ERROR SALVABLE: SEMIBLINDADAS Y PUNTAS SUAVES

Por Ernesto Pérez Vera

“Paco, dile a tu jefe que nanai de la China, que esa munición a la que él llama semiblindada, y que ha adquirido para la plantilla, no puede ser denominada ‘semiblindada’, por más que se le haya antojado. Sí, ya sé que se lo has dicho, pero aunque el armero os la haya vendido como tal, no es semiblindada. Ya sabes que hay gente que no sabe que no sabe. Como ya te comenté la última vez que hablamos, y también la vez anterior, hay putas que no saben hacer pajas, aunque lleven 30 años haciendo la calle. Pues en lo nuestro pasa lo mismo, por más años que tenga tu jefe, por más diplomas de instructor que luzca en su despacho y por más que te diga que él sabe tela marinera. Mira, Paco, yo te digo a ti que ese hombre no tiene ni idea, aunque sea profesor de tiro en la academia. Es un bien pagado y un engañado, metido a engañador”.
 
“Por favor, Paco, si hasta en la propia caja de la munición pone bien clarito que se trata de cartuchos blindados de punta suave. Por más que a mí me llamen Emilio o Enrique, soy Ernesto porque así lo digo yo, porque así lo especifica mi DNI y porque así lo pone en mi partida de nacimiento. Otra cosa es que aquí nos chifle cambiarle el nombre a las cosas, básicamente por ignorancia. Mira, por más que al que le falta un pie le llamemos manco, es cojo por cojones”.

Parece que esta semana se han alineado los planetas: 5 compañeros de distintos puntos del país han pedido mi opinión sobre el mismo tipo de proyectil del calibre 9mm Parabellum. Pero más que una casual alineación planetaria, me da a mí que estamos en época de solicitar y adquirir la cartuchería para todo el año. La cosa es que todos me han preguntado por un proyectil troncocónico blindado de punta suave, un JSP (Jacketed Soft Point), como el propio fabricante refleja en los embalajes. Pero nada, a la peña se le ha puesto en las narices que esta clase de proyectiles sean apellidados ‘semiblindados’. ¡Pues no, señores, de semiblindado nada de nada!

Esto ya viene de antaño, de cuando en la Policía Nacional usaban una punta de estas mismas características, a la que por exigencias del guión le arrebataron su verdadero nombre. Y es que resulta que cuando el plomo asoma escueta y tímidamente por la parte superior del proyectil, o sea, por la cúspide, no puede llamarse semiblindado, en modo alguno. Porque cuando de verdad tienes un semiblindado en la mano, uno de esos que te permite ver y tocar el plomo desde casi la mitad de la bala, tú solito te das cuenta de que estás equivocado, a no ser que ahora a los rubios se les pueda llamar morenos. En cualquier caso, ambas puntas se van a comportar igual de mal a nivel balístico terminal.

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