“To er mundo e gueno”

Por, Pedro Pablo Domínguez Prieto

Actualmente, no trabajo en ningún puesto “operativo”, tal y como es el caso de la mayoría de mis compañeros en la Semana Táctica Solidaria (STS). Me he convertido en un “chupatintas”: papeles, ordenador, etc. Ese es mi actual “campo de batalla”. No obstante, creo que el haber pasado del trabajo en la calle a ver transcurrir mi jornada sentado en una silla, me ha permitido apreciar una serie de aspectos que, en perspectiva, deberían hacernos recapacitar.

Hace unos 8 años, trabajé en un operativo de seguridad en el que, entre mis funciones, estaba la de reclutar a un pequeño equipo. Debía entrevistar y seleccionar a varias personas para proteger a unos empresarios, y era la primera vez que me enfrentaba a un reto semejante.


Lo cierto es que apenas tuve tiempo para hacerlo, e incluso me encontré con una falta alarmante de candidatos. Finalmente, tuve que contratar a una persona que, aunque contaba con recomendaciones, distaba mucho de ser lo que necesitaba. Lo que este individuo decía, y lo que se reflejaba en su currículum, no se correspondían con lo que tenía ante mis ojos.

Es más, presumía tanto de sus conocimientos y habilidades que, en un determinado momento, otro de los compañeros le espetó: “… y si tan bueno eres, ¿qué haces aquí?...”.

Impresionante… se hizo el silencio.

Con el paso de los años he descubierto el por qué: 20 cursos en Oklahoma, 10 certificaciones International Warfare Ninja Operator…, muy bien, pero ahora demuéstrame lo que sabes hacer. Mejor no sigo hablando de nuestro amigo.

Caso 2: mi segunda gran área de trabajo los últimos 13 años ha sido la formación. “Profesionales” es la palabra más repetida en el mundo de la seguridad. No obstante, este término es incorrecto: Una profesión es una actividad especializada del trabajo dentro de la sociedad. A quien la ejerce se le denomina profesional.


Cualquier persona habilitada para ejercer una profesión es profesional. En el mundo de los Recursos Humanos el término utilizado para medir la capacidad (o falta de ella) en el trabajador es el de desempeño: La naturaleza de la ocupación y la forma de ejercerla que tiene cada profesional es el desempeño de la práctica profesional. La disciplina profesional se preocupa del desarrollo del conocimiento, enriqueciendo la profesión y profundizando el sustento teórico de la práctica.




Interesante cuestión: el último curso que he impartido a personal de seguridad me permitió recopilar los siguientes datos:
ü  Media de servicio de los alumnos: 20+ años.
ü  Porcentaje de alumnos con estudios superiores: 0,5%.
ü  Porcentaje de alumnos con más de una especialidad: 6%.
ü  Porcentaje de alumnos que sabían realizar correctamente una maniobra R.C.P.: 0%.
ü  Porcentaje de alumnos que conocían las normas de seguridad con las armas: 0%.
ü  Porcentaje de alumnos que sabían utilizar correctamente un extintor de incendios: 0%.
ü  Porcentaje de alumnos que había leído la última ley que regula el sector, publicada tan solo 8 meses antes: 0%.

Se me olvidaba:
Porcentaje de alumnos que supieron definir los términos “seguridad”, “amenaza” o “riesgo”: 0%.


Recopilemos. Nos estamos engañando a nosotros mismos. Lo que pone en el papel no se corresponde con la realidad. Nadie es un buen profesional, y mucho menos pertenece a una “élite” si su trabajo diario no refleja esa supuesta capacidad.

Es INACEPTABLE que no sepamos hacer correctamente las funciones más básicas de nuestra profesión, y menos aún que, sin saber hacer lo básico, actuemos o presumamos de ser buenos o muy buenos en nuestro trabajo. Porque luego, a la hora de la verdad, nos pegamos un tiro en un pié. O le hacemos 10 insuflaciones y 20 compresiones a la víctima. O abrimos las ventanas del edificio para que salga el humo y en su lugar avivamos el incendio.

STS: OPORTUNIDAD para empezar a cambiar nuestra actitud, probarnos a nosotros mismos y aceptar que quizás no seamos tan “guenos” y que hay que volver al ABC. Porque pensamos que sabemos aplicar unos primeros auxilios hasta que tenemos el muñeco delante… o que sabemos efectuar una recarga hasta que nos encontramos en la tesitura de hacerla.

Personalmente, animo a los que de verdad quieran realizar su trabajo, no digo de una forma excepcional, sino simplemente de forma correcta, a que acudan a alguno de los talleres de la STS. Puede ser el punto de partida para, poco a poco, mejorar vuestro desempeño y, a la larga, realizar de un modo sobresaliente cada actuación que llevéis a cabo.

Comentarios

  1. Lleva usted toda la razón D. Pedro Pablo, pero no se debe culpar a nuestros compañeros de la Seguridad Pública y de la Privada, ellos se dejan caer ignorantemente en los brazos de sus jefes o administraciones, pues carecen de patrones comparativos en los que poder medir su formación a modo de estándares aceptables para el ejercicio de sus funciones, son víctimas de un doble engaño, el formativo y después el judicial, que les exigen, lo que aun viviendo tres vidas a ese nivel tan mediocre, conseguirían aprender.
    Son víctimas de un Sistema cruel que los sacrifica inexorablemente, pues mientras que no exista rigor en el acceso a la profesión y después a una formación continua, reglada y evaluada por un PNSC ( plan nacional de seguridad ciudadana) los agentes irán como pollos mareados por el amplio e inhóspito corral de sus vidas profesionales.
    Ni que decir tiene, que esta admirable iniciativa de la STS, es una magnífica oportunidad para autoevaluarse, pero claro, no todo el mundo está dispuesto a dejarse los cuartos en beneficio propio y lo que es peor CONCIENCIADO de ello.
    Las cornadas en esta profesión vienen por tres trayectorias:
    A) Las de los criminales comunes o profesionales dispuestos a arrebatarte la vida en cualquier lance policial. Aquí dependes de ti mismo, de como sepas torear.
    B) el desamparo o abandono institucional que te va a obsequiar tu jefatura, cuando el asunto quede judicializado. Aquí también depende de ti mismo, de conocer con los bueyes que aras dentro de la estructura de la Admón o de la Empresa a la que sirves.
    C) Esta es la más peligrosa y dolorosa, pues si sobrevives a las dos primeras tu actuación será evaluada jurídicamente por la Autoridad Judicial, implacable cuando hay lesionados o fallecidos. Aquí la ruina devastadora arrasa las vidas de los agentes como no se procuren una buena defensa que cuesta un riñón.
    En fin, enhorabuena, en mi opinión estas iniciativas son las que verdaderamente deberían subvencionar, apoyar y promover entre las FYCS y la empresa privada unos responsables serios, profesionales y bien asesorados.

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  2. Compañero anonimo has dicho el Evangelio en tu comentario y si me lo permites yo añadiria una cuarta trayectoria, que es la de tus propios compañeros, que la inmensa mayoria dira que ellos no hubieran actuado asi , que te excediste o que te quedaste corto, vamos que lo hiciste rematadamente mal y que por eso estas como estas.
    Ya se sabe que aqui, todo el mundo hace leña del arbol caido , somos asi , es lo que tenemos para nuestra desgracia.
    Un saludo
    Carlos

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