VA POR TI, LICENCIADO

Por, Ernesto Pérez Vera

Siempre he querido rodearme de los mejores. Muchas veces lo he logrado, pero muchas más las he cagado. Es muy fácil dármela con queso, señal de que no soy muy listo. Mi intención, que sigue vigente, seguramente es la respuesta al autoreconocimiento que hago de mis muchísimas imperfecciones y carencias. Así pues, admito que a veces aprendo directamente por la transferencia de conocimiento que me ofrecen aquellos con los que me junto. Admiro a las personas brillantes, se dediquen a lo que se dediquen. Aunque no me sobra, me tengo que conformar con mi tesón. Es lo que hay, no doy para másPero algo corona todo lo anterior, repudio a la mala gente, a los farsantes y a los tramposos.

El día que decidí escribir un libro, algo que nunca antes se me había pasado por la cabeza y para lo cual jamás me había preparado de modo exprofeso, mi querido amigo y compañero Víctor Sánchez me comunicó su intención de iniciar la licenciatura en Derecho. Víctor, con quien he compartido mil y una noches desgastando suela, amén de mil y una alegrías y tristezas patrullando, me invitó a seguir sus pasos. Pero no acepté el envite: si ni siquiera estaba seguro de contar con capacidad para llegar al primer capítulo de lo que pretendía ser un libro, cómo iba a estudiar 5 años en la universidad. No me veía capacitado para culminar mi plan, y tampoco para seguir a mi colega. Pero fíjense qué cosa más maravillosa, con el paso de los años aquel libro se ha convertido ya en el primero de 3, y Víctor acaba de licenciarse, para mayor alegría, orgullo y satisfacción de todos aquellos que lo queremos bien.


Sirvan estos escuetos y modestos párrafos como muestra de respeto, admiración y cariño por el “licenciado Sánchez”, como con mucha guasa ya veníamos llamándolo unos cuantos, desde años atrás.

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