El jefe que “jefea”

Por, Ernesto Pérez Vera


Por fin hoy me ha llamado mi jefe. Tras 18 meses de baja médica, con 2 intervenciones quirúrgicas en ese lapso, y una tercera dentro de 8 días, ha descolgado el teléfono para decirme, textualmente, que ha oído que estoy “pachuchillo”, que ha preguntado mucho por mi estado y que sabe que me he operado una vez en todo este tiempo. Error: no estoy “pachuchillo”, estoy muy jodido. ¡Mucho! Más errores: no ha preguntado nunca con interés, porque a mí, que soy el doliente, no me ha llamado en un año y medio. Más aún, la información con la que cuenta, si es que la tiene, es incorrecta: no me han intervenido médicamente una vez como él me ha dicho, sino dos. Muy mal, amigo aprendiz de brujo.

La cosa es que no me he callado mientras él verbalizaba. Pérez Vera en estado puro. He replicado. Le he dicho, con toda la razón que creo tener, que un jefe, sea amigo o no de un subordinado, está obligado ética y moralmente a saber de su estado. Pero ojo, no por preguntar en la barra de un bar. Le he dicho que su llamada llega tarde, que ya no vale. ¡Le he pitado fuera de juego! Y atención, el tipejo se ha ofendido por mi respuesta. Lo primero que ha espetado es que hace poco tiempo que ejerce la jefatura del Cuerpo, cosa que es verdad, por fin una. Pero se le ha olvidado que yo sé que durante el resto de mi baja ha ejercicio el mando de modo accidental, a la vez que accidentado por su incompetencia. Pero es más, ha quedado retratado al admitir que él, como jefe, solo llama a sus amigos y que no está obligado a telefonear a nadie más. Según manifiesta, recientemente lo ha hecho con no se qué compañero que está actualmente en la UCI (no sé quién es, pero deseo que se recupere pronto, de lo que sea). Incluso me ha reprochado que yo no lo haya llamado a él cuando ha estado enfermo, soltando que ha estado ingresado muchas veces. Lo que parece no saber es que yo, si lo hubiese tenido bajo mi mando, le hubiese llevado bombones al hospital, aunque su cara me amarguee y me desate náuseas.

Por último, ha vomitado que no me está llamando para que yo le reproche nada, porque no ha tirado de teléfono para quedar bien ante mí. Es la única verdad verdadera que le he oído: ¡ha llamado para quedar peor que antes! Tras esto no quedaba otra y literalmente le he dicho que iba a cortar la llamada, porque no tenía más nada que decir. Él, por su parte, ha tenido otro arranque de sinceridad y ha respondido lo mismo, que no quiere oírme más. ¡Adiós, muy buenas!, ha sido mi última palabra.  

Nota y oído a navegantes: para ser un buen jefe de policía primero hay que ser policía, a ser posible el mejor. En su defecto, vale  ser de los muy buenos. Pero lo cierto es que ser bueno, sin el “muy”, puede ser bastante. Hay que haber estado mucho tiempo en la calle. Me refiero a la calle para trabajar, trabajando, no para hacer como que se trabaja. Pero no me llamo a error, el sistema está hecho para esto, para que la gente que no es nada pueda ascender y vender como producto suyo el humo de los fuegos que hacen otros. Miserables. 


Con Dios.

Comentarios

  1. Es tan corriente ver la servidumbre al Jefe, Que es terapéutico leer que aún quedan personas integras capaces de decir lo que piensan a la cara. Sobre todo cuando lo hacen porque como en tu caso aman esta profesión y les duele que existan tantos "vendedores de humo" en ella.
    Felicidades compañero, y te deseo una buena recuperación.
    Jose M. Izquierdo

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  2. Gracias por tus comentarios, Izquierdo.

    Un saludo.

    Ernesto.

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    1. Nada nuevo bajo el sol, una pena.
      Animo y a recuperarse.
      Pablo

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    2. Gracias, Pablo.

      Un saludo.

      Ernesto.

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  3. Siento contradecirte, para ser jefe solo hay que preparase para ello es decir estar siempre atento a que es lo que gusta a los de arriba, no juntarse con la plebe es decir los que curran, que esos suelen poner pegas a todo y decir las cosas así como les sale incomodando a los de arriba. Estar dispuesto a tragar lo intragable a no dar la cara por lo subordinados ni cuando sea evidente que tienen razón. La razón solo es una, no moverse mucho rendir pleitesía y conservar lo adquirido a CUALQUIER precio. He tenido grandes jefes intermedios que nunca han sido promovidos a más altas misiones. He conocido algún caso de gran jefe ascendido a la cumbre y ha durado dos días, al sentirse más cerca del de la calle que del entramado de mando. No se nos debe olvidar que al fin y al cabo deben rendir cuentas a políticos que están de paso y que imponen su modelo sobre cualquier razón profesional que se les exponga. Ya sabes si no hay que multar para no incomodar al votante no se multa si hay que subir las estadísticas aunque sea a base de filiar a toda España se identifica a todo quisqui, eso al profesional le chirria pero al que manda y cobra por mandar le obliga a plegarse a lo que le digan. Otra cosa es la que tú expones, tiene más que ver con la calidad de la persona que con el cargo ostentado, eso sí en una encuesta seguro que a los jefes les gustan más los inútiles o vagos pero dóciles, que los currantes con criterio propio y cojones para defender ese criterio ante el que venga y eso a uno que manda le molesta. Ha tardado un mes en preguntarme mi jefe por un asunto gravísimo que ha afectado a mi vida, creo que por su gusto ni me habría preguntado, me trae al fresco. Un saludo Jose Moreno

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    1. Hola, Pepe.

      Como siempre, sentencias con tus sabias y experimentadas palabras.

      Un abrazo.

      Ernesto.

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  4. A mí sinceramente me ha alegrado el día.Resulta bastante tranquilizador,que sea donde quiera que sea,la rectitud,la honestidad y la decencia pervivan en algunos,aunque tristemente en muy pocos.Le deseo que se recupere pronto.Demócrates decía que todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.Yo lo secundo.Esta sociedad moralmente está completamente deteriorada, por eso le pido que no se abandone.Cúrese,protéjase,defiéndase.No sería justo que mermara esa poca esperanza que nos queda.Salud.

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    1. Estimado ANÓNIMO: gracias por su comentario.

      Reciba un cordial saludo.

      Ernesto

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  5. TE DESEO UNA PRONTA Y MUY RÁPIDA RECUPERACIÓN,Y SINCERAMENTE YO SI COMPARTO TU MANERA DE EXPRESAR.
    SALUDOS.

    ROB

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  6. Gracias por tus palabras, Rob.

    Saludos.

    Ernesto

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  7. Un abrazo compañero, no te hagas mala sangre por gente q no se lo merece. No agaches la cabeza ante nadie que no se lo haga ganado con el sudor de su frente. Sigue así, eres el aliento de los que a menudo perdemos la ilusión viendo el plan que hay.

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    1. Gracias por tus palabras de aliento, ACorp.

      Un saludo afectuoso.

      Ernesto Pérez Vera.

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  8. Que te sirva de consuelo. A mi me paso algo parecido, puesto que lo mio era una simple fractura ósea, pero me llamo para preguntarme: ¿Cuándo vuelves?

    Parece haber un patrón para "Jefear", y hables con quien hables, se repite "allende los mares". Rara es la excepción, pero como las Meigas...

    Ernesto, "Carpe Diem" y tienes gente a tu lado que hará olvidar tanta desfachatez. ¡¡¡ÁNIMO!!!

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    1. Gracias, Josma. Seguro que tenemos compañeros que disfrutan de buenos jefes, y no solo porque les permitan emborracharse durante el turno.

      Un abrazo.
      Ernesto

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    2. Mira tú por donde. De esos también tenemos en mi plantilla :(
      --
      "Ante ferit quam flamma micet"

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  9. Este es el resultado de la intromisión de los analfa- políticos en las cuestiones policiales, después de treinta años de servicio y como mando intermedio, he visto como prima el enchufismo, amiguismo ,afinidad política, el peloteo y la falta de escrúpulos de la mayoría de jefes para seguir en la poltrona a costa del trabajo ajeno marcándose faroles y manipulando al objeto de hacer suyo lo de los otros. De todas las formas mucho animo recupérate pronto y ha seguir luchando, y prefiero a un Compañero bueno y honesto a mi lado que no la compañía de 1.000 jefes mamones., se me olvidaba a todo cerdo le llega su San Martin.

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    1. Gracias por tu comentario, Paco Valencia. Se nota que has pasado por el estercolero también.

      Un saludo.
      Ernesto

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