Policía patrullero, la "especie" más común...

Por: Ernesto Pérez Vera

Me causa cierta pena oír continuamente como al hablar de la represión de los delitos de tráfico de drogas solamente se habla de las Fuerzas Y Cuerpos de Seguridad del Estado, o sea la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía, si acaso, y cada vez más, también de Vigilancia Aduanera (cuerpo no integrado en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y por tanto no regulado por la Ley Orgánica 2/86 de FYCS).  Cierto es que la GC y el CNP poseen magníficas unidades especializadas en la investigación y persecución de los delitos contra la salud pública, entre los que se enmarcan los de tráfico de drogas, pero no son los únicos cuerpos que persiguen esos delitos.
Los cuerpos policiales dependientes de las comunidades autónomas y de las corporaciones locales también suman, y mucho, en la lucha contra la repugnante lacra de la droga. Los primeros, los cuerpos autonómicos, tienen equipos especializados en la materia. Los otros, los cuerpos de Policía Local, no tanto. Si acaso en grandes núcleos urbanos y con plantillas cercanas y superiores al millar de funcionarios.
En cualquier caso, todos los patrulleros de PL de España, tengan o no tengan sus cuerpos unidades especializadas o dedicadas a la tarea de represión del “tema droga”, realizan anualmente ingentes actuaciones encaminadas a la represión de los delitos contra la salud pública. Obviamente las cantidades incautadas y el número de diligencias al respecto no podrá ser nunca igual o cercano al de los compañeros que, en otros cuerpos, solamente dedican sus horas de trabajo al mismo “paño”. Un patrullero, casi del cuerpo que sea, tendrá en 8 horas de servicio que mediar en riñas, regular tráfico en accidentes, colaborar con ambulancias y/o bomberos, y además perseguir o indagar sobre cuántos delitos tenga conocimiento, sean de la naturaleza que sean. Después, una vez se instruyan diligencias, unos u otros culminarán lo primeramente actuado por el patrullero. Por tanto el policía “de la porra”, el patrullero, es la especie más extendida en la comunidad policial, siendo por ello el que más variadas actuaciones puede y debe desarrollar.
Los unos y los otros, me refiero a los patrulleros del Estado y los de las demás Administraciones, actúan anualmente en infinitos casos de drogas, tanto de índole administrativa como judicial en cuanto al reproche. Como de las FYC de Seguridad del Estado (CNP y GC) hablan siempre las estadísticas y noticias de prensa, muchos ciudadanos o lectores creen que solo ellos actúan en estas materias –sin quitar el valor que realmente tiene el hecho de que sus unidades especiales de drogas son las que incautan las mayores cantidades de drogas-. A tenor de lo anterior, voy a “romper una lanza” a favor de mi concreto colectivo dentro de la gran comunidad policial: los Cuerpos de Policía Local.

La Policía Local de casi cualquier municipio, medianamente nutrido de población y movimiento social y demográfico, efectúa actuaciones represoras de drogas. Me consta que en ciudades especialmente “pequeñas”, estos cuerpos participan, casi desde el anonimato muchas veces, en funciones de información; información derivada hacia las fuerzas estatales (principalmente hacia sus equipos de investigación en la demarcación).
En otros lugares los PPLL efectúan muchas y plausibles incautaciones y detenciones, incluso cuando el cuerpo carece de medios y equipos de exclusiva dedicación al ramo. Esto es, si se me permite, el “más difícil todavía”: siempre de uniforme y en vehículos identificados con distintivos y puentes prioritarios (sistema acústico y luminoso ubicado en el techo del coche), realizan importantes actuaciones de las que se vienen denominando en el argot como “menudeo” (pequeñas cantidades). Señores, por tratarse de cantidades pequeñas o reducidas no carecen de valor las actuaciones, al revés. Aunque parezca mentira, y así me lo dice un amigo y compañero que incauta al año miles de kilos de cocaína, es más complicado seguir el rastro a 100 gramos de cocaína que a 1.000 kilogramos.
Patrulleros policiales dependientes de los ayuntamientos, sin poseer oficialmente especialización, incautan anualmente mucha cantidad de droga, tanto de las lamentablemente llamadas blandas como de las otras, las duras. Estos municipales, en según qué sitios, proceden a detenciones que no siempre son “olidas” por sus homólogos patrulleros de otros cuerpos.
Llamamos “menudeo” –para los legos en el tema- a aquellas acciones policiales que no pueden llamarse del modo contrario: “grandes operaciones”. Menudeo sería, por ejemplo, la intervención de 20 papelinas a un sujeto, o la interceptación de la venta de una simple papelina, trozo de hachís o comprimido de otro tipo de sustancia estupefaciente prohibida. Incluso una bolsa de 50 gramos de heroína estaría encuadrada en el llamado “menudeo”. Estas cantidades “menores” se persiguen también por equipos especializados, pero esto, por la menor entidad de la que venimos hablando, es potencialmente más interceptable y perseguido por aquella común especie policial, el patrullero. Aquel al que muchos otros profesionales del sector miran “desde arriba”, porque ahora no se tocan con la gorra y colgaron la porra en la taquilla.
Amigos. Esos patrulleros, sean del cuerpo que sean, son la punta de lanza. Son los que de verdad están las 24 horas del día, 365 días al año. Ellos –yo estoy entre esos mal mirados- se merecen más respeto. Ellos son los que además de pillar aquellas 20 papelas o 50 gramos de heroína –que sí, que es así, que ellos pillan mucho-, también persiguen a borrachos armados con vehículos a motor, maltratadores de mujeres que lloran y sangran, y también regulan el tráfico para que los bomberos sofoquen el fuego de un contenedor de residuos sólidos urbanos que algún mal nacido quemó.

Pues entre esos policías patrulleros están también, para todo, los que dependemos de una comunidad autónoma o ayuntamiento. Todo esto de perseguir a todo bicho malo que se mueva, amén de perseguir los delitos de drogas, lo hacen diariamente los policías locales. Sí, señor ciudadano, además de poner multas de tráfico hacemos todo eso. Ah, y también sí para los jefes, pues no siempre saben qué hacen o dejan de hacer aquellos que tiene “por debajo de su mirada y visera”. Lo peor es que muchos jefes no lo saben porque no lo entienden: cobran por parecer jefes, pero jamás fueron POLICÍAS.

Valgan estas sencillas letras como homenaje personal a todos los policías que de verdad creen en lo que hacen y hacen aquello en lo que creen, sean policías de Estado o de un ayuntamiento. Policía es el que lo es, y no el que cobra o exhibe una placa. La cosa va más allá…. Especialmente vayan estas palabras para los que continuamente se la juegan en el silencioso quehacer diario. Lamentablemente es silencioso muchas veces porque es silenciado. Estamos rodeados de carentes de ética, formación y principios. Unas veces nos acompañan en el asiento del coche patrulla y otras muchas reposan su dolorido trasero en cómodos sillones de plantas superiores.

Por cierto, a ver si los medios de comunicación reparan en este dato: cuando se dice Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se está excluyendo a los cuerpos autonómicos y locales. Todos son Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pero unos son del Estado, otros de las CCAA y otros de las corporaciones locales. La propia LO 2/86 que regula a todos los cuerpos, no incluye en su nombre la palabra Estado.

Comentarios

  1. Arturo M.R., "Nube Negra"11 de mayo de 2012, 10:59

    Querido compañero, yo tengo muy claro lo que presentas, y pienso que no debería haber muchas dudas al respecto. Cuando llamas a emergencias (112), el primero que aparece es un Policía Local.

    Creo que el mejor reconocimiento hacia vosotros sería que todos los medios de comunicación eliminaran la palabre "Estado" después del "Fuerzas y Cuerpos de Seguridad".

    Una buen artículo, como siempre. Un abrazo.

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  2. AMEN,Amigo Ernesto,se puede decir más alto,pero no más claro,desde aqui un saludo a todos los PP.LL de este nuestro pais.

    Un Saludo y Buen Servicio.

    TRAITI.

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  3. Siempre he pensado y dicho cuando me ha sido posible que los que se dedican a la Seguridad Ciudadana son los mas sacrificados de todos los que nos dedicamos a esto.
    Me da igual que sean Policias Locales que Nacionales O Guardias Civiles...estamos todos en el mismo barco y eso lo saben los que estan a pie de calle, otra cosa es lo que dice Ernesto sobre los jefes y demas personajes que estan encuadrados en este circo.
    Buen articulo, como siempre. Enhorabuena.
    Irlandes.

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  4. Gracias a todos por vuestros comentarios. Ernesto.

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  5. Esta es otra las "sempiternas" discusiones, y recuerdo un artículo que fue algo controvertido al respecto de quien llegaba antes, quien hacía más que nadie, y quien se apuntaba los tantos sin ni siquiera aparecer.
    No volvamos a polemizar con ello, pues como reza este artículo, son POLICÍAS PATRULLEROS, sin discriminación alguna de Cuerpo de pertenencia, y al igual que: "El sentido común, a veces es el menor común de los sentidos" con nosotros pasa lo mismo. Quien está en la calle patrullando, y se pone las gafas de madera nada más entrar y pone el crono en cuanta regresiva 8 horas, nada tiene que ver con el que entra y se pone las gafas de sol para no perder detalle de la gente, establecimientos, vehículos, etc.
    Generalizar está muy mal, pero es que de un tiempo aquí, creo que se ha perdido la perspectiva del POLICÍA que se tenía antaño, no se por qué, pero es así.
    Un saludo a tod@s.
    --
    "Ante ferit quam flamma micet"

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