COMO LA VIDA MISMA: LA LEY DEL MÁS INCOMPETENTE

Por, Ernesto Pérez Vera

Son las cuatro de la tarde, y un grupo de policías integrantes de una unidad de seguridad ciudadana inicia su turno de trabajo. Casi como si se tratase de un ritual, introducen en los vehículos del cuerpo los cascos y escudos de protección, los chalecos reflectantes, las señales verticales desplegables, un puñado de tetrápodos, varias linternas y un arma larga por dotación automovilística. Sin mayor dilación, parten hacia un punto concreto de la demarcación policial, para establecer un Dispositivo Estático de Control (DEC), un control de tráfico, algo que todos vemos casi diariamente, en todas las ciudades. Los montan los nacionales, los guardias civiles, los municipales y los agentes autonómicos. Todo el  mundo hace controles.

Pero hoy faltan dos de los agentes que normalmente forman el equipo, uno está de baja médica y el otro tiene el día libre por asuntos propios. Esto, en principio, no debería mermar mucho la eficacia del servicio, ¿verdad? Pero sí, algo parece fallar: el funcionario que ostenta el mando debe decidir a quién asignarle las dos armas largas que van a ser empleadas en el control, lo cual se torna en una complicadísima misión. Lo habitual es, fíjense qué casualidad, que la pareja hoy ausente sea la que empuñe sendas armas en la zona de selección y de salida del DEC. Cualquiera de los demás componentes de la unidad podría usarlas, se dirán ustedes, ¿a qué sí? Pues no, no es tan sencillo: la mayoría de los presentes muestra su reticencia a utilizar este material, alegando desconocer totalmente su manejo; si bien varios manifiestan conocerlo de forma básica y elemental.

No, no se trata de un episodio televisivo de “Los hombres de Paco”, ojalá, es un hecho cierto sucedido hace un mes muy cerca de donde usted vive, amigo lector. Como la vida misma, sigue pasando. Por supuesto, no es la primera vez.

¿Triste, vergonzoso, preocupante, o peligroso? Yo diría que un alarmante ‘tótum revolútum’, que poco preocupa a casi nadie. Una mera muestra más del desinterés que existe entre los de arriba, entre los de en medio y entre los de abajo. Todo el mundo pasa de lo serio e importante, menos unos cuantos mal mirados, a los que llaman pistoleros y rambitos.

Pero no se vayan todavía, que aún hay más, como diría Súper Ratón. Quien aquella tarde ejerciera las funciones de jefe de servicio se vio obligado a cargar personalmente con uno de los arcabuces, en vez de supervisar el registro de los vehículos y las identificaciones de sus ocupantes. Tenía potestad para ordenar a otros el uso de estas armas, pero responsable e inteligentemente no lo hizo. Intranquilo por el lamentable adiestramiento de sus subordinados, este mando intermedio tuvo una idea que creyó imperiosamente necesaria: impartir una rápida clase sobre el manejo del arma en cuestión, durante la primera hora del turno siguiente. Lo hizo, y he aquí lo más sangrante y deleznable del asunto: el jefe de su unidad, un superior jerárquico perteneciente a otra escala, lo amenazó con abrirle un expediente disciplinario por haber ejercido cual instructor de tiro, careciendo de titulación oficial oportuna. El reprendido, en su descargo, informó al gerifalte que el problema no era que él hubiese tenido que erigirse en urgente formador, sino que el Cuerpo no había adiestrado adecuadamente a los policías del grupo; funcionarios que, además, llevaban una media de dos años desempeñando funciones de patrullaje y realizando frecuentísimos controles. Por respuesta obtuvo: “Paco, estás advertido; si se repite, te vas a arrepentir. Tú no eres nadie para enseñar a nadie, tu empleo no te permite obligar a nadie a aprender, eso es cosa del Cuerpo, y si desde arriba no disponen lo contrario… todo va a seguir así”.

Aunque parezca mentira, todo esto es verdad. Aquí no hay licencias literarias. Esta es una realidad ignorada por unos y ocultada por otros. Para acabar, me autoparafrasearé: la culpa es más nuestra que de la superioridad. Cuando se trata de formación nos conformamos con poco e incluso con nada, a no ser que se trate de aprender a ganar más dinero, haciendo menos trabajo.

No presionamos ni exigimos, tal vez por ello nos topamos con policías que mezclan churras con merinas, y que no saben distinguir entre un delito contra la libertad sexual y una infracción administrativa relacionada con el medio ambiente. Esto propicia, al final del camino, que tantos y tantos rehúyan los ya de por sí escasos y casi siempre insulsos entrenamientos de tiro. Y por ello, también, hay quien hasta lleva el cargador de la pistola con la mitad de munición, para aliviar peso en su sufrida cadera. De boquilla y ante una cámara, o ante un micrófono, más aún con un café o con un pelotazo en la mano, todos queremos pegar muchos tiros, llevar chalecos antibalas y matar hijoputas en las puertas de los bancos y de las joyerías atracadas. ¡Al carajo, mamarrachos!

Qué fácil resulta todo desde la barra de un bar barato. ¡Viva la letra ‘b’, de burro!


No hay mayor inspiración que la que ofrece la realidad.

Comentarios

  1. Lo que voy a comentar no es agradable y muy polémico: en mis 24 años de vida policial puedo demostrar que uno de los mayores peligros que amenazan la vida e integridad del policía es tener al lado un compañero inútil o lo que es peor estar bajo las ordenes de un nepote. Me comentan los sufridos compañeros de la UIP que les han asignado como armas largas el CETME de culata y guarda manos de madera, calibre 7'62 mm. Magnífica arma. Pero les han asignado solo 5 cartuchos para que practiquen, además que muchos se cuestionen su idoneidad para el DEC.
    Bueno, esto es lo que hay, es para lo que estamos, para obedecer ordenes de gente que nuestra formación, nuestras vidas y la judicialización de nuestras actuaciones les importa un comino. Dios y hombres como los que opinan en este blog nos ayuden. Muchas gracias.

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    1. Gracias por tu comentario.

      El Cetme C es una verdadera máquina casi infalible. Puede no ser lo más correcto para el uso policial urbano cotidiano, pero ahora más que nunca no es malo tener algunos cerquita. Es lamentable que en el CNP consuman 5 cartuchos por tío para hacerlos hábiles tiradores y manejadores de ese arma. Para el HK-G36K se han estirado más: 15 cartuchos disparan al semestre en las UIPs.

      Un abrazo.

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  2. Todo parte de un error, el que cometen los mandos de los diferentes cuerpos creyéndose señores de vidas y haciendas, al servicio de gente de paso el político de turno que estará cuatro años y adiós, a ellos es a los que sirven a ojos cerrados. Sino porque cada vez que ahí un relevo en el poder se producen revoluciones en los puestos de mando, no prima el profesional, prima el amigo el fiel. Aprovechan la estructura jerarquizada, para mandar de forma autoritaria y personalizada sin cumplimientos de normas, ellos son la norma. No se dan cuenta que son simples empleados del pueblo, sin más, que se jubilaran y si te he visto no me acuerdo. Y si embargo ponen todo su empeño en cuidar su poltrona y su nómina, el mismo empeño que ponen en no mirar por los hombres y mujeres a su cargo. Siempre tienen un reproche para toda actuación policial que requiera de empleo de fuerza sea física o de empleo de medios, siempre “un hombre se podía haber hecho así”, pero hay esta lo grave ellos no lo hacen y es más en la mayoría de los casos ni lo han hecho o quizás hace tantos años que se les ha olvidado.
    Quieren al policía que trabaja porque para su interés le vienen bien, pero les temen, de ahí que mayoritariamente al final acaben apreciando más al tuercebotas, al vago que no da problemas, evidente no hace ni las malas, que al operativo.
    Vemos, yo por lo menos estupefacto que ante lo que está aconteciendo con el terrorismo yihadista, todo el mundo protesta por falta de medios y preparación sangrante es ver quejas de los GEOS por falta de entrenamiento, de los GOES por medios prehistóricos y en general de todos los policías, desconozco si por parte de otros Cuerpos se ha producido un nivel tal de quejas, quizás se callen para parecer mejores pero se engañan.
    Los sindicatos ahora se dan cuenta de las carencias cuando estas no han salido de un día para otro, son de años en lo que ellos han estado más pendientes de cuantos vocales tienen y de cuantos días consiguen para liberar a su gente. Si no porque gritan tanto para pedir chalecos y no gritan por que un número elevadísimo de personal patrulle con pistolas con más de treinta años, porque nunca se les ha oído hablar de munición policial. La respuesta está en lo mismo que para los mandos han defendido su parcela de poder y ya está, alguien conoce un delegado sindical de cualquier comisaría que este de patrullero, habría que darle una medalla, la mayoría de los que conozco ocupan puestos más menos burocráticos.
    Son esos los que están diciendo a sus afiliados que para qué coño quieren la escopeta coinciden plenamente con los mandos y no se dan cuenta que el patrullero acude a un atraco con el mismo armamento que ellos portan para leer el periódico y tomar café.
    Ernesto hace dos días el encargado de armamento de mi destino le ha dicho a un compañero que ha pedido escopeta “que ya está bien de Rambos, que tiene orden del jefe de no dar munición para ellas y que son de dotación solo para usarse en orden público con bocacha”.
    Lo grave que estas palabras llevan el aplauso entusiasta de más de la mitad de los que serían sus usuarios gente que hace como que patrulla y que piensa eso de aquí no pasa nada y si pasa no voy.
    Se lo deberían preguntar al policía francés cuya ejecución televisada removió conciencias.
    Me ha quedado largo, podía haberlo resumido con: Valiente hijo de … parece que solo estudio la lección que hablaba del Régimen disciplinario.Ssi alguien ha dado teoría sobre el uso del arma es porque tu permites que el instructor titulado pase de todo.
    Pero me quedaba muy escueto, hoy soy anónimo que es verdad que lo de Régimen lo llevan a rajatabla con el díscolo. Un saludo

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    1. Estimado amigo, gracias por tu amplio y acertado comentario. Con dos toques se podría publicar cual artículo.

      Un saludo,

      Ernesto

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  3. Todo lo que comentáis en este artículo y posteriores comentarios, es la pura realidad de los Cuerpos policiales en la calle. Desde el clásico control en el que nadie quiere llevar la escopeta por miedo a un posible accidente (este casó lo he vivido en numerosas ocasiones en primera persona), hasta el caso de retirar la munición y choques de las armas largas, alegando que queremos ir de Rambitos por la vida.
    Yo no quiero ir de Rambo, ni quiero que me traten como un niño en el que el padre no confía. Lo único que pedimos es que nos otorguen los medios que nos concede la legislación vigente y que tenemos derecho a disponer de ellos en un momento dado. No entiendo que miedo tienen a las armas largas, cuando accidentes han existido con las armas cortas toda la vida.
    En definitiva, luchar contra corriente, partiendo de la base de que, como refleja el compañero, los sindicatos son claros cómplices de la actitud de los jefes y responsables de armamento. Al final, los que solicitamos lo que es nuestro, nos estamos empezando a convertir en un problema que estorba para los jefes, y lo mismo para los compañeros que desean pasar durante 20 años totalmente desapercibidos con un vehículo con distintivos policiales y un uniforme.
    Un saludo a todos.

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    1. Gracias por tu comentario. Un saludo.

      Ernesto.

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    2. Gracias por tu comentario. Un saludo.

      Ernesto.

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  4. ¿Miedo a las armas?.¡Nunca!, respeto, ¡siempre!.Reglas de oro.Siempre en nuestra mente.
    Dicho esto, me parece muy peligroso que esto suceda, después vendría lo de vergonzoso, pero o se cambia la mentalidad de "no creo que me pase nunca" por la de "me puede pasar"... Trabajaré, pondré interés en conocer las herramientas de trabajo con las que me han dotado a pesar de que el adiestramiento es de chiste y la instrucción más porque al fin y al cabo NO OLVIDO QUE EN ÚLTIMA INSTANCIA EL QUE ESTA AHÍ SOY YO. Deberíamos reflexionar con la que está cayendo, y sí ya sabemos quien tiene la culpa, pero como soy yo y mis compañeros los que vamos ha estar ahí, no nos queda más remedio que apechugar en beneficio nuestro y de la sociedad a la que servimos.

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    1. Ortiz, gracias por tu comentario.

      Un saludo.

      Ernesto.

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    2. Ortiz, gracias por tu comentario.

      Un saludo.

      Ernesto.

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  5. bueno, solo hacerte una pregunta ernesto, donde tienes la cámara??
    todo lo que comentas en tu articulo, sucede en mi destino.
    he llegado a oír de todo cuando a mi o a mis compañeros de fatigas nos ven salir con la escopeta.
    te diré" pertenezco a un grupo de patrulleros. al grupo de los perturbados, trastornados, flipados. peliculeros, o demás calificativos que en mi destino sufrimos por parte de todos esos que se hacen llamar "policías" pero que tras su mesa de despacho, o tras el ordenador de cualquiera de los muchos agujeros que hay solamente critica,.
    lo que comenta uno de los amigos lectores de que lo mismo porto yo para ir a un atraco o a una pelea portan ellos para ir a tomar coffe. con una diferencia que cuando las hostias vienen, solo van en dirección o la de mis compañeros.
    Y a un así tienen la osadía de criticarme, pero uno ya tiene muchos años,( muchos muchos que dirían algunos) y pelos en todos sitios. para pasarse por el arco las criticas.
    te diré simplemente que en mi destino los pocos ademas de mi grupo de trastornados, que se atreven a sacar la escopeta son criticado y algunos ha dejado de sacarla debido a que no tenemos munición para ella.
    Como lees. la munición que portamos mi grupo y yo es de dotación personal.
    Es muy penoso, ver como suben el nivel de alerta terrorista, ordenan darse una vueltecita a pie por puntos estratégicos, pero...... con las manos en los bolsillos, no tengo nada que portar en ellas. y encima si lo portas te tratan de RAMBITO.

    pero lo pese a quien lo pese, la escopeta es de dotación del vehículo, puedo, debo y quiero patrullar con ella.

    YY

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    1. Hola, YY. Gracias por contarnos tu realidad.

      En más de una y mil ocasiones se me ha criticado, y también insultado, por decir eso mismo a gente de tu mismo cuerpo.

      Un saludo.

      Ernesto.

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