OBTUSOS DE CAMISA Y ALMA NEGRA

Por, Ernesto Pérez Vera

El cretinismo, esa forma de deficiencia congénita que afecta a tantos seres humanos que a veces pasan por no afectados, no entiende de fronteras, ni de banderas. Quienes padecen esta falta de desarrollo mental suelen ser personas merecedoras de lástima, pero en cualquier caso son dignas del máximo respeto. Se trata, casi siempre, de gente que necesita del apoyo y de la estima de los demás. Que la glándula tiroidea te juegue esta u otra mala pasada es algo a lo, ciertamente, cualquiera está expuesto desde, tal vez, la propia concepción. Pero supone un evidente suicidio neuronal, diario, el no admitir que eres gilipollas cuando tu propio espejo así te lo recuerda todas las mañanas.

Recientemente, un servidor fue requerido por la Plana Mayor de la Royal Gibraltar Police, lo que para nosotros sería la Policía Local, a fin de que impartiera una serie de Master Class, o conferencias dinámicas, a los integrantes de dos unidades operativas del citado cuerpo de seguridad. No es ningún secreto que aquí, en España, existen paisanos que me han retirado el saludo por haber escrito, en 2011, un libro sobre las fuerzas policiales del Peñón. Incluso amigos de toda la vida no me hablan por ello.

Con alguno de estos grité, años atrás, “¡Gibraltar español!”, por lo que no me perdonan que haya madurado una pizca, dejando la década de los ochenta en el cajón de las pomadas contra el acné juvenil. Han olvidado, sin embargo, que a la vez que lanzábamos al aire la famosa consigna que hoy no pronuncio, pero que tampoco vilipendio con la misma saña con la que ahora soy agredido, nos desplazábamos hasta allí, hasta la Roca, para comprar polos y jerséis de las marcas Lacoste y Burberry. Lo hacíamos en cualquier momento del año, pero principalmente en víspera de la Semana Santa, de la feria local y, por supuesto, antes de Navidad. Éramos tan incongruentes como jóvenes cuando cruzábamos la Verja, pasaporte en mano, para ahorrarnos unas pesetas rellenando los depósitos de combustible de nuestros vehículos; cosa que algunos de mis examigos, y actuales nuevos detractores, siguen haciendo a la chita callando cuando creen que no son divisados. Pero no pasa nada, la vida sigue… y además mejor.

La cosa es que la absurdez no juega solamente en esta parte de la aduana, sino que por la “piedra” también pululan despreciables mentecatos secuestradores del sentido común. No me resulta un hallazgo, ya lo sabía. Allí, como aquí, se convive con individuos de pensamiento diarreico que, como los metemierda de cualquier nación, ciudad, barriada, colonia, o club de alterne, únicamente son felices provocando enemistades, o por lo menos intentándolo. Analfabetos, de ayer y hoy, como el que dijo que odiaba a los yanitos, o sea, a los actuales nativos de Gibraltar, porque durante la Primera Guerra Mundial nos habían robado dicho territorio. ¡Manda pelotas ser tan bocazas e iletrado, y andar tocando los bigotes ajenos!

Hace unos cuantos días, tras hacer público en Facebook la Policía gibraltareña que estuve impartiendo las referidas clases teóricas, algunos extremistas de la ignorancia, que a la par son agonías de la basura, excretaron varios malolientes párrafos cargados de odio y de sinrazón. Las pedradas han venido, esta vez, con acento británico, deje gaditano y con apellido y ascendencia claramente española. Se ve que mi presencia en la Roca molestó a los radicales de la antipatía, quienes, como ya viene siendo universalmente habitual entre los de su tinte cromático, aborrecen de todo lo que suponga ley y orden. Será por lo anterior que vomitaron más contra sus propios policías, que contra este españolito. Antisistemas llaman, en algunos sitios, a quienes actúan de este modo.  

No me gustan los cobijadores de inmundicia, ni los coleccionistas de papel higiénico usado, hablen estos la lengua que hablen. En definitiva, siempre me he alejado de los escombristas de sus propias miserias internas. Digo no, a los diogenesistas voluntarios y a los prestamistas de soledad, como también rechazo a los beodos de sudoración pringosamente etílica. Y como decía el genial cantautor y poeta granaino Carlos Cano, que tantas veces es parafraseado por mi amigo campogibraltareño Patricio González, escritor y exalcalde de Algeciras: ¡arsa que toma y olé…, y que les vayan dando!


Óiganme, sembradores de la discordia, pobres de ética, desertores de la moral y fusiladores de la vergüenza, mientras mis amigos sigan siendo buenas personas, honrados y decentes, no necesitarán mostrarme el pasaporte, ni el color de su sangre. Mi gratitud y respeto estarán siempre junto a quienes se visten por los pies, estando estos claramente definidos e identificados, tanto aquí como al otro lado de la Verja.■ 

Comentarios

  1. Déjame patentar el primer párrafo. Yo soy de los de Gibraltar español, pero solo me acuerdo cuando ellos dan un poco por culo, la verdad no veo que sea un tema que levante pasiones y si no que estamos esperando para reconquistarlo a que pasen ochocientos años como con Granada, la pereza patriótica de hechos va muy por detrás del patriotismo de barra de bar. A lo que iba , tu que tienes contactos no podrías conseguir que los británicos se queden con todo este cortijo que es España y nos lo administren. Así aprenderíamos patriotismo, ni Dios pitaría el himno, nadie se avergonzaría de su bandera, la gente dimitiría por pequeñas cuitas ectt, venga anímate y haz las gestiones a ver si hay suerte y nos cogen. Un saludo. José Moreno

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    1. Hola, .Pepe. Aquello ya se ha tratado de recuperar con pólvora, acero y sangre durante siglos. También mediante maniobras diplomáticas y también, y además torpemente, con argucias. Aquí hay gente que dice que ojalá adelantasen la Verja 7 km.

      Un abrazo.

      Ernesto.

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  2. Esta es una de las razones, porque nuestro país, sigue hundido en el marasmo cultural, intelectual y social en el que lleva aletargado ya más de doscientos años. No lo digo por nuestra élite intelectual que es variada y rica, lo digo por este populacho lampón que se revuelca en su lodazal de miseria y envidia.
    Despreciar a Ernesto por cruzar la verja para impartir formación a la policía de su Majestad la Reina de Reino Unido y por ende de la Commonwealth (comunidad de riqueza) que llega hasta Australia, es simplemente, estar fuera de la realidad espacio-temporal en la que se vive.
    Qué tiene que ver las relaciones diplomáticas entre dos Estados Soberanos, personas jurídicas de pleno derecho, con la relación que pueda tener una persona física con otras personas físicas o instituciones de diferentes estados, como es este caso en concreto.
    Todo lo contrario, en vez de criticar, deberían estar orgullosos que un policía español jubilado por las graves lesiones sufridas en un acto heroico, como consecuencia del ejercicio de sus funciones policiales, vaya a enseñar a estos policías británicos táctica y operatividad policial, es un orgullo para todo español decente y bien nacido.
    La profesión de policía, al igual que la de bombero, sanitario, y tantas otras de riesgo son profesiones universales, donde el conocimiento teórico y empírico se intercambia entre los diferentes profesionales del mundo, ya sea a nivel particular u oficial. De lo contrario, si estas profesiones no tuvieran esa categoría de universales, lo más seguro que la humanidad todavía estaría frotando dos palos dentro de una cueva.

    Ernesto, sigue en tu línea de trabajo y no eches cuenta a estos cretinos supinos, no te merecen, España necesita hombres como tú.
    Un saludo, Cyrano de Sevollá.

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    1. Estimado Cyrano, gracias por tus excesivas e inmerecidas alabanzas. Pero como quizás supondrás, seguiré yendo a Gibraltar siempre que me inviten a hablar de estas cosas. Yo no creo que enseñe, pero procuro compartir.

      Un saludo.

      Ernesto.

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  3. Me quedo "estupefaciente" al saber que eres criticado por tus lecciones tras la verja. Amos a ver: Un policía (para mi siempre serás policía) acude a otro cuerpo policial vecino a compartir conocimientos y entrenar con ellos técnicas de tiro. Agentes británicos que, hoy están en suelo de su Majestad, y mañana pueden pisar polvo nacional. "Compañeros" que nos pueden ser de gran ayuda en un momento determinado de nuestra vida, máxime cuando ya se han tenido un montón de intervenciones en conjunto, con mejor o peor resultado.

    Desearle el mal a alguien por el mero hecho de no comulgar con sus ideales ni compartir reinado, es de lo más absurdo que puede parir madre. Vale que en ocasiones hayan disputas y malentendidos, pero se dan por el mero hecho de querer que los hayan.

    Se me ocurren muchos dichos y frases, pero no voy a gastar tiempo con especuladores ingratos ni vendedores de humo, sólo decir: ¡¡¡ÁNIMO ERNESTO!!!
    --
    "Ante ferit quam flamma micet"

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    1. Así es, Josma, han habido rabiosas críticas aquí y allí. Radicales de ambos lados.

      Un abrazo.

      Ernesto.

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