A veces la verdad queda grabada, ¡aprendamos de ella!

Por, Ernesto Pérez Vera


Gracias al blog “Vídeos de Interés Policial” he conocido la filmación que enlazo en esta entrada. ¡Gracias, Mario!

Aquellos que dicen que eso de levantar las manos ante una acción hostil sorpresiva a corta distancia es un cuento chino, espero que vean este vídeo sin legañas cerebrales y con un poco de raciocinio. Como esta grabación nos llega con acento gringo, tal vez ahora sí admitan que estas teorías no son milongas para rellenar párrafos. Que ganar distancia con pasos hacia la retaguardia es otra acción no meditada, que surge cuando no se puede poder ir contra la naturaleza, también queda de manifiesto en esta toma. Nada de lo que vamos a ver es nuevo. A todos nos duelen los ojos de verlo mil veces durante el curso de enfrentamientos armados reales. A ver si los especialistas en despliegues tácticos de pisapapeles mugen algo nuevo esta vez.

No hace falta llevar cartucho en la recámara, ¿verdad, listos apoltronados? Los Wyatt Earp de pasillos enmoquetados que se jactan de decir que es mejor montar el arma delante del agresor, ¿qué graznarán hoy? ¿Seguirán balbuceando que siempre da tiempo a quitar los 3 seguros de la funda, a extraer la pistola, a desactivarle el seguro manual, a montarla, a empuñarla a 2 manos, a enrazar los elementos de puntería, a disparar y encima a acertar con eficacia? Sí, lamentablemente muchos lobotomizados van a seguir diciéndolo. Toda la vida han existido los espantapájaros bocazas, y esto es algo tan arraigado como difícil de cambiar en una tarde.

¡Qué decir de eso que tanto postulo sobre el tiro súbito a una mano, a distancias extremadamente cortas! Cuando los agentes del vídeo reaccionan, y se reponen al lógico y natural sobresalto de verse inesperadamente ante una boca de fuego, disparan con una sola mano. ¿Acaso daba tiempo a algo más…?

Insisto, hay mil vídeos en los que poder comprobar la verdad, pero este aglutina tantas cosas que merece la pena ser devorado desde el punto de vista analítico. De verdad, no se lo pierdan. Deléitense y aprendan. Compartan. Difundan. Que nadie los siga engañando por más tiempo. Ver vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=RiBM4d6-HP8#t=19

Por favor, lean los siguientes párrafos y luego regresen al visionado y comentario de la filmación que da vida a este hilo. Lo que seguidamente van a leer está extraído del artículo “Dummies I. Neurología Táctica para Dummies”, del doctor Cecilio Andrade, soldado contemporáneo español, del arma de Infantería.

El 25% de las conexiones nerviosas de nuestro cuerpo son exclusivamente para las manos y el 15% para los brazos, quedando el 60% restante a repartir por el resto del organismo. Ese 25% controla la gran habilidad, capacidad y respuesta que tienen nuestras manos ante tantos eventos que el ser humano ejecuta a lo largo de su evolución como especie. Lo anterior, más el 15% de los brazos, nos lleva a comprender por qué somos seres gesticulantes. Hablamos y expresamos más con las manos y con los brazos que con los labios. Estas habilidades actúan a una velocidad aparentemente inhumana, ante situaciones de estrés y supervivencia.

¿Cuál es el gesto innato? El que comentamos anteriormente respecto al “susto”: brazos al frente. Este gesto me sirve para golpear, frenar, agarrar, o en el peor de los casos para que el extinto tigre dientes de sable me muerda solamente el brazo, dándome tiempo  para defenderme o para recibir ayuda en aras de salvar la vida, aun a costa del miembro superior herido. Es por ello que la instrucción con armas de fuego debe ser tan esmerada, continua, diaria, actualizada y, sobre todo, realista. Ante un ataque sorpresivo no es natural bajar las manos (para desenfundar, por ejemplo). No es instintivo ni siquiera lo programado, pero es lo que debemos grabar en la mente a base de repeticiones correctas y frecuentes, hasta que realmente podamos reaccionar así. Pero cuidado, lo grabado en nuestros genes (instintos innatos) siempre prevalecerá sobre lo aprendido. […] Volveremos a actuar de un modo similar al de los cromañones.


Vale.

Comentarios

  1. Hola, amigo Ernesto.Finalmente y despues de visionar el video varias veces... Estoy cien por cien contigo, como me comentaste, todos hemos actuado de igual manera en multitud de ocasiones ante la identificación de personas que en un principio no nos dan motivos para proceder con máxima alerta. A partir del ataque del "requerido", nunca tuve dudas. Sorpresa, SIEMPRE hay sorpresa, instinto de supervivencia con el subidon en el organismo de todo lo que acaba en "ina" y SI,COMO DEBERÍA DE SER: arma en condición dos, disparo a una mano, lo requiere la situación, mentalización y entrenamiento real en el uso de la fuerza letal, determinación (supongo que esto solo se sabe en el momento), así lo demuestra el libro En la linea de fuego, La Realidad... Y cómo no, Suerte, mucha suerte. Un abrazo

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    1. Gracias, Manolo.

      Debería hacer pensar, aunque algunos ya lo hicimos hace años y por eso ahora divulgamos. Varios amigos me trasladan mensajes que perfectamente se pueden resumir en estas líneas: Aquí el principal problema que tenemos es que hay policías y pastores de cabras que se disfrazan de policías. No pasaría nada si escuchasen y se dejasen enseñar. El problema viene cuando sumidos en su ignorancia, se despreocupan y critican al que tiene algo de interés. Yo he dejado de intentar concienciar a la gente. Ahora, el que se lleva el susto viene directamente a buscarme.

      Ernesto.

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    2. Compañero Ernesto supongo que me ha pasado como a ti, ya no intento convencer a nadie de casi nada, que cada palo aguante su vela.
      Lo unico que me jode un poquito cuando voy segun con que "gañan" que este pendiente de lo que no tiene que estar y no este a lo que hay que estar para evitar que nos den un susto.
      Pero supongo que eso es asi, nadie escarmienta en cabeza ajena y no hay como verle las orejillas al lobo para concienciarse uno de segun que cosas.
      Un saludo
      Carlos

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    3. Carlos, verle las orejas al lobo suele ser el detonante que hace despertar a muchos. Pero en según qué sujetos no funciona ni el aliento del lobo en la nuca. Muchos quieren seguir viviendo miserablemente en las cavernas, lo cual me importa un pito, lo que pasa que tratan de arrastrar a los demás para adentro y si no lo consiguen juegan a la mofa.

      Gracias por tu comentario.

      Un saludo.

      Ernesto

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  2. Hola Ernesto. Gracias por compartir tu experiencia y conocimiento. Este video ya lo habia visto (creo que los he visto todos...jeje!) y me recuerda un poco al del Mosso en Glories. Supervivencia en estado puro, sin adornos ni florituras. Estoy leyendo tu libro y me está pareciendo espectacular. El 23 estaré en Calafell para seguir aprendiendo. Un saludo.

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  3. Hola, Uri. Gracias por tu comentario. A mí este vídeo también me recordó al del compañero de Mossos en Glories.

    No vemos el miércoles.

    Un saludo.

    Ernesto

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  4. Vas en tu coche tranquilamente nada te representa un peligro de pronto delante de ti y a la altura de tus ojos aparece un abejorro tamaño hormigonera, la colisión es inevitable y a pesar de estar protegido por el parabrisas cierras los ojos y ladeas la cabeza solo el chusssppp del impacto del bicho te hace ver que no había motivo para reaccionar así, es inevitable. Ahora imagínate que el abejorro se convierte en un arma a un metro de ti pues levantas las manos cierras los ojos y te intentas apartar exactamente lo mismo. Dos veces la he tenido delante y las dos veces la mano izquierda ha salido sola a buscarla sin orden alguna por puro instinto de cogerla y apartarla de mí, las dos salió bien.
    La parte que me preocupa del video es la que según la ley establece que el agresor tiene derecho a agredir y después me doy la vuelta y…….., le colocas tres tiros en la espalda un tribunal sentado tranquilamente te dirá hombre como le disparo por la espalda y tú no sabrás explicar que en ese momento quien es capaz de parar, que todo ocurre en milésimas y no pudiste evitar disparar. Si hay un video a lo mejor te ayuda pero si no lo hay a lo mejor te dicen que lo has asesinado sobre todo si el malo no te ha alcanzado. Y otra cosa queda claro que la liebre salta donde quiere un simple hurto se convierte en una pesadilla. Un saludo José Moreno

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    1. Ahí le has dado, Pepe. Lo clavas.

      Verás, algunos compañeros me han dicho muchas veces que ellos no se bajan del coche para denunciar a un chaval que se está fumando un porro, que eso es poca cosa. Yo no pienso igual. Bueno, sí, es poca cosa, pero es cosa que hay que denunciar siempre (obviamente si se comete la infracción en vías, lugares, transportes o establecimientos públicos). La cosa es que aquello que para algunos policías es muy nimio, y ciertamente lo es, para mí es algo más que una mera infracción al art. 25.1 de la LO 1/92. No siempre, pero allá donde se encuentre un porro puede haber más porros. Y cuando digo más porros me refiero a que puede haber más cantidad de droga, quien sabe si la suficiente como para pasar de la infracción administrativa al delito contra la salud pública. Te aseguro, y sé que lo sabes, que he metido muchos goles donde los demás solo veían fuera de juego. Parece que me he ido por las ramas, pero no es así. Si he identificado a un sujeto insulso por llevar un simple porro entre los dedos y al final ha resultado que llevaba dinero falso en los bolsillo y 20 gramos de coca en las testiculada, ¡por qué no va a saltar la liebre y el pavo ponerse a pegar tiros!

      Algunos hemos pasado del “hola, déjeme ver su permiso de conducir”, a meterle dos tiros al infractor de un precepto de tráfico. Ya ves, la liebre saltó… digo que si saltó.

      Un saludo.

      Ernesto

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  5. Recordaras Ernesto, que te di noticias de una intervención de hace años en Usera (Madrid) en la que los compañeros a las buenas tardes recibieron disparos desde un coche, se cumplió todo lo que comentas el primer compañero ante la amenaza puso la mano que recibió el disparo un 7,65 pero como llevaba el arma montada gestiono con la sana y el menda no ha vuelto a disparar a ningún policía. es decir mano protegiendo instintiva y arma en doble acción. Perdona otro saludo es que se me había olvidado

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    1. ¿Eres Pepe Moreno? Creo que sí. Es muy interesante lo que me cuentas. Yo sé qué y cómo pasa, los vídeos como este lo acreditan y las manifestaciones que tú aportan lo refuerzan. ¿Lleva ese compañero la PK o el revólver? No creo que fuese la Star del 9 Corto.

      Un saludo.

      Ernesto

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  6. Pk y si soy yo.un saludo

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  7. Cuando uno nunca ha subido en globo, ha circulado a 300 km/h o se ha atrevido con el "puenting" no puede saber nunca que sensaciones y emociones se sienten haciéndolo, por lo que cuando se intenta explicar que ocurre en un tiroteo, es del todo estéril que lo explique el “Shooter Master Instructor” del “Independence Mental Resarch Intitute” de Massachusetts, quien no ha participado en un tiroteo en su vida.

    De ahí que podamos sacar unas conclusiones de “la hostia” en un libro escrito por un Español, escrito en Castellano y editado en España, y con unos actores de lujo, sin “titulitis” ninguna, pero con la experiencia suficiente para acallar muchas bocas, y dar en el “Bullseye” de lo que se experimenta en el transcurso de un tiroteo.

    A los que comentáis que ya os dais por vencidos a la hora de intentar hacer comprender al resto de compañeros o superiores, sobre la necesidad de entrenar de forma “quasi” realista, sólo os animaré a que no cejéis en el empeño, pues si yo también he pasado por esa tesitura, os diré que no tendréis mayor recompensa el día que, sobradamente acreditado a quedado “En la línea de fuego”, llegué el día en que nos tengamos que enfrentar a un tiroteo o a una situación “a vida o muerte”, y ese compañero apático e irrespetuoso con vuestro trabajo, venga a daros las gracias por haber salido airoso o solamente herido de un enfrentamiento, por lo que dijisteis en esa charla o hizo en esa práctica. Creedme, lo digo con conocimiento de causa ;)

    Un saludo y cuidaros ahí fuera.
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    ”Ante ferit quam flamma micet”

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    1. Hola, Josma. Gracias por tu acertado comentario.

      Yo mismo me he visto muchas veces atrapado por ese sentimiento de abatimiento del que hablamos. Ese que te dice que no hay nada que hacer, que la gente pasa de todo y encima trata de mofarse de uno. Pero es cierto que gratifica mucho que alguien del otro lado del telón de la conciencia y del sentido común venga a darte las gracias. Me ha pasado numerosas veces, pero deja que te comente dos versiones diferentes. En un caso fue un compañero de mi unidad, excelente policía por cierto, quien me dijo que “la pistola me quema en las manos, Ernesto. No soy capaz de sacarla y usarla. ¡No sé usarla! Me da miedo abrir hasta la funda…”. Esto que entrecomillo no es inventado por mí. Tampoco lo exagero (casi textual). Me reconoció que ante un sujeto al que perseguía no fue capaz de reaccionar cuando el otro se detuvo y esgrimió contra él un arma blanca: lo dejó ir y no desenfundó siquiera. Pero atención, no extrajo el arma por carecer de preparación mental, técnica y tácticamente en estas lides, ¡que también!; fue, como él mismo me admitió en privado tomándonos una Coca-Cola, porque no había disparado jamás con su arma y no sabía qué podría pasar… En definitiva, es como si me das las llaves de un submarino y me ofreces la posibilidad de huir del enemigo en él, conduciendo yo.

      En 4 horas lo puse fino en el campo. Naturalmente sin gritos ni insultos. Tampoco aplicándole dolor. Le aplicaba, si me lo permites y sin mariconadas (que diría José Luis Torrente), ‘cariño’. Si el compañero vino a mí casi autohumillado, ¡cómo podría no ser tierno con él! Ese día me dio un abrazo y pidió más (otra vez sin mariconadas). A las pocas semanas volvimos al campo de tiro, pero esta vez con una línea de tiro y no solamente con él. Ahora si era capaz de estar pipa en mano rodeado de más personas, sin avergonzarse. Esas nuevas 4 horas fueron definitivas: se convirtió, y no es mentira, en el mejor de los que ese día conformaban la línea de tiro. Los otros, que desconocían los miedos y temores que este policía había sufrido semanas atrás y durante años, decían que se notaba que estaba harto de disparar. Únicamente 100 cartuchos lograron aquello, aderezados, eso sí, con comprensión y chutes de confianza. Poco después me llamó y me dijo que a alias ‘el que sea’ lo había sacado de un coche robado a punta de pistola y en doble acción. Admitió que estaba muy nervioso (normal), pero lo hizo. Este, antes de todo eso, no es que se riera de mí y de mis lecciones a los demás compañeros, pero las desoía. Le resbalaba todo lo relacionado con el tiro y la pistola, pese a estar las 8 horas metido en ‘fregaos’ muy feos. Ahora quiere seguir yendo y el viernes me llamó pidiendo pista para aterrizar. En total lleva conmigo 12 horas de campo en 12 meses, a nivel oficial no ha ido a practicar jamás en 14 años.
      Ernesto

      Sigo …///…

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    2. …///… Sigue
      Sigo comentándote, Josma:
      Ahora otro caso, uno de otro perfil. Un agente de otra fuerza, que protagonizó un cruento enfrentamiento con varios atracadores, me escribió para agradecerme la explicación que había obtenido de varios artículos míos; aclaración que venía en el sentido de que él entrenaba poco y mal en su cuerpo, que había tenido un tiroteo en el que había herido a 2 tiradores hostiles, pero que hasta leer un texto en este blog no supo porqué había reaccionado de aquel modo tan extraño y desconocido por él, a la vez que eficaz. Ahora ya sabe qué es disparar a personas y que estas te disparen, pero también sabe que no podrá apuntar bien contra otros cuando las balas le pasan cerca. No olvida que no oía nada. Y sabe que aquel sudor que le bañó el cuerpo no era un cubo de agua sino sudor adrenalino. Nadie jamás le había dicho cosas en este orden sino lo contrario. Le habían dicho, siempre siempre siempre, que tendría 3 segundos para apuntar con claridad a los malos que siempre siempre siempre atacan desde 7 a 15 o 25 metros. Descubrió que era falso, como que eso de llevar el arma en simple acción para asustar con el ‘ruido’ de la corredera era un viejo cuento chino contado por cobardes, impreparados o directamente por ignorantes.

      Un saludo, Josma.

      Ernesto

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  8. Saludos recíprocos. Como bien comentas en ocasiones de mis comentarios, éste tuyo no deja de ser en si mismo una entrada, y que a buen seguro, no son las dos únicas anécdotas que nos puedas contar, sin dimes ni diretes, como la vida misma.

    Yo estuve en un curso en el que los 2 primeros días, en un total de 16 horas, llegamos a disparar unos 40 cartuchos, y ya nos lo aviso el Instructor: "Si pensáis que para disparar bien hay que disparar mil cartuchos, ya podéis iros levantando y venir a que os devuelva el dinero. Se puede disparar mucho, y hacerlo bastante mal. O se puede disparar poco, y hacerlo sobradamente bien tras corregir los posibles errores".

    Uno de mis compañeros es el alma gemela del primer caso que expones. A cada detonación, daba un "saltito" para atrás, cerraba los ojos muy fuerte y ladeaba la cabeza, bajando los brazos a casi 45º con respecto a la horizontal, eso si no lo hacía todo a la vez antes de disparar, dando en el suelo de la galería, o en las piedras del campo de tiro. Ahora no es el mejor, pero todos los proyectiles van "al bulto" de la silueta ;)

    Kind regards, your faithfully pal, Josma.
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    "Ante ferit quam flamma micet"

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  9. Muy bueno, Ernesto, como siempre aprendiendo de ti, un abrazo amigo
    Soy Paco Ruiz

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  10. Muy bueno, Ernesto, como siempre aprendiendo de ti, un abrazo amigo
    Soy Paco Ruiz

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