APRENDER PARA ENSEÑAR Y ENSEÑAR APRENDIENDO

Por Ernesto Pérez Vera

“El objeto más noble que puede ocupar el hombre es ilustrar a sus semejantes”. La cita es del general venezolano Simón Bolívar. Como si acaso sé de algo es de tiro y armas, trasladaré el sentido de la frase a este terreno. Ser instructor de tiro debería ser algo más que ostentar un diploma enmarcado. Queda muy bien decir que uno es instructor de lo que sea, mas está de moda ser instructor de tiro, aunque a duras penas se distinga un revólver de tres pulgadas de una zambomba. A la peña le gusta impresionar y parece que tener una diana en el diploma obnubila. Todo esto son bobadas, porque conozco a muchos que carecen del ansiado papelito, atesorando más conocimientos y capacidad pedagógica que muchísimos titulados.
 
Cuanto menos sabemos, más impresionables somos. Pero ya no más, a otro perro, con ese hueso. Hace años que no creo en los diplomas sino en las personas. Ya no me impresionan los papeles sino los hechos, la lealtad a la coherencia, el sentido común y el compromiso desinteresado. Días atrás me planteé acuñar otra expresión para no tener que presentarme como instructor de tiro. Pensé que tal vez fuese más correcto definirme como aficionado al tiro, como estudioso de los asuntos policiales o hasta como analizador de los enfrentamientos armados. La razón deriva de las conversaciones que recientemente he mantenido con varios compañeros que, como yo, son instructores o monitores de tiro (personalmente, estos matices semánticos me traen sin cuidado, aunque algunos los esgriman cual porra más larga). Todos ejercen funciones formativas en sus respectivas plantillas, pero ninguno se siente realmente preparado, según me confesaron ellos mismos. Hasta hace muy poco tiempo pensaban, según dijeron, que aquello que estaban enseñando en la galería de tiro era lo correcto. Se trataba, ni más ni menos, de lo que les habían enseñado durante el curso de especialización. Era y es, en definitiva, lo que los programas de perfeccionamiento periódico establecen reglamentariamente en sus instituciones. Si ellos son adiestradores oficiales en sus cuerpos y yo nunca lo fui, por estar vetado y porque en mi plantilla jamás se entrenaba, creo que ellos son los verdaderos y yo un mero recorte de papel mojado. De ahí que me plantease no presentarme más como instructor.

No es la primera vez que un profesor de tiro me dice que está empezando a cuestionarse todo lo que sabe o cree saber. Yo también pasé por ello, quizás esa sea la razón por la que estoy continuamente evolucionando o por lo menos intentándolo. Desadormecerse es bueno y saludable. El letargo conformista únicamente sirve para que los cavernícolas inmovilistas sigan perpetuándose per saecula saeculorum. Muchos están despertando y quieren sol y luz. Pero no están solos. En unos casos son zancadilleados por compañeros de igual escala y en otros casos por sus superiores jerárquicos. Desde el cómodo y cobarde pasotismo de quienes ejercen mando e influencia, se frena todo avance hacia la lucidez y el aire fresco y renovador.

Lamentablemente, a miles de profesionales armados se les sigue ordenando a toque de silbato en qué momento tienen que desenfundar, montar y disparar, gozando de tres, de cuatro y hasta de cinco segundos en las prácticas de tiro. Tiempos ilusorios que conducen al engaño mental, lo que en la calle se traduce, sin duda alguna, en policías derramados a balazos, a machetazos, a estacazos, a cristalazos, etc. Como si de un concurso de katas deportivas se tratara, a estos tiradores se les exige la perfecta ejecución de antinaturales, estilistas y coreografiadas posiciones de tiro. Tiro de salón, que se aleja de la realidad de la calle, fundamentalmente en las distancias de tiro empleadas.

Aún quedan en activo muchísimos instructores que gritan y gritan, en plan sargento de hierro, centrando su atención, únicamente, en que los pies estén más o menos adelantados, abiertos o cerrados; coincidiendo este perfil con el de quienes aseguran que el sonido producido por el movimiento de la corredera de una pistola, frena en seco cualquier intención criminal, aunque esta ya se encuentre en marcha. Me disculpo, no es que esta clase de monitores esté en activo como si de una especie en extinción se tratara, es que la factoría de formadores sigue produciéndolos y poniéndolos en circulación, de forma ininterrumpida.

La mayoría de instructores que van espabilando son policías maduros, con mucha o suficiente experiencia laboral en la calle. Algunos han adquirido cierta habilidad en manejo de armas gracias al tiro deportivo. Pero otros tantos no entrenan nunca, carecen de armas personales y no portan ni han portado jamás un arma fuera de las horas de clase. En voz baja y ante un café, hay quien no oculta que con la realización de este curso solo busca quitarse de los líos del patrullaje, del sueño y del frío de las noches, de la lluvia invernal y del calor estival. Con semejante interés profesional, es fácil obtener una idea aproximada de la calidad que ofrecen determinados formadores.

Hay de todo. Algo está empezando a moverse. Por desgracia, las alertas terroristas que estamos sufriendo se han convertido en un gran revulsivo. Estamos en un momento idílico para iniciar la purga y separar a los verdaderos instructores, de los listos y caraduras apoltronados. Mucho trabajo por delante es lo que hay.

Pero aquellos que tienen que tomar decisiones progresistas en este terreno, suelen contar con rémoras a su alrededor. Personajes que espontánea y rastreramente ejercen de voces refrenadoras, no consultadas. Antagonistas de Pepito Grillo. Unos boicotean las acertadas y razonadas peticiones de aumento de horas lectivas y de asignación de más cartuchos a consumir en las líneas de tiro. Otros entorpecen el natural curso de las minutas elevadas a la superioridad, aconsejando tomarse en serio el uso diario de las armas largas. Y hay quienes se niegan a admitir que el empleo de proyectiles semiblindados y blindados genera riesgos que podrían ser minimizados con el uso de puntas expansivas. ¡El enemigo está en casa! Sea por mera ignorancia, sea por envidia cochina, sea por supino desinterés, sea por cómoda vagancia, sea por bochornosa incapacidad profesional o sea por descarada limitación intelectual, demasiados lerdos y desvergonzados se ocultan detrás de la orla del curso instructor, del curso mando y hasta del curso de mamporrero mayor del reino.

Me enerva ver como muchos presuntos docentes sostienen que si con tres o cuatro balas no has resuelto un tiroteo, “mejor date por muerto”, insuflando a sus alumnos, con tal falacia, la idea de que es innecesario llevar un cargador de repuesto en el cinturón. Estos mismos se posicionan en idéntico sentido ante encuentros con delincuentes armados con rifles o escopetas, donde a veces es posible que el policía se vea en desventaja si solamente cuenta con su pistola, pero de donde se puede salir airoso si se derrocha determinación, si se posee entrenamiento y si la suerte se alía con nosotros un instante (numerosos casos lo acreditan en España). O si no, aquellos que abanderan la idea de que hay que dejarse herir a balazos antes de desenfundar e iniciar una respuesta defensiva. O lo que quizá sea más vergonzoso y preocupante, sentenciar que ante un arma blanca nunca jamás está justificado el plomo y la pólvora. Este enorme lastre causa un gravísimo daño a la sociedad y a la comunidad policial. Esta raza de impreparados atenta contra la verdad y el sentido común. No son pocos los que se apoyan en iletrados zoquetes, mandos en muchas ocasiones, cacareadores de débiles, inveraces, destartalados y tóxicos discursos. Paparruchadores de solemne vida a la sopa boba.

Precisamente por todo esto, raro es el día que no nos despertamos con titulares de prensa sobre policías que se vieron encañonados o tiroteados, sin que estos hicieran valer sus armas. Ni que decir tiene que al público le será vendida la siguiente versión: los agentes no dispararon porque su adiestramiento es tan exquisito, que desarmaron a sus oponentes con la persuasión del verbo o tirando de cinturón negro de telequinesia. Así es como esta ensalada de disparates alcanza el grado de veracidad entre la población civil, salpicando a grandes porcentajes del sector policial y judicial. ¡Ya está bien de bacaladas con tomate, coño! O empezamos reconocer que nuestros policías no recurren a sus armas por miedo al resultado de sus disparos, lo que directamente está relacionado con el nivel formativo recibido por cada cual, o es que nos están mintiendo sobre tantos y tantos encañonamientos.

Por lo general, a los agentes de la autoridad les pesa mucho más la posible repercusión judicial de sus respuestas armadas, que el alcance de las lesiones potencialmente producibles en ellos. Todo obedece a lo mismo, a la farsa tan grande que rodea este asunto de los instructores y de los programas de tiro. Ya lo dijo el estadista argentino Domingo F. Sarmiento: “Los discípulos son la biografía del maestro”. Parafraseando a Marco Aurelio en la película ‘Gladiator’, durante una conversación con su hijo Cómodo (vaya nombre): “Tus errores como alumno son mis defectos como instructor”. Así que ya está bien ¡leches!: es mentira que la mayor parte de nuestros polis resulten judicialmente condenados cuando se defienden a tiros. Es falsó, sí. Es una milonga muy bien orquestada por los cobardes que no saben, que no quieren saber y que, además, se oponen a que el resto sepa. La proporción de condenas es contraría: muy pocos acaban negativamente sentenciados. Y cuando esto ocurre, porque está claro que ocurre, habría que empezar a reconocer que no siempre estamos finos, que a veces, las menos veces, la cagamos tirando cuando no hay que tirar. Amén de que, como en cualquier profesión, los jueces también pueden resbalarse. Si no empezamos a verlo así, nos seguirán llevando de la manita los infiernos y los imbéciles. Leamos y analicemos jurisprudencias, que de verdad que ni pican ni contagian nada malo. Si acaso transfieren algo, es luz.

Esta misma semana se ha hecho pública una información que da a conocer la lamentable situación que sufre el material táctico de una destacadísima unidad especial de nuestras fuerzas de seguridad: chalecos de protección balística caducados desde hace lustros y escasez de escudos y cascos antibalas, así como falta de munición para entrenar. Por otra parte, policías que lucen otras siglas y que forman parte de las noticias diarias a través de los telediarios, sobre todo cuando hay grandes manifestaciones y alteraciones del orden público, solamente disparan treinta cartuchos al año con sus flamantes fusiles de asalto HK-G36. Nadie con tan reducido hábito de tiro puede ser altamente eficaz, pero sí muy peligroso, máxime sabiendo que la cartuchería de dotación es blindada y apellidada Otan. Otros del mismo cuerpo aprenden a manejar el mismo fusil con diez balas… y vamos que nos vamos. Hasta en los chistes bélicos de Gila hay más seriedad.

¡Por favor, cojamos el toro por los cuernos de una vez y aparquemos los complejos! La siempre libertaria y progresista Francia se ha remangado sin pensar en el que dirán. Tomemos ejemplo antes de que vuelva a ser demasiado tarde.

Como esto se sale de lo normal, merece la pena darlo a conocer. Hace dos meses quedé maravillado al visitar las instalaciones de tiro de cierto cuerpo municipal, en el que no escatiman en nada. Aquellos funcionarios no solamente están obligados a participar en cuatro llamamientos anuales de tiro, que además se cumplen escrupulosamente, sino que cada policía patrullero gasta una media de cincuenta cartuchos por práctica. Lo más destacado no es la cantidad de munición que se invierte en la instrucción de estos agentes, que para ser España es máxima (una orden del Ministerio del Interior impidió durante años a los policías locales, disparar más de doscientos cartuchos anuales), sino la calidad de los ejercicios que desarrollan.

La galería está diseñada de tal modo, que con módulos panelables se recrean situaciones de todo tipo: pasillos, habitaciones, soportales, garajes. Pero no se vayan todavía, que aún hay más: los parabalas se encuentran distribuidos al frente y a ambos flancos (ciento ochenta grados de ángulo), lo que permite simular situaciones de lo más variopintas. Para colmo, con cierto límite y control, la jefatura sufraga el consumo de munición de todos aquellos funcionarios que deseen aumentar el número de sesiones de entrenamiento, incluso empleando sus armas particulares (no entrenamientos deportivos de cara a competiciones). Tampoco ponen trabas al uso de la galería si los policías aportan sus propios cartuchos. Con este gesto cobran valor las palabras de la escritora estadounidense Betty B. Anderson: “Cuando eres un educador, siempre estás en el lugar apropiado a su debido tiempo. No hay horas malas para aprender”.

Comentarios

  1. Ese es el problema, se nos asume una preparación que en realidad no tenemos.Siempre pensé que el tiro anual q se hace es totalmente inútil por poco práctico.cierto es que no hace falta pegar muchos tiros para tener un buen adiestramiento, bastaría con pegar unos pocos cada dos meses y en ejercicios adaptados a la realidad.eso unido a que se podrían establecer unas pruebas de preparación física y de manejo en el uso de armas de fuego anuales que quien supere, tuviera una compensación económica, sería la solución.osea dar mejor formación y recompensar a quien se auto forme.
    un saludo.

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    1. Gracias por tu acertado comentario, Accipiter.

      Un saludo.

      Ernesto

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  2. Todo lo que ha escrito el autor en este excelente artículo está muy bien expresado, detallado y denunciado. Pero claro, él lo hace desde el plano didáctico profesional para que cale en el sentido de la ética, pero lo que está ocurriendo en nuestro país a nivel formativo y sobre todo en los documentos públicos oficiales que recogen y dan fe de esa formación, la mayoría no se corresponden con la realidad de lo que redactan. Qué quiero decir con esto, pues que simplemente se prevarica, se delinque señores, se otorgan unos conocimientos a unos profesionales, que en la realidad de ser sometidos a pruebas periciales de expertos de reconocido prestigio nacional o internacional, sería imposible de que pasaran con la nota de suficiente. ¿Cómo cojones, a un policía que en el mejor de los casos pega 50 disparos al año, se le puede calificar de SELECTO? En base a qué, cuáles son los criterios objetivos e indubitados que permite a unos responsables del tiro de un cuerpo policial, evaluar esa ripia cantidad de cartuchos gastados, como tirador selecto. ¿Por qué ha tenido un día inspirado y los ha metido todos dentro de una diana con forma rectangular que no se mueve y a plena luz del día a una distancia entre 5 y 10 metros? Los ha pegado el policía haciendo el pino, revolcándose por el suelo, afrontando fuego enemigo en contra. ¿En qué condiciones fisiológicas lo más parecida a la realidad de un enfrentamiento armado ha efectuado esos 50 disparos? Se engaña, se estafa y se falsea la realidad. Después el Juez Instructor que tiene menos idea todavía de lo que es el tiro policial, lee, cuando pide la cartilla de tiro del policía implicado en una actuación policial con arma de fuego, ¡¡¡pero sí pone que es un tirador selecto!!! Entonces vienen las imputaciones, el archiconocido corta y pega “hombre que los delincuentes ya estaban en huida, cómo se le ocurre a usted siendo un profesional del manejo del arma reglamentaria disparar y causar lesiones” por lo tanto debo imputar e imputo a PL..... por falta de proporcionalidad en el medio utilizado para detener a los detenidos e incurrir en un delito de lesiones por dolo eventual. Esto que acabo de recrear, sucede cotidianamente en los juzgados de instrucción en este país, después al compañero policía, le queda un largo camino muy tenebroso que recorrer lleno de zancadillas, mentiras y obstáculos; para poder demostrar que él carece de las habilidades y capacidades que le otorgan unos responsables prevaricadores en su cartilla de tiro. En fin, para que seguir escribiendo, harto de ineptos arruinavidas. ¿Con qué 200 cartuchos al año? Esos no los han gastado muchos policías locales de Andalucía en toda su vida profesional.

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    1. Gracias por tu detallado comentario, estimado amigo.

      Saludos.

      Ernesto

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  3. yo ya te digo , saca un partido politico y hacemos cuña por nuestra formacion , mas presiada y letal.

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    1. Ojalá nunca me dé por ejercer en política.

      Saludos.

      Ernesto

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    2. Ojalá nunca me dé por ejercer en política.

      Saludos.

      Ernesto

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  4. el anonimo del quinto comentario, muy acertados y cercanos a la realidad en la que yo vivo. Lo legislan todo con papeles que nunca se cumplen lo que expresan.Una lastima

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  5. una mas y me voy perdona Ernesto,,,sabes que me flipan tus articulos y los comentarios del la tropa,,,y me llena de satisfaccion ver como el personal pide formacion para dar u mejor servicio y no piden dinero.Donde yo estoy solo se preocupan por si llego el correo electronico con la paga y que han vuelto a dejarnos sin la productividad

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    1. También conozco a muchos de tu cuerpo que claman más formación. Pero en todas partes hay pagas muertas de esos que refieres, Escarceneitor.

      Saludos.

      Ernesto

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    2. También conozco a muchos de tu cuerpo que claman más formación. Pero en todas partes hay pagas muertas de esos que refieres, Escarceneitor.

      Saludos.

      Ernesto

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  6. En la escuela los alumnos se suelen comportar de una forma muy típica, los pocos de la primera fila quieren aprender y se llevan las burlas del resto.Resto compuesto por gente sin interés o q no dan más. Que culpa tiene el maestro que puede hacer. Pues aquí lo mismo unos pocos tienen interés los más van por obligación y cumplen sin pena ni gloria asir que quieren ejercicios facilitos y otros tapan de desgana su falta absoluta de habilidad. Ante esto el instructor q puede hacer si ni siquiera puede declararlos no aptos para la profesión, pues acomodarse. Eso el instructor comprometido que el enchufado no te cuento. No es tanto el maestro cómo los alumnos. Un saludo José Moreno

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    1. Pepe, ese detalle lo dice todo: un instructor detecta que un policía es un peligro por manifiesta impericia en el manejo de arma... ¡¡¡y nooo paaasaaa nadaaa!!! El sistema impide que se haga algo en algún sentido, aunque la lógica indique que la medida a adoptar es instruir más a ese tirador, pero precisamente se hace lo contrario: se le olvida y desecha.

      Un saludo.

      Ernesto

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  7. Compañero Ernesto para nuestra desgracia (y me refiero al colectivo policial) " aqui siempre se ha hecho asi", a que te suena la musica.

    Es el sistema que tenemos y si te sales del parchis , rapidamente seras eliminado del juego.

    Ejemplo practico: Eres la caña de España, monitor de tiro, instructor y encima sabes lo que te llevas entre manos, pero "ah" amigo Sancho con la iglesia hemos topado.
    Como se te ocurra innovar en tu plantilla y abogar por hacer ejercicios realistas y que te puedan servir para realmente sobrevivir a un enfrentamiento armado vas a tener en contra de momento a un numero cuantioso de tu propia plantilla, ( si, esos de "a mi no me jodas que yo no quiero hacer eso", "oye que las armas las carga el diablo", efectivamente todavia existen gilipollas que dicen eso doy fe," pero de que vas, a mi para lo que me pagan, me voy a complicar la vida con la pistolita", y otras expresiones de parecida altura intelectual.

    En segundo lugar tendras en contra al responsable de tu unidad, que, como generalmente , salvo honrosas excepciones, que las habra no digo yo que no, aunque el que susbcribe no conoce ninguna, no suele tener por decirlo de forma suave " ni puta idea " de todo lo relacionado con el tiro, no vera con buenos ojos que hagas cosas que se salgan de lo "normal" no sea que tengamos un problema y le toque dar explicaciones.

    Y por ultimo y no menos importante tendras tambien metiendo las narices al responsable politico de turno al cual le habran ido con el cuento tus propios compañeros para decirle Don Fulanito que el instructor quiere que hagamos esto y aquello y eso es muy peligroso que ya sabe usted que las armas las carga el diablo, a ver si va a ocurrir una desgracia.

    Basicamente asi funciona la pelicula, resultado: Aunque seas el mejor de los mejores si no quieres tener problemas al final te amoldas o eres sustituido por otro mas docil que se ajuste a los parametros que el sistema esta dispuesto a tolerar.

    Esto es lo que hay , que no deberia ser asi, evidentemente , pero me temo que falta tiempo para que esto cambie y ultimamente el pesimismo me hace pensar si muchos de nosotros veremos esos cambios o no. Lo que sea sonara.
    Un saludo.
    Carlos

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    1. Gracias por tan magnífica exposición de la verdad, Carlos.

      Un saludo.

      Ernesto

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  8. Compañero Ernesto para nuestra desgracia (y me refiero al colectivo policial) " aqui siempre se ha hecho asi", a que te suena la musica.

    Es el sistema que tenemos y si te sales del parchis , rapidamente seras eliminado del juego.

    Ejemplo practico: Eres la caña de España, monitor de tiro, instructor y encima sabes lo que te llevas entre manos, pero "ah" amigo Sancho con la iglesia hemos topado.
    Como se te ocurra innovar en tu plantilla y abogar por hacer ejercicios realistas y que te puedan servir para realmente sobrevivir a un enfrentamiento armado vas a tener en contra de momento a un numero cuantioso de tu propia plantilla, ( si, esos de "a mi no me jodas que yo no quiero hacer eso", "oye que las armas las carga el diablo", efectivamente todavia existen gilipollas que dicen eso doy fe," pero de que vas, a mi para lo que me pagan, me voy a complicar la vida con la pistolita", y otras expresiones de parecida altura intelectual.

    En segundo lugar tendras en contra al responsable de tu unidad, que, como generalmente , salvo honrosas excepciones, que las habra no digo yo que no, aunque el que susbcribe no conoce ninguna, no suele tener por decirlo de forma suave " ni puta idea " de todo lo relacionado con el tiro, no vera con buenos ojos que hagas cosas que se salgan de lo "normal" no sea que tengamos un problema y le toque dar explicaciones.

    Y por ultimo y no menos importante tendras tambien metiendo las narices al responsable politico de turno al cual le habran ido con el cuento tus propios compañeros para decirle Don Fulanito que el instructor quiere que hagamos esto y aquello y eso es muy peligroso que ya sabe usted que las armas las carga el diablo, a ver si va a ocurrir una desgracia.

    Basicamente asi funciona la pelicula, resultado: Aunque seas el mejor de los mejores si no quieres tener problemas al final te amoldas o eres sustituido por otro mas docil que se ajuste a los parametros que el sistema esta dispuesto a tolerar.

    Esto es lo que hay , que no deberia ser asi, evidentemente , pero me temo que falta tiempo para que esto cambie y ultimamente el pesimismo me hace pensar si muchos de nosotros veremos esos cambios o no. Lo que sea sonara.
    Un saludo.
    Carlos

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  9. Magnífico comentario del anónimo 5 “el archiconocido corta y pega” me quedo con esta expresión y por supuesto con todo lo que dice, me encantaría estrecharle la mano y felicitarlo personalmente, policías anónimos como este rezuman sabiduría, experiencia y sufrimiento en sus comentarios. Sí señor, este blog gana enteros.

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  10. bueno una vez mas leo tarde el articulo, pero lo leo( en estos tiempos que corren mucho es). en referencia a todo lo anterior dicho, solo añadir que en cierta ocasión, un miembro de un cuerpo de seguridad, PL. o similar el cual llevaba un tiempo en el referido cuerpo, salio a trabajar con uno de eso veteranos, que con su presencia se nota que llevan muchos tiros, pegados, muchos detenidos hechos, y muchas comparecencias redactadas,
    El joven policía con varios años de experiencia ( y con gusto a las armas, al tiro y a todo lo referente al trabajo policial, mas allá de lo meramente exigido), le comentaba al ya experimentado compañero la tirada que había realizado días anteriores en la galería de tiro.
    En ella había hecho dos disparos con la escopeta del 12, y tras dejarla en el suelo desenfundaban el arma corta realizando una tirada en movimiento derecha /izquierda desde los 15/5 metros. no habiendo sido del toda mala tanto la puntuación como el agrupamiento.
    A las semanas de aquella noche, el veterano quedo con el joven policía en un campo de tiro aire libre y le dijo toma dispara con la escopeta,similar a la que se porta en el vehículo policial para el patrullaje,
    el joven policía cogió el arma y cuando encaraba la silueta el veterano dijo ""EHHH"" Y en ese momento se inicio la clase:
    hubo correcciones de postura, ya que el joven policía tiraba muy rígido, con una postura como dices tu ernesto anti- natura, siendo indicado que lo mejor para usar ese arma era la conocida como "POSTURA DEL CAZADOR" encarando la silueta algo agachado y con la pierna de adelante algo flexionada, del mismo modo el veterano dio una clase magistral de el "ALCANCE" de un disparo de ese arma.
    El joven policía descubrió que su gran tirada en la galería no había sido "TAN GRAN" revisando la grabación se vio como estaba en su postura anti natura; y el como desde donde estaba realizando la tirada y a la distancia a la que se encontraban el malo( si hubiera habido alguno estaría tocado,) pero......
    por todo ello se dio cuenta de los que tu comentabas de la diferencias que existen entre los "INSTRUCTORES DE TIRO" y de los ""ESTUDIOSOS, AFICIONADOS O SIMILARES AL TIRO".

    todo esto lo hizo ver que no todos los que se tienen títulos son "expertos" y que hay muchos expertos que no se hacen llamar " profesores, instructores, doctores o similares.
    gracias compañero.

    YAYO.

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    1. Hola, Yayo. Gracias por tu comentario.

      Efectivamente, muchos de los que ostentamos diplomas de instructores o monitores de tiro no somos expertos. Es más, sé de muchos instructores que no saben ni lo básico. ¿Soy yo experto conduciendo motocicletas? Te garantizo que soy un gran patoso manejando motos, pero el Ministerio del Interior me dio hace 25 años un tríptico de color rosa que me da el ok para que pueda conducir motos, y todo porque me aprendí un librito que hablaba de cosas incomprensibles para mí.

      Una mujer me dijo una vez: “Yo también soy instructora de tiro, Ernesto, pero te hemos llamado a ti para dar este curso porque no tengo mucho tiempo para estas cosas”. Acto seguido entramos en conversación sobre armas y tal, pidiéndome la muchacha que le enseñara la mía (la pistola). Le mostré mi Glock 26, la cual extraje de mi funda tobillera Fobus. Ella me dijo, “vaya, nunca había visto fuera de las películas a nadie con una sobaquera ahí abajo”. ¡Para cagarse!, a la tobillera (de tobillo) le llamó sobaquera (de sobaco). Le dije que no se trataba de una sobaquera, a lo que espetó, “¡vaya, perdona, es cierto… es una riñonera…!”. ¡¡¡Para cagarse diez veces más!!! Pero espera, que esto no acaba aquí. Otro día me dijo, “oye, ¿tu pistola es una Star, verdad?”, a lo que le recordé que no, que era una Glock 26 de origen austriaco. Me dijo, “¡ah!, como la vi de color negro pensé que sería una Star de esas…”.

      Pues sabes una cosa, Yayo: ¡es instructora de tiro! A lo largo de varios encuentros académicos descubrí que su mentor, otro vigilante de seguridad como ella, también instructor, sabía menos pero quería demostrarme que el calibre .38 Especial sí se podía definir en milímetros. Esto me lo dijo cuando con bastante desaire me quejé sobre el temario de mierda que me obligaban a usar en clase. Ahora pensarás que bueno, eran vigilantes y por ello obtener la titulación de instructor de seguridad privada es fácil. Sí, cierto, pero es el Estado quien da el visto bueno a que esa formación reciba el calificativo de instructor. Pero agárrate: me trajeron a un mando intermedio de un cuerpo de policía estatal para que me dijera que yo estaba equivocado y que el calibre del revólver era 38 milímetros. Sí, como estás leyendo. Este tío era mando y estaba destinado en labores de formación en su cuerpo. Me entró con suavidad, hasta que pillé un folio y empecé a desgranarle cosas que con total seguridad era la primera vez que oía y veía. El hombre, ya metido en años, dijo ante todos los presentes: “¡tú estás a otro nivel, cojones!”.

      De vergüenza, Yayo. Yo no estaba más que al nivel que debe estar un tío que cobra por hablar de estas cosas, eran ellos, todos ellos, quienes estaban a otro nivel.

      Un saludo.

      Ernesto.

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  11. Muy bueno y toda la razón, pero bueno, poco a poco se trata de corregir...
    Por cierto ¿podrías decirme cúal es la Orden Ministerial de los 200 cartuchos para policía local? me interesa mucho.

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    1. Hasta donde yo sé, aunque puede haber cambiado la norma, pero no la cifra de 200 cartuchos: Orden 703/2006, de 3 de marzo.

      Saludos.

      Ernesto.

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  12. Puedo decir que leer a Ernesto, primero para los que nos dedicamos a la enseñanza de tiro es un referente desde hace mas de diez años, en el año 2001 que comenze en esto de decirle a mi plantilla vamos a pegar tiro, asta hoy la evolución a sido constante, puedo decir y creo que soy afortunado que ha día de hoy, por parte de mis superiores no he tenido ninguna contra orden, todo lo contrario, como dijo mi Inspector Jefe, de la puerta para dentro de la galería mandas ( tu ) osea el Instructor, intentar cortar las practicas si que por parte política si, que intentan cada año, cortar esta formación todo lo posible, pero si quieres seguir formandote tendrás que salir fuera, en la comunidad autonoma que estoy, el curso es el mismo que se hace desde hace años, no hay evolución.
    Por tanto cada X años cojo la bolsa de tiro y algun curso suelo hacer.

    En cuanto adquirir cartucheria metalica, leer el Real Decreto.


    Real Decreto 1335/2012, de 21 de septiembre, por el que se modifica el Real Decreto 563/2010, de 7 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de artículos pirotécnicos y cartuchería.

    «b) Los Cuerpos de Policía dependientes de las Corporaciones Locales, los organismos y los Cuerpos de los que dependa el personal reglamentariamente considerados auxiliares para el mantenimiento de la seguridad pública y la persecución de la criminalidad podrán adquirir los cartuchos necesarios para la dotación, realización de los ejercicios de tiro reglamentarios, y prácticas de los equipos de tiro constituidos formalmente. La autorización tendrá una validez de un año y será expedida por la Intervención de Armas y Explosivos de la correspondiente Zona de la Guardia Civil.

    Um saludo Ernesto, desde la Costa Brava.

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