miércoles, 16 de julio de 2014

Recomendación para el próximo curso académico

Universidad de Valencia. Recomendación para el próximo curso académico. 

Máster Factores Psicológicos en las Actuaciones Policiales: Ámbitos de Aplicación y Procedimientos. 1ª Edición. ¡Muy recomendable!


INTERVIÚ EN PLENA LÍNEA DE FUEGO

Por, Ernesto Pérez Vera


Quienes me conocen saben que me he pronunciado muchas veces en estos términos: por rocambolesco que algo parezca, creo en las casualidades. Las casualidades existen, unas veces para bien y otras para mal. La vida se ha encargado de demostrármelo mil veces. Ayer fui informado, por el Departamento de Prensa y Comunicación del Grupo Anaya, de que nuestro libro, “En la línea de fuego: la realidad de los enfrentamientos armados”, salía publicitado y recomendado en la revista “Interviú”. Efectivamente, en las páginas 52 y 53 del número 1.994 (14 de julio de 2014) se reflejan los títulos, portadas, editoriales (Tecnos es la nuestra) y sinopsis de 10 obras literarias impresas. Esta ubicación acoge la sección “Libros para la tumbona”, una recomendación de libros con tirón para ser leídos durante las vacaciones de verano. La crítica la firman Carlos Rubio e Ignacio Andrade.


Pero no, esta no es la casualidad. Esto es, si me lo permiten, una gran satisfacción personal para sendos autores de “En la línea de fuego”. Hasta donde sabemos, esta es la segunda reseña editada en medio impreso a nivel nacional. La anterior fue, como algunos recordarán, el 29 de junio. Aquella primera vez fue algo de mayor entidad que una reseña, un reportaje firmado por Pilar de la Fuente en las páginas centrales del dominical del diario “El País”. Compartimos protagonismo central con Wang Jianlin, el empresario chino que acaba de adquirir el majestuoso Edificio España de Madrid. ¡Ahí es nada!


La cosa es que la Divina Providencia, porque también creo en ella, ha querido que la sugerencia de nuestro libro aparezca unas páginas más allá del artículo que “Interviú” dedica a Román David Gómez Maestre, el agente de la Guardia Civil que resultó herido de bala en un atraco. Ocurrió el 5 de octubre de 2013 en Yuncos (Toledo). Como consecuencia de un disparo efectuado por uno de los ladrones, Román quedó parapléjico por un impacto de bala que  le alcanzó el cuello. ¿Es o no es casualidad? El desafortunado incidente de este compañero no es ni más ni menos que aquello que le puede ocurrir a un policía en cualquier momento. Es, y he aquí la casualidad, aquello que desarrollamos en los 22 capítulos (22 casos reales)  de “En la línea de fuego”. En nuestro libro contamos, en primera y tercera persona, qué siente un policía cuando se ve ante la muerte que otro semejante le quiere regalar. Trasladamos al lector cómo estamos instruidos los funcionarios armados y qué mecanismos internos se activan para poner en funcionamiento eficaz las herramientas y demás medios defensivos con los que contamos. En pocas palabras, en nuestra obra describimos verdades desconocidas por la mayoría que, a veces, son ignoradas o discriminadas por la minoría que sí conoce esta realidad.


El libro está a la venta en muchísimas librerías y en algunas tiendas de material policial y centros de formación. Se puede adquirir, por ejemplo, en la tienda existente en la Escuela Nacional de Policía de Ávila, el centro de formación del Cuerpo Nacional de Policía. Está, sin problemas de suministro (por ahora), en La Casa del Libro, Librerías Beta, Librerías FNAC, Agapea Libros Urgentes, Amazon (España), H-50 Tactical, DyM Formación, Army Surplus Zaragoza, Librería Universitaria de León, etc. Para aquellos que quieran un ejemplar dedicado, al menos por este autor, existe la posibilidad de adquirir el libro en Librería Ares de La Línea de la Concepción (teléfono: 956 176 780) y en Librería Belmonte de Algeciras (teléfono: 956 660 789). El Corte Inglés, a través de su sección de librería, lo recibe bajo pedido.

martes, 8 de julio de 2014

Presentación de “En la línea de fuego” en La Línea de la Concepción

Por, Luis Romero



Cuando a finales de los años 60 y principios de los 70 Morris Janowitz comenzó en Estados Unidos a analizar lo que denominó la burocracia militar, como una parte más de la administración, planteó la distinción de origen de los que voluntariamente se alistaban en las Fuerzas Armadas (FAS) entre quienes lo hacían por motivación ocupacional o por motivación vocacional. En España, José Antonio Olmeda y Julio Busquets han sido quienes más extensamente han analizado estos asuntos, siguiendo los pasos de Janowitz y de otros.
David Caballero, cabo primero de Infantería
 (II Tercio de la Legión) 


El origen vocacional u ocupacional de quienes tienen asignado dentro de la estructura del Estado, en exclusiva, el uso de la fuerza, y aquí podemos incluir a los miembros de los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad, no excluye en ninguno de los dos casos lo que podríamos denominar desarrollo profesional de su actividad. Bien es verdad que en el caso de los vocacionales se da por entendido que su deseo de perfeccionamiento profesional debe formar parte de su ADN, mientras que es más fácil que el que tiene un origen ocupacional pueda no contar con tantas ansias de perfeccionamiento y ni siquiera pretenda un desarrollo de carrera amplio.

Resumiendo, el vocacional y el ocupacional pueden llegar a tener el mismo ansia profesional, aunque es verdad que el primero lo debe llevar grabado a fuego en su subconsciente para ser verdaderamente vocacional, mientras en el segundo es más fácil que se limite a cumplir escrupulosamente con lo establecido, sin pretender ir más allá.
Con Luis Romero


No es necesario que entremos en detalles de lo que le puede suceder a un vocacional que se encuentra con un ambiente nada propenso a potenciar lo profesional y que por asimilación o agotamiento acabe convirtiéndose, mal que le pese, en un ocupacional más del montón.

Ernesto Pérez Vera, no es ningún descubrimiento, ha sido y sigue siendo, aunque ya no esté en activo, un policía vocacional que ha procurado llevar el perfeccionamiento profesional hasta el límite de sus posibilidades. Su trayectoria, aunque corta, 14 años escasos, es toda una demostración de lo que digo.

 
Joe Osborne and John Cincotta de la GDP
(Policía del M. de Defensa en Gibraltar)
Desde pequeño, solamente ha querido ser una cosa: policía. Lo mamó en su casa (es hijo y nieto de policías) y lo convirtió hasta en su destino al ingresar en el Ejército de Tierra en una unidad de Policía Militar. Después, en una compañía privada de seguridad, fue escolta y llegó a formar parte de la seguridad personal de algún relevante personaje internacional. Ingresó posteriormente en la Policía Local de su ciudad natal, La Línea de la Concepción, donde ostentó algunos puestos de responsabilidad operativa. Tiene en su haber más de 500 detenciones, cifra nada usual para su corta trayectoria y en 2007 sufre una agresión con un arma que nunca pensó pudiera ser tan demoledora: un vehículo a motor.

Los que conocen su historia saben que fue arrastrado durante unos 160  metros, chocando intencionadamente el conductor, el pretendido homicida, con otros vehículos justo en la parte en la que él estaba enganchado. En alguna ocasión le he dicho que ese día gastó toda la suerte que uno puede acumular para varias vidas, dado que aunque con lesiones que le acompañarán de por vida, está aquí entre nosotros y con muchas ganas de seguir dando todo lo que tiene.
Con tita Pili


Este intento frustrado de asesinato, no de otra manera se puede calificar lo sucedido, tiene mucho que ver con el libro que hoy presentamos. En él se narran 22 historia, muy parecidas a la suya, en todas las cuales un agente de la autoridad español ha tenido que enfrentarse a la muerte y ha respondido o ha pretendido responder con su arma a dicho ataque.

No les voy contar más del libro porque Ernesto tiene previsto hacerlo, y lo hará mucho mejor que yo, aunque me encantaría explicarles mis sensaciones tras leerlo. Lo que sí les quiero transmitir es algo que he podido percibir personalmente, ya que le acompañé a la presentación que realizó junto con Fernando, el otro coautor, en la Escuela Nacional de Policía de Ávila, la que algunos no sin cierta guasa llaman el Quántico español; y también a la que ha tenido lugar hace solamente unos días en Zaragoza, en el marco de unas jornadas técnicas policiales. Y lo que percibí tras estas presentaciones fue la admiración sincera y el respeto que Ernesto atesora entre miembros de todos los cuerpos de seguridad españoles. Porque además de este libro y de su anterior obra, que dedicó a las Policías de Gibraltar, Ernesto cuida un blog en internet que es seguido por gentes de todo pelaje y de todos los cuerpos de seguridad: estatales, autonómicos y locales, así como por algunos miembros de las FAS, por lo que ya era muy conocido y seguido antes de publicar En la línea de fuego.
Víctor Sánchez y Salvador  Guerrero, viejos amigos,
compañeros y colaboradores

Alumnos de la Escuela de Ávila, de la Escala Ejecutiva, y de la Academia de oficiales de la Guardia Civil le han pedido ayuda para elaborar sus trabajos finales de carrera. Lo cual ha sido para él toda una íntima satisfacción. Estoy seguro que este no va a ser el último libro de Ernesto. Ya hay quien le sugiere incluso la temática del próximo. Y yo espero ser, como en este caso, la primera persona que pueda leerlo y corregirlo, si es que teniendo en cuenta lo rápido que aprende, hubiera algo que corregir.

No quiero finalizar sin dirigirme brevemente a dos personas que hoy nos acompañan y que, junto a Ernesto, componen tres generaciones de la misma familia. A D. Ernesto Pérez Cuenca, padre de Ernesto, solo quiero decirle que puede estar  muy orgulloso de su hijo y que doy fe de que a Ernesto fuera de aquí se le respeta y se le admira por su valía profesional; y a Ernesto Pérez Rivera, el hijo de Ernesto, que aproveches todo lo que puedas ahora que tu padre está siempre en casa para aprender, sobre todo, cómo ser tan honesto como él. Será el mejor maestro que puedas tener.

Y les dejo con el autor. Con el policía Ernesto Pérez Vera.

martes, 24 de junio de 2014

¿Por qué nos pisamos las porras...?

Por, Ernesto Pérez Vera


Muchos compañeros me preguntan la razón de por qué a los policías locales se nos tiene, en según qué ámbitos y también según qué perfiles humanos y profesionales, como policías de segunda división. Quien así nos vea acredita ser un cretino mayúsculo. Los polis de segunda no se miden por el tamaño de sus porras. Tampoco por color del uniforme. Mucho menos por el grosor de sus nóminas. Los funcionarios de policía se autodegradan a segunda división en virtud de cómo se sientan dentro del uniforme y, principalmente, por cómo actúan cuando se hayan investidos del carácter de agentes de la autoridad. Algunos, misteriosamente, sufren sarpullidos por las mañanas cuando se despiertan y recuerdan que en papeles son agentes de policía. El antídoto se llama nómina. Estos, por ejemplo, son de tercera división regional. Y esto no es cosa de escalas. Que muchos desechos de tienta se ocultan tras la placa es más que sabido, pero que otros lo hacen bajo las hombreras de mando es un hecho que no debemos ocultar. El mundo está al revés y los primeros llegan, a veces muy pronto, a engrosar las filas de los segundos.


Somos malos con nosotros mismos. Hablo de los polis con los polis. Aquí sí vale aquello de “perro come perro”. Pero además, y centrándome en mi colectivo particular, el de los agentes locales, somos autodevastadores. Siempre lo he dicho, las malas relaciones, celos, impotencias y prepotencias de unos cuerpos contra otros nacen de miles de complejos. Los tenemos unos y los tienen los otros. Todos. Es algo incontestable, por más que se camufle con palabras vacías sacadas de normas jurídicas. Si fuésemos bomberos nos pisaríamos las mangueras los unos a los otros. Pero ojo, esto más que ser un tema institucionalizado es un asunto personalizado. Recelos, codicias, envidias y destripamientos cavernarios. Es algo inherente al propio ser humano. Primates contra primates, y no tanto administraciones enfrentadas.


Dije que la cosa va de complejos… y lo sostengo. Estamos hablando del complejo de inferioridad de muchos, sean mandos o no, frente al complejo de superioridad que otros tantos exudan. Estos últimos, por puro funcionamiento animal, se crecen ante la visión del acomplejamiento del otro. Es la vida misma y no tiene vuelta de hoja.

Pero retorno a lo mío, a la Policía Local. Por cierto, ya no estoy en activo, esto es algo que nunca oculto. Lo recalco aquí y ahora por si alguien cree que aún voy de policía. Ahora voy, si es que voy de algo, de expolicía. De poli jubilado o retirado, como más guste al que me oiga o lea. Pues sí,  en esto sí: “perro come perro”. Y nada, que “el perro del hortelano ni come ni deja comer”. ¡Qué rico y socorrido es el refranero español! Resulta que un jefe de Policía Local al que conozco ha decidido con buen criterio, como muchos más en el último lustro, adquirir cartuchos de punta hueca o similar para dotar a los funcionarios a su mando. Una medida legal muy lógica, dado que los proyectiles convencionales (los de plomo, semiblindados y blindados) atraviesan con excesiva facilidad los cuerpos alcanzados. Esto, como se ha demostrado más veces de las deseadas, genera riesgos a terceros que los funcionarios deberíamos minimizar al máximo. Pues resulta que algunos de los subordinados de ese amigo (el jefe) han puesto el grito en el Cielo. Critican la medida. Consideran, sin considerar lo que deben considerar (carecen de conocimientos y no tienen interés en tener conocimientos), que tales cartuchos son ilegales y peligrosos. Este perfil homínido, tóxico sin duda, me recuerda al de varios sujetos con los que trabajé tiempo atrás. Personajes que reclamaban coches más operativos para el servicio policial, pero que en realidad los querían emplear, como así hacían, para dormir mejor en su interior. O aquel que exigía poder disponer de chalecos de protección balística en los coches patrulla, pero que cuando fueron asignados jamás puso su mirada en ellos. O el que partía las linternas de dotación para sacar una nota de prensa a los pocos días reclamando más medios para los turnos de noche. ¡Basura!



Vuelvo a la idea que ha dado vida a estos párrafos. La puntas huecas, pese a lo que los ignorantes iletrados digan, atenúan en cierta medida aquellos riesgos. A veces en mayor medida (no siempre). Por mencionar un caso cercano en el tiempo a la vez que luctuoso, tres proyectiles semiblindados disparados por dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía el 21 de mayo de 2014, en Málaga, atravesaron el cuerpo de su receptor (un extranjero que acababa de apuñalar mortalmente a otro funcionario). Dos de estas tres puntas impactaron, cien metros más allá, en los cuerpos de dos ciudadanos que nada tenían que ver con el incidente. Ambos resultaron gravemente heridos, uno en un hombro y otro en el cuello. ¿Por qué somos malos para nosotros mismos… por qué?

martes, 17 de junio de 2014

LA ACADEMIA NACIONAL DE POLICÍA DE ÁVILA “EN LA LÍNEA DE FUEGO”

Discurso emitido por José María de Vicente Toribio en la Escuela del Cuerpo Nacional de Policía el 21 de mayo de 2014:


Buenas tardes y bienvenidos a esta Sala de Congresos de la Escuela Nacional de Policía que, generosa una vez más, con la autorización de nuestro Director, hoy abre sus puertas para dar acogida a un evento cultural y siempre feliz: el nacimiento de un libro.

Cuando un autor (en este caso son dos), decide sacar a la luz un nuevo libro, lo hace convencido de que el contenido que encierra es novedoso e importante para el resto de sus conciudadanos. Y esto es así, aunque hay veces que los autores se confunden en ambos campos, o mejor dicho, nos quieren confundir, dando a luz verdaderos engendros, “refritos” de “refritos”, que no hacen sino repetir hasta la saciedad los mismos conceptos una y otra vez, libro tras libro, saltándose a la torera, por otra parte, los derechos de autor y de propiedad intelectual.


Esto es muy frecuente en el tema que toca esta obra. Me estoy refiriendo al campo de las armas y del tiro. Y el referente aquí, en los últimos años, ha sido siempre la actual potencia hegemónica: los EEUU de América.

Igual que antiguamente en la Universidad, para concluir una discusión se recurría al famoso “Magister dixi”, como algo irrebatible, ahora, en el campo de las armas y del tiro se viene a decir: “Lo dicen los americanos”. Fin de la discusión.

Hasta los giros en la forma literaria de mi amigo Ernesto, que bien podían ser gaditanos, (¡”Digo, pixxxa”!, por ejemplo), cobran aquí tintes, por no decir acento, del más puro estilo americano. (Avisad a Seguridad que me mata).

Las hegemonías es lo que tienen. Cuando lo éramos nosotros y a Felipe II le dio por vestir de negro, todas las cortes europeas parecían estar de luto. En fin, como dice el viejo refrán: “Quien más pita…”. Cuentan que cuando los grandes avances en histología que aportó D. Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, llegaron a manos de un científico alemán, este comentó: “Hoy la luz nos llega del Sur”.


Parafraseando a ese científico alemán anónimo, yo aquí podría decir que, en este campo del tiro y de las armas, hoy la luz  también nos llega del Sur.

Del Sur del Sur”, como bromeamos Ernesto y yo cuando hablamos de su ubicación geográfica, La Línea de la Concepción, allí donde todo acaba en frontera, tanto por tierra, de forma artificial e infame, como por mar, de manera natural, por ser el fin geográfico de nuestro Sur, y por ende, el de Europa.

Cuando he ojeado el libro En la línea de tiro: la realidad de los enfrentamientos armados, he podido decir: he aquí, al fin, algo novedoso y útil en este campo tan manido. Aquí los autores, Ernesto Pérez Vera y Fernando Pérez Pacho, salen airosos de una empresa nada fácil, cual es la introspección, casi me atrevería a decir “la autopsia”, del enfrentamiento armado desde la propia praxis, desde la mismísima realidad, analizando pormenorizadamente una serie de casos a partir de la relación que hacen de ellos sus protagonistas.


Empresa nada fácil y novedosa, pues es la primera vez que veo tratar los enfrentamientos armados de forma tan rigurosa y con conclusiones tan rotundas y reales, tanto en el desarrollo del caso como en sus consecuencias posteriores e inmediatas. Y es ahí, a posteriori, precisamente en esas terribles consecuencias, cuando más acertados veo a los autores.

Por desgracia es cierto que el superviviente de un enfrentamiento armado, en la mayoría de las ocasiones, no sólo tiene que lamer en solitario sus heridas, tratar de rehacerse del trauma que irreversiblemente causa una situación de vida o muerte, sino enfrentarse anonadado a la incomprensión de sus propios compañeros y jefes, incluso, a la crítica descarnada, cuando no al castigo judicial o administrativo.

Y para mayor “inri” esas críticas desahogadas siempre vendrán, no de los compañeros de “calle”, como él, que conocen el peligro y están más o menos preparados para afrontarlo y asumirlo, sino, y precisamente, de aquellos otros “funcionarios” (entre comillas) que nunca han pisado la cruda realidad y que viven con horarios de oficina, parapetados detrás de un escritorio, con el arma olvidada en un cajón, sucia y con pelusas de la felpa de la camiseta en el cañón.


Esa es la trágica realidad. Y esto se lo dice un viejo inspector jefe con más de 44 años de servicio a sus espaldas y que en los grupos antiterroristas y brigadas criminales sobrevivió, a veces de milagro, a esos enfrentamientos.

Quizás sea por eso por lo que este libro me es tan familiar. Por eso, y porque uno de sus autores, Ernesto, al único que conozco y buen amigo (perdona Fernando), fue víctima de un atentado que casi le costó la vida y que sin casi, como consecuencia de las lesiones sufridas, le ha conducido a su prematura jubilación de la Policía Local de La Línea, donde era, como se decía de la Inquisición (perdona el símil), “martillo”, no de herejes, sino de narcotraficantes, teniendo en su haber más de 500 detenciones.


¿Medallas, recompensas? Esas se las dan a los otros. Aquí sólo queda la propia satisfacción de haber cumplido generosamente con el deber.

Es esta una obra que recomiendo al lector curioso pero, en especial, a los profesionales de las FF y CC de Seguridad y a los futuros policías que guardarán mañana nuestra libertad en las calles; es decir, a nuestros alumnos.

Ese, y no otro, es el motivo de que esta “Alma mater”, esta Escuela Nacional de Policía, sea escenario hoy de esta presentación.

Dejemos ahora que los autores se defiendan por sí mismos.

Amigos, mi enhorabuena un vez más.

lunes, 2 de junio de 2014

VALENCIA "En la línea de fuego"


El jueves 29 de mayo celebramos en Valencia la presentación de “En la línea de fuego”. Con una introducción de lujo, magistralmente construida por el presentador y organizador del evento, José Riera dio inicio a un ameno y bien acogido acto. El foro de encuentro tuvo lugar en el salón de actos del Centro Municipal de la Juventud Algirós. La presentación estuvo plena y desinteresadamente apoyada por Stas Intersindical Valenciana. Entre los asistentes se encontraban funcionarios de policía y vigilantes de seguridad, amén de políticos, periodistas, criminólogos y estudiantes de Criminología. Contamos con la atención de miembros de ambos cuerpos estatales y agentes locales llegados, como los otros, desde diversos puntos de la Comunidad Valenciana. 

Significar que si bien fue posible adquirir el libro en la entrada del salón de actos, estos se agotaron a los pocos minutos de iniciarse la venta por parte de la Librería Sidecar (sidecar@digitel.es y 963923228). Este autor se vio desbordado durante la firma de ejemplares una vez finalizada la presentación: algunos asistentes llevaban consigo bajo el brazo 2, 3, 4 y hasta 5 ejemplares con el propósito, obviamente conseguido, de llevárselos dedicados como encargo o regalo. Esto supone una gran satisfacción personal para mí, para Fernando y para el propio presentador del libro. José Riera es, sin duda, el artífice de que todo se iniciara, transcurriera y finalizara con el éxito alcanzado. 

Desde aquí, nuevamente, doy las gracias a todos y cada uno de los asistentes. También prolongo la gratitud a quienes no pudieron venir por tener que estar con las botas puestas a esa hora. La presencia de los chicos de Itepol Valencia, en primera fila por cierto (deferencia del organizador), dice mucho porque ellos hacen mucho. Jose, aunque digas que no, es que sí: sin tu intervención y el apoyo de Paqui nada hubiera sido igual

Por último, decir que el acto estuvo dedicado, como así lo dije al inicio de mi intervención, al compañero del CNP Francisco Enrique Díaz Jiménez, asesinado de una puñalada el 21 de los corrientes. Su presencia entre nosotros la significó el taburete inocupado situado ante las banderas visibles en el escenario. 

martes, 27 de mayo de 2014

"En la línea de fuego" y en antena...

Por, Ernesto Pérez Vera

Periodista, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, Máster en Paz, Seguridad y Defensa por el Instituto Universitario "General Gutiérrez Mellado" y  miembro de ADESyD, mi amigo Luis Romero Bartumeus, especialista también en protocolo, me está ayudando en la difusión de EN LA LÍNEA DE FUEGO: LA REALIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ARMADOS.


Luis tuvo a bien acompañarme hasta Ávila para celebrar la presentación de la obra en la Escuela Nacional de Policía (Academia del Cuerpo Nacional de Policía), acto que se produjo con orgullo y satisfacción, para ambos autores, el 21 de mayo del año en curso. Gestionó, sobresalientemente, los contactos necesarios para que el evento y el éxito de las ventas fuesen ampliamente dados a conocer en medios de comunicación de todo orden. Si todo esto lo hizo a la perfección, no sé cómo calificar sus manifestaciones en la Cadena Ser (Algeciras) el 26 de mayo.

Como muchos de los que ya han oído este breve comentario (menos de tres minutos de duración), me pregunto cómo en tan poco tiempo se puede decir tanto, que es todo, y con tanta calidad. Por favor, amigos, oigan la crónica de Luis respecto al libro, la primera presentación y algunos hechos tristemente relevantes y luctuosos:  http://www.ivoox.com/firma-luis-romero-260514-audios-mp3_rf_3155986_1.html

Reflexión de Luis Romero: CADENA SER 26-5-2014

viernes, 9 de mayo de 2014

Entrevista sobre mi nuevo “EN LA LÍNEA DE FUEGO”, mi nueva obra

Estimados seguidores del Blog, os enlazo la entrevista que me hicieron los chicos de Stock Armas con motivo del cercano lanzamiento de mi nuevo libro. Todos los detalles sobre la obra están en la entrevista. 

miércoles, 7 de mayo de 2014

EN LA LÍNEA DE FUEGO: ¡EL LIBRO QUE ESTABAS ESPERANDO!

Por, Ernesto Pérez Vera

Esta es la dedicatoria de mi nuevo libro “EN LA LÍNEA DE FUEGO: LA REALIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ARMADOS”: A quienes  no  pudieron  volver con sus familias aquel día y a los que maltrechos de por vida, a veces también olvidados, sí consiguieron regresar con los suyos.

Casos reales ocurridos en la España del siglo XXI. Tiroteos entre policías y malos. Nada es ficción. La sangre derramada en los 22 capítulos no es salsa de tomate. La obra está editada por el GRUPO ANAYA  a través de su sello más veterano: TECNOS. El libro llegará a las librerías el próximo JUEVES día 15 de ESTE MES (mayo). Este trabajo no dejará indiferente a nadie que viva o haya vivido con compromiso bajo la gorra, sobre las botas y tras la placa.

¡Es tu libro! Si no eres del gremio pero te gusta la lectura, también es para ti. Está escrito como si fuese una novela, solo que narra hechos ciertos. No se trata de una obra destina exclusivamente a policías. Si eres jurista, periodista, criminólogo o estudiante de alguna de estas ramas, este volumen tiene mucho que decirte. Desmitificamos con palabras, razones, hechos, demostraciones, sangre, sudor y lágrimas muchas de esas cosas que siempre te han contado. Temas chirriantes que pitan en los oídos, pero que nunca nadie supo colocar, con argumentos y en público, en su verdadero lugar. Esto no lo decimos los autores, que también, sino 27 policías de todos los cuerpos españoles. Policías que saben qué es verse ante la muerte. Compañeros míos que le olieron el aliento a la Parca. Funcionarios mal entrenados, bien adiestrados y extremadamente bien formados, tenemos de todo en “EN LA LÍNEA DE FUEGO”. Pero aun así, todos sintieron lo mismo en aquel sordo y oscuro momento que jamás olvidarán y que marcó para siempre sus vidas y la de sus familias.

Muchos de estos hombres (se da la circunstancia de que ningún entrevistado es mujer) mataron a sus agresores, pero otros solamente los hirieron. Algunos ni se defendieron. Varios de estos agentes tuvieron que ser intervenidos quirúrgicamente por las lesiones que les fueron infligidas. Otros, por fortuna, solo fueron heridos levemente. ¿Que con qué los acometieron? Pues con de todo, desde machetes de caza a destornilladores, pasando por cuchillos de cocina. Pero también suenan en estas páginas los disparos, muchos disparos, de pistolas, revólveres, fusiles de asalto y escopetas. ¿Lo más duro? Que muchos de los protagonistas se quejan del trato recibido de demasiados compañeros y mandos. Gente ignorante, envidiosa y odiosa que criticó, cómodamente desde la barra de un bar o desde el sillón de una cueva, lo que jamás han hecho ni se han planteado. Críticas fáciles y cobardes. Viles. Lamentablemente esto está tan presente en el libro como la propia sangre que manchó el asfalto.
 
No estoy solo en este proyecto editorial. Fernando Pérez Pacho, experimentado psicólogo clínico, analiza desde su especialidad profesional qué pasó por la mente de los encuestados para responder como lo hicieron… o como no lo hicieron. Yo, desde mis conocimientos y en base a mis experiencias, hago lo propio: valoro las razones por las que nuestros colaboradores actuaron como nos cuentan y demuestran.

El libro se puede pedir ya en Agapea Libros Urgentes: http://www.agapea.com/libros/En-la-linea-de-fuego-la-realidad-de-los-enfrentamientos-armados-9788430961870-id4cbb760e13b2c45ebef9fb1159a9da4.htm Agapea sirve a países iberoamericanos. Para que el Grupo Anaya distribuya directamente en aquel continente, la editorial  ha de ser contactada por una empresa del ramo desde allí. Pero si quieres ir directamente a tu librería de cabecera ya sabes, el 15 de JUNIO llegamos a las estanterías.

El 21 de mayo estaremos en Ávila, en la Academia del Cuerpo Nacional de Policía. En tan insigne lugar presentará la obra José María de Vicente Toribio, igualmente insigne escritor, profesor e inspector jefe del referido cuerpo. El 29 de mayo presentamos la obra en Valencia, donde el policía, instructor de tiro y psicólogo José Riera Cardo dirigirá el acto. En junio, aunque está por confirmar foro, día y hora, presentaremos el libro en Sevilla, Cádiz y Algeciras. En su momento se facilitarán más datos sobre dichos eventos.