NO A LA MIERDA DE LA DROGA

Artículo de opinión en ONDA CERO ALGECIRAS (20/06/2014)

Por, Ernesto Pérez Vera

Lo siento, pero me da asco. Ver a gente consumiendo drogas me provoca una repulsa incontrolable que tampoco quiero controlar. Que el consumo de sustancias tóxicas estupefacientes solamente esté prohibido cuando se realiza en espacios, lugares, transportes y vías públicas no significa que apruebe su consumo en recintos privados. No, nunca, y no pido disculpas por ello. Me produce nauseas oír a los guay justificar y tolerar los porritos. Muy a la ligera hay quien recurre al “¡quién no se ha fumado alguna vez un canuto!”. No puedo con ello, me puede. Yo mismo soy uno de esos ‘rara avis’ que nunca ha probado las drogas. Aunque muchos no lo crean, existe gente que jamás se ha dejado llevar por el “¡venga, prueba esto, no pasada nada!”.

Sí, soy un intolerante, es lo que hay. No creo en la tolerancia, sino en el respeto. La palabra ‘tolerar’ tiene varias acepciones según la Real Academia Española, pero hoy me quedo con esta: “Permitir o consentir algo sin aprobación expresa”. No paso por ello. Soy de respetar, o sea de tener miramiento y consideración.

Pero en el fondo puede que sea verdad lo que dicen, que alguien se fumara un cigarrillo aliñado con hachís o marihuana en sus tiempos de juventud no tiene mayores consecuencias hoy. Pero que se justifique, permita y casi se fomente el consumo de drogas entonando el “todo el mundo lo hace”, no, eso no; por ahí no trago. Hoy, metido ya en la cuarentena de años, veo como algunos padres de mi edad que fumaron estas y otras cosas no ven del todo mal que sus hijos imiten aquellas prácticas. A estos papás, en su mayoría, parece que les fue bien: metieron los pies en el barreño y pudieron sacarlos y secarlos. ¡Pero cuántos se quedaron con los pies dentro hasta las rodillas, la cadera y finalmente hasta el cuello! Para la infinita mayor parte de los adictos a las drogas más devastadoras este fue el primer paso. El peldaño número uno de la escalera que desciende directamente al infierno.


¿Que a qué viene todo esto? Pues viene a que ayer me crucé por la calle con un humano involuncionado que iba empujando un carrito de bebé, con dos niños en su interior. Pero agarrado a la propia sillita infantil rodante iba otro infante de no más de diez años. Y he aquí la cosa, el animal que parecía ejercer de padre llevaba un porro en una mano y un litro de cerveza en la otra. ¡Vamos!, un gran ejemplo para los que casi con total seguridad eran sus hijos. Sí, lo sé, a tenor de lo descrito todos están imaginando que estoy hablando de un marginado social con aspecto de politoxicómano. Pero sepan que esto, y lo digo porque me consta, también se da en gente que disimula su miseria interna cubriendo su torso con un polo de marca y calzando zapatos de doscientos euros. Tampoco puedo con la doble moral. Por favor, por el bien de todos, ¡no a la droga, coño!

Comentarios

  1. Estando totalmente de acuerdo contigo en el asco, te voy a decir que siendo una guerra perdida por la manera de afrontar el asunto en este país, que quizás sea extensible a occidente en sí, hay que dejarse de que si, que no, que tal vez, que depende, y tirar por el camino de en medio legalizar y que paguen impuestos. De lo contrario estamos haciendo el gilipollas.
    Veamos sino pongo un enlace a noticia que me llama la atención, http://www.abc.es/local-aragon/20150721/abci-fumar-porros-forma-habitual-201507210833.html.

    Siendo un patan en cuanto a conocimientos legales se refiere comparado con los miembros de tan alto tribunal, se me ocurren varias situaciones contrarias a la ley derivadas del consumo de porros por esta persona:
    En el desempeño de su función puede que tenga que conducir vehículos tendrán los mandos que preguntarle si ha fumado para que no infrinja el Código penal.

    Deberá usar armas, habrá que esperar a que se le pasen los efectos para no infringir el Reglamento de armas.

    Es normal que esta persona que representa al ejército infrinja la LOSC por consumir o poseer drogas en el desempeño de sus funciones.
    Cero que alguien se ha columpiado, pero como la visión del tema es poco más que erótico-festiva y así nos va, total es un porrito, total solo es un coma etílico y otros ejemplos. Un saludo José Moreno


    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

MIS ÚLTIMOS 10 MINUTOS CON VICTITO (QEPD)

CUANDO LAS RATAS PRESUMEN DE PLACA, SIN SABER QUÉ ES SER POLICÍA