EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Por, Ernesto Pérez Vera

El ‘síndrome del impostor’. ¡Qué buen tema! Sandra Marín, coach, consultora y formadora en Mika de Waart, empresa organizadora de seminarios y conferencias motivacionales, sostiene que «quienes sufren este síndrome se ven a sí mismos como un completo fraude». Son, normalmente, personas que ascienden a puestos para los que no están cualificados y ellos lo saben. Pero el trastorno se acentúa cuando la incapacidad profesional es manifiestamente conocida por el resto de personas del entorno laboral. La primera parte, sentirse abiertamente impreparado para el cargo que se ocupa, está relacionada con la propia autoestima, así lo manifiesta Marín en una entrevista concedida al diario 'ABC'.

Debe ser una situación realmente frecuente, pero yo conozco la variante del que siendo un completo, total y absoluto incompetente para el desempeño de sus funciones… se cree el más docto. ¡Algunos desarrollan una autoestima hiperelevada! 

Supongo que los pingues beneficios económicos que algunos obtienen, amén de las prebendas que les caen en forma de cómodos, holgados y privilegiados horarios laborales, pueden hacer que el manco se crea el mejor del mundo haciendo relojes con la punta de la nariz. Este se verá dedos de pianista donde los demás, a excepción de los acólitos, solo ven muñones. La ambición no es mala si se conocen las limitaciones personales. Pero por Dios que hay a quien las ansias de gandulería y de poder le ciegan la vista y le nublan los sentidos. Palmaditas en la espalda. Refuerzos de la mentira. Apoyo de los encumbradores. El gran momento de abrir de par en par el balcón de la poca vergüenza. Quienes nepóticamente actúan así desde el poder, no se detienen a preguntar por la eficacia y calidad de los servicios ofrecidos al consumidor final. Lo que sí harán es camuflar o distorsionar los datos. Enterrar la verdad. Maquillaje por tu tubo. Como están suponiendo, hablo de la comunidad profesional a la que he pertenecido. Yo, como siempre, con lo mío. 

Me encantaría saber qué opina Sandra Marín de esta subespecie. Sujetos que han ido ascendiendo al amparo de movimientos políticos y sindicales, sin haber trabajado jamás (hay diferencia entre ir al trabajo e ir a trabajar). Individuos que hábilmente hacen creer al público que son puntales de la institución. Tíos que cuando iban en un coche patrulla no se bajaban ni aunque vieran a una abuela en llamas. En definitiva, putas que no saben hacer una paja y que para colmo tampoco quieren aprender. 

¿Qué dirían de este proliferante perfil los técnicos de Mika de Waart? Yo tengo mi propia teoría. Esta gentuza lleva tantos años navegando en mares putrefactos, que se ha mentalizado y autoconvencido de que su modelo es el justo, el legal y el acertado para todos (sobre todo para ellos y para sus palmeros). Esto es normalizar lo que a todas luces no puede ser y además es imposible. Por ello, entre los ‘pagas muertas’ que tanto pululan por los vestuarios y bares afines, aumentan las esperanzas de convertirse en aspirantes a ocupar plazas de mando. Quienes en las nuevas generaciones saben que no valen y que no sirven para nada, también desarrollan deseos naturales de ocupar las poltronas de quienes ya las calientan derrochando idéntica valía y compromiso profesional. «Si fulano ha llegado, yo también tengo derecho», dicen algunos de estos con toda razón ‘normalizada’, aunque valgan la misma mierda que fulano.

Lo curioso y preocupante es que este mismo patrón se repite en muchos sitios. Hable con quién hable, vengan de donde vengan, demasiados policías me trasladan la misma problemática una y otra vez. No más normalización de lo anormal, por favor.

Comentarios

  1. Bueno , creo que es el perfil de policia en este caso que ni tiene vocación ni será capaz de forjarla jamás,con el paso de un tiempo. Lo penoso del tema es que han elegido una mala profesión para hacerse ricos, porque aunque podran gozar de ciertas comodidades y privilegios a demás de ganar dinero, siempre seran el último mono para lucrarse dentro del entramado político y lo peor de todo es que nos tendremos que conformar con aquello de, " ni son todos los que estan ni estan todos los que REALMENTE DEBERIAN SER" Un saludo.

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  2. Hola, Ortiz.

    Esto que voy a decir no es para ti, Manolo, sino para que quede constancia: mi artículo NO es un ataque a los mandos en general (tampoco los anteriores artículos que van en la misma línea). Esto es lo que es, un grito de rabia contra los perros que llegan sin merecerlo. Conozco a buenos y muy buenos mandos intermedios y superiores, pero conozco a más que no lo son. Es más, conozco a muchos más que serían buenísimos mandos y sin embargo están vetados (a nivel PL).

    Un abrazo.

    Ernesto

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  3. Todos estos a su vez tienen por encima al político de turno que suele estar encantado con tener un subordinado gris, porque si es gris lo es en todo, nunca le va a protestar por falta de medios humanos o materiales, nunca se le va ha encarar para defender a sus subordinados, nunca le va a protestar por montar un dispositivo donde no hace falta y no montarlo donde si. Suelen ser esos mandos que te dicen " a mi no me traigas líos" "no podías haber pasado mira la que se ha liado" "hay que hacer lo que pone en el papel aunque sea una tontería". Mandos que miran mejor al perro y al vago por que este nunca se va a quejar de que por ejemplo no funcionan bien las transmisiones o los coches o cualquier otro defecto, el vago no se queja por que para su labor cuanto menos mejor. Como puede ascender un tío que nunca ha ejercido la profesión por la que cobra y que siempre ha estado en labores burocráticas.
    Una vez hay arriba no quieren moverse por si no salen en la foto mientras el patrullero se ríe y dice para si que no tiene nada que perder.
    Mandos que no ven bien al homónimo en cargo que es admirado por sus hombres por ser policía antes que mando.
    Pero yo creo que por los dirigentes se produce el mismo efecto que con el mando que prefiere al vago, un dirigente no puede aceptar que un mando se le plante y le diga las verdades del barquero, así que a los activos y con personalidad también los ningunean.
    Una pregunta inocente ¿ alguien conoce algún mando que haya dimitido por defender a sus hombres?
    Pero el gran problema esta en la base de donde se nutren los mandos que cada día esta mas parasitado por impostores vagos y sinvergüenzas, hoy los "funcionarios" campan a sus anchas por todos los Cuerpos sin que los mismos que le echamos cojones para enfrentar a los chorizos, pongamos los mismos cojones en enfrentarlos y afearlos su conducta.
    Ya esta bien, asumamos nuestra responsabilidad para con nuestra profesión y pongamos al parasito en su sitio. Un saludo José Moreno

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    1. Como siempre muy acertado,Pepe. También tenemos nuestra cuota de culpa.


      Un abrazo.

      Ernesto

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  4. todos tenemos conocidos, jefecillos o simplemente gente que acude al puesto de trabajo( que no es lo mismo que trabajar) que sufren este sindrome. Es una pena que como siempre cuando un policia hace algo fuera de lo comun o que debiera ser merecedor de alagos o algun reconociemiento publico aparezcan todos estos "seres" hacerse la foto junto a el, comentando aquello de yo tenia ya conocimiento, se organizo la operacion desde mi despacho, brigada o similar. bl bla bla bla,
    Pero si las cosas pintan en bastos y el policia ha debido de dar un palito mas de la cuenta para reducir a un individuo y ese palito ha saltado a los medios.. por ejemplo....
    ahhh en ese momento estos mismos "seres" destripan al policia, lo crucifican y si puede le echan a los leones...
    Que pena¡¡¡¡

    Señores politicuchos, jefecillos y demas "seres" dejen trabajar a los que de verdad son policias y ayundenles en todo aquello que necesiten o al menos quitense del medio y no estorben.
    Y les recuerdo que tras una subida deslumbrante siempre viene la bajada y esta suele ser mas rapida y dolorosa, como dicen en mi pueblo " DEJALO QUE SUBA QUE VERAS QUE HOSTIA SE PEGA CUANDO SE CAIGA"


    YAYO

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