Acoso policial en la Policía...

Por, Ernesto Pérez Vera


“Magnífico artículo, os felicito. No sé qué es mejor si el artículo o la idea en sí de sacar el tema a la luz. Sin duda, ambas cosas son un gran acierto”.  Con esas palabras me he dirigido en Facebook a quienes firman el artículo que me ha inspirado para escribir esto. Yo no tengo cerca casos de gente que se haya suicidado siendo miembro del colectivo de la Policía.  Y desconozco si alguno se lo ha planteado alguna vez, pero aseguro que sí conozco a unos cuantos que están muy desesperados. Policías que lloran en sus casas, aunque en estos casos con el apoyo de sus parejas sentimentales y demás familiares. Sus desesperos llegan por otros caminos que no son los del desengaño amoroso. A la mente se me vienen varios compañeros que han estado durante tres años (3 años)  sin recibir puntualmente sus nóminas. De hecho fíjense qué divina casualidad: esta semana se abonan, por fin, las 8 pagas que se les adeudan desde hace 3 años. Muy mal, algunos han estado muy muy muy mal. Policías, en realidad también han pasado por ello el resto de funcionarios municipales, que no tenían dinero para pagar los recibos de agua, energía eléctrica, seguro del coche, hipoteca de la vivienda, letra del coche, comida, clases particulares de los hijos, etc., etc. Vidas derruidas. Esto, así, durante 3 años. Como acabo de decir, antes de que finalice el mes habrán percibido todo gracias a una ayuda estatal que permitirá, a la alcaldesa, abonar lo que adeuda a sus pisoteados trabajadores. Piensen en esta situación: les deben 8 nóminas durante años, y aunque cobran una al mes desde hace algún tiempo, existieron muchos meses de sequía bancaria (hasta acumular 8 impagos). Han mal sobrevivido quienes tenían a su esposa o marido trabajando fuera de la Administración local linense y los que recibían ayudas de papá, mamá, suegros, cuñados, hermanos, etc. Muchos carecían de estos refuerzos parentales.

Pero tengo muy cerca a otros tantos desesperados que sí cobran puntualmente. Amigos que están amargados por el trato que reciben por parte de sus jefes y compañeros. Policías que se visten para trabajar y que son abocados a vagabundear. Esto pasa en plantillas caciques en las que los que mandan, porque normalmente varios  se reparten las tareas de desgobierno, humillan, asfixia, ningunean, pisan, escupen, apartan y ahogan a quienes son policías y quieren ejercer las funciones propias del cargo y además, y este es normalmente el detonante de todo, las quieren ejecutar bien y al completo. He visto a varios tíos muy grandes y fuertes, amén de cualificados profesional y académicamente (no es lo mismo), llorando por las esquinas. Unos acudieron a psicólogos, otros a psiquiatras y algunos directamente se lo tragaron todo ellos solitos. Varios han estado de baja médica por todo ello, pero la mayoría no. ¿Gente blanda, tímida o sin carácter? En absoluto, tal vez todo lo contrario. Gente muy dura que soportó durante años el calvario de un cautiverio institucionalizado. La persecución y el derribo de sus iguales. Personas a las que algunos mandos azuzan policías golfos, gamberros, vividores, pagas muertas, traga sables y traga fuegos para sacarlos aún más de sus casillas y destruirlos en todos los sentidos y no solamente en el policial. Mobbing creo que se le llama ahora. Gente a la que se le crea mala imagen para que cuando cuente lo que vive, o más bien a lo que sobrevive, no tenga crédito ante terceros. Funcionarios honrados y productivos empujados al abismo por grupos organizados con un fin común: vivir bien y sin el incordio de los que pretenden cambiar el sistema para hacerlo incómodo, pero realmente efectivo y profesional.


Pues sí, hay gente que no soporta esto y lo pasa muy muy muy mal. Los vende humo se instalan hábil y estratégicamente en las esferas oportunas para manejar los hilos. Desde arriba, con el apoyo de siglas sindicales o políticas, o con ambos respaldos a la par, sin formación e interés sino más bien todo lo contrario, manejan el tablero a su antojo y beneficio. Son, normalmente, impreparados policiales que a veces lucen diplomas universitarios tras los cuales se esconden. Torpes bajo la gorra. Lerdos tras una placa. Cobardes de porra al cinto. Ineptos de pistola vacía. Titulados de bolígrafo sin tinta. Analfabetos. Pero listos como el hambre. Astutos como zorros. Largos, muy largos, y también inteligentes. A veces uno se lleva agradables sorpresas y descubre, con envidia sana si es que la envidia puede ser sana, que hay compañeros que no conocen  situaciones como las que he descrito. ¡Qué suerte tienen algunos!


La inspiración para estos párrafos me viene de un gran artículo que ha publicado ITEPOL en su página Web. Dejo aquí el enlace, merece la pena leerlo: http://www.itepol.com/la-salud-emocional-del-policia/ .

Comentarios

  1. Otro acierto de articulo,Ernesto; tienes el don de expresarte de tal manera que aún empleando un lenguaje correcto, la indignación que te (nos) producen la realidad denunciada , la transmites entre lineas, tan bien, que incluso quien no haya sufrido una situación de acoso laboral, la puede percibir.
    P.D.
    Me alegró saber que por fín habeis cobrado. Espero que no tengais que volver a pasar por lo mismo de nuevo.
    Un saludo.
    Jose Manuel Izquierdo

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    1. Gracias, Izquierdo. No, si al final va a parecer que estoy aprendiendo a escribir de verdad. De verdad, gracias por tus palabras.

      Un abrazo.

      Ernesto

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  2. Respuestas
    1. Hola, Espíritu. Gracias por leer y comentar aquí.

      Un saludo.

      Ernesto

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  3. Si señor Ernesto, me ratifico en lo que dice el amigo Izquierdo.Es usted un gran comunicador, que de manera muy directa pero con estilo esquisito, denuncia, promulga o reivindica, según sea el caso toda cuestión que sea importante en el colectivo policial. Enhora buena una vez más. Ernesto. Un Abrazo.

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    1. Ortiz, ¡eso no me lo dices a la cara! jajajaja. Gracias por tus palabras.

      Un abrazo.
      Ernesto

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  4. No conozco a fondo muchas plantillas, aparte de la mía, claro está. Cuando accedí a la Policía Local en la que actualmente presto servicio, hace ya 17 años, el panorama era desolador.........personas mayores y otras no tanto con mentalidad de alguaciles, con pocas ganas de complicarse la vida; sin embargo, había dos o tres compañeros que hacían que mereciera la pena ir a trabajar algunas veces.............siempre pensé que con el tiempo y con la incorporación de sangre nueva la cosa cambiaría..............y cierto que ha cambiado, pero a peor. Los buenos se marcharon, la desorganización y la desidia campan por sus respetos, se amañan oposiciones de ascenso, los mandos van a lo suyo, los que pasan son los que mejor viven y no tienen ni un solo problema, los que quieren trabajar lo hacen "a su manera", sin ningún tipo de coordinación y con una forma de pensar "somos la policía", que todo lo justifica.............etc. A día de hoy, todavía algunos días me cuesta mucho ir a trabajar, unas veces porque sé que voy a entrar con alguien que no me va a permitir cumplir con mi deber, o no sepa o no quiera apoyarme en una actuación, o por el contrario, tenga que contralor yo mismo para que no se pase de frenada o vaya en plan chulo unas veces, egoísta otras, haciendo lo que le salga de los mismísimos, todo ello porque es policía. Que difícil es hoy en día, en la generación mejor preparada para trabajar con nuevas tecnologías encontrar gente profesional en la calle, que sepa plasmar todo lo que se hace en un Atestado o en un informe, no ya brillante, sino de forma correcta, y con los mandos pasando olímpicamente del trabajo que se hace y se remite a Juzgados, compañías aseguradoras, resto de departamentos y administraciones.
    En fin, Ernesto, muchas gracias por su trabajo en esta web y perdóneme, imagino que he utilizado su blog para desahogarme un poco, porque algunas veces pienso que muy poca gente me entiende (de los malos ninguno, y de los buenos, muy pocos.....eso de mirarse el ombligo propio es un defecto que afecta a mucha gente que podría ser muy capaz, bien dirigida). Debo decirle que le sigo desde hace algún tiempo, y recientemente mas gracias al Facebook del jefe de una PL de Toledo, e incluso creo que alguna vez habremos comentado juntos algún tema de forma indirecta en el perfil de este amigo.
    Saludos.
    Fdo. M.A.G.

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    1. Estimado M.A.G. Te ruego que no te dirijas a mí con tratamiento de usted, por favor.

      Todo lo que expones me es triste, dolorosa y chirriantemente familiar. Son muchos los que se sienten como tú, yo entre ellos en el pasado (ya no estoy en la Policía). Somos, como digo en los artículos, "rara avis", pájaros extraños. Somos los bolos en el juego del derribo gratuito de estériles mandos y policías. Chinas en el zapato ajeno, pero cercano. Molestos cumplidores del deber. Apestosos estudiosos de lo que hay que hacer y de cómo llevarlo a término. Incordiantes recordadores de que eso no se hace así y de que ese delito no existe desde hace años. Funcionarios que no siempre podemos funcionar. Perros nos llaman los nuestros, sí, perros por ladrar, pero con ladridos sordos que nadie de dentro quiere oír sino silenciar.

      En fin, amigo, somos objetivo de los de dentro y de los de fuera.

      Un abrazo y gracias por leerme y comentar.

      Un saludo.

      Ernesto

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    2. Gracias amigo Ernesto por tus comentarios. Quizás no terminé de explicar concienzudamente mis reflexiones del otro día, al hilo del titulo del artículo. Creo percibir que, en muchas ocasiones, en las plantillas imperan ambientes que, aunque no podrían ser definidos como "acosadores", donde se practicaría abiertamente eso que ahora llamamos "mobbing", sin embargo si que provoca o propicia que cuando los que creemos ser o, mejor dicho, tratamos de ser buenos profesionales, o por lo menos profesionales mínimamente correctos, tratamos de dar nuestras opiniones o iniciar determinada lineas de acción, todas sean mal vistas, criticadas de forma soterrada, etc, etc.
      Hasta tal punto llega a ser asfixiante dicho ambiente, que por ejemplo, yo mismo tengo que firmar este comentario con las letras M.A.G., esperando que nadie conocido "del lado oscuro" las lea, las analice, llegue a la conclusión de que soy yo quien las escribe y me vuelva a crucificar (ya me ha ocurrido en alguna ocasión en el pasado, en foros profesionales).
      Lo dicho, amigo y compañero (y digo compañero porque, aunque no sigas "trabajando" de policía, creo que día a día, desde hace mucho tiempo, por lo menos desde que comencé a entrar en este blog, creo sinceramente que aún así eres mas policía que muchos otros que todavía se ponen el uniforme para pasearlo por sus respectivas ciudades)....lo dicho, un saludo y un abrazo.

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    3. Nuevamente sé a qué te refieres y me vuelvo a sentir identificado contigo, de ahí mis permanente párrafos en esta línea.

      Un abrazo.

      Ernesto

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