Por, Ernesto Pérez Vera
“Con todos mis
respetos, mi alférez, su cretinismo e ignorancia son directamente
proporcionales al número de puntas que tiene su estrella. Pero tranquilo y no
se preocupe ni se estrese, mi alférez, que aproximadamente en un año y medio
duplicará sus niveles de profunda estupidez”. Lector,
continúe leyendo, por favor, lo que sigue no tiene desperdicio.
Esa es la
respuesta que a mí me hubiese gustado darle al alférez, de no recuerdo qué
cuerpo, que le dijo a un compañero y amigo mío que
cuando otra persona te está intentado matar no se le puede disparar, sino que
hay que montar la pistola delante de sus narices, para que el sonido de la
obturación le ponga los pelos de punta y se pare, en seco, como si hubiera
visto a su difunto abuelo cagando dentro un jarrón de la dinastía Ming. Es que el tío, encima, y siempre según la versión de
mi amigacho, defendía con vehemencia su insensato e irracional punto de vista.
Eso sí, recordándole continuamente que él era oficial y que por ello, solo por
ello, sabía tela marinera. ¿Se puede ser más gilipollas? Sí, claro que se puede
ser más gilipollas, incluso mucho más. Son más obtusos que el susodicho los que
dan por bueno, per se, lo que dice su jefe, que para eso lo es (jefe). Si el
bocazas que no sabe de esto es un atrevido lerdo redomado, con un ego que se lo
pisa, sus palmeros son lameculos descerebrados con matrícula de honor.
Mi amigo,
por respeto y subordinación, pero sobre todo por miedo a que le metieran un
cuerno, se mordió la lengua y solamente acertó a decir: “A ver, mi alférez, le estoy diciendo que monté el arma y que aun así el
menda siguió avanzando con el machete en la mano. Le digo, mi alférez, que
grité claramente que le dispararía si seguía en sus trece. Y es más, mi alférez, volví a alimentar la recámara porque
ya no sabía ni lo que estaba haciendo, con lo que el chiflado tuvo que ver salir
un cartucho por la venta de expulsión. Y sabe qué, mi alférez, que finalmente,
cuando ya se plantó a solo tres metros de mí, disparé una vez al aire y tres
más contra su cuerpo, como claramente consta en las diligencias. Y sí,
mi alférez, únicamente le di una vez, pero ni por esa se paró el muy bastardo.
Menos mal que apareció Juan por detrás y le metió un leñazo en la cabeza con la
extensible, porque de lo contrario creo que hubiese seguido disparándole,
aunque no sé si dándole. Porque sepa una cosa, mi alférez: yo no fallé mis disparos
por culpa del miedo, porque todo ocurrió a tanta velocidad y con tanta
violencia, que no me dio tiempo a tener miedo”.
“No sé por qué erré aquellos dos tiros, mi alférez, de verdad que no
lo sé, pero reconozco que el único que hizo sangre lo coloqué por pura chiripa.
Mi alférez, lo bueno de todo esto es que ninguna bala hirió a nadie más, ni la
que mandé a las nubes, ni las que volaron calle arriba, ni la que le metí en el
muslo. Porque sepa algo más, mi alférez, esa bala salió
por una nalga, viniendo a incrustarse en el pomo metálico de la puerta del
edificio que había detrás de él. Fíjese en un detalle, mi alférez: si la
portería llega a estar abierta hubiese podido herir, de
lleno o por rebote, a alguna de las personas que estaban saliendo del ascensor que había en el interior del portal”.
“Así que ya sabe, mi alférez, lo del ruidito ese del que me está
hablando es un cuento chino al que se agarran los cobardes y los ignorantes,
los institucionalmente engañados, porque una cosa es intimidar a quien todavía
no ha determinado mentalmente que quiere beberse tu sangre, y otra cosa muy
diferente es asustar a un oso furioso que ya está dando zarpazos. Yo también me lo tragué durante años, mi alférez, o se
cree usted que no me lo habían dicho mil veces desde que ingresé en la academia;
pero hace tres días descubrí la verdad. ¡Cuánto peligro hay en esa milonga, mi
alférez! Y para terminar le diré otra cosa, mi alférez, y se la voy a decir sin
acritud, no crea que voy de valiente por la vida, porque valientes son aquellos
que teniendo diarrea son capaces de tirarse un pedo. Ahora me tengo que
marchar, mi alférez, así que si no ordenada usted ninguna cosa: ¡a sus órdenes!”.
Este autor,
aquí donde lo ven, no tiene nada que añadir, si acaso: ¡rompan filas!
Ese ruidito...¡que me lo preguten a mi!
ResponderEliminarMaravilloso Ernesto. Merece la pena volverlo a leer unas cuantas veces más...Chapó
Gracias, Juan: te invito a leer lo que un imbécil ha dicho en mi muro de Facebook al leer el artículo. Un majadero, que quizá solo sea un crío, que dice ser oficial de la Guardia Civil, y que se siente ofendido porque piensa que ese alférez ha podido estar en la guerra y que, por tanto, sabe más que yo de todo. Me llama, para ofenderme, "mero municipal, auxiliar de las fuerzas del Estado, que solo sabe pegar tiros en la galería".
EliminarUn saludo.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarA mi el primero que me dijo esta subrnormalidad fue un capitán. El mismo que decía que la mejor postura para tirar era la crown, osea como cagando de pie. Y si me hubiesen hecho un mamazo por cada vez que he oído la sandez esa del ruido de montar el arma, ahora sería un hombre muy feliz. Buen artículo Ernesto. Como de costumbre.
ResponderEliminarGracias, Ángel: te invito a leer lo que un imbécil ha dicho en mi muro de Facebook al leer el artículo. Un majadero, que quizá solo sea un crío, que dice ser oficial de la Guardia Civil, y que se siente ofendido porque piensa que ese alférez ha podido estar en la guerra y que, por tanto, sabe más que yo de todo. Me llama, para ofenderme, "mero municipal, auxiliar de las fuerzas del Estado, que solo sabe pegar tiros en la galería".
EliminarUn saludo.
Muy bueno Ernesto, me encanto,
ResponderEliminarPaco Ruiz
Gracias, mi antiguo: ¡a sus órdenes, de verdad!
Eliminarjijijijiji Ernesto como te dije por el face, eres un imán para todo tipo de bichos, especímenes, seres y demás animales sin catalogar( solo fíjate los que solemos entrar por aquí, jjijijijiji( broma) nuestros jefes no quieren vernos, nuestros " compañeros" no quieren currar con nosotros, y todo por que solemos portar el arma con cartucho en recamara, decir que ante agresión con arma blanca y si veo que se complica mucho taponazo y tío al hoyo, que los cartuchos de punta hueca son los ideales para trabajar y que España es un Gran país le pese a quien le pese.) pero lo de este individuo del face no tiene por donde cogerlo.
ResponderEliminarNo se si catalogarlo de triste, aburrido y sin amigos. o mejor de inculto venido arriba tras un perfil ficticio.
Batirse en duelo con ""alatriste"" era un suicidio.
un mano a mano con Ponce era hacer el ridiculo fijo.
y Tratar de amedentrarte a ti con amenazas de patio de colegio. "TU NO SABES QUIEN SOY YO Y QUE ES LO QUE SOY. REVISARE TU BLOG" pues eso sucede lo leido " hostias verbales muy muy humillantes, casi hubiera preferido que se la dieras con esa pedazo de mano, por que lo hubiese dolido menos.""
saludos Yy
Yy, gracias por tu comentario. Esta persona está muy equivocada. Tal vez esté mal asesorada, pero es tontita, no cabe duda. ¿Habrá denunciado a, por ejemplo, Pepe Viyuela por actuar en una serie de televisión vestido de cabo primero de la Guardia Civil?
EliminarInsisto, es un fofín.
Se ve que el Sr. Alférez se a curtido en mil batallas con las armas de fuego. Hombre si el simple hecho de montar la pistola tirando de la corredera hacia detrás, ya produce un impacto psicofísico paralizante en un hostil cuando te acomete con intención de acerté todo el daño posible, qué ocurre cuando el defensor tiene un revolver en las manos para repeler el ataque? Lo digo porque los revólveres carecen de cerrojos que hagan ruidos. En está situación que hacemos? Le eseñamos la empuñadura, le ponemos un altavoz al martillo cuando lo montamos paraque suene más o más bien habrimos el tambor y lo hacemos rodar para que suene el trinquete estilo ruleta rusa. En fin espero su sabio consejo.
ResponderEliminarUn saludo Cyrano de Sevollá.
Muy agudo, Cyrano, jajajaj.
EliminarEstimado Ernesto muuyyy bueno el artículo, si señor de los que influyen en tu estado de ánimo al igual que la primavera, por aquello de que la sangre altera,pero es que lo del Facebook no tiene desperdicio, vaya sarta de memeces, chorradas y pataleras que ha proferido este ¿?...
EliminarAunque como ya te he dicho Ernesto tus palabras estaban cargadas con pólvora de rey como se suele decir por aquí. Bravo!!! Saludos.
Gracias, Manué. Un abrazo.
EliminarPero hombre Cyrano, que el revolver tiene el martillo a la vista y al abatirlo hacia atrás también se puede oír un "click" que es la "hostia consagrá" para que se caguen en los pantalones los malotes ;)
ResponderEliminarUn día propuse traer a unas prácticas al hijo de la gran pu... del pueblo. Ese mal nacido de 1,95 y 125 kg. de mala baba. Con cien cicatrices, curtido en la pu... calle y con una cara de "sonao" que despide rencor, odio y sadismo por cada uno de sus poros. Ese desecho humano firmaría una hoja junto con cada asistente, en el que se eximiría de toda culpa al imperfecto por las lesiones que pudiera padecer cada uno y que dichas prácticas iban a ser catalogadas como de carácter obligatorio dentro del plan anual para toda la plantilla.
¿Hace falta que conteste lo que me dijeron? Lo propuse mas que nada, para los que no portan cartucho en recámara, para los “lisensiados” en Judo Verbal, para los pimenteros o para los que no llevan extensible porque pesa una “miaja”. En fin, que eso de entrenar como trabajas, y trabajar como entrenas no lo llevan muy bien.
Un saludo.
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”Ante ferit quam flamma micet”
Magnífico aporte, Josma: te copio la propuesta
EliminarSaludos.
A partir de ahora voy a leer tu blog para poder aprender más sobre la materia, en primer lugar agradecer tu forma de escribir y los tecnicismos empleados en tus artículos y en tu libro, me pueden ser muy útiles personalmente y por otro lado decirte que aquí tienes otro seguidor, de momento solo para leer y aprender. Un saludo.
ResponderEliminarHola, Dave.
EliminarGracias por tu comentario, pero tampoco me hagas mucho caso o podrías terminar majarón como yo. Jajajaja.