hasta los malos tratos domésticos, ¿por qué no existen fiscalías especializadas en los presuntos delitos cometidos por policías, en atención al empleo de la fuerza en el ejercicio de sus funciones? Lo sé, el caso que expongo no es un tipo penal per se. Sin embargo, del uso de esta fuerza pueden derivarse, según cada caso, delitos de lesiones, de daños, de amenazas e incluso de homicidio. En definitiva, me refiero a las situaciones que ponen en entredicho la legítima defensa policial.


Sería oportuno que también a los particulares se les revisaran, más especializadamente, todos y cada uno de los pormenores que les pueden atenuar, eximir o agravar la culpa en los casos de defensa propia o de terceros.

El hecho de que cada cual entienda la proporcionalidad del medio defensivo empleado, en atención a los conocimientos personales que posea, es nefasto para la seguridad administrativa, judicial y emocional de los policías. Es como ir por libre. Un fiscal podría creer, con buen juicio, que a un policía le es imposible, por pura cuestión fisiológica, apuntar de madrugada a la pierna de un atacante en movimiento, en un callejón sin iluminación; y otro podría estar convencido de que los agentes de las fuerzas de seguridad de la vida real son como los actores de las películas de Hollywood, gente capaz de hacer todo lo que en verdad el sentido común tira por tierra.

Un fiscal Antidroga conoce de la A a Z todas las sustancias estupefacientes prohibidas, documentándose científica y técnicamente sobre sus efectos en los seres humanos, sobre los precios a pie de calle y sobre las cantidades de venta habitual en los circuitos que pisan los consumidores y traficantes. La Fiscalía de Seguridad Vial está al día de las cifras de los accidentes automovilísticos cometidos por personas drogas y/o borrachas. Esta fiscalía conoce, también, la realidad y los efectos psicomotrices de la ingesta de alcohol y drogas cuando se conducen vehículos a motor, y en base a todo ello dicta instrucciones para que los policías y guardias civiles ejerzan eficazmente la persecución de estos delitos. Todo esto se lleva a cabo con un único fin: hacer justicia.
¿Por qué no se especializa a los fiscales en la realidad técnica y neuro-psico-fisiológica de los enfrentamientos armados? Qué menos que reciban unas nociones maestras. Este es un asunto que preocupa, y mucho, a todos los policías de nuestro país. En realidad no solamente causa cuitas a estos funcionarios, también se las provoca a los vigilantes de seguridad y escoltas privados, amén de a los ciudadanos autorizados a portar armas de defensa.

La mayoría de las personas legas en tiro creen que tirar con una pistola contra un ser humano resulta tan sencillo y cómodo como hacerlo contra un cartón en la galería de tiro. Vamos, un huevo que se echa a freír, como lamentablemente creen incluso muchos funcionarios de pistola al cinto. Esta mayúscula boba es inoculada, desde las teleseries, a la población general. Pero al loro, que a los miembros de la Judicatura también se les hace creer desde el seno de las propias fuerzas de seguridad. Sí, desarrollando espectaculares y seudodeportivas tiradas ante sus señorías, por supuesto siempre ejecutadas por un tirador de primerísima calidad, les hacemos creer que todos los agentes armados podemos hacer maravillas con una pipa. Nos autoemboscamos, patosamente y canapés en mano,  mientras agasajamos de los togados. Ojo con las mentiras, que a la larga se te revuelven.

Somos muy de hacer demostraciones de habilidades superiores ante los invitados a los eventos patronales. ¡Nos encanta! Muchos tal vez seamos capaces de acertar a una pierna de la silueta en décimas de segundos. Y algunos lo haremos desde más de quince metros de distancia. ¡Fantástico! Este es un estupendo motivo para recibir palmaditas en la espalda, ante los maravillados y engañados visitantes. Qué gran momento para la alocución del jefe: “Lo ven sus ilustrísimas señorías, somos la caña de España. Nunca fallamos, como bien acaban de comprobar. Tenemos un plan de adiestramiento del carajo. Nadie nos gana, somos los mejores. Después de nosotros, se acaba el mundo. ¡Traed más gambas, hombre ya!”.

Luego, en sus casas o despachos, los hombres y las mujeres de negro, o sea, los jueces y fiscales ante los que sean efectuado exhibiciones, se dirán a sí mismos: “Estos tíos son la ostia, ¡por Dios! Mañana que no me vengan diciendo que mataron al choro sin querer: he visto como incluso a oscuras, desde un puñado de metros, le daban un tiro a la mano a la silueta que sostenía la navaja de papel. No me la darán con queso, cuando a dos metros de distancia mañana le den un balazo a uno en el vientre, porque estos funcionarios nunca fallan. ¡Digo!”.

Por favor, seamos serios. No mintamos a más nadie por más tiempo, ni a los juristas ni a los legisladores ni a los alumnos ni a los periodistas ni a más nadie. El hurto de la realidad solo perjudica al colectivo policial, produciendo negativos efectos en la psique de los defensores públicos. Como resultado de estos perjuicios, los ciudadanos también se pueden ver feamente salpicados. Esta negatividad se traduce en funcionarios que no disparan cuando pueden y deben hacerlo. Miedo, se instaura el miedo a no saber qué y cómo hacer las cosas que no se saben hacer. Esto también propicia accidentes por manipulaciones indebidas, o sea, por malas praxis. ¡Cuánto hay de esto, Dios mío, aunque no trascienda!

Los jueces y fiscales, y también los policías, deben conocer la realidad de una vez por todas. Deben saber que los enfrentamientos armados son, casi siempre, diametralmente opuestos a como se recrean en las asépticas galerías de tiro. La realidad nuca es estática. La cruda verdad de la calle no regala tantos segundos de reacción, porque atención, más de 3 segundos es un falso lujo. En la jungla urbana los ataques no esperados se producen a muy cortas distancias, casi siempre en rangos de contacto físico entre las partes. Pero estas cosas suelen conocerlas y dominarlas bien solamente los policías altamente especializados, los realmente volcados en el tema. Esto no implica, en modo alguno, que el asunto sea dominado, conocido y controlado por todo aquel que ostenta un diploma de monitor o instructor de tiro. Ojalá, porque ahí radica, precisamente, gran parte del problema.

Por cierto, hablo de enfrentamientos no esperados, porque hay otros que sí son presumibles o al menos probables. Acudir a una llamada de atraco supone, normalmente, la posibilidad de esperar un tiroteo, y por pocos minutos que se posean para llegar al lugar, casi siempre se disfrutará de tiempo para preparar la mente, la pistola e incluso para colocarse un chaleco de protección balística. Hasta se podría pedir apoyo. En ocasiones hasta se podría preparar una barricada a la salida del establecimiento objeto del robo. Aquí, en este supuesto, no hay sorpresa, por lo que las reacciones neuro-psico-fisiológicas podrían ser diferentes a las propias de las agresiones inesperadas.

El encuentro no esperado es aquel que se produce en una situación cotidiana no violenta, por ejemplo durante la identificación de una persona que en principio no muestra indicios de hostilidad. Créanme, estas son las circunstancias que más bajas producen en la comunidad policial.

Todos los actores deben tener clarinete ciertos conceptos y aspectos técnicos, al margen de los jurídicos. Se debe tener meridianamente claro que una cosa es apuntar y dirigir el disparo a un punto, y otra cosa totalmente diferente es acertar en el punto en cuestión. En los entrenamientos, tanto el tirador como el blanco suelen permanecer estáticos, y en la mejor de las prácticas convencionales solo se mueve el tirador (en pocos sitios se usan siluetas dinámicas). En el campo de tiro todo es más fácil que en la calle, pero todos no somos capaces de poner la bala donde ponemos el ojo, de lo contrario las calles estarían llenas de campeones olímpicos. Fuera, delante de un mamón machete o pistola en mano, todo cambia hacia la complejidad. Todos los intervinientes en una ensalada de tiros se mueven por instinto, muchas veces a lo loco, o sea, sin ton ni son, a no ser que se vean sumergidos en un bloqueo mental. Lógico: el miedo se apodera de ambas partes en lid. Es la naturaleza del animal mentalmente sano, porque no tener miedo es un evidentísimo signo de problema psiquiátrico, como también lo es tenerlo siempre.

Un disparo de puntería dirigido a un hombro puede acabar fácilmente en la cabeza, incluso estando bien realizado por un experto tirador. Si el objetivo se mueve sabiéndose apuntado, cosa que hará agachándose como primera, típica y pura reacción instintiva, el proyectil dirigido al hombro, para evitar una muerte en el acto, podría terminar en la bóveda craneal. De todos modos, tenemos que saber que en órganos no vitales, como pueden ser ambos trenes motores, se ubican importantes vasos sanguíneos. Si estos vasos son alcanzados por una bala, o por una cuchillada, la vida puede esfumarse en cosa de minutos, si no se recibe asistencia médica inmediata.
 
En estos casos, todos los intervinientes se mueven por instinto, los buenos y los malos. Nadie quiere ser impactado, por lo que se quitan de en medio. Esto ocurre por acción de la sabia naturaleza, pero también por instrucción. Algunos instructores, entre los que yo me encuentro, enseñan a sus alumnos a moverse tácticamente, o sea, a desplazarse, aprovechando el instinto natural de supervivencia del ser humano. Si te vas a mover, aunque casi no lo tengas previsto, hazlo con sentido y lógica a tu favor. De todos modos, siempre es positivo no quedarse quieto, para no convertirse en un blanco más facilón. Las dos partes podrán errar más fácilmente sus disparos en movimiento, así que los dirigidos a un punto podrían acabar en otro, con suma facilidad.

Dependiendo de mil factores, y no necesariamente de la instrucción recibida, unos impactos acabarán en un punto idóneo y otros no. Conozco el caso de un nefasto tirador a pie quieto, su básica y única instrucción, que en un atraco desenfundó, montó su pistola, corrió “pa quitarse de en medio” y disparó, casi sin querer, logrando un oportuno impactó en el atracador que portaba una escopeta. Ni soñando se le hubiera ocurrido hacer algo así. Tiró al tun-tun, sin mirar, pero hirió al malo. Por cierto, el ladrón también estaba en movimiento, y quiero recordar que incluso disparando. ¡El más difícil todavía! Pues igual que él alcanzó a quien ni se había planteado, otros bien instruidos, o que al menos apuntaran con determinación, podrían no tocar el blanco. Nota curiosa y de Perogrullo: Cuando un disparo no da donde quiero dar, da donde no quiero que dé.

Me viene a la mente, a colación de lo anterior, un accidente ocurrido no hace mucho tiempo. Érase una vez un tirador que estaba en la línea de tiro manipulando su revólver, con la boca de fuego dirigida hacia la línea de blancos. La manipulación consistía en resolver una interrupción, lo que se suele llamar “encasquillamiento”, sin que necesariamente siempre lo sea. Algo de lo más habitual en los clubes de tiro y en las galerías de los cuerpos de policía. Hasta aquí, todo bien y normal. Pero mientras el tirador se afanaba en su tarea, otra persona se adelantó a su posición (a la de quien sostenía el arma). Lo rebasó tanto, en realidad menos de dos metros, que penetró directamente en la línea de tiro del revólver interrumpido. En estas estaban todos cuando se produjo un inesperado e involuntario disparo. El resultado: un balazo de gravísimas consecuencias, no luctuosas. Por cierto, curiosa trayectoria la que describió el proyectil dentro del cuerpo del herido. Si el hombre hubiera entrado erguido en la línea de fuego, el proyectil únicamente hubiese impactado en una extremidad inferior, pero irrumpió en cuclillas, detrás de un cartucho. ¿Que qué vengo a decir con esta historia real? Pues que los tiradores, incluso tratándose tristes accidentes, nunca controlan las acciones de terceras personas. Si este señor no hubiese entrado en la zona caliente, el proyectil hubiese acabado en el barro, aun cuando el disparo se produjo sin voluntad, mas seguramente por impericia.

Por pura y natural fisiología, en determinadas acciones armadas no es posible apuntar con precisión. Alcanzado el corazón un elevando y determinado número de pulsaciones por minuto (más de 175), la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol, entre otras hormonas, se distribuyen estratégicamente por todo el organismo. Llegados a este punto, los ojos pierden riego sanguíneo, quedándose fijos en sus cuencas. Al aparato ocular se le hace imposible ajustar el cristalino, no pudiéndose enfocar óptimamente los cercanos y pequeños elementos de puntería. La inteligente y automática redistribución de la sangre, en favor de los grandes grupos musculares, impedirá que al músculo ciliar (dentro del ojo) le llegue irrigación sanguínea.  También se producirá, o se podría llegar a producir, rigidez cervical, con lo que el cuello difícilmente podrá girar. Así las cosas, todo esto obliga al cuerpo a girarse frontalmente hacia la localización del agresor. Na de esto es comparable a los efectos producidos por el ejercicio físico buscado. Posiblemente ni se le acerque.

Los prestigiosos doctores norteamericanos Bruce Sidlle (neurofisiólogo) y Dave Grossman (psicólogo) aseguran que el setenta por ciento de los agentes que vivieron situaciones límites en el curso de enfrentamientos, y que fueron concienzuda y científicamente estudiados por ellos, experimentaron serios problemas de agudeza visual durante el a vida o muerte: visión túnel o pérdida de visión periférica y complicaciones para enfocar objetos cercanos.

Sabiéndose como se sabe todo lo anterior, ¿se le puede exigir a un ser humano que actúe contra natura en el peor momento de su existencia? Yo creo que no. Porque por cierto, el cuerpo que habita debajo del uniforme de un policía es el de un Homo sapiens, por muy adiestrado que esté. El uniforme, por ahora, no aporta poderes extrahumanos.

Son muchas más cosas las que hay que hacerles comprender a quienes tomarán las decisiones judiciales, llegado el caso. ¿Saben los juristas, los jefes, los sindicalistas y los políticos que nuestros proyectiles no son todo lo efectivos que deseamos y necesitamos, y que incluso son extra peligrosos? Tampoco son tan potentes como se piensa: la potencia de nuestras armas está súper valorada fuera de la comunidad especializada. A no ser que un impacto afecte a determinados órganos del cuerpo, serán necesarios más tiros para neutralizar una amenaza. El calibre de pistola más extendido policialmente, el 9mm Parabellum, quizá no sea el más idóneo, pero mucho menos lo es cuando el cartucho monta puntas blindadas, semiblindadas, o de plomo.

Todo esto lo saben bien quienes más experiencia tienen en el estudio de los enfrentamientos armados: los agentes de la ley de Norteamérica. Allí no solamente cuentan con vasta experiencia real en tiroteos (anualmente mueren muchos agentes) sino que analizan e investigan todos los factores que circundan tan fatales eventos. El FBI, como agencia federal de seguridad dependiente del Departamento de Justicia, es quien se encarga de elaborar estos estudios. De todos modos, Estados Unidos no es el país donde más policías caen, aunque sí es donde el asunto más se destripa hasta extremo.

No pretendo decir que haya que crear una fiscalía especial para estos temas, o sí…, sino que los jueces y fiscales, y en general todos aquellos que puedan llegar a tener mano en estos temas, tienen que conocer, sin hurtos ni manipulaciones, la verdad verdadera. La Ciencia lo demuestra, los números lo cantan y nosotros lo necesitamos. Demasiados años instalados en arcaicos y vetustos principios y conocimientos, muchas veces nacidos de las leyendas urbanas y de los mitos, impiden dar un paso firme y decidido hacia lo cierto. Si seguimos como hasta ahora, poco podremos avanzar en este campo sembrado de bastardos intereses, de supina ignorancia y puercas falacias.

No obstante, y dicho todo lo anterior, me parece no haber caído nunca en el excesivo alarmismo: la inmensísima mayoría de las causas judiciales en las que los agentes de la autoridad acaban inmersos por asuntos de pólvora y plomo, finalizan positivamente para ellos. Algunos procedimientos quedan finiquitados directamente en la fase de instrucción, solventándose el resto en las salas de vistas. Eso sí, es evidente que no todas las causas terminan así, unas veces por mor de la mala suerte, otras por una mala instrucción de las diligencias y otras, muy posiblemente y por qué no, por una mala praxis.

Comentarios

  1. Compañero Ernesto, buen articulo, aunque me temo que es como clamar en el desierto.
    Los "señores juezes y fiscales" estan hechos de otra "pasta".
    De toda la vida de Dios, ellos han enjuiciado las actuaciones de los compañeros en la tranquilidad de su despacho, con todo el tiempo del mundo y echando mano de jurisprudencia ( si otra vez paso algo parecido, esta vez tiene que ser lo mismo).
    Eso hace que la inmensa mayoria de los compañeros se lo piensen muy mucho a la hora de actuar ( traduzcase por cogersela con papel de fumar la mayoria de los casos) por las posibles consecuencias judiciales en todo tipo de actuaciones, por muy ajustadas a derecho que sean, siempre habra un abogado defensor, incluso un fiscal ( se dan casos) que le de la vuelta a la tortilla y de denunciante te conviertes en denunciado en menos que canta un gallo.
    Desgraciadamente las estructuras de la judicatura son arcaicas y rigidas como ellas solas, empezando por el lenguaje que utilizan (lease sino cualquier sentencia un poco regular y tras leerla del derecho y del reves llegaremos a la conclusion de que no hemos entendido nada)
    y terminando por que el juez o el fiscal que se mueve "no sale en la foto", es decir innovar o simplemente adaptarse a los tiempos no es lo mas popular entre los de la toga.
    Los policias como parte activa del proceso estamos mucho mas sensibilizados con estos temas, entre otras cosas por que somos los que de cuando en cuando nos llevamos las "ostias", que esa es otra, si te dan una ostia a ti el señor juez estima que con que te indemnicen con una cantidad "justa ,que te digo yo algo simbolico, ya sabemos que los malos no nadan en la abundancia, treinta dias a un euro por dia (caso real) que cuando lo oyes se te queda cara de gilipollas, pero "ay" amigo como seas tu el que propina la susodicha, echate a temblar por que cuelga sobre tu cabeza la espada de Damocles y todo el peso de la ley se te puede llevar por delante.
    Pero bueno, aun a pesar de todo esto, tambien sigo pensando que muchos profesionales que se ponen el uniforme cada dia aunque piensen lo mismo que yo, llegado el momento actuan y no se echan para atras ya sea por pundonor, verguenza torera o cojones ( se dan casos) y luego salga el sol por donde quiera.
    Carlos.
    Un saludo.

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  2. Uffffff, menudo artículo, parece que te toque un poco la fibra en uno de mis últimos comentarios, y como no, has sabido dar “en el lugar deseado”.

    Me consta, tanto personalmente como por parte de terceras personas, que en la zona de levante se ha intentado, sin éxito, “invitar” a miembros de la adjudicatura de mi Demarcación Judicial para que asistieran a algunos ejercicios o cursos de tiro policial, pero cursos en los que se debería formar parte de ellos, y como muy bien se titula el Blog, participar de forma activa-reactiva con armas de airsoft, eso sí, desestimando la invitación por “falta de tiempo”.

    Serían en esos tipos de entrenamiento, y no en los de tiro apuntado a un papel impertérrito, inanimado e inofensivo, en los que las personas encargadas de enjuiciar a aquellos que por desgracia tuviéramos que hacer uso de nuestras armas reglamentarias contra otro ser vivo, se darían cuenta de lo que se experimenta en sus propias carnes, de lo mal que se pasa cuando una persona delante de ti te quiere hacer daño, y sólamente daño con las bolitas de goma, que el moratón se pasa en unos días, por lo que no digamos nada si el de delante tiene un “Kalaka”, una Uzi, una “pipa” o una “ojos negros” ¡¡¡Shape!!!

    Ernesto, veo que nos ha calado hondo lo que David Berengueras explica en su libro, y si alguien es capaz de hacer entender a los Jueces que es ese “Homo Sapiens” el que actúa en los enfrentamientos armados / cuerpo a cuerpo, ese es David, ya que su elevado entendimiento de la mente humana en dichas situaciones nos sobrepasa a todos, tanto en conocimientos cientifico/técnicos como de entrenamiento y observación de los actores, y eso es lo que deberían conocer los Jueces como refieres en la entrada, no sólo formación a nivel de tiro dinámico, si no también mucha lectura e implicación con los Actores principales: los miembros de las FF.CC.SS. “de a pie”, que no vayan a preguntarle al Teniente Coronel, al Comisario Jefe o al Intendente Principal, no porque ellos no hayan tenido experiencia en un pasado “remoto”, si no porque van a ser los miembros uniformados o “patrulleros” los que se hayan visto envueltos en más de una de esas situaciones complicadas de resolver ¿O no?

    Carlos, tienes más razón que un Santo, que la frase: "juicios tengas y los ganes" la tengo grabada a fuego en mi mente cada vez que me llega una notificación, que de ir como Testigo, a pasar a Denunciado, hay una "delgada línea roja" que se rompe nada más mirarla ;)

    Un saludo y que tus palabras y las de todos los que deseamos que esta entrada se haga realidad, resuenen en sus cabezas y les toque un poco “la fibra sensible” a los manda-mases.
    --
    ”Ante ferit quam flamma micet”
    ”Hiere antes de que prenda la llama”

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  3. Gracias por tu comentario Carlos.

    Mira, hace pocos días llevé al campo de tiro a un fiscal muy activo y preparado en lo suyo, y fue testigo de un entrenamiento policial de tiro. El fiscal atendió a las explicaciones de todo, e incluso practicó: "lo ve señor fiscal...es estando relajados y no se puede...imagine cuando el cartón suda, sangra, grita y dispara mi entras se mueve..." Eso le decía yo de vez en cuando.

    Esa experiencia hay que repetirla con seriedad: los juristas tienen que verlo de cerca e in situ...

    Ernesto.

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  4. Estimado Josma: gracias por tu amplio comentario.

    Efectivamente, Berengueras postula en esa dirección y me consta que su libro es de gran calidad: yo mismo lo recomiendo siempre que encarta, y creo que él lo sabe. Yo compré su libro cuando se publicó, y de su puño y letra me lo dedicó. Pero deja que te diga algo, y que no se mal interprete, yo hace años que decía esto sin conocer el magnífico libro de David. Es más, algunos ya lo hacían y otros lo intentábamos, me refiero a lo de llevar a “la arena” del campo de tiro a lo señores de las togas negras.

    En mis conferencias de Viladecans, en noviembre de 2010, ya propuse esto a los presentes —casi todos instructores—, y me consta que muchos lo ha intentado y algunos lo han conseguido en Cataluña.

    Un saludo.
    Ernesto.

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  5. Tienes dieciocho años y te vas a hacer la carrera de Derecho si eres un lince a los veintitrés acabas, inicias la preparación para la carrera judicial y te pegas otros cinco años estudiando doce horas al día, es decir si eres una fiera y todo te sale rodado estas diez años mirándote el ombligo alejado de la realidad. Eres Juez y con la primera nomina te das cuenta que sea cual sea tú extracto social anterior ya no necesitas vivir con el pueblo y te vas a vivir a una urbanización que te sigue alejando del mundo, del que a partir de ahora te vas a enterar por los casos que llegan al juzgado y que en la mayoría de los mismos, te suenan a chino los problemas de los que te hablan, pero aplicas la Ley que has estudiado es decir la que hacen los legisladores.
    Hay viene ella, los legisladores si esos que tienen los privilegios que todos sabemos y que esos privilegios les alejan del mundanal ruido (coche oficial, escolta y demás prebendas). Esos que mientras los policías de este país se compran buena parte de su equipo profesional, ellos se adjudican un Ipad por que los tiempos cambian y coño no lo van a pagar de su bolsillo si es para trabajar. Ésos que llaman a los sindicatos policiales cuando hay elecciones y después si te he visto no me acuerdo. Esos que tienen miedo de que cuatro pijos-progres les acusen de retrógrados si endurecen las legislaciones, porque aquí nadie quiere que le tachen de duro es mejor blandito que solo hace taitantos años que aquí hay democracia y pueden confundirte como heredero de alguien del que nadie se acuerda. Por qué, esos legisladores ante el clamor popular por la comisión de algún hecho delictivo de los de primera plana siempre dicen lo de no legislar en caliente y cuando se enfría ni se molestan en acordarse del caso en cuestión.
    Claro que esos legisladores siempre cuentan con la inestimable ayuda de las cúpulas policiales que a todo les dicen si buana, haciendo dejación de funciones en la defensa de sus hombres, callando cuando el material del que se dota a los policías es inadecuado para el desarrollo de su labor y chupando siempre chupando una medallita pensionada( de las que solo –lo dice la ley- se pueden ganar en la puta calle) por aquí, un pille por allí.
    Ernesto con esas mimbres que cesto quieres hacer. Un saludo. Jose Moreno.

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  6. Magnífica "autopsia" has hechos a parte del sistema. Como siempre muy ilustrativo y cercano.

    Gracias.
    Ernesto.

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  7. Con tu permiso Ernesto, compañero Jose Moreno lo has bordado en tu comentario.
    Boton de muestra, en mi demarcacion, al juzgado de instruccion suelen venir de cuando en cuando juezes u juezas (permitaseme el palabro) nuevos, mas de las ultimas que de los primeros para ser mas exactos, pues bien las ultimas que han venido, primero parece que vienen de "pijolandia" y segundo lo de mirarte por encima del hombro se queda corto, es que directamente te estan perdonando la vida y no te condenan a ti por que Dios no quiere.
    Hasta los propios funcionarios del juzgado con los cuales a base de ir una y otra vez, terminas teniendo relacion, al igual que con los malos, por que al final cuando vas al juzgado casi siempre terminas viendo las mismas caras, pues bien los funcionarios nos han confirmado la tendencia de los juezes de nuevo cuño,que es la de creerse que estan por encima de todos los demas y a una distancia considerable, esto lo hacen extensivo incluso en el trato tanto con ellos como mucho mas con nosotros ( no te digo yo, que se vengan de cañas con nosotros, que oye a lo mejor se enteraban de alguna cosilla , pero por lo menos y por sistema que no pongan en duda mi trabajo, que bastante tenemos con lo nuestro).
    Pero bueno, esto es lo que hay, mas adelante veremos mas.
    Carlos.
    Un saludo.

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  8. Hay una pincelada en el aire de que van a cambiar el examen para ser juez y en vez de como ahora que son papagayos, que luego para sentenciar buscan un caso mas o menos analogo y copia y pega. Lo que quieren ppner como parte del examen es unna sentencia a un caso practico con los manuales en la.mano. No es la panacea pero si un paso gigante. Ojala nadie lo pare.

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  9. Gracias por la información SACROS.

    Ernesto.

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  10. "del curso de supervivencia policial"

    Muy buen artículo y no puedo estar más de acuerdo.En este país hace falta lo que dices, más formación por parte de los que luego, sin pasar por una experiencia tan traumática como un enfrentamiento armado, donde te va la vida (no es una partida de airsoft), han de juzgarla y valorarla.Dependiendo de ello, la vida del policía puede cambiar de forma radical o convertirse en un infierno, sin más.El problema es el cómo hacerlo, que haya voluntad y no se escondan en sus cómodos despachos o tras libros de leyes trasnochados.Un problema muy grande es que tanto jueces como simples funcionarios judiciales, se creen por encima de todo, lo saben todo y son pocoa más que dioses en la tierra.Mal lo llevamos en este país, bajo mi punto de vista, a muchos "jueces" les queda muy grande la toga...

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    2. Hoy hace justo un año que Fernando Pérez Pacho y yo dimos una conferencia y posterior Master Class a jueces, fiscales y abogados del Estado de la provincia de Burgos.

      Si lo hicimos nosotros, con presencia de la cúpula del CNP en la provincia, ¡¿por qué no se hacen actos oficiales por todo el país?!

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  11. “Del Curso de Supervivencia Policial”

    Compañero Ernesto, como seguidor asiduo de tus publicaciones, me alegro que como parte del trabajo del Curso en cuestión, podamos volver a retomar y estudiar algunos de los aspectos expuestos en tus artículos.
    Respecto al presente, no puedo estar más de acuerdo contigo que no parece muy halagüeño el panorama que tenemos en este país con la justicia en lo que a su “justa” valoración del uso de la fuerza por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Seguridad Privada se refiere. Al respecto, sí apuntar que en numerosas ocasiones (por no ser taxativo y decir que “siempre”), el enemigo lo tenemos dentro. Me refiero a esas Jefaturas y/o a esos mandos políticos que deben encargarse de ser ese puente hacia los Jueces y Fiscales en lo que respecta a enseñarles esa realidad compleja que resulta el tiro de defensa. Como bien sabrás, en nuestra añorada Academia de Policía Local de la Comunidad de Madrid, hace unos años se hicieron ciertas jornadas para Jueces y Fiscales en las que se les mostraban esa difícil realidad cuando entra en juego la fisiología del enfrentamiento armado, y con bastante aceptación aquellos recibían sorprendidos, y mayormente agradecidos. A eso me refiero, poco hay que “los de abajo” podamos hacer en este sentido, y sin embargo, mucho desde las instituciones y las Jefaturas, pues como he apuntado, creo que si habría disposición por parte de la judicatura de mostrarles “la otra realidad de la legítima defensa”. Pero claro, lo de siempre…¿quién está cómodo en sus sillones y despachos plagados de arbitrarias medallas y quien en la p… calle jugándose cada día ese trato “injusto” de la justicia?

    Un saludo

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    1. Pillado, gracias por tu comentario.

      Un saludo.

      Ernesto.

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    2. Efectivamente Pillado, nuestros propios jefes, que nos ponen al servicio de los ciudadanos, con formación y medios precarios, son los primeros que no nos apoyan cuando hay problemas, incluso nos dan la espalda cuando antes nos daban la mano.

      Nuestra sociedad, es así, y todos sabemos que tenemos que trabajar en esas condiciones, y, ¿que podemos hacer entonces?.

      Creo que el camino será lento, pero un ejemplo lo ha puesto Ernesto:

      Enseñarles, dar mas Master Class, conferencias, ruedas de prensa, radio, artículos como estos que estamos leyendo...

      Protestando entre nosotros, negándonos a nosotros mismos, no conseguiremos nada, lo correcto es ayudar a entender a nuestros jefes, jueces, políticos y la sociedad en general, que somos los buenos, y nuestro trabajo es PROTEGER y SERVIR a la sociedad.

      Un saludo a todos, compañeros.

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  12. "Del curso de supervivencia policial"


    Un gran artículo, aporta un baño de realidad a lo que son los enfrentamientos armados y lo que posteriormente ellos implican. Estoy completamente de acuerdo y es mas, me parece necesario, que aquellos que van a juzgar los hechos de un enfrentamiento armado, conozcan de primera mano la cantidad de factores que influyen en la persona que se encuentra en dicha situación. El problema principal que hay es que una gran parte de la sociedad presupone que al pertenecer a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado,seguridad privada, etc; ya eres una maquina que pone los disparos donde y cuando desee. Pero como bien vemos los que estamos implicados en ese mundo, en los campos de tiro y galerías se demuestra que esto no es así, y mucho menos lo va a ser a la hora de un enfrentamiento. Pues bien, esa es quizá la "apertura de ojos" que se necesita a nivel nacional, que vean lo que ocurre de verdad y no pantomimas de exhibiciones, y así probablemente vean los jueces de otra forma la resolución ante un caso de enfrentamiento armado.

    Un saludo.

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  13. Te felicito por el articulo Ernesto.
    "CURSO DE SUPERVIVENCIA POLICIAL"
    Estoy totalmente de acuerdo. Muchas leyes están en contra de nosotros, y no debería ser así. También nos juzgan y nos cortan por el mismo patrón por el mero hecho de haber asistido a las academias y haber recibido un cierto aprendizaje. El hecho de ir a una academia no me enseña a actuar en todas las situaciones, y no todas tus situaciones se ajustan a la ley a raja tabla. Yo creo que muchos de lo que están sentados en sus despachos deberían vivir esas experiencias y poder luego juzgarlas desde la situación vivida cosa que a día de hoy es imposible.
    El entrenamiento nunca es suficiente y siempre hay que seguir avanzando, pero todos sabemos que la realidad muchas veces no se ajusta al entrenamiento y hay que adaptarse a esa realidad. De hay que muchas veces estemos desprotegidos, por esa adaptación a la situación, que en la mayoría de los casos no se quiere ver, y en el momento de defender esa adaptación alguien le da la vuelta a la tortilla y se vuelve contra nosotros.
    Esas personas que nos juzgan en esas situaciones, deberían pensar mas en nosotros, en como hemos actuado de esa manera y el porque de esa actuación, y de vez en cuando salir con esa gente que vive ese día a día y tomar experiencia a tiempo real para que sepan lo que se vive desde dentro y no desde un despacho.
    Un saludo

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    1. Un saludo, Virus. Gracias por tu comentario.

      Ernesto.

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  14. "Del curso de supervivencia policial".

    Tus artículos son como la buena música Ernesto, nunca pasan de moda.
    Respecto a la creación de una fiscalía especializada en enfrentamientos armados lo veo una utopía. Lo que sí tengo entendido es que se está implantando cada vez más la figura del "PERITO POLICIAL", un mando que conozco de la academia ejerce como perito para analizar los enfrentamientos y tener voz en el proceso judicial como perito en estos asuntos de los que la Autoridad desconoce muchos datos importantes. ¿Cómo van a saber los jueces y fiscales lo que se vive dentro del uniforme en un enfrenamiento si la mayoría de nosotros (la comunidad policial) lo desconocemos? Al menos en el T.S. parece que en los últimos años sí se tienen en cuenta la fisiología y más variables para emitir una sentencia justa, como en el caso Puerta del Sol, y otros muchos. Las conferencias a jueces y fiscales son importantísimas, esa experiencia la conpartirán con más juristas y en el futuro puede tener consecuencias muy positivas. Igual de positivo sería poder hacer una tirada con ellos (reunen los requisitos para obtener la licencia B y muchos poseen armas cortas particulares) y que vieran en su propia mano lo difícil que resulta simplemente en la galería acertar en el blanco.

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    1. Gracias por tu comentario, Cristian.

      Un saludo.

      Ernesto.

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    2. Buenas Cristian, tu idea de una tirada conjunta me parece muy buena, de echo hace poco en el curso de una investigación balística, en la que estuve implicado, tras las entrevistas y declaraciones con los peritos, propusimos ir al campo de tiro y realizar una tirada similar a los hechos ocurridos.

      Esto fue una gran idea, la sorpresa fue mayúscula cuando los jefes decidieron realizar ellos mismo las tiradas, del ejercicio propuesto.

      De esta forma comprobaron en sus propias carnes que no cuadraba la teoría con la realidad, y salieron convencidos de que no era tan fácil como al principio pensaban.

      en conclusión no hay nada en la vida como probar las cosas, y una buena forma de demostrarles a nuestros jefes, jueces... es invitarles al campo de tiro, y que realicen tiradas bajo presión, para que se den cuenta de la dificultad que tiene disparar en estas condiciones.

      Un saludo.

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    3. Gracias Pablo. El problema que veo es que este tipo de jornadas, solo las pueden organizar quienes tienen acceso a la logística y al contacto con los potfncialed invitados, es decir, los jefes. Y si muchos de los compañeros están en un grave desconocimiento sobre el tema, más aún lo estan muchos jefes, que en lugar de preocuparse por estar en vanguardia en formación, están mas ocupados con el cálculo de sus medallas, méritos y ascensos.
      ¡Óle por los jefes que no están en ese grupo y sí en el de la RESPONSABILIDAD!

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  15. Del "curso de supervivencia policial"

    Para aportar una autocrítica (no creo que el problema sólo esté "en los de arriba"):

    A veces, cuando por circustancias del enfrentamiento, nuestros disparos acaban en las piernas y pies del agresor, nos falta tiempo para decir que apuntamos a esa zona deliberadamente.
    El problema le llaga a otro compañero cuando fruto de las circustancias de otro enfrentamiento parecido, los disparos acaban en el torso o la cabeza del agresor.
    Es entonces cuando los tribunales quedan un poco desconcertados al no entender poqué un Agente es capaz de apuntar y otro no.
    Moraleja: a veces nosotros mismos tiramos piedras sobre nuestro propio tejado.

    Creo que el tema de las partes no vitales ya es un término vetusto, anticuado. Pero aunque el T.S. esto lo parece que ya lo tieme asumido, las Audiencias Provinciales aun estan lejos de esta realidad. Y venga a tomar Valiums hasta llegar a tener una sentencia absolutoria del T.S.

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    1. Cristian, estoy de acuerdo contigo. De hecho, en no pocos artículos hablo de esa modalidad de autoemboscada.

      Un saludo.

      Ernesto.

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    2. Autoemboscada, muy buena definición. Gracias

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  16. Curso Supervivencia Policial

    Ojalá llegue pronto el día de creación de las Fiscalías que propones, o mejor NO, depende como se vea. Ya sabemos que en este país cuando nos ponemos hacer las cosas deja mucho que desear. Cual será el perfil de personas/peritos/instructores que serán los encargados de asesorar a las Fiscalías en estos temas, porque todos conocemos en nuestra demarcación a los famosos instructores, que no sabemos bien a lo que se dedican, nada más que a pasear por los pasillos, cafés con los jefes y demás menesteres, para luego “enseñarte” unas técnicas anticuadas. A no ser que esos supuestos peritos Policiales sea gente de confianza nuestra, de los que trabajamos en el calle, que necesitamos sentir ese apoyo de las instituciones judiciales, de sentir que están con nosotros, no en contra de nosotros, me refiero claramente a ti Ernesto y a Cecilio Andrade, por ejemplo, no me cabe ni la menor duda que pediría destino al partido judicial donde te encuentres.

    Cierto es, que en muchos órganos Judiciales se está empezando hablar del problema de los enfrentamientos, de cómo sufre el agente policial, lo están empezando a tener en cuenta a la hora de redactar la temida Sentencia, queda mucho por hacer todavía, pero el camino los estáis señalando gente como tu, con tus conferencias, charlas, simposios, abriendo los ojos a la gente de la toga. Me consta de manera muy personal, que los nuevos funcionarios de la carrera judicial salen con otra mentalidad de su escuela de Barcelona, pero al llegar a la calle, a la realidad, se topan con políticos y cúpula de manos anclados en el pasado, que solo quieren vivir y cobrar bien, sin hacer nocturnos ni festivos claro, apotronados en sus arrogantes despachos.

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    1. Diego, algunos cansinos hemos conseguido llegar a muchos miembros de la judicatura. En mi caso son ya 10 años bombardeando diariamente las redes sociales con artículos y reflexiones en este orden, por lo que alguna gotita seguro que ha llegado a los de la toga (doy fe).

      No sólo mi obra ha podido calar, también el estupendo trabajo de Daniel Alonso y de Cecilio Andrade, por ejemplo.

      Un saludo.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  17. JARA , Curso Supervivencia Policial
    El concepto de intervención policial para mí siempre a existido una gran incógnita , Con respecto a hacer las cosas bien dentro de un marco legal ya que las instituciones militares y organizaciones de seguridad civil y ni que decir de las de las fuerzas de seguridad de el estado español
    Están sometidas a un leyes que no siempre están protegidas o amparadas ya que nuestro peor aliado por no decir enemigo , son las citadas fiscalías organizaciones dedicadas a la evaluación de los actos dentro y fuera de servicio . Ya que una actuación de peligro con una respuesta inata por un miembro de dichos cuerpos de el estado son siempre o casi siempre juzgados de manera contundente a favor de el delincuente.
    Todo eso lleva a hacernos una pregunta ... cuando siempre y cuando nunca son excelentes nuestras actuaciones todo esto dentro De lo legal .
    España debe de despertar por qué hay un sin fin de profesionales trabajando y entrenando para combatir de manera eficaz y contundente los problemas de los que estamos inmersos y de los que están por venir
    Gracias por seguir teniendo en mente ,Y para el que cree que nunca va pasar nada o que esto va cambiar solo se lo dejamos a estos hombres que siempre están preparándose para combatir estos problemas que traen de cabeza a estos profesionales .
    Un saludo

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  18. Del curso de supervivencia policial
    Leido el articulo y todos los comentarios coincido con las afirmaciones de lo expuesto. Pero hablar de ello solo volveria a repetir lo dicho. Por lo que quiero dar un punto de vista distinto. Es facil culpar a los demas pero no lo es tanto asumir la culpa propia. Me refiero a la falta de interes por la formacion en lo referente al tiro como a aprender a gestionar el estres tanto por policias, ya sea por su integridad fisica como por las repercusiones legales que les pueda acarrear, asi como a instructores de tiro, ya que muchos(no todos) no tienen ni se preocupan por recibir la formacion necesaria con el fin de trasmitirla. No nos podemos escudar en que si jueces y fiscales no tienen un punto de vista objetivo, considero que sin dejar de lado lo que ernesto comenta en el articulo, todos y cada uno de nosotros hagamos lo posible en mejorar nuestra formacion y la de los que nos rodean.

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  19. Daniel (CURSO SUPERVIVENCIA POLICIAL): Muy buenas propuestas y de gran enseñanza en lo relacionado al comportamiento corporal. Factores que tendré muy presente a la hora de instruir a mi Sección.
    Muchas gracias.

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  20. CURSO SUPERVIVENCIA POLICIAL.
    Eleido el articulo y todos los comentarios, creo que todos coincidimos y vamos en la misma línea de pensamiento. Estoy convencido que se podría hacerse muchas cosas para ir subsanando este vacío que existe entre las FCSE, los Jueces y fiscales, pero también estoy convencido que hay que poner soluciones desde dentro y voluntad, mediante un continuo reciclaje.
    Cuantos policías disparan más de 100 cartuchos al año, cuantos tienen conocimientos de DPP, cuantos mantienen su condición psicofísica todo el año etc. Con esto no quiero decir que dentro del mundo de la seguridad todo cambia, todo evoluciona, los malos nos estudian y modifican sus formas de actuar, las amenazas terroristas cambian y todo está en continuo cambio por lo que nosotros debemos estar en continuo aprendizaje, porque en la academia de policía dan unas herramientas para poder trabajar en ese tiempo y momento.

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  21. Sancho, el vacío legal al que te refieres no afecta únicamente a las FYCSE, ojalá solo le afectara al CNP, ahora PN, y a la GC, que son las FYCSE. Este mal afecta igualmente a los cuerpos locales y autonómicos, o sea, a todas las FYCS.

    Gracias por el comentario.

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  22. D.Garcia "del curso de supervivencia policial"

    Muy buen articulo, no sabria que aportar nuevo despues de leer todos los comentarios,desde mi punto de vista las peliculas de televion series y demas han NORMALIZADO un tema tan delicado y complicado como es el de un enfrentamiento armado, hasta el punto de hacer creer que la realidad es tan sencilla como lo que la gente ve sentada desde una butaca de cine, desconoce las respuestas fisiologicas que expirementa una persona bajo el estres de una intervencion en la que corre peligro su vida o la de terceros, muchas veces por esto se creen en pleno derecho de opinar incluso criticar una intervencion armada.

    Estas charlas me parecen muy positivas y creo que son de mucha ayuda, una pena que no las realicen periodicamente de manera oficial a modo de formacion continua.

    Un saludo y gracias.

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  23. Sun Tzu "del curso de supervivencia policial":

    Como siempre a veces la explicación más sencilla es la mejor, por eso leo a Ernesto, las cosas claras y el chocolate espeso.

    Podríamos dividir este artículo en 3 subapartados,

    el primero seria, plasmar una realidad sobre la supuesta "vocación" del servicio al ciudadano de los jefes policiales, quedando patente que fin de sus carreras no son policiales, sino políticas.
    Como dice un amigo de la familia con un cargo en un cuerpo policial "voy a vender la moto". Debido a que es más difícil y más caro, o no, tener policías con una buena formación en sus funciones y labores diarias, por falta de personal, medios y tiempo, la solución más sencilla para justificar productividades en altos cargos, es una operación psicológica de “sensación de seguridad”.
    Todos hemos visto el famoso programa “Comandancias” o el de “Policías en Acción”, sin entrar en esos compañeros que olvidan el poder de la información de mostrar sus fotos, nombre, apellidos, hobbys, en televisión y encima, actuando cual actores frente a la cámara, todo muy vocacional. En estos programas se observan 6 patrullas de policía para atender una VIOGEN, todos con chalecos antibalas, ropa nueva, etc. Cualquier persona del mundo policial sabe que es publicidad, como de Colgate, Casio, Nike, etc. pero esta vez marca del cuerpo policial correspondiente. Cuanto más publicidad y más gente refleje en el Instituto Nacional de Estadística, entre otros parámetros de medición su agrado por un cuerpo policial sus respectivos altos cargos “habrán realizado un buen trabajo” de cara a sus jefes políticos de turno.
    No hace falta atender a que estos mismos que hacen la cama a sus respectivos compañeros de trabajo, no ocupan cargos de cara al publico o donde tengan que desenvolverse en situaciones policiales diarias, normalmente hasta con escolta.


    El segundo subapartado seria, el entrenamiento en LA REALIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ARMADOS, siendo esto divido en dos partes también. Ante una situación de agresión súbita contra la vida de un agente, primero habría que entrenar a sobrevivir al individuo-animal mediante la memoria muscular, a los primeros segundos de la agresión, y secundariamente que cuanto más tiempo pase desde el inicio de la agresión y este se mantenga con vida pueda salir a relucir el individuo-policía y así mantener con vida, tanto el como para lo que recibe un sueldo, de las terceras personas.

    El tercer subapartado, analiza que hay situaciones que no podemos controlar en muchas ocasiones aunque quisiéramos, pero al menos intentemos controlar lo que si podemos, nuestro entrenamiento, nuestro equipo, y dentro de esto nuestra munición blindada, con utilidad en situaciones de conflicto bélico pero no para fines policiales, donde los policías desarrollan su día a día en calles e instalaciones atestadas de personas.

    Por suerte este artículo no es nada nuevo para mi, gracias a leer materia sobre este ámbito, interiorizándolo ya como algo de sentido común, de lógica y de peso, por desgracia haciéndome enfadar cuando observo lo contrario.

    Dejo un enlace en el cual a mi parecer, en base al temario de esta semana y a lo comentado en este artículo podemos observar en empleo gradual de la fuerza pasando por la fase de normalidad, alerta, peligro y alto riesgo, de forma muy rapida. Observando como el agente de policía, actúa en los primeros momentos que sabe que están atentado contra su vida, de forma más instintiva física/emocionalmente, pasando con los segundos de la actuación a algo más racional:

    https://www.youtube.com/watch?v=eVe7bx_CaSU

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  24. Sun Tzu, gracias por tu interesante comentario.

    Un abrazo.

    Ernesto.

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  25. Jose Alejo Chenoll Molina (STS)20 de mayo de 2016, 0:30

    Buen articulo, me ha gustado.
    Desde mi humilde punto de vista me vienen a la cabeza dos expresiones que resumen esta problemática, "poner el cazo" y "justificar el sueldo". Me explico, vivimos en una sociedad donde a mi parecer se le da mas importancia a aparentar ser que a querer ser cada dia mejor. Vemos a diario como personas sin ninguna vocación ocupan puestos (en el ámbito de la seguridad)por el mero hecho de querer tener un sueldo fijo, dejando en la calle a otras personas que no se ajustan en ocasiones a unos estereotipos prefijados por supuestos profesionales que poco o nada entienden o poco se interesan por la materia en cuestión. Encontrándonos con profesionales de la seguridad con escasa formación y lo que es peor sin ninguna intención de mejorarla y al que no se lo obliga a ello, todo esto envuelto en un contexto legal que no hace mas que poner trabas a los que realmente quieren formar y formarse. Un ejemplo de esto lo vivo en mi ámbito profesional, en el cual, por mi tipo de contrato o escala como quieran llamarlo, no se me permite la tenencia de armas de fuego para mejorar mi instrucción en mi tiempo libre y de mi bolsillo, pero por otro lado me dejan portar una ametralladora a diario, un sin sentido, y te frustras al ver como las personas del "cazo" pasean sus armas a diario con las fundas mas tácticas aparentando lo que no son y no quieren ser, con las neuronas justas para no defecar en la calle como los caballos.
    Respecto a "justificar el sueldo",se nos obliga a mostrar capacidades "coreografiadas" (peliculas) para hacer las delicias del pájaro de turno y que se haga una idea errónea de la instrucción recibida, porque aunque no lo entiendo, es mas fácil maquillar la realidad que poner sobre la mesa las deficiencias de estas para darles una solución que se llama instrucción de calidad, pero claro esto seria demostrar la incompetencia de los del "cazo", de los que se dan golpes de pecho, pero lo único que buscan es el despacho y el dinero.
    Sobre el tema fisiológico poco tengo que decir, lo que expones es lo que hay, hay que aprender y enseñar a trabajar bajo estres y con cabeza, para acostumbrar al cuerpo a ese tipo de situaciones y conseguir dominarte a ti mismo en ese tipo de situaciones para ser mas efectivo. Nunca vamos a estar totalmente preparados para todo, porque las situaciones son muy diversas, pero siempre que se entrene se estará mas cerca de alcanzar el nivel que cada situación exija. Desde que me están enseñando a trabajar teniendo en cuenta este tipo de factores me he vuelto mas consciente de mis limitaciones humanas, aprendes que el peligro es real, que portar un arma no es garantía de éxito en un enfrentamiento, que hasta el mas tonto hace relojes y hay que andar con mucho cuidado. No bajar nunca la guardia, porque el dia que te relajes puede ser el último.
    Trabajo, trabajo y más trabajo. Entrena como trabajas, trabaja como entrenas.
    Un saludo y enhorabuena por tu articulo.

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    1. Gracias por tu comentario, Molina, es muy bueno.

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  26. Tomas lujan vilches ( curso supervivencia policial)
    Buen articulos, la verdad es que hay muchas cosas que deberían cambiarse, pero para mi hay dos cosas la verdad importantes. "La justicia que nos ampara" y "La instrucción recibida dentro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado" y esto ultimo hablo de mi experiencia dentro de las FAS. LO primero es que la ley que nos ampara si de verdad es que nos ampara en algo están obsoletas y mal gestionadas, y como tu as dicho el miedo a actuar, el no saber cuando tenemos que sacar el arma y si la sacamos estamos más preocupados de las "consecuencias legales" que eso implica a realizar la intervención como es debido, hace poco un veterano me contó una anécdota muy curiosa, estaba desplegado en "misión humanitaria" cuando el con su sección estando de patrulla tuvieron que pararse por un grupo de persona no les dejaban pasar, y uno de ellos un Niño se acerco a jefe del pelotón y le saco un arma apuntándole a la cara, con la mayor sangre fría que el había visto es su vida. Y sin poder hacer nada solo pudo, llamar a su oficial al cargo para esperar ordenas, la respuesta de su oficial fue, " te an disparado no verdad, entonces na hagas nada" tenia el cañón a menos de 20cm de su cara sin poder hacer nada. A lo que quiero llegar es que no podes actuar como deberíamos y si no tenemos unas leyes que nos ayuden a ese cometido. Y lo segundo y para mi más importante es la instrucción dentro de al menos nuestro cuerpo, donde yo estoy nuestra única instrucción es la "guerra convencional" A LA SALTO, y tirar a una silueta negra nada mas, y pena de ti que quieras destacar o intentar cambiar algo de lo que ya esta implantado. Quedas como un fantasma, o un "películas" o el sargento de turno te manda callar porqué lo que el dice esta bien y lo tuyo no, es triste ver como un servidor como muchos otros tiene que buscar formación fuera, empleando su tiempo y su dinero por que ve que no avanza en su trabajo y que siempre es lo mismo, y que si intenta cambiar algo, dar su punto de vista documentado y sabiendo que lo que esta enseñando esta mal tiene que callárselo, para que no lo arresten. Y sin muchos mas que decir, esfuerzo y trabajo, trabajo y esfuerzo. Y solo espero que gente como yo no tenga que ser necesaria en un fuerte, pero asta que ese día llegue estaré preparado. Gracias por el articulo, un abrazo.

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  27. Gracias por tu comentario, Tomás.

    Un saludo.

    Ernesto.

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