viernes, 12 de febrero de 2016

DE BAYONETAS Y PLUMAS; DE PÓLVORA Y TINTA

Por, Ernesto Pérez Vera

Comerse una palangana de palomitas de maíz viendo como el camaleónico coronel John Anibal Smith coordina al Equipo A, es un magnífico pasatiempo. Contemplar al enamoradizo capitán Ross Poldark cabalgar por los acantilados, también tiene su puntito (buenas imágenes bucólicas). Y de la mata de pelo del teniente Orry Main, qué, anda que no liga nada el menda, cojo y todo. Bueno, y qué decir de la puntería del sargento Alvin York: él solito captura a más de cien soldados alemanes en las trincheras de la belle France. Y por último, por aquello de respetar el orden jerárquico, James Francis Ryan, aquel soldado al que hay que localizar y salvar de las balas nazis. Pues bien, todos estos personajes no son más que fabulosos entretenedores, que no titiriteros, maravillosamente adaptados a estupendísimos guiones cinematográficos. Porque en la guerra de verdad, aquella que se desarrolla y libra fuera de las pantallas, la gente sufre, llora y se desangra hasta morir.

Pero pese a tan evidente obviedad, hay quien sigue empeñado en creer que Anibal, Poldark, Orry, York y Ryan son los mejores instructores del mundo, porque al coronel le da tiempo a encenderse un habano mientras cambia el cargador de su Ruger Mini-14; o porque el sargento habla la misma lengua con los pavos salvajes que con los alemanes.

Sin embargo, cuando a Guillermo de Jorge (Santa Cruz de Tenerife, 1976), sargento de Infantería y poeta, se le pregunta si en pleno combate hay lugar para el miedo, contesta que en combate lo que no hay es tiempo. Tiempo, ahí lo dejo. De Jorge, que ha servido con la Legión española en Iraq y en Afganistán, se siente orgulloso de sus labores, si bien podría intuirse que una de ellas le llena el pecho más que la otra. Ha publicado doce libros, y admite que no es un ardoroso (hay que ser muy valiente para reconocerlo en público, siendo de Infantería). Refiriéndose al campo de batalla, dice: “Aquí la muerte no tiene nombre, tiene calibre” (diario El Mundo).

El sargento que por bayoneta usa la pluma y la rima nos habla del tiempo, de la escasez del mismo para hacer cosas bajo el fuego enemigo. Se refiere, en palabras poco poéticas, a que cuando el pellejo está en peligro, por riesgo de ser atravesado, no suele dar tiempo para hacer muchas cosas. Que todo sucede muy rápidamente, es otra lectura que puede sacarse de las palabras del tinerfeño. Y es precisamente por esto por lo que algunos instructores de tiro proponemos, hasta la saciedad, reducir a maniobras básicas y sencillas todas las tareas potencialmente necesarias para preservar la vida, cuando esta está en juego. Así que, una vez más, doy la lata con la necesidad de adiestrar seriamente a los policías en eso de portar sus pistolas prestas para el disparo. Digamos adiós al tabú de la doble acción.

En fin, este militar canario es de verdad, no es de ficción como los que inundan los teléfonos inteligentes, las teles y los ordenadores. Ha nacido aquí y lucha por España. Es de carne, hueso y sentimientos. Es, sin lugar a dudas, un combatiente de poesía sobre el hombro, y de palabras en tercien. Es uno de los Garcilaso, Calderón, Cervantes y Cadalso del momento. No se afila los codos con una radial, pero seguro que sabe más sobre el combate que los que entrenan enchufados a YouTube.

domingo, 7 de febrero de 2016

POLICÍA HERIDO HOY MISMO, AQUÍ MISMO

Por, Ernesto Pérez Vera

España. 7 de febrero de 2016. Un policía local ha recibido un tiro en una pierna, procediendo el disparo de la pistola de un compañero suyo. Un policía ha herido por accidente a otro policía, algo no tan infrecuente como pudiera pensar el lector ajeno al seguimiento de las noticias de esta índole. Por suerte, el agente lesionado se encuentra fuera de peligro, según ha hecho público en Facebook su propio jefe, el alcalde del municipio.

Nuevamente se abre el debate entre quienes no tienen repajolera idea de asuntos tácticos policiales, pese a pertenecer a las fuerzas de seguridad, ser mandos, o incluso ser instructores de tiro policial. El alcalde y jefe máximo del funcionario damnificado ha mentado la palabra tabú en su párrafo de comunicación pública del hecho: “…al dispararse el arma de su compañero, por culpa de una bala que se había quedado alojada en la recámara…”. Estas son parte de las palabras manifestadas por el primer edil de la localidad en cuestión. Sé que el hombre no sabe de estas cosas, y tampoco tiene por qué saber. Imagino que su mensaje tampoco rezuma mala intención. Pero ha encendido la mecha del despropósito a nivel local: ya hay quien achaca la responsabilidad del tiro a que el arma se hallaba con una bala en la recámara.

Pues no, ese no es el motivo de que un funcionario tenga un balazo en un muslo desde esta mañana. El motivo es que alguien al otro lado de la boca de fuego estaba empuñando la pistola, apretando inconscientemente el disparador o gatillo. No hay que darle más vueltas. No hay que buscar culpables no humanos. Que había una bala en la recámara en el momento de la descarga es una perogrullada: si no hay una bala ahí dentro, no hay disparo que valga. ¡Ah!, por cierto: la bala de la que habla el alcalde no se quedó ahí, como él sostiene, sino que la metió una persona como también una persona la dejó allí (todavía no se conocen cartuchos con vida propia).


No hay que demonizar el uso del cartucho en la recámara, lo que hay que hacer es exigir formación seria. Hay que demandar que los instructores sean personas comprometidas, gente con ganas de de enseñar, pero sobre todo con ganas de aprender y de abandonar los cuentos chinos con los que se siguen ilustrando muchos temarios de especialización. Todavía abundan demasiados papanatas disfrazados de maestros. No hay que prohibir trabajar con el arma presta para el tiro, lo que hay que prohibir es que nos engañen en las galerías de tiro. No más embustes institucionalizados: a la larga se vuelven contra todos.

¿Prohibimos la preparación de callos, cuando un vecino cualquiera olvida apagar la vitrocerámica y quema la cocina y medio edificio? Esto sucede con más frecuencia que tiros se ‘escapan’. Pues no, gracias a Dios no se prohíben los callos (menudo en según qué zona del país) cada vez que se produce un incendio doméstico de este perfil; simplemente se le pide al involuntario pirómano que aprenda a moverse entre fogones antes de volver a jugar a creerse un máster chef. “Manolete, Manolete, sino sabes torear, para qué te metes”. Saben qué, que entre los que llevan o llevamos pistola pasa lo mismo: si no te han entrenado debidamente, no te tires al charco; y si eres consciente de tu falta de formación, exígesela hoy mismo a tu sindicato, a tu jefe, a tu alcalde, o incluso a los Reyes Magos.


Falta seriedad y compromiso, y sobran individuos que no saben pero que creen que saben. Falta interés y estudio, y sobra gente que solo quiere parecer que sabe, pero que realmente no quiere saber. Faltan algunos párrafos por leer y muchos por escribir.

NO MÁS EMBUSTES SOBRE LA RESPUESTA DEFENSIVA

Por, Ernesto Pérez Vera

Atención a esta explicación sobre la legítima defensa. Hay que meditar sobre ella, es muy buena. Es meridianamente clara. Hasta el portador de un cerebro raquítico tendrá que admitir la calidad, lucidez y elocuencia de la definición ofrecida por el catedrático  alemán de Derecho Penal Claus Roxin; si bien yo mismo se la he atribuido erróneamente, alguna vez, al profesor De Rivacoba y Rivacoba: “El defensor debe elegir de entre varias clases de defensas posibles aquella que cause el mínimo daño al agresor, pero no por ello tiene que aceptar la posibilidad de daños a su propiedad o lesiones en su propio cuerpo, sino que está legitimado para emplear, como medios defensivos, los medios objetivamente eficaces que permitan esperar con seguridad la eliminación del peligro”. La cita, ciertamente propiedad intelectual del jurista teutón anteriormente mencionado, viene siendo pronunciada, reiteradamente, por el Tribunal Supremo de Alemania en innumerables sentencias, quien además la ha matizado literariamente.


Roxin, con 84 años de edad, es catedrático emérito de Derecho Penal y de Derecho Procesal Penal de la Universidad de Múnich, y ostenta casi una veintena de doctorados Honoris Causa. En noviembre de 2014 fue reconocido por el Ministerio de Justicia de España con la Orden de la Cruz de San Raimundo Peñaflor, por su influencia en la reforma penal española. Claus Roxin es, sin duda alguna, uno de los penalistas contemporáneos más destacados del mundo.

jueves, 4 de febrero de 2016

BALCÓN DEL ESTRECHO. Onda Cero Algeciras (04/02/2016)

Por, Ernesto Pérez Vera

Les aseguro que incluso a mí me repatea el ánimo tener que asomarme a este balcón para hablar otra vez sobre lo mismo. Ustedes dirán, no sin falta de razón, que soy un jartible. Pero es que la acuciante situación de inseguridad ciudadana que está soportando La Línea de la Concepción me conduce directa e inevitablemente a reiterarme. Si persiste el descontrol, aquí estaré yo con mis parrafadas. ¡Ah! y de los datos estadísticos favorables, nada de nada: la realidad diaria no entiende de manejos numéricos ni de despachos.


A ver cómo le ponemos al niño cuando, cada dos por tres, la misma gente que con saña necrosó todos los tejidos internos de la Policía Local se presenta ante la Prensa exigiéndole a su propio relevo que le dé solución a los problemas que ellos mismos parieron y amamantaron durante la legislatura anterior. Créanme, la cosa tiene guasa.

Hace unos meses, el PSOE linense dijo que Franco, el alcalde, estaba transmitiendo sensación de inseguridad a la población. En el Balcón del Estrecho de noviembre dije que me hacía gracia que fuesen los socialistas, precisamente, quienes expusiesen tales quejas. Aquella gracia, ahora que Tornay vuelve a la carga, se ha tornado, para mí, en una de las mayores evidencias de la hipocresía política linense.

Y es que Tornay ya no habla de sensaciones sino de una situación patente, “del todo inaceptable”. Se refiere a los muchos actos delictivos que azotan a la ciudad, casualmente encarrilados, aunque él no lo diga, desde que el PSOE tomó las riendas del ayuntamiento en 2011. Este deterioro no es nuevo; es, sencilla y llanamente, la resucitación del catastrófico estado al que sobrevivimos algunos de los que ya tenemos más de 40 años. Esto es, con lágrimas sobre el teclado, una mirada a las décadas de 1980 y 1990. Somos, nuevamente, el punto más tétrico de la comarca. ¡Y ojo!, admitir sin tapujos que tenemos un serio problema no es ser antilinense.

A la par que todo lo anterior, el concejal socialista sostiene que Franco demuestra incompetencia para dirigir a la Policía Local. Pero yo, sin perjuicio de que esto sea cierto, algo de lo que estoy totalmente convencido, dirigiría la acusación de ineptitud, también, a la propia Plana Mayor del cuerpo. Por cierto, Plana Mayor compuesta por un cuadro de mando creado a la medida y necesidad de quien lo puso ahí.

Pero en algo sí estoy de acuerdo con el portavoz del PSOE: estos hechos no son, ni por asomo, hechos puntuales, como defiende el equipo de Gobierno. Son ya, de nuevo y por desgracia, el pan nuestro de cada día.

viernes, 29 de enero de 2016

Venga, ahora nútrete con el resto de la obra. ¡Pídete ya un ejemplar!

Párrafo de un capítulo de “EN LA LÍNEA DE FUEGO: LA REALIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ARMADOS”. Da lo mismo de qué capítulo sea de los 22, todos narran tiroteos reales ‘made in Spain’; y todos son a cuál mejor. Las imágenes muestran las pistolas de los 2 agentes protagonistas, la del policía que acabó con la vida de uno de los delincuentes, y la de su compañero herido, arma que por cierto fue violentamente arrebatada por los malhechores:


…///… Confiesa que estaba desorientado y que la situación era muy poco clara, «el hecho de que al verme se escondieran, la extraña reacción del mando que resultó ileso, los disparos y la actitud del compañero en el suelo, todo eso hizo que tras unas décimas de segundo de incertidumbre entendiera, aunque con ciertas dudas, que se trataba de una agresión grave. Comprendí que tenía que usar mi arma. Con cierto reparo disparé una vez sobre aquella furgoneta. No vi a nadie, pero sabía que esos tipos estaban allí detrás. Oí dos o tres veces el sonido de cargar una pistola y después sonaron varios tiros. Abrí fuego dos veces más en las mismas circunstancias, sin tener claro qué había pasado. No sé si apunté, no tengo conciencia de haber tomado los elementos de puntería. Creo que tiré a ‘bulto’, pero recuerdo que disparé con las dos manos. Uno de los tiros que hicieron me pasó por encima, cayendo sobre mi cabeza polvo o arena: impactaron en la pared que había justo detrás de mí. Después de todo tuvimos mucha suerte, ninguno llevábamos chaleco de protección antibalas». Más tarde se averiguó que la pistola que fue varias veces montada era la del policía herido y desarmado, un arma idéntica a la antes descrita. No fue disparada en ningún momento, el seguro manual se encontraba activado y los delincuentes no supieron desactivarlo. Sí que dispararon con una pistola Star del calibre 9 mm Corto que llevaban consigo. Hicieron nueve disparos, pero el equipo de Policía Científica solamente halló siete vainas en el escenario y su entorno…///…


Venga, ahora nútrete con el resto de la obra. ¡Pídete ya un ejemplar!

lunes, 25 de enero de 2016

DESDE LA EXPERIENCIA DE MIS OJOS Y OÍDOS

Por, Ernesto Pérez Vera

A estas alturas ya no sé qué es más patético si entrenar poco y mal en el campo de tiro, o no entrenar nada. Sí, está claro que no entrenar nada debe ser peor. Pero es que acabo de visionar una grabación en la que unos policías españoles realizan su primera práctica anual, y me han entrado ganas de cruzar la pantalla gritando que ya está bien de mentiras.


De uno en uno, cada agente se posicionaba a quince metros de la línea de blancos, recibiendo del instructor la siguiente orden: “Tenéis que vaciar el cargador sobre las cinco siluetas, tan pronto se giren. Tenéis que hacerlo como si estuvieseis en un ‘fregao’ de verdad, pero apuntando bien y metiendo un tiro en cada blanco. ¡Manteniendo la calma, hostias!”. En eso consistía el ejercicio, hasta que se agotaran los veinticinco cartuchos que cada funcionario parecía haber recibido.

Esto no es, ni por asomo, lo más sangrantemente vergonzoso que he visto en mi vida, puesto que podría dar el nombre de infinidad de plantillas en las que jamás se hace ni tan siquiera este tipo de insulsos y hasta peligrosos ejercicios de mentirijilla. El que no entienda de esto creerá que el ejercicio descrito es guay y divertido, y tal vez lo sea para un lego; pero para un profesional es una verdadera mierda. La pena más gorda es que muchos instructores y policías pensarán, sin tener ni idea de qué va esto, que soy un ‘tocahuevos’, un tocapelotas. Un bastardo. Normal. Si yo fuese un engañado como ellos, pensaría lo mismo de un tonto como yo.


En una ocasión vi algo casi calcado a lo de hoy, pero incluso peor: el instructor decía que la próxima vez, refiriéndose al siguiente periodo de prácticas de tiro, dejaría que se disparan “secuencias de dos disparos para ir perdiendo el miedo”. ¡Tócate lo cojones! Vaya panda de incompetentes. ¡Qué peligro, Dios mío! En manos de quiénes ponemos la formación.

Me ha venido a la cabeza la conversación que meses atrás mantuve con un mando de ya no recuerdo qué cuerpo, aunque la verdad es que no quiero decirlo, que defendía vehementemente el uso de la cartuchería blindada para los servicios policiales, en base a estos dos elaborados y científicos argumentos, verbalizados ‘roncola’ en mano:

1º.- Siempre la hemos usado, así que por algo será.


2º.- Dicen que atraviesa mucho, así que mejor que mejor.

viernes, 22 de enero de 2016

HISTORIAS DE AYER Y HOY: PISTOLAS Y POLICÍAS

Por, Ernesto Pérez Vera

Cuando uno cree haber visto y oído todo lo que hay que ver y oír en el mundillo de las armas, del tiro y de los instructores de tiro, siempre aparece alguien, aunque sea por accidente, para ayudarte a salir del engreimiento.


El mes pasado, mientras visitaba en otra comunidad autónoma a un mando de la Guardia Civil (GC), amigo mío, se personaron en el lugar dos funcionarios de paisano, pertenecientes a otra fuerza de seguridad. Por imperativo del horario de mi vuelo de regreso a Málaga, mi visita, que se limitó a un abrazo, a un par de cafés, y a un rato de charla, se llevó a cabo en dependencias de la Benemérita. Disponía de muy poco tiempo, iba de paso. Cosas de un trasbordo y de un amplio retraso, que, sinceramente, me vinieron muy bien.

Los otros visitantes, la pareja que mi colega no esperaba aquella mañana, presentada de sopetón y sin avisar, reconocieron estar allí de modo no oficial; si bien manifestaron que su presencia tenía por objeto interpelar a alguien bien informado, y digo yo que también bien formado, sobre un asunto relacionado con unas indagaciones policiales, todavía muy en ciernes. Dudas que despejar, sobre un asunto administrativo muy de la GC.

Como quiera que estas personas habían dicho que no eran portadoras de información judicializada, de ahí que no llevaran requerimientos impresos sino únicamente el verbo, no tuvieron reparo en hacer la consulta en mi presencia, previa amable presentación como compañero. No preguntaron a qué fuerza pertenecía un servidor, y tampoco le dijimos que yo, ya, no estaba en activo, por lo que muy posiblemente creyeron estar ante otro guardia civil.


Así las cosas, derramaron, casi textualmente, las siguientes palabras: “Compañero, ¿los municipales pueden tener armas particulares, igual que nosotros? ¿Cabe la posibilidad de que un policía local tenga una pistola guiada a su nombre, además de la que su ayuntamiento le da para que preste servicio?”. Ante la interpelación, mi amigo Joaquín, sargento para más seña, les respondió con rotundidad que sí; que los policías locales, al igual que el resto de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pueden poseer armas cortas particulares. Quino, como yo le llamo, me miró de reojo. Puso cara de circunstancia: de puerta vieja y descolgada. Su mirada me gritaba, mentalmente: “¡Ernesto, por favor, silencio! Yo me encargo”. No abrí la boca, aquella no era mi casa: solamente abrí los oídos y los ojos, de par en par. No quería perderme puntada.

De verdad, aquello parecía una escena surrealista de alguna de las películas de Torrente.  ¿Tan complicado resulta abrir un libro de vez en cuando? Coño, si no te gusta el papel, o tienes alergia a la lectura tradicional, recurre a San Google; donde seguramente hasta en catalán, gallego y euskera, podría accederse al Reglamento de Armas (RA). Luego, para colmo y tras realizar las oportunas averiguaciones, por supuesto a golpe de wasaps, descubrimos que el hombre que llevaba la voz cantante es instructor de tiro. Incluso es conocido, por lo menos en su zona, por su frecuente  participación en tiradas deportivas civiles e intercuerpos. ¿Despropósito profesional, ignorancia supina, incompetencia intelectual, o directamente gilipollez profunda? De todo hay en la comunidad policial, como en la viña del Señor, sin que ningún cuerpo se sustraiga a ello.


Aunque yo no lo sabía, mi estupor estaba, aún, en plena fase de crecimiento. Una vez recibida la respuesta del especialista, o sea del suboficial en este caso, la otra parte espetó con clamor (solamente uno de ellos, en realidad): “¿Me estás diciendo que estos tíos pueden tener una pipa para moverse con ella por su demarcación, aunque no se encuentren de servicio, y además vayan de paisano?”. Como podrán ustedes comprender, el repugnante tono de evidente animadversión con el que se expresaban los desinformados y asombrados interrogadores, me produjo mucho asco. Pena y rabia, también. En realidad, no sé de qué me sorprendo. Factor humano.

Pero mi amigacho, que aunque no ocupa plaza en una Intervención de Armas, sí que tiene hecho el curso, se los terminó de cargar, sobre todo al más bocaza, al que llevaba la voz cantante y del que más tarde supimos que ostenta un empleo de mando intermedio: “No, no he dicho eso. Los compañeros de la local pueden moverse con su arma personal por la ciudad en la que trabajan, y pueden hacerlo también, como tú y como yo, por toda la comunidad y por todo el territorio nacional. Son, a todos los efectos, aunque estén fuera de su localidad de trabajo, e incluso francos de servicio, agentes de la autoridad. Están obligados a intervenir en todo tiempo y lugar, en defensa de la ley y de la seguridad ciudadana. Por ello, como el resto de nosotros, pueden tener armas y pueden desplazarse con ellas”. Este menda es, casualmente, hijo de nacional, nieto de guardia civil, exmunicipal y hermano de dos guardias urbanos. Pero para colmo es, también, licenciado en Derecho. Es un fanático de los asuntos jurídicos ligados a la profesión. En su destino actual está etiquetado, por todos, como un friki. A él se la pela.


La parejita, cabizbaja, y yo diría que incluso indignada, se marchó del cuartel. Pero antes de hacerlo, ya en la puerta, uno de ellos, el más caracterizado, el bocachancla, vomitó su enquistada cuita, pluralizando: “Es una lástima. Queremos detener a un local, por tenencia ilícita. Sabemos que suele llevar su arma fuera del municipio, cuando traspone desde su casa al trabajo, y viceversa. Ya hemos averiguado, a través de uno de los suyos, que no se trata de la pistola reglamentaria sino de una muy pequeñita; nos han dicho que del 9 Corto. ¿Es legal que encima pueda tener este calibre? Es un malencarado, con el que hemos tropezado algunos de nosotros. Sin ir más lejos, el otro día, en un control de alcoholemia, le levantó un acta por la Ley de Seguridad Ciudadana al hermano de un compañero nuestro, aun sabiendo quién era. Nos vamos con un chasco, pero agradecidos por cómo nos habéis atendido”. Nos dieron la mano a ambos. Adiós muy buenas. Carretera y manta. Sin duda, me tomaron por “picoleto”.

Puedo jurar que cuando todavía estaba en activo me topé, no en pocas ocasiones, con perros babosos de este abyecto perfil. Uno de ellos, además, es un viejo opositor a plazas de municipal. Es más, hasta hace poco tiempo aún soñaba con poder pasarse, por la “gallina con tomate”, si uno de sus jefes tomaba el mando de la Policía Local; siempre que le acomodaran una placita. Un indigno, por esto y por otras cosas, vista el uniforme que vista.


Aunque la competencia en materia de concesión, control e inspección de todo lo relacionado con las armas de fuego y las licencias recae en la GC, pienso que no viene nada mal que todo el que anda por ahí con una placa, máxime si también luce un diploma de instructor de tiro, sepa cuántas licencias de armas de fuego existen en España.

Muy someramente, esto es lo que hay, según el artículo 94 del RA, siendo, desde mi particular punto de vista, lo que como mínimo deberíamos conocer quienes estamos metidos en estas arenas:

La licencia de armas A, es la que documenta las armas de propiedad privada del personal de los Cuerpos Específicos de los Ejércitos, de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y del Servicio de Vigilancia Aduanera. El propio carné profesional es, en sí mismo, la licencia de armas. No se exige la guarda y custodia de estas armas en un armero de seguridad homologado.

La licencia B autoriza, a los ciudadanos particulares, a tener y portar armas cortas para defensa propia (una nada más). Esto supone la libre deambulación, por todo el país, con un arma oculta bajo la ropa, en el interior de un maletín, etc. No se exige la guarda y custodia del arma en un armero de seguridad homologado.

La licencia C es aquella a la que puede acceder el personal de seguridad privada, para la prestación de servicios con armas de fuego. Estas armas, siempre de propiedad de las empresas de seguridad, únicamente pueden ser empleadas durante las horas de servicio. Han de estar custodiadas en armeros.

Las licencias D y E están destinadas a amparar armas largas rayadas y de ánima lisa, para la práctica de actividades deportivas cinegéticas y de tiro de precisión. Según sea el tipo de arma, tendrán o no que permanecer custodiadas en armeros homologados.

Y por último, la licencia F, la que documenta las armas de concurso, tanto largas como cortas, de uso en campos, polígonos y galerías de tiro. Se exige la custodia de las armas en armeros de seguridad homologados. El porte de pistolas o revólveres guiados con esta licencia no supondría la comisión de un delito, sino de una infracción administrativa.

Todo lo anteriormente expuesto me lleva a pensar que aquellos que deseaban detener a un municipal, por llevar su arma privada fuera de las fronteras del municipio, podrían incurrir en un descarado delito de detención ilegal, incluso si el arma fuese la de dotación reglamentaria. Qué manía, oye.

viernes, 15 de enero de 2016

PARABELLUM “VS” ARAMIDA: TEST CASERO 3.0

Por, Ernesto Pérez Vera

Británico, pero con deje valenciano. Él solito vino hasta mí, aunque eso sí, de la mano de un policía horchatero y paellero. Así podría definir a quien ha sido objetivo de mis últimos disparos. Pero lo cierto es que sería más correcto decir “lo que ha sido objetivo de mis últimos disparos”, toda vez que afortunadamente no se trata de una persona sino de un paquete balístico; un objeto inanimado. Les presento a mi colaborador pasivo de hoy: P20-IIIA/KR2. Oriundo de United Shield International Ltd., actualmente cuenta con 8 años de edad, lo que le permitiría seguir en servicio activo, con todos los parabienes, si no fuese por los daños infligidos durante su amable cooperación.

Dado que la prenda es de la talla XXL, Falete en según qué zonas de nuestro territorio, su vasta superficie permitió un uso bastante amplio: pudo ser impactada en tantas zonas que no necesariamente cada tiro deterioraba, por contaminación, el material de las áreas adyacentes, que posteriormente también sufrieron las embestidas de otros proyectiles.


Estamos hablando de un chaleco compuesto por 2 tipos de poliamidas aromáticas (aramidas) de alto rendimiento, o sea, de robustas fibras sintéticas resistentes al calor: el Twaron y el Klevar. El P20 consta de 28 capas concienzudamente cosidas unas a otras a lo largo de todo su perímetro, o contorno distal, así como por la zona central del paquete balístico. Todo esto se presenta en el interior de una primera funda zurcida, en la que se hace visible la etiqueta de características del producto. Hasta aquí los componentes preservadores de proyectiles. Pero las caras externas del chaleco, tanto por su zona posterior como por la anterior (pecho y espalda), y también por sendos costados, disfrutan de la existencia de un mallazo metálico anticuchillo que confiere el ya referido nivel KR-2.


Presentado ante los lectores mi particular recibidor de balas, paso a contarles cómo fue la experiencia que compartí con mi amigo y compañero almeriense Sergio Antequera, entusiasta de la balística en general, aunque especialmente apasionado de la terminal o de efectos. Se trataba de comprobar cuántas capas de aramida serían capaces de atravesar una serie de proyectiles del calibre 9mm Parabellum/Luger. Para la prueba se empleó, desde una distancia de 2 metros, una pistola de HK-USP-Compact, cuyo cañón cuenta con 90mm de longitud total. Destacar que tras la cara interna del chaleco no existía materia rígida alguna ejerciendo presión, o sirviendo de apoyo: fue sujetado por las finas e inconsistentes ramas de un arbusto. Nuevamente, más casero imposible.

El elenco de puntas estaba compuesto por:

1º.- Plomo teflonado (124gr), marca Fiocchi. Penetró 1 capa de aramida.

2º.- Golden Saber (147gr), marca Remington. Penetró 2 capas de aramida.

3º.- Frangible (82gr), marca Fiocchi. Penetró 2 capas de aramida.

4º.- Action (83gr), marca MEN. Penetró 2 capas de aramida.

5º.- Black Mamba (100gr), marca Fiocchi. Penetró casi 3 capas de aramida.

6º.- Golden Saber (124gr + P), marca Remington. Penetró 3 capas de aramida.

7º.- Soft Point (124 gr), marca Sellier and Bellot, de dotación en el Cuerpo Nacional de Policía (CNP). Penetró 5 capas de aramida. (Denominada semiblindada).

8º.- SeCa (99gr), marca RUAG. Penetró 5 capas de aramida.

9º.- Disintegrator CTF (90gr + P), marca Remington. Penetró 6 capas de aramida.

10º.- EMB (92gr), marca Fiocchi. Penetró 8 capas.

11º.- Disintegrator Jacketed (101gr + P), marca Remington. Penetró las 28 capas.


Tras la comprobación y verificación de las perforaciones antedichas, no tengo muy claro cómo interpretar la información obtenida. Si bien es cierto que las fibras que conformaban el parabalas estaban ahí para absorber la energía de los proyectiles, transfiriendo las puntas sus propias energías en el momento de los impactos, y deformándose en tal punto aquellas balas diseñadas para ello, la lectura que puede hacerse sobre el comportamiento de cada tipo de cartucho utilizado es diferente en cada caso. Sinceramente, me encuentro algo desconcertado con algunos de los resultados alcanzados.

Aquellos proyectiles creados con la intención de que se expandan en cuerpos blandos, como por ejemplo pueden ser los tejidos humanos, pero que a la vez se espera de ellos que actúen como puntas blindadas contra superficies duras, lo hicieron. No fallaron. Tanto el SeCa, como el Action, como el EMB, todos ellos muy livianos, fueron extraídos del interior del paquete balístico con aspecto de balas blindadas; o sea, como si se tratasen de FMJ. Estos cartuchos se comercializan con el apellido publicitario de inteligentes: al más puro estilo de las clásicas puntas huecas, alteran la sección de su masa cuando impactan sobre cuerpos humanos, reduciéndose de este modo los riesgos de sobrepenetración, gracias a la mayor transferencia energética; pero ante obstáculos de cierta entidad se entacan y tiran para delante.


Cuando los 3 mencionados fueron disparados contra el agua estacada en un bidón de 200 litros de capacidad, asunto visto en otro artículo con mi firma, el trío expandió sobresalientemente (como tenía que ser). No obstante, frente a la prueba realizada a tiro limpio contra la durísima luna delantera de un vehículo turismo moderno, solamente el Action se comportó de una forma casi idéntica a como también lo había hecho en el fluido. Aquí, en el test que protagonizan estos párrafos, el proyectil EMB nos descolocó a ambos testigos del experimento: se nos antojan excesivas las 8 capas perforadas por una punta a la que, en principio, se le exigen otras características terminales.

Vamos con otra terna, la de los frangibles. Estos cartuchos están confeccionados para que sus puntas se desintegren al impacto sobre cuerpos extremadamente rígidos, como pudieran ser las tuberías de una factoría industrial, el interior de un buque, o simplemente los blancos metálicos de entrenamiento. Están construidos con partículas compactadas de nylon, latón, cobre, tungsteno, u otros materiales sintéticos (artificiales) mezclados. Los empleados contra el inglés que vino de Valencia se comportaron de modo excesivamente desigual. El italiano se detuvo en la segunda cortina de fibra, sin descomponerse en absoluto. Por el contrario, adquirió una gran superficie. El gringo de 90gr, el CTF (Copper Tin Frangible cobre, lata, desintegrable—), se paró en la sexta capa, lo que para este autor es demasiado, aunque se desintegrara en polvo y en pequeños fragmentos con capacidad lesiva.


El otro americano desintegrable presente en la prueba, el encamisado de 101gr, incomprensiblemente lo atravesó todo. Sí, cruzó completamente las 28 capas internas del paquete balístico. Como quiera que el núcleo del Disintegrator encamisado se compone de limaduras metálicas, quién sabe si con el transcurrir del tiempo estas se solidifican y, tal vez porque contenga tungsteno, terminan convirtiéndose en indeseadas balas perforantes. No resulta una novedad, toda vez que todo el que anda experimentando con estas cosas sabe que los encamisados frangibles de Remington están llevándose por delante todo tipo de prendas balísticas de nivel IIIA, o similar. Pero ojo, que un frangible concreto logre lo anteriormente comentado no implica que todos los cartuchos de este tipo emulen tal comportamiento, como de por sí pone de manifiesto el presente trabajo doméstico. Ya se ha creado un bulo al respecto, ¡parémoslo! 

Los datos arrojados por los otros 2 norteamericanos de la jornada sí eran esperables y lógicos. Sendos Golden Saber (punta hueca) se detuvieron donde se intuía que lo harían: el más ligero en la tercera capa (con carga picante, + P), y el otro en la segunda. El Black Mamba se comportó de un modo totalmente diferente a cómo esperaba un servidor. Evaluado anteriormente en otros 2 test de balística casera, no imaginaba que fuese a detenerse en el segundo estrato, deteriorando notablemente el tercero. El proyectil fue recuperado sin pérdida de masa, además de completamente abierto. En realidad no deja de ser un proyectil blindado muy ligero de peso, con un nombre atractivo y sugerente.
 
Señoras y señores, la bala de plomo coloreada en negro, la Fiocchi teflonada, no es perforante. A ver cómo lo digo esta vez: ¡que no les tomen más el pelo con cuentos chinos! Esta punta es convencional. Se trata, sí o sí, de un proyectil normal y corriente. Es, por más que algunos instructores digan lo contrario, una bala de uso diario en casi todos los campos de tiro deportivo españoles. Tanto es así que se detuvo en la primera capa del chaleco. Obviamente, ni a Sergio ni a mí nos sorprendió. Huyan de los productores de La bala que dobló la esquina”, y de los guionistas de La punta hueca está prohibida”, son los mismos que difunden la chorrada de que los rollos de teflón que usan los fontaneros son armas de destrucción masiva.

Pero no puedo cerrar esta parte del artículo sin aclarar de donde viene la extendida mentira que defiende que las puntas bañadas con teflón son perforantes. La leyenda urbana nace porque el proyectil KTW (Kops, Turcus y Ward), que sí es perforante de verdad, dado que su núcleo es de bronce macizo, posee una finísima película de teflón recubriendo toda la punta. Se trata de una micro capa de color verde agua, que tiene por misión servir de lubricante a la banda de rozamiento del proyectil dentro del ánima del cañón, toda vez que el teflón cuenta con un bajísimo coeficiente de rozamiento. Teflón es un nombre comercial castellanizado, que deriva de las iniciales inglesas PTFE (PoliTetraFluoroEtileno); en fin, un polímero similar al polietileno. El daño a la verdad se agravó cuando un diálogo de la exitosa película Ronin (1998), protagonizada por Robert de Niro, atribuyó propiedades perforantes a las balas rociadas con politetrafluoroetileno. Por cierto, es un filme que siempre recomiendo.

Hay que significar y subrayar que el color negro de los cartuchos teflonados por Fiocchi, viene transferido por el grafito con el que también se revisten estas ojivas; grafito que, como derivado del carbono que es, presenta tal color natural. Nos encontramos ante otro muy buen lubricante y deslizante. Tengo que admitir que, a falta de uno expansivo, este cartucho no me disgusta del todo para uso defensivo.

Tranquilos, ya vamos acabando. El proyectil checo que actualmente utiliza el CNP alcanzó un poco más de profundidad de lo que se esperaba, si bien es verdad que de antemano sabíamos que la carga de proyección de este cartucho es más picante que la de su versión comercial, por así haberse exigido en el pliego de condiciones para su adquisición. La deformación fue máxima.

Si bien algunos fabricantes y expertos en la materia sostienen que los productos balísticos ven minimizadas sus propiedades al ser afectados por 4 o 5 proyectiles, no parece que esto sucediera con el P20 de United Shield International: entre el primer disparo realizado, que fue con EMB, y el último, que fue con el frangible encamisado, la fibrosa coraza detuvo todo lo que se le echó encima (menos el último). 


Conclusiones podemos sacar tantas como lectores sean alcanzados por esta crónica. Las mías, como confesé anteriormente, están un tanto contrariadas con algunos proyectiles en particular, si bien es cierto que la mayoría exteriorizó lo que a priori esperaba de ellos. En cualquier caso, analicemos esta información como la analicemos, y la tengamos o no en cuenta, todos debemos agradecerle a mi amigo y colaborador Manolo Ortiz, policía de profesión, su gentileza y altruismo por hacerme llegar el paquete balístico.

miércoles, 13 de enero de 2016

GRACIAS

“EN LA LÍNEA DE FUEGO: LA REALIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ARMADOS” aparece en Amazon junto a “SOBRE EL COMBATE”, como libros que suelen venderse a la par. Juntos. De dos en dos, como los Donuts. No es moco de pavo: Amazon es, posiblemente, la mayor plataforma mundial de venta por Internet.


¡Ufff! Menuda satisfacción para los autores de “EN LA LÍNEA DE FUEGO”. Ustedes se preguntarán el porqué de tanto honor. Se lo diremos: “SOBRE EL COMBATE” está escrito por el psicólogo y teniente coronel del Ejército estadounidense Dave Grossman. Este autor, verdadera autoridad en su campo, está considerado internacionalmente como una de las grandes eminencias científicas en conducta humana violenta; en comportamiento bajo situaciones de a vida o muerte; en matar y defenderse desde dentro del pellejo de un ‘Homo sapiens’. Diplomado en Estado Mayor, ha sido profesor de Psicología en West Point, la prestigiosa y afamada academia militar norteamericana. ¡Toma ya!

No cabe duda de que yo, Ernesto Pérez Vera, he bebido, y sigo bebiendo, del caudal de las obras de Grossman. De hecho, en nuestro libro es mencionado, epigrafiándose el título de su trabajo entre las fuentes bibliográficas.

Gracias, lectores.