Táctica "VS" Equipo: el tiroteo de Miami/1986


Hoy traigo a mi blog el estudio y análisis de un enfrentamiento policial archifamoso. Puede que el tema ya esté hasta manido. Muchos especialistas de todo el mundo le han dedicado tiempo al conocimiento de lo que pasó en Miami en 1986, cuando unos agentes del FBI trataron de detener, con poco éxito, a unos peligrosos delincuentes. Las conclusiones finales del estudio no revelarán nada nuevo a los lectores de este sitio. Estoy seguro de que todos los que se machacan con la lectura de trabajos especializados de este tipo, ya saben de qué va la cosa. Aun así, el repaso nunca bien mal.

Pedro Pablo Domínguez Prieto, el autor, hará que el lector se sienta uno más en el enfrentamiento. La calidad de los detalles, su lenguaje y las expresiones que emplea, van a conseguir que todos nos sintamos sentados en un coche de apoyo a los agentes del FBI. Disfruten y, sobre todo, aprendan desde esta butaca de primera fila: Pedro ya ha sacado las entradas.

Táctica versus Equipamiento: Miami/1986

Por, Pedro Pablo Domínguez Prieto

En la historia reciente de la Policía norteamericana encontramos 3 grandes tiroteos, 3 ocasiones en las que episodios violentos entre agentes y delincuentes han hecho tambalearse los principios, los procedimientos, las tácticas y el equipamiento de las fuerzas del orden y que, por ende, han tenido importantes consecuencias en los mismos aspectos.

Estos son, por orden cronológico: el tiroteo de Newhall, acaecido el 6 de abril de 1970, ya analizado este Blog (http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2010/05/relato-de-la-verdad-la-masacre-en.html ); el enfrentamiento del FBI en Miami, ocurrido el 11 de abril de 1986; y el incidente de North Hollywood, mucho más reciente: 28 de febrero de 1997. En espera de realizar un análisis del tercero, en esta ocasión estudiaremos el tiroteo de Miami, ciertamente interesante como veremos.

El Miami Shootout o FBI Shootout/firefight    (Tiroteo de Miami o del FBI), ocurrió a partir de las 09:45 horas del 11 de abril de 1986. Posiblemente, ningún otro enfrentamiento armado ha tenido tanta trascendencia, ha producido tanta controversia y ha hecho correr tantos ríos de tinta, como este. Massad Ayoob, afamado y prestigioso instructor de tiro, lo definió como el más importante desde el OK Corral (siglo XIX).

En este encuentro, 2 delincuentes bien entrenados y motivados se enfrentaron a 8 agentes del FBI, y aun gravemente heridos desde el comienzo del enfrentamiento, mataron a 2 de ellos e hirieron a 5 más.


El caso se debe estudiar desde dos perspectivas: la táctica y la médica. Algunos instructores de tiro, como Ayoob, han entendido que el problema se centra en el deficiente entrenamiento de los agentes, y ciertamente fue así, pero el FBI concluyó que el fracaso se debió al empleo de la munición de 9 mm Parabellum, que no llegó a causar daños suficientes, en cuanto a incapacitación.

La vertiente tácticas, que en mi opinión es la más importante (contrariamente a lo que consideró el FBI), se puede resumir en que una combinación de determinación, violencia de acción, excepcional alerta situacional y preparación técnica, hizo que los delincuentes se enfrentaran a una fuerza muy superior en número con éxito. Los asesinos entraron en el giro OODA de los policías y les obligaron a reaccionar a sus acciones, en última instancia los agentes se limitaron a devolver el fuego sin un objetivo definido, y a ser alcanzados uno tras otro por las balas de sus oponentes.

Respecto al dictamen forense, hemos obtenido una copia del informe del Doctor French W. Anderson. El objetivo de este documento fue “establecer los hechos concretos a partir de lo conocido sobre las heridas de Michael Platt y William Matix (los dos delincuentes), presentando una hipótesis razonable, basada en los hechos, acerca de lo sucedido a estos individuos desde el punto de vista médico forense”.


El trabajo del Dr. Anderson examina las heridas de los 2 delincuentes y los correlaciona con el tiempo, lugar y posición en que se encontraban al recibir los impactos. Asimismo, trata de relacionar los disparos con los agentes que los realizaron. Este médico forense comienza realizando una relación de los participantes, las armas empleadas y la posición de los vehículos:

Agentes del FBI:

• Richard Manauzzi: herido (sin especificar).
• Gordon McNeill: gravemente herido por impactos calibre .223 en mano derecha y cuello.
• Edmundo Míreles: gravemente herido por impacto calibre .223 en antebrazo izquierdo.
• Gilbert Orrantia: herido por fragmentos producidos por un proyectil calibre .223.
• John Hanlon: gravemente herido por impactos calibre .223 en mano derecha e ingle.
• Benjamín Grogan, 53 años: muerto por impacto calibre .223 en el pecho.
• Gerald Dove, 30 años: muerto por 2 impactos calibre .223 en la cabeza.
• Ron Risner: Ileso.

Delincuentes:

• William Matix, 34 años: muerto por múltiples impactos.
• Michael Platt, 32 años: muerto por múltiples impactos.

Armas empleadas en el tiroteo:

• Matix: escopeta de corredera Smith and Wesson M3000 calibre 12 (1 disparo efectuado).
• Platt: fusil de asalto Ruger Mini-14 calibre .223 (42 disparos efectuados), revólver Smith and Wesson M586 calibre .357 Magnum (3 disparos efectuados) y revólver Dan Wesson calibre .357 Magnum (3 disparos efectuados).
• McNeill: revólver Smith and Wesson M19 calibre .357 Magnum con cañón de 2 pulgadas (6 cartuchos calibre .38 Special +P disparados).
• Míreles: escopeta Remington M870 calibre 12 (5 disparos de posta 00 efectuados) y revólver de modelo desconocido calibre .357 Magnum (6 cartuchos calibre .38 Special +P disparados).
• Grogan: pistola semiautomática Smith and Wesson M459 calibre 9 mm Luger (9 disparos efectuados).
• Dove: pistola semiautomática Smith and Wesson M459 calibre 9 mm Luger (20 disparos efectuados).
• Risner: pistola semiautomática Smith and Wesson M-459 calibre 9 mm Parabellum (13 o 14 disparos efectuados) y revólver de modelo desconocido calibre .38 Special (1 disparo calibre .38 Special +P efectuado).
• Orrantia: revólver Smith and Wesson de modelo desconocido en calibre .357 Magnum de 4 pulgadas (12 cartuchos calibre .38 Special +P disparados).
• Hanlon: revólver Smith and Wesson modelo desconocido en calibre .38 Special de 2 pulgadas (5 disparos calibre .38 Special +P efectuados).
• Manauzzi: aparentemente perdió la posesión de su arma en los primeros momentos del enfrentamiento, y fue incapaz de localizarla y recuperarla (0 disparos efectuados).

Las pistolas semiautomáticas calibre 9 mm Luger eran de dotación reglamentaria para los agentes, y serían muy similares, en cuanto a características, a las empleadas actualmente por las fuerzas y cuerpos de seguridad españolas, y los revólveres calibre .38 Special y .357 Magnum equivaldrían a los empleados por algunas unidades del CNP y en seguridad privada. Por tanto, el estudio de este enfrentamiento debería ofrecer conclusiones aprovechables en nuestro ámbito.

Desde el momento en que Grogan y Dove detectaron el vehículo ocupado por Platt y Matix, hasta que Mireles disparó el último cartucho, pasaron aproximadamente 9 minutos y medio. El intercambio de fuego duró 4 minutos, y se realizaron 119 disparos verificados, aunque posiblemente fueron 130.


Desde el punto de vista médico, los dos delincuentes recibieron 18 heridas de arma de fuego, relacionadas en la autopsia como:

1)      Michael Platt: 12 heridas.

A: herida penetrante en parte derecha del cráneo.

B: herida penetrante a través del brazo derecho y tórax con laceración del pulmón derecho.

C: herida penetrante a través del brazo derecho hacia el tórax con laceración de tejidos blandos.

D: herida penetrante en antebrazo derecho.

E: herida penetrante en pie derecho.

F: herida penetrante en pie derecho.

G: herida penetrante en pie izquierdo.

H: herida penetrante en pie izquierdo.

I: herida penetrante en pie izquierdo.

J: herida penetrante en la parte superior izquierda del tórax con contusión de la espina dorsal a la altura C5.

K: herida superficial en la parte posterior del hombro derecho.

L: herida penetrante en parte posterior del muslo derecho.

2)      William Matix: 6 heridas.

A: herida penetrante en lado derecho del rostro hacia el cuello.

B: herida penetrante en lado derecho del cuello hacia el tórax con contusión del pulmón derecho y hemotórax de 900 cc.

C: herida penetrante en mejilla derecha hacia el cuello con sección de la espina dorsal en T1.

D: herida penetrante en la nariz con penetración en seno maxilar izquierdo.

E: Herida perforante en antebrazo derecho.

F: Herida penetrante del lado derecho del rostro con fractura del seno maxilar, fosa craneal media, y contusión del lóbulo temporal derecho.

A continuación procedemos a realizar un relato de los hechos, basado tanto en el informe de la autopsia como en el artículo sobre el mismo incluido en la obra The Ayoob Files: the book de Massad F. Ayoob. La secuencia de hechos se ha confeccionado en torno a las heridas recibidas por Platt y Matix.

Los dos delincuentes habían creado una ola de crímenes en la zona de la Autopista South Dixie durante 6 meses. Aquella mañana, el Agente Especial Gordon McNeill estaba el frente de un equipo de 14 agentes a bordo de 10 coches, a la búsqueda de los 2 sospechosos, que se sabía conducían un Monte Carlo robado. Matix conducía, y Platt ocupaba el asiento del acompañante. Anteriormente describimos las armas que portaban: 1 revólver calibre .357 Magnum cada uno, una escopeta calibre 12 de 8 tiros en el caso de Matix, y un fusil de asalto Ruger Mini-14 con varios cargadores para Platt.

Los dos delincuentes eran ex militares de elite, que entrenaban frecuentemente, estaban acostumbrados a trabajar en equipo, y estaban fuertemente motivados. Este factor resultó decisivo en el desenlace del tiroteo, en el que partían de una desventaja de 4 a 1. Más aún, se cree que fue el motivo de su increíble instinto de supervivencia, lo que los mantuvo en la lucha mortalmente heridos.

Los agentes Ben Grogan y Jerry Dove fueron los primeros en localizar el Monte Carlo, y lo comunicaron al resto de unidades. En cuestión de segundos, Mc Neill (sólo en su vehículo), Manauzzi (en la misma situación), y dos patrullas dobles compuestas por Hanlon y Mireles y Risner y Orrantia, se habían unido a la persecución.

Mc Neill, que venía en dirección opuesta, realizó una maniobra para colocarse paralelo al coche de los sospechosos, justo cuando escuchó por la radio: “Estamos quemados, nos han reconocido como policías. Hay actividad en el asiento delantero…”. Pasó junto al vehículo observando la dura expresión de Matix, y como Platt introducía un cargador en el rifle.

En aquel momento, Mc Neill debía tomar una decisión: si no detenían el vehículo, entraría en la autopista repleta de civiles inocentes donde un tiroteo tendría terribles consecuencias. De modo que ordenó al resto de unidades que realizaran un cerramiento al Monte Carlo.

El vehículo de los delincuentes marcha el primero, seguido de cerca por el de Grogan y Dove, siendo el tercero el ocupado por Hanlon y Mireles. Grogan adelanta al Monte Carlo para intentar bloquearlo, y Hanlon se coloca a su lado para evitar que escapen hacia el carril contiguo. Manauzzi, que en ese momento estaba en la zona posterior, pensó que sus compañeros podían ser tiroteados desde esa posición, así que sacó su revólver, lo colocó en sus rodillas, y golpeó al coche de Matix desde atrás.

El golpe fue tan violento que el vehículo salió despedido de la caja formada por los coches policiales, derrapando el de Hanlon hacia la cuneta, y abriendo la puerta del vehículo de Manauzzi, volando por la fuerza centrífuga el revólver que se encontraba en su regazo.

Pero antes de poder preocuparse por el arma, el agente presencia como Matix arranca el coche y busca un hueco en el bloqueo para escapar. Su única opción es pisar el acelerador y cerrar el hueco, forzando al Monte Carlo a colisionar contra un árbol, y chocando a su vez él contra una señal de tráfico próxima.        

PARTE 1: El encuentro inicial. Platt y Matix en el interior del Monte Carlo.

Duración aproximada 1 minuto.

Matix recibe las heridas E, F y B.

En este momento, Manauzzi se encuentra aparcado paralelo al coche de los delincuentes, y a una distancia de apenas 1 metro ve los cañones de sus armas elevarse hacia él. Tiene el tiempo justo de agacharse cuando los proyectiles le alcanzan en el pecho y el hombro, pero consigue salir del vehículo y alejarse. 

Mc Neill se convierte en el único que no está bloqueado, y mueve su coche para impedir una posible huida a pie de Matix y Platt, pero al hacerlo cae en una lluvia de proyectiles. Mc Neill era un veterano tras 23 años en el Departamento, y tuvo el acierto de colocarse el chaleco balístico que portaba en el coche antes de abandonarlo, pero el intenso fuego que dirigen hacia él le impide coger la escopeta de corredera de dotación. Esto ocasiona que su arma principal se limite a un revólver de cañón corto y del calibre .38 Special. Con este arma, se desplazó hacia el coche de Manauzzi para usarlo como cubierta.

Mientras tanto, varias cosas estaban sucediendo: el patrulla de Hanlon y Míreles había chocado contra un muro de hormigón al otro lado de la calle, y ambos agentes lo habían abandonado. Mireles carga un cartucho en la recámara de su Remington 870, y corre hacia la posición de su jefe. Hanlon había desenfundado su .357 en previsión de tener que usarlo, colocándolo en su regazo. Pero la fuerza del impacto lo había lanzado lejos de su alcance, de modo que tiene que desenfundar el revólver de back up que porta en una funda tobillera. Observó a un compañero solo, cubriéndose en la parte trasera derecha del Buick blanco, y corrió en su ayuda. Sin embargo, no ve a Jerry Dove en la parte delantera derecha del mismo vehículo, disparando con su 9 mm hacia el Monte Carlo. Sin duda sufrió el fenómeno conocido como “visión túnel”, al que tantas veces nos hemos referido los instructores.


Detrás de ellos el quinto coche ocupado por Gil Arrantia y Ron Risner trató de colocarse en una posición a cubierto.

Mc Neill se encontraba ahora en la parte delantera izquierda del coche de Manauzzi, que estaba puerta con puerta con el Monte Carlo. Los dos pistoleros están bloqueados en sus asientos, sin poder abrir las puertas del vehículo para escapar. Desde una distancia de 3 ó 4 metros, y a través del habitáculo del coche, Mc Neill disparó 4 cartuchos. Mireles también estaba en posición de tiro, pero al ver que el cuerpo de su compañero estaba entre su arma y los blancos, eleva el cañón del arma y saca el dedo del disparador, tal y como había practicado en los entrenamientos. Esto salvaría su vida un segundo después. 

Y es que en ese momento Platt abre fuego con su fusil de asalto, justo frente al rostro de su compañero. Un proyectil dirigido hacia el pecho de Mireles impacta en su antebrazo, que protegía el tórax al haber elevado el cañón del arma .El impacto es devastador, con fractura de huesos y desgarro de tejidos, dejando el brazo fuerte del agente inutilizado, y haciendo que cayera de bruces hacia atrás. Ya sabemos el efecto que causan los proyectiles de rifle a corta distancia, prácticamente deshizo los tejidos de la extremidad.

Casi al mismo tiempo, otro impacto alcanza la mano fuerte de Mc Neill, lanzándola hacia arriba y causándole graves destrozos, con fracturas abiertas. Sin embargo, debido a la excitación, no siente dolor y sigue disparando hasta agotar la munición. Matix se revuelve en su asiento: uno de los impactos le ha alcanzado. Con el arma vacía, Mc Neill se vuelve hacia su coche para recargar.

Han transcurrido unos 45 segundos desde el primer disparo, y hay dos agentes gravemente heridos, uno leve y un criminal leve.


PARTE II: Los impactos iniciales en Platt.Platt sale del Monte Carlo.

Duración aproximada unos segundos.

Platt recibe las heridas B, L e I (Dove) y K (Orrantia).

A unos 10 metros de distancia, Grogan y Dove habían disparado con sus pistolas de 9 mm, pero sin efecto. Platt trata de salir del Monte Carlo por la ventana, y es impactado casi simultáneamente por dos proyectiles de 9 mm tipo Silvertip de Winchester. Uno alcanza la zona de la axila (Risner).El otro penetra en el pulmón, se expande y corta una arteria. La sangre comienza a brotar de su pecho mientras sale arrastrándose por la ventana del coche.


Matix por su parte, salió por el lado del conductor, disparando un cartucho de escopeta para mantener agachados a Grogan y a Dove. Arrantia disparó los 6 cartuchos del revólver y retrocedió para recargar.

Platt se movía ahora entre los coches, disparando y recargando según vacía los cargadores.

Consciente de la situación, Mc Neill trató desesperadamente de recargar el revólver, pero los fragmentos de hueso y sangre de su mano herida penetraron en las recámaras obstruyéndolas. Tras conseguir introducir 2 cartuchos en el cilindro, piensa que su única opción es alcanzar la escopeta calibre 12 del coche patrulla. Pero al levantarse sobre el capó, se encuentra a Platt apuntándole desde el hombro, desde una distancia de unos 2 metros.

El primer disparo pasó cerca de su brazo, el segundo rozó su oreja, y finalmente el tercero impactó en su cuello. Mc Neill cayó hacia atrás paralizado de cuello para abajo, ya que el proyectil calibre .223 le había seccionado la espina dorsal. Prácticamente quedó indefenso ante los acontecimientos que continuaban a su alrededor.

Mc Neill y Mireles han caído, mientras Manauzzi está buscando desesperadamente un arma para continuar en la lucha, y cada vez está más debilitado por las hemorragias. Risner y Arrantia disparaban desde el otro lado de la calle. Grogan, Dove y Hanlon estaban parapetados tras el Buick blanco, el primero de pie disparando casi a ciegas, y los otros dos arrodillados, todos concentrados en Matix, que cubre a su compañero con su escopeta.

Han pasado 1 minuto y 15 segundos desde el inicio, y lo peor aún estaba por llegar.

PARTE III: El ataque devastador de Platt: Platt fuera del Monte Carlo.

Duración 1 a 1,5 minutos.

Platt recibe las heridas D, C, E, F, G, y H.

Jerry Dove había agotado el cargador de su pistola M-459, habiendo conseguido al menos un impacto. Tras recargar con su único cargador de repuesto, comenzó a moverse hacia la derecha para cubrirse mejor del fuego de Matix.

Ben Grogan siguió disparando desde el otro lado del coche. Este agente era el mejor tirador de la oficina de Miami del FBI, pero también era miope. En los momentos iniciales, perdió sus gafas que fueron a parar debajo del pedal del freno del coche patrulla, dejándole prácticamente ciego. Incluso llegó a gritar ¿dónde está todo el mundo? No podía ver a 10 metros sin sus gafas.

Hanlon, armado sólo con su revólver de back up, ve a Platt avanzar hacia él. Dispara 3 veces, se agacha, y dispara dos veces más. Entonces debe agacharse para recargar, y mientras lo hace, Platt se acerca disparando hasta que un proyectil penetra en su mano, recorre el antebrazo y se aloja en el bíceps. Hanlon rueda por el suelo gritando de dolor, con el brazo inservible y el revólver a medio recargar tras él. Arrantia también es alcanzado, pero sigue disparando, agota el cilindro del revólver por segunda vez y se agacha para buscar una caja de 50 cartuchos que portaban en el coche.

Risner disparó los 15 cartuchos de su cargador, alcanzando a Platt una o dos veces pero sin resultados aparentes. Con la corredera de la pistola abierta, decidió ir a por el arma cargada más accesible, el revólver calibre .38 que portaba en la funda de tobillo (una recarga New York). Desenfunda y dispara un cartucho, pero piensa que la distancia es demasiada para un arma de cañón corto, por lo que lo desecha y recarga la pistola de 9 mm. Quizás esta apreciación fue psicológica, ya que a la distancia de tiro que se encontraba podría utilizar perfectamente este tipo de arma.


Mientras hacía esto, advirtió horrorizado que Hanlon era alcanzado, y que Platt estaba rodeando a Grogan y Dove por detrás del coche, sin que éstos se diesen cuenta. Peor aún, sus compañeros estaban entre él y la amenaza, por lo que no podía disparar. No pudo hacer otra cosa que gritar con todas sus fuerzas: ¡Os viene por detrás… os viene por detrás!

Pero los otros agentes no pudieron oírlo. Otro fenómeno común en los tiroteos es la pérdida de capacidad auditiva, y de repente era demasiado tarde. Platt apareció tras ellos disparando. Alcanzó a Hanlon en el abdomen. Grogan gritó: ¡Oh Dios mío…!, y fue alcanzado varias veces en el torso. Murió antes de tocar el suelo.

Dove trató de girarse pero no fue suficientemente rápido: recibió un impacto en la espalda y cayó desplomado. Seguidamente, Platt le remató de 2 disparos en la cabeza.

PARTE IV: El tiroteo final. Platt y Matix en el coche de Dove.

Duración 1,5 a 2 minutos.

Platt recibe las heridas A y J, y Matix recibe las heridas D, C y A (todas debidas a Mireles).

Mientras tanto, Mireles se había refugiado tras el coche de Mc Neill, sufriendo el terrible dolor de su brazo destrozado. Al igual que Risner, no podía disparar por el riesgo de alcanzar a sus compañeros, pero en ese preciso instante observó a Platt subiendo al puesto del conductor del Buick. Mireles disparó un cartucho, alcanzando con varias postas calibre .33 el pié del asesino. Una vez más sin efecto.

Sentado en el suelo, Mireles debía recargar la escopeta con una sola mano. La colocó entre sus rodillas para accionar la corredera, y apoyando el cañón en el capó del coche disparó una vez más, pero las postas alcanzaron el parachoques del vehículo.

De nuevo recarga y apunta cuidadosamente al pecho de Platt. Tras disparar, ve al delincuente saltar en su asiento al recibir el impacto. Le había alcanzado, pero ocasionando únicamente heridas superficiales. El cuarto y quinto disparo de Mireles alcanzaron a Matix, que se revolvía en agonía, pero que aún no había recibido ningún impacto mortal. 

La escopeta estaba ahora vacía, y Platt, con una gran hemorragia en su pecho, finalmente localiza al adversario que le está disparando. Desenfunda el revólver calibre .357 de la sobaquera y sale del coche. Debido a que su antebrazo derecho estaba dañado por un proyectil de 9 mm de Risner, se vio obligado a cambiar el arma de mano. Evidentemente, el delincuente había entrenado el tiro con la mano débil, algo que muchos no consideran importante pero que puede ser decisivo en un tiroteo.

Arrantia no le ve, ya que aún está tratando de recargar el revólver con la munición de repuesto del coche. Risner tampoco lo ve, porque está moviéndose tras su coche buscando un ángulo para disparar sin alcanzar a Mireles.

Platt, aún gravemente herido, se mueve silenciosamente hacia la posición de Mireles y dispara 3 veces, fallando milagrosamente. El tirador, sin embargo, cree que ha impactado y vuelve hacia el coche. Una enseñanza que podemos extraer de este hecho es la costumbre de algunos tiradores de bajar la guardia una vez que creen finalizado el enfrentamiento. Nunca hay que descuidar el nivel de alerta hasta estar absolutamente seguros de que acabó.

Mireles se levantó y desenfundó su revólver, dirigiéndose directamente hacia los dos asesinos, y desde una distancia de un par de metros, disparó 6 cartuchos de .38 Special +P: 1 y 2 hacia Platt, 3, 4 y 5 hacia Matix, y 6 desde distancia de contacto hacia Platt.

Con proyectiles alojados en el cráneo y la médula espinal, todo había acabado para Matix y Platt.

A pesar de que muchos autores (incluido el que firma este artículo) indican que el mayor fallo de los agentes se debió al aspecto táctico, no se puede pasar por alto la habilidad de varios de los participantes para funcionar física y psíquicamente tras recibir graves daños físicos. Mc Neill alcanzó a Matix con su mano fuerte destrozada por un proyectil calibre .223. Mireles estaba gravemente herido, pero finalizó el tiroteo con 5 disparos de precisión. Matix se desplazó desde su vehículo hasta el de Grogan/Dove después de recibir una herida muy grave en la cabeza. Platt recibió varios impactos importantes, incluido uno mortal en el pecho tras 1 minuto en el tiroteo, pero tras esto hirió a Orrantia, mató a Grogan y Dove, e hirió gravemente a Hanlon. Platt se mantuvo en la lucha con una herida que hubiera detenido a un delincuente ordinario gracias a su increíble determinación.

Además del apartado táctico, la conclusión oficial del FBI (en boca del SSA John Hall, jefe del Firearms Training Unit de la Academia de Quántico), fue que el problema del tiroteo fue un fallo de la munición.


Lo cierto es que en el momento inicial, Platt recibió un impacto mortal, en el que el proyectil se detuvo a menos de 1 pulgada del corazón, y aún así luchó durante 4 minutos. Si ese proyectil hubiera penetrado un par de centímetros más, se hubieran salvado las vidas de varios policías.

Como resultado, el FBI creó el Wound Ballistics Seminar, con el objetivo de estudiar los diferentes tipos de municiones y adoptar una que mejorase el comportamiento del 9 mm Luger. Finalmente, se adoptaron armas del calibre 10 mm Auto, y posteriormente del .40 Smith and Wesson, que es el calibre más extendido actualmente en las agencias policiales en EEUU. Más recientemente, algunas unidades como las SWAT han vuelto al viejo .45 ACP, ya que manteniendo una penetración mínima de 12 pulgadas, produce una cavidad permanente mayor.

A modo de conclusión, señalaremos los siguientes puntos:

- Ningún proyectil causa la incapacitación inmediata si no alcanza zonas vitales concretas. Platt y Matix se mantuvieron en la lucha tras sufrir múltiples impactos.

- Los disparos en la cabeza son inútiles si no penetran la bóveda craneal y dañan el cerebro.

- No hay un número determinado de cartuchos que detendrán al blanco. El poder de parada al primer disparo es un mito, debemos disparar hasta que el adversario deje de ser una amenaza.

- La selección de munición es importante, pero es un factor marginal comparado con las tácticas. Platt y Matix actuaron como un equipo, cubriéndose y comunicándose. Tenían un plan, y agentes carecían de él.

- Platt y Matix no estaban drogados, pero si altamente motivados, lo que tuvo el mismo efecto de hacerles ignorar el dolor y mantenerse en la lucha.

Pedro Pablo Domínguez Prieto

Comentarios

  1. Hola, soy Pedro Pablo. Aquí os dejo un enlace donde podeis ver una recreación en video de este incidente, del que están extraidos los fotogramas utilizados en el artículo. No es del todo exacto porque en él Matix es alcanzado en el brazo, no en el rostro como ocurrió en la realidad, pero creo que es muy interesante observar un caso real en "movimiento"

    http://www.youtube.com/user/booboopig62#p/a/f/1/lBGfKtuo2AM

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    1. Sí,fue herido por un disparo que le atravesó la muñeca derecha.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Hola.

    Pedro, soberbio artículo.

    Mi más profunda enhorabuena.

    Un abrazo.

    Mc "Q".

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  3. Excelente artículo. Visionando la versión para la TV, los delincuentes parecen esos "zombies" que nunca mueren aunque se les dispare 50 cartuchos. Lo triste es ,que los patrulleros no estamos entrenados para esta clase de enfrentamientos.-

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  4. De eso se trata amigo Munifex: que los responsables se den cuenta de que esto es lo que le puede pasar a un poli de la calle.

    Por desgracia, incluso entre nuestros compis patrulleros, hay gente que cree que los entrenamientos serios con armas son propios, exclusivamente, de unidades especiales. Grosso error. Igual o más preparado que un agente especial, debe estar un agente "normal".

    Gracias por comentar...

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  5. El cuerpo humano puede soportar una cantidad de daño increible mientras no toquemos determinadas zonas. Sin duda es una experiencia terrible el ver que tus disparos no tienen efecto.
    En mi próximo artículo subiremos el nivel, al comprobar qué sucede cuando ni siquiera podemos alcanzar esos órganos vitales, porque los delincuentes portan 30 kilos de kevlar cada uno...
    Perico

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  6. Los dos delincuentes tampoco hicieron muchos impactos mortales,lo que pasa es que las heridas de un 223 no se pueden comparar con las de arma corta.totalmente de acuerdo con lo de volver a usar el 45ACP. Por cierto que fue del 38 Superauto.Excelente artículo que demuestra la certeza de un dicho popular que dice " Que Dios no te mande todo lo que puedes soportar". Una duda el exceso de agentes que no pertenecen a un equipo que entrena en conjunto, puede ser perjudicial, yo creo que si.Un saludo. Jose Moreno.

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  7. Acertado apunte José.

    Tantos polis armados disparando a solo dos tipos...no fue útil sin coordinación ni comunicación...

    Gracias.

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  8. Cierto Jose, para mi la gran clave de este relato, lo realmente importante fué la cohesión entre Matix y Platt. En mi opinión, 2 tiradores que actúan coordinadamente, cubriéndose, comunicándose, moviéndose para colocarse en una posición de ventaja, manteniendo al blanco ocupado mientras el otro le rodea y le ataca por detrás, o aatrayendo su atención para que el número 2 le ataque por sorpresa...todo esto nos daría una ventaja enorme. Y piensa que la policía en España trabaja en parejas, pero no se de ningún sitio que se enseñe a "actuar" en pareja explotando las posibles ventajas.
    Es cierto lo que dices sobre los impactos mortales, pero como también comentas, un impacto de rifle causa un daño de tal magnitud que puede "parar" al blanco aunque no lo mate. Aquí varios agentes quedaron con extremidades inservibles por un solo impacto.Los huesos del antebrazo de Mireles quedaron como "granos de cuscus".
    Del impacto que tienen las armas de fuego largas en una situación policial, va mi futuro artículo sobre el tiroteo de North Hollywood.

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  9. Enhorabuena por este magnífico artículo, espero que a algunos les sirva de reflexión.
    Gracias.
    Saludos.

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  10. Pedro pablo. Una curiosidad. Tanto en el tiroteo de Newhall, como en este se utiliza una escopeta por parte de los agentes, sin resultado aparente parar ser un arma larga, es más diría que decepcionante. La escopeta es un arma que venden como muy practica por su flexibilidad en el empleo de municiones. Que flexibilidad, si solo dan cartuchos de doce postas y se acabo. Si el agente que utiliza la escopeta lleva los tres primeros cartuchos de postas y el resto de bala te garantizo que el chorizo con un impacto de bala sale volando le des donde le des, igualmente si lleva chaleco antibalas lo revienta. Pero hay amigo hay entra en juego la política (no creo que sea el caso de lo EEUU) como vas a usar munición de jabalí contra un pobre delincuente y lo que más miedo les da y si falla y da a alguien, mejor que le maten le ponemos la medallita y a otra cosa. Así cualquier tarado que se haga con un arma larga potente, se hace el puto amo y mientras lleguen los equipos especiales, los de la calle que aprieten el culo y aguanten. Y si los resultados en los tiroteos mencionados son pésimos imagínate con la escopeta que han dado en el CNP, una máquina de matar de TREINTAYCINCO CENTIMETROS de cañón, para llorar. Los americanos tardaron un mundo en dejar su revólver y ahora nos quitamos de la cultura del subfusil arma empleada por todas las policías europeas y en España entramos en la de la escopeta. Un saludo. José Moreno

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  11. Bueno, los que hacen las leyes normalmente no tienen mucha idea de lo que realmente se necesita en la calle. La escopeta es un buen arma si sabes sacarle rendimiento, y si como dices, puedes usar bala. Los americanos normalmente usan posta en interior, cuando salen a la calle cambian la munición a bala (es fácil hacerlo usando un saddle), aumentando de este modo el alcance y la capacidad de atravesar barricadas.
    El problema de la escopeta en todo caso no es la munición, sino que es un arma muy dificil de dominar, hay que entrenar mucho y con un buen instructor. Y si no se entrena con la pistola, imaginate con la escopeta.
    Cierto que las escopetas de dotación son bastante malas. Ya que la ley nos impone un tipo de arma, podríamos ser más listos y tratar de conseguir escopetas semiauto, o con cargador separable como las Saigas o la USAS 12 (quien la pillara). Un tirador entrenado con ese tipo de armas tendría un gran impacto en una intervención. Precisamente en el caso de Newhall, los agentes no entrenaban nunca con las escopetas. En el presente artículo, Mireles se vió obligado a disparar con una sola mano, si ya de por sí entranaban poco a 2 manos... pues eso.

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  12. Aunque el comentario es para Pedro Pablo, me voy a permitir apuntillar algo: la escopeta es muy eficaz para el trabajo policial y defensivo en general, eso es algo que nadie niega, pero se emplee bala o posta…si no “tocamos” un órgano interno importante…no servirá de nada. No hay reglas exactas en estas cosas.

    Se conocen casos de impactos de calibres “menores” que acabaron, de modo rápido con vidas humanas, y con un solo disparo. Recuerdo el caso de un policía americano que paró a repostar combustible con su coche, tras acabar el servicio. El poli iba de paisano y mientras repostaba en la pista de la gasolinera unos jóvenes se acercaron a él en actitud violenta. El más gallito se acercó con un arma blanca en la mano, y el poli se identificó y desenfundó una pistola del 9mm Corto, creo que era una Walter PPK. El niñato desoyó al agente en sus legítimas órdenes policiales…avanzó…y siguió…y el agente solo disparó una vez: le dio en corazón y el joven cayó fulminado muriendo segundos después. Moraleja: lo importante, siempre siempre, es que el proyectil alcance, con la suficiente energía, un punto vital clave.

    En esos enfrentamientos de Miami y Newhall, seguramente, las postas o balas no alcanzaron puntos vitales, o quizá sí…pero tal vez sin la energía suficiente.

    En eso que hablas de la escopeta en España, es cierto, siempre vamos con 15-20 años de retraso. Cuando los americanos ya dejaban de lado la técnica Weaver…la adoptamos en España como la panacea. Cuando en USA dejaron los revólveres en los cajones, y se fijaron en las pistolas…nosotros empezamos a adquirir revólveres como la super solución. Y en USA, ahora –en realidad hace ya años- que prefieren llevar fusiles de asalto en los coches patrullas, nosotros nos despojamos de los nuestros en favor de la escopeta. Bueno, en realidad tampoco llevamos la escopeta en los coches, solo ocasionalmente.

    No es que tengamos que hacer lo mismo que los yanquis, pues cada país tiene su propia necesidad, pero al final, 20 años después…los imitamos y además más. De imitarlos, pues saben más que nosotros, imitémoslos de modo correcto y no atemporalmente.

    Saludos amigo Moreno.

    Ernesto

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  13. No puedo llegar a imaginar como reaccionaria a un tiroteo, menos en un tiroteo asi, pero sin duda estos agentes del FBI hubieran agradecido tener mi "chopo" 7,62 en esta actación.

    Un saludo

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  14. En lo de Miami, o donde sea, un "chopo" -Cetme C de 7,62mm- siempe es un buen amigo.

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  15. Excelente artículo Pedro Pablo. Enhorabuena.

    Si algo parecido hubiese ocurrido en cualquier punto de España, en lugar de Miami, no quiero ni imaginarme qué conclusiones se hubiesen extraído aquí del tiroteo...

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