DESDE MI EXPERIENCIA: POLICÍAS

Por  Ernesto Pérez Vera


Mi hijo, cuyas preguntas de niño de nueve años suelen salirse de lo habitual para su edad, me dijo anoche, y cito textualmente: “Papa, ¿todos los policías velan por la seguridad de los ciudadanos?”. No me interpeló en este sentido por mi oficio sino por algo que había leído en un libro del colegio, habiéndole surgido dudas sobre la veracidad de la cita. El adverbio de cantidad ‘todo’ le pareció maravillosamente exagerado. Su privilegiada capacidad mental, sin duda muy superior a la mía cuando tenía su edad (hoy también), no se conforma con monosílabos. Siempre exige amplias matizaciones.

Me lo puso a huevo. Durante los veinticinco minutos de trayecto en coche que disfrutamos juntos, le respondí algo así como que básicamente he conocido cinco grupos de policías. El primero está compuesto por viciosos del trabajo policial. Gente que vive la Policía como una filosofía de vida y no como un mero trabajo. Para desgracia de la sociedad y de las propias fuerzas de seguridad, son pocos y encima no suelen coincidir muchos en una misma unidad o turno de trabajo. Y para desdicha de ellos mismos, están mal vistos y son muy criticados en sus entornos laborales. Muchas veces son objeto de persecución y descrédito interno. Son rara avis, que no se mezclan con todos sino con los que curran y dan el callo, con los serios y comprometidos. Estoy refiriéndome a los que no pierden puntada incluso estando francos de servicio, por lo que si detectan situaciones que requieren de su intervención, intervendrán. Si en ese momento no pueden hacer nada por sí solitos, pedirán apoyo o se pondrán en contacto con quienes seguro meterán mano con garantías de éxito. Siempre se implican hasta las orejas. Conocen las filiaciones y los alias de los delincuentes más habituales de la demarcación, así como sus modos de delinquir y sus compañías más frecuentes. En cualquier momento podrían dar con el paradero de casi cualquiera. Una lástima que no abunden.

En el segundo grupo están los que de verdad tiran del carro.  Los que hacen mover la maquinaria, manteniéndola engrasada y a punto. Son un grupo numeroso, desde luego muchísimo más que el anterior y, posiblemente, el que más funcionarios aglutina. Estos, por lo general, no son tan fatigas como los viciosos anteriormente perfilados, pero se distancian poco, de modo que dado que son un sector bien nutrido de personal, se convierten en el verdadero brazo fuerte de las fuerzas de seguridad. Aquí, lo mismo te encuentras con vocacionales así paridos, como con gente que ha ido cultivando el amor por el servicio a medida que ha ido creciendo en el cuerpo. Los mejores policías que he conocido y con los que he trabajado encajan perfectamente con esta gente. Por cierto, no es lo mismo querer a la institución o desear con fuerza ser policía, que ser un policía por los cuatro costados. No confundamos las cosas, por favor.
 
Un porcentaje similar al anterior está compuesto por el clan de los que solo suman a medio gas o incluso a menos de este ritmo. Si estos policías se encuentran rodeados de compañeros de carácter similar, se convierten en cucharas que ni pinchan ni cortan. Pero si les pones al lado a agentes del primer o segundo grupo, pueden funcionar a un nivel superior al habitual. Posiblemente, aquí es donde más florezcan aquellos que se dedican a malmeter en contra de quienes los ponen continuamente en evidencia. Son rajadores profesionales.

Muy pegados a estos, si acaso no están mezclados, encontramos a quienes no piensan en servir y producir sino en los mensajes de wasaps, en las estridentes gafas de sol ultramodernas, en los peinados de moda, en el Winstrol y las mancuernas, en los teléfonos de ultimísima generación, en hacerse autofotos con chicos y chicas guapas, etcétera. Estos son los Faction victims, vamos. No se mojan en aras del bien común, pero sí que lo hacen para ayudar a sus coleguitas del mundo guay, como los empresarios y trabajadores de la noche. Les mola ser vistos por el público como si fuesen los polis protagonistas de una teleserie, pero no valen un carajo: no solo no trabajan, sino que no diferencian un delito de lesa humanidad de una infracción administrativa. Esta gente es el relleno o desecho de tienta que todas las profesiones tienen pululando por los pasillos, por las esquinas, por los lavabos y, cómo no, también detrás de una placa. No nos engañemos, se extienden a lo largo de todas las escalas. Muchos carecen de dignidad: por más que les digas que policialmente son unos lerdos, sonríen, les resbalan tus palabras y siguen jugando con el telefonito o charlando con el putón verbenero con el que están quedando para el próximo sábado. En muy contadas ocasiones se les podrá aplaudir algún servicio. En muchos casos, además de no sumar nada de nada, restan: la propia imagen pública que a veces ofrecen, suele generar animadversión dentro y fuera de la comunidad policial.

Por último, no le pude ocultar a mi hijo la existencia de un grupito muy minoritario que anida en todas las organizaciones policiales. Un puñado de abyectos e indeseables que nunca suman, sino que siempre restan con su mera existencia. Me refiero a los corruptos. Esta escoria aprovecha su condición de agente de la autoridad para beneficiarse en todos los campos, cuando no para favorecer a terceros. Ya sea por gestionar la retirada ilegal de denuncias de tráfico, haciendo valer su influencia o mando, o por informar sobre cómo, a dónde y cuándo se van a producir operaciones policiales contra el crimen, esta gentuza debe ser discriminada, aislada, perseguida y finalmente erradicada. Aquí incluyo a quienes sistemáticamente miran hacia otro lado, ante cualquier infracción detectada. También alimentan este escuetísimo pero dañino y vomitivo grupo, los policías que consumen algún tipo de droga, aunque esto lo lleven a cabo fuera de servicio y en sus domicilios. Mierdones, eso es lo que son.

Por todo lo anterior, siempre que tuve responsabilidades de mando jugué a combinar perfiles, para así obtener los mejores resultados de cada dotación. Nunca me pareció inteligente hacer parejas con polos de un mismo signo. Colocar juntos a dos funcionarios de polo negativo era perder un equipo y hacer lo propio con dos de signo positivo era desaprovechar la ocasión de revivir a los negados. Pese a todo, son infinitamente más los que suman que los que no suman. La institución policial, cromática y siglas a parte, está por encima de todos. “Hijo, confía siempre en la Policía”, fue poco más o menos el final de nuestra conversación.

Comentarios

  1. En colación a lo transmitido en el artículo .A mi entender ,los corruptos no son un tipo definido de policías, es una conducta residual afortunadamente , nadie entra corrupto en ningún cuerpo , el corrupto se hace, y suele inspirarse en otro, luego ya al menos hay dos...y ese aludido ¿ de quién se inspiró?, muchos agentes y mandos han ido a un bar porque hacen descuento a los Policias, (coches de patrulleros en doble y triple fila (" a esos no los multan dicen muchos ciudadanos) o "aquí los Policias no pagan según el dueño que va de pro-Policia "... luego el dueño pide que le quiten una multa o si invita a comer a los jefes (si hay algún contacto para meter a su hijo en el Cuerpo)... (corruptela de baja intensidad), pero es el inicio de una conducta...luego viene cuando se quedan Cd,s musicales del "negrito" que vende en la playa, o polos "lacoste" que en la huida caen al suelo, o fardos de droga que caen en las desesperadas huídas para posteriormentei pagar a confidentes, luego después de lo que refiero, todas las clasificaciones me parecen muy bien, excepto la última porque para mi es inclasificable, aunque en un porcentaje bajo exista y sea tan repugnante, los otros apartados son de funcionarios varios con distintos grados de motivación, pero, como se debe presuponer no son corruptos . Un placer

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    1. Gracias por tu comentario, estimado anónimo.

      Apuntas cosas que son ciertas, como eso de ir en masa a donde no pagan el café los policías y por ello algunos estacionan como les da la gana en algunos sitios. Yo siempre he ido a los mismos lugares a tomar mi café de inicio de turno, algo que se institucionalizó en mis últimos tiempos en la Policía (tiempo atrás nunca iba, directamente empezaba a currar y punto). Pagábamos, pero era un sitio donde nos sentíamos cómodos. Siempre me dio coraje que algunos compañeros estacionaran mal para entrar a tomarse el cafelito. Siempre los recriminé. Ese gesto, que no es de corrupción, da mala imagen: si vas a un servicio urgente podría tener que dejar el coche subido en un pino, pero para cafetear no puedes dejarlo sobre la acera.

      Sobre lo de los polis que se hacen corruptos es cierto que seguramente la mayoría se hace y no llega siendo pestosa escoria, pero algunos sí: los opositores consumidores de drogas y frecuentadores de amistades del mundo del hampa son futuros corruptos. Cada vez entran más de estos en tooodos los cuerpos. Y es normal: los opositores vienen de la fauna social y cada vez abunda más esta especie de niñato porreta y analfabeto. Pero lo cierto es que el nivel académico no determina nada. Para mí roza la corrupción el pasotismos: policías que no se bajan del coche ni aunque vean a una vieja ardiendo en un balcón. Muchos llegan con la idea del sueldo fijo y no se mojan, ni aprenden, ni imitan a los que saben. En fin, mi clasificación era básica y generalista, pero podrías permitir mil matizaciones.

      Un saludo y nuevamente gracias.

      Ernesto

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  2. No se puede añadir mucho mas a lo ya comentado por ti en el articulo, Ernesto. simplemente hacer comentario sobre la clase a la que te referías la numero 4, son cada día mas abundantes y en el cuerpo en el que trabajo ya ni te cuento. he podido observar en mi vida profesional desde "mazados que curraban de paisano con zapatitos de charol y fulares coloridos, hasta "guapísimos de camisas ceñidas y jeenn ajustadito" tanto que no puedes esconder el arma, con lo que pues no lo llevo. si al fin y al cabo todo el mundo sabe quien soy.

    También he conocido a miembros de la primera clase, esos que podríamos decir "linces en extinción" o tal vez "dinosaurios de tiempos pasados"
    muchos les dirán que son unos películas, que eso pasaba en sus tiempos, pero ahora ya no... que buaaa anda que... seguro eso era en Barcelona, o En el pais Vasco, o en Sevilla en los 80, pero ahora ya noo.... cuando alguno de ESTOS POLICÍAS, les comentan la jugada sobre alguna intervención o les dan a modo de consejo alguna corrección sobre lo realizado en el servicio.

    Yo prefiero oir al ese compañero que vistió, de Gris. de Marrón,porto la capa y el tricornio, o cuando nadie creyó en el fue fundador de el cuerpo de PL de... y me dice niño, o Gilipollas no te has dado cuenta que.....

    por que como dice el refrán mas sabe el diablo por viejo que por diablo,

    y son estas "VIEJAS LEYENDAS" los que vivieron los años duros. los 80, la heroína. los atracos a caja postal o los palos del lute ( similares) y sus primos los que pueden enseñarte lo que es ser Policía. Por cual deberíamos hacer caso a las recomendaciones de estos y no de los que va de GUAY,

    por que en caso de necesidad prefiero a un VIEJO SOLDADO DE LOS TERCIOS. que a un SOLDADITO SUPER DIVINO


    como siempre perdón por la chapa. y por enrollarme.

    yayo.

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    1. Hola, Yayo. Muchas gracias por tu comentario. Todavía puedes disfrutar un tiempo de tu Alatriste particular, goma y pipa en ristre.

      Un abrazo.

      Ernesto

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  3. Sin más preámbulos me dirijo a esos que defines como que no suman nada si acaso restan. Esos que han existido toda la vida, pero digamos que eran discretos, no hacían ni bulto, ni mucho menos osaban afear la conducta de quien trabajaba, se limitaban a estar recogidos y sobrevivir. Nada podías esperar de ellos ni bueno ni malo.
    Esos que en la actualidad en el lugar donde desempeño mis funciones, quizás solo sea aquí, sería lo deseable, han dejado de ser los pocos, para ser los más y sintiéndose fuertes dedican sus esfuerzos en masacrar y criticar a los que cumplen con su cometido.
    Son los que siempre llegan tarde a cualquier servicio que se les encomienda sabiendo que otros más comprometidos llegaran primero y darán la cara, cosa que nunca harán ellos ya que si llegan tarde a sus servicios, a los que encomiendan a otros ni aparecen.
    Deberíais estar dando gracias a la providencia que os ha dado un sitio donde recogeros, es así para mí el concepto que tengo de vosotros es ese el de recogidos.
    Recogidos que deberíais sentir urticaria de pertenecer a un Cuerpo donde miles de hombres y mujeres mejores que vosotros se han dejado todo en la calle muchos incluso la vida para dar prestigio a esta profesión.
    Pues bien deberías hacerte mirar el coeficiente intelectual, ya que solo de una merma importante de este, puede salir el que te pases la vida criticando a quien hace tu trabajo y te da de comer, imagina que todos fuésemos como tú, la sociedad no lo permitiría y no solo criticando, sino deseando que algo le salga mal para reafirmarte en tu inteligencia esa que te hace sentir superior por cobrar lo mismo que el que trabaja.
    Cuando lo que deberías hacer es adularle invitarle a café, perdón eso no, que para eso si eres policía para el gañote y el chupe.
    Mírate al espejo y si tienes un poco de dignidad que lo dudo sentirás ganas de vomitar.
    Con todo mi desprecio te deseo el doble de lo que tú me deseas a mí.
    PD: Si es grave en la base de la pirámide que decir cuando la cumbre la ocupa un individuo de estos.
    Un saludo: José Moreno

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    1. Moreno, te has despachado bien. Gracias por descargar aquí tu rabia. Tienes mi apoyo y administración.

      Ernesto

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  4. Has vuelto a dar en el blanco, Ernesto.
    Años atrás tuve problemas con compañeros y mandos, simplemente por cumplir y hacer cumplir lo que la normativa nos dice que tenemos que hacer como Agentes de la Autoridad.
    En el Cuerpo al que pertenezco las consecuencias a veces han sido muy desagradables.
    Un saludo.

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    1. Gracias por tu comentario. Si te sirve de consuelo, yo pertenezco a ese grupo de criticados por los mediocres, pisapapeles, pagas muertas, etc.

      Un saludo.

      Ernesto

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  5. De tu pentalogía clasificatoria nada que objetar, son ciertas y reales las cinco como que escribo en este blog. Ahora bien, quería detenerme en el tercer grupo y en el último, desde mi experiencia.Tercer grupo: cuando entré en mi Cuerpo Policial, terminé el periodo de la academia, iban asignando las puntuaciones finales y conforme a éstas te asignan tu número de policía, y en base a este nº a su vez iban otorgando los destinos a las diferentes unidades del cuerpo. Bueno pues, la primera patada en la frente, veías cómo compañeros que no habían estudiado y su comportamiento no era el más noble, le asignaban los nº más bajos y los destinos más deseados por los policías nobeles. Qué quiero decir, que muchos policías de este grupo son víctimas, que con el paso de los años, de una y otra trastada, los compañeros que no tienen esa fortaleza mental para aguantar cabronadas y putadas varias, se derrumban y acaban asumiendo su rol de cucharas. Hay jefes muy hijos de puta, que hacen su grupo y relegan al ostracismo policial a todo el que ven, que entra por méritos propios y puede llegar a ser alguien en su carrea profesional. He salido de servicio de fin de semana con muchos de ellos y nada más los motives, curran. Ellos mismo, lo reconocen, le motiva más trabajar en los servicios extraordinarios que los ordinarios de su unidad. Cuarto grupo: Es la rapiña, la escoria, la pestilencia mafiosa de mandos y sindicalistas con sus esbirros leales hasta la muerte, como si se trataran de Drácula y sus leales gitanos servidores de Bram Stoker. Eso es círculo cerrado, impenetrable. En las barbacoas de fin de semana o el bar privado de alguno de ellos, preparan sus jugadas maquiavélicas. Solo fallos aireados por la casualidad logran desvelar sus infraestructuras delincuencial.

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    1. Gracias por tan acertadas y ciertas puntualizaciones. Un saludo.

      Ernesto.

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  6. Ernesto.
    Me gustaría conocerte y que me informaras sobre cursos de tiro defensivo policial.
    Estoy ahora destinado en La Línea.
    Pd. Tu libro me ha encantado.

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    1. Gracias, estimado compañero anónimo.

      Ponte en contacto conmigo por Facebook o por Hotmail: epr05@hotmail.es

      Un saludo.

      Ernesto

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